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viernes, 5 de septiembre de 2014

FELIX MNTHALI [13.187]


Felix Mnthali 

Nacido en 1933 en Rhodesia del Sur, es un poeta de Malawi, novelista y dramaturgo.  Educado en lo que hoy es la Universidad Nacional de Lesotho, Mnthali ha publicado varias veces, incluyendo un libro de poesía llamado When Sunset Comes to Sapitwa (1980) y una novela titulada My Dear Anniversary (1992). También fue incluido en 1984 en la antología llamada el libro Penguin Book of Modern African Poetry de poesía africana moderna.

En la actualidad es profesor en la Universidad de Botswana.




NEOCOLONIALISMO

Encima de todo, define normas
prescribe valores,
establece límites, impone fronteras

e incluso si no tienes satélites
en el espacio
ni armas de ningún valor
gobernarás el mundo

Cualquier melodía que cantes
la bailarán
cualquier cloaca que desbordes
la lamerán
y puedes bien recolectar
y seleccionar
sus minerales raros
y bosques fecundos

Vendrán a ti
con temor y temblor
para que el partido se juegue
de acuerdo a tus normas
y por tanto se jugará el partido
sólo cuando puedas ganar

Encima de todo
prescribe valores
y define normas
y luego recuéstate
para permitirle al tercer mundo
caer en tu regazo.

Traducción de León Blanco








martes, 21 de septiembre de 2010

1209.- DAVID RUBADIRI


David Rubadiri nació en Liuli, Malawi, el 19 de Julio de 1930. Poeta, novelista, dramaturgo, profesor universitario y diplomático, embajador permanente de su país ante las Naciones Unidas. Publicaciones: Growing Up With Poetry: An Anthology for Secondary Schools, 1989; Poems from East Africa, 1971; No Bride Price, Novela, 1967, en la que manifiesta su desencanto contra con el estilo post-independencial de Kamuzu Banda, que guió a Malawi hacia la independencia de los británicos, pero cuya actuación como presidente fue muy controvertida por sus relaciones con el gobierno pro-blanco de Sur-África. También escribió el drama, Come to Tea, en 1965. Su obra ha aparecido en publicaciones internacionales como Transition, Black Orpheus, Présence Africaine, así como en la antología pionera Poesía Moderna de África, en 1963. En la actualidad es vicerrector de la Universidad de Malawi. Sus poemas manifiestan una fructífera combinación consciente de influencias africanas y modos poéticos europeos. Aunque hay una melancolía inserta en sus poemas que es característica común a gran cantidad de poetas africanos y negros de otras regiones del mundo, quizás el humor negro sea la expresión que mejor describe la poesía de Rubadiri. En sus creaciones aquella melancolía está acompañada por una ironía y un sarcasmo que tocan dolorosamente la experiencia vital de su raza. Sin embargo este clásico de la poesía africana, recoge otros elementos que hacen de su poesía una de las más ricas de la contemporaneidad africana. Singular siempre, cuando toca el tema amoroso lo hace distintamente, sin romanticismo pero con la suficiente fuerza evocativa para arrimarnos a la orilla de su amor. Cuando habla en tono bucólico no deja de incluir las fuerzas de la selva y no es un balido lo que suena allí sino un rugido de león.



Mendigando ayuda

Mientras nuestros niños
Se vuelven más pequeños que los fusiles,
Los mayores se vuelven grandes
Leones de Circo
Lejos del hogar.
Mientras las melenas envejecen
En los Zoológicos
En que se han convertido ahora
Nuestras patrias,
Mercados de sobras,
Las armas son más altas
Que nuestros niños.

En la miseria
De un Circo
Que ahora es el hogar,
El látigo del domador
Crepita con un chasquido
Que carcome
La espalda de nuestro ser.

Manos tendidas
En plegaria
De sumisión
En una mendicidad
De Ancianos delicadamente
Practicando la cuerda floja
Para entretener la Entrada
Por Propinas
Que traerán a casa
Juguetes de muerte.

Traducción de Rafael Patiño Góez






Una tormenta de África

Desde el oeste
Nubes vienen de prisa con el viento
Aguzándose
Aquí y allá
Como una plaga de langostas
Girando,
envolviendo cosas en su cola
Como un loco persiguiendo nada.

Nubes preñadas
Cabalgan majestuosas a sus espaldas,
Reuniéndose para empercharse a las colinas
Como siniestras alas oscuras;
El viento silba al través
Y los árboles se inclinan para darle paso.

En la aldea
Gritos de niños encantados,
Dan vueltas
En el fragor del remolinante viento,
Mujeres,
Bebés colgando a sus espaldas
se precipitan
dentro y fuera
con locura;
El viento silba al través
Mientras los árboles se inclinan para darle paso.

Las ropas ondean como banderas andrajosas
Salen volando
Exponiendo pechos oscilantes
Como dentados destellos cegadores
Estruendo, temblor y crujido
En medio del olor de humo disparado
Y la precipitada marcha de la tormenta.

Traducción de Raúl Jaime Gaviria






El árbol brujo de Mubende

El Árbol Brujo
viejo y nudoso
erguido tantos años
con una cruz grabada en la corteza
maltratado
mientras cliquean las cámaras
y suenan lenguas
instruidas.

Allí ha estado desnudo
en su edad de misterios.

Belleza e inocencia
también allí estaban
dos brujas
lado a lado
cuando las vi
lentes prismáticos curioseando
lo viejo y lo nuevo-
para mí fue ella entonces
el Árbol Brujo de Mubende.
Traducción de Roberto Mascaró


miércoles, 15 de septiembre de 2010

FRANK CHIPASULA [1.093] Poeta de Malawi


FRANK CHIPASULA 



Nació en Malawi el 16 de octubre de 1949. Graduado, con mérito, de la Universidad de Zambia, tiene una licenciatura en Escritura Creativa de la Brown University, una licenciatura en Estudios Afroamericanos de la Universidad de Yale y en Literatura Inglesa de la Brown University. En la obra de Chipasula se destacan Visiones y reflexiones, 1972, un libro innovador en lengua inglesa dentro de la poesía de Malawi, que fue seguido por O Tierra, espérame, 1984; Centinela, canción nocturna, 1986 y Susurros en las alas: Poemas nuevos y selectos, 1991. En la actualidad trabaja en el libro La Rosa Ardiente: Nuevos y (Re) selectos poemas. Ha editado también las pioneras, antologías de poesía africana: Cuando mis hermanos vengan a casa, Poemas del Centro y Sur de África, 1985; El libro Heinemann de Poesía de la mujer africana, 1995 y Doblando el arco: Una antología de poesía romántica africana, 2008. Su narrativa incluye las novelas A la Sombra de esa piedra y En una estación oscura. Sus poemas han aparecido en numerosas revistas literarias así como periódicos y antologías en tres continentes, en ingles, francés, español y chino. “Frank Chipasula llega a nosotros con un lenguaje rico y un corazón henchido y compasivo. Pocas veces he encontrado tanto dolor expresado en poesía como en sus reportes de las monstruosas atrocidades estatales en África del sur, descritas en Susurros en las alas. Su visión está llena de justa cólera y su poder es abrumador en poemas tales como Ahorcamiento y Un grano de sal” (Adrian Mitchell). “Chipasula expresa en su poesía, provocadora al pensamiento y bellamente escrita, un profundo dolor por las condiciones que le condujeron al exilio.”


POEMAS DE FRANK CHIPASULA


MANIFIESTO SOBRE EL ARS POÉTICA

Mi poesía me exige una confesión
No apartaré mi canción de la verdad.
La voz que desnudaron las abejas;
No he de impedir que la voz desnudada por las abejas
Penetre en el calabacín de mi lira de arco.
No lavaré la sangre de la imagen;
La dejaré fluir desde el gaznate
Que la daga del asesino abrió y atravesar
El verso continuo hasta que brame en los verbos del terror;
Y destilaré la vida en los horribles adjetivos.
No limpiaré el poema para impresionar al tirano;
No curvaré mis versos en el arco de una alabanza.
Pondré los símbolos del crimen en las altas instancias
Al centro de mis crudas líneas de acusaciones.
Desnudaré nuestra tierra y expondré sus heridas.
Perforaré el silencio a su alrededor con agudas metáforas,
Y apuntaré la luz de mis poemas hacia los oscuros
Rincones donde nuestra gente es convertida en pulpa.
No recubriré mis palabras con terrones de azúcar
Mas las serviré a nuestro pueblo con la quinina amarga.
No apartaré la verdad de la guitarra de mi corazón;
Ensartaré la voz desde los labios rotos
A través de mis verbos volátiles que incineran mentiras.
Sólo pediré que el poema vigile de cerca a la palabra;
Sólo pediré que la imagen sea lámpara en el oscuro
Techo en el oscuro cielo de mi tierra e ilumine la suciedad.
Hoy, mi poesía ha exigido de mí una confesión.





UN POEMA DE AMOR PARA MI PAÍS

Para James

No tengo otra cosa que darte que mi rabia
Y los filamentos de mi odio atraviesan la frontera.
Tú, tú has vendido a muchos y a mí al exilio.
Ahora trasquilado de mentes preciosas, sólo cuentas con
Lo que las manos pueden hacer para construir tu ruinosa imagen. Tus calles están paridas de hombres esposados
Y los tambores resuenan con las botas claveteadas de los guardias.
Te retuerces de agonía mientras los terribles gemelos, ley y orden,
Dictan la melodía por los densos túneles del alambre de púas. Aquí, semana tras semana, los muros se disuelven y son tenues
La niebla se aclara y te vemos desnudo como
Un cuerpo que se empeña en encontrarse y no puede
Y nuestros corazones retumban con latidos de deseo o de miedo
Y nuestros sueños son capítulos quemados de tu historia. Mi país, recuerda que no pestañeé ni me dormí
Mi país, nunca dejé que tu vida rodara cuesta abajo
Ni te miré pasivo, como a un auto manejado a lo loco,
Correr hacia el desastre, mientras el conductor lo abandonaba. Los días han perdido su canción y su sal.
Nos sentimos hastiados sin nuestra risa y nuestra voz libres.
Cada día pensando lo mismo y descartando nuestras esperanzas.
Tus días son un metálico escándalo de grilletes
En los brazos de los hombres mientras son llevados a la ruina.




AHORCAMIENTO

Prisión Central de Zomba

Su cuerpo pendular era campana
de su propia muerte
se rehusaba sin embargo obstinado
a morir, colgando desesperadamente
de la última hebra
de su vida condenada.
Esa mañana, ¡oh!
su cuerpo cantó hasta que no pudo
soportar su propia canción;
zumbó cual guitarra
y ellos no pudieron evitar escuchar, atónitos.
Cada parte de su cuerpo
abrió la boca y cantó
canciones de muerte, órficas canciones del corazón,
estridentes y dulces canciones
acorraladas de libertad, o tristes y solemnes
como el himno nacional.

Las cuerdas del corazón levantaron su arpa
en un flujo de insistente ritmo
y una lenta danza de tambor:
Toda su sangre se levantó y cantó,
torciéndose hacia la garganta.
Todas las silenciosas bocas alzaron sus voces
y gritaron su coro.
Nadie pudo amordazar, o impedir que los muros
de la prisión cantaran;
Nadie pudo embozar, o recubrir el campaneo
AHORCAMIENTO

Los ecos de la montaña de Zomba.
Y los susurrantes pinos de Queen´s Point,
testigos del sórdido acto,
levantaron su helado lamento.

Su corazón era un cubo de dorada luz,
un nido de incienso donde las aves tejedoras
habían hecho permanente su bienvenida,
tejiendo una pared de finas lágrimas de seda
que cantaron con los labios de la tierra rota,
de las olas rodantes, el viento resistente y duradero.

De cada poro de su cuerpo un río de canción
o un lamento saltó y se desbordó.
Sus pies se abrieron como pétalos oscuros y gorjearon;
sus dedos florecieron y rasgaron las cuerdas de su corazón.
La canción se entrelazó con el macaco y lo trabó
el nudo corredizo, entumecido, no se cerraba.

Siendo político, no se le concedía
la milagrosa fortuna de los criminales.
Así que llamaron al doctor de la prisión
para que le administrase el golpe final.

Apuñaleó el pecho con una gruesa
jeringuilla e inoculó el veneno
en el corazón con orgásmico abandono.

El corazón dio un salto súbito, excitado,
se perdió sólo un latido engañoso,
AHORCAMIENTO

y prosiguió su habitual viaje.
Lentamente se volvió de un profundo verde esmeralda
y cubrió todo el país entero.
Cual si fuera piedra él no moría.
Convocaron a un despiadado prisionero perpetuo,
colocaron en sus manos un pico
y le ordenaron localizar el corazón de la víctima.
Atravesó el pecho por completo
dejando un vasto hueco. No un asesinato,
técnicamente, apenas una rutinaria ejecución.
¡Entonces una cascada de sangre! No hubo nadie
a quien la sangre no tocara y bautizara.
Pilatos buscó en vano agua
para limpiar sus manos del negocio.

La canción brotó en un chorro continuo.
El cuerpo dio su última campanada
y entonces momentáneamente se congeló, luego en un fútil
gesto de cruzar el oscuro río ante sí,
estiró las piernas y pateó
y trató de rasgar la oscuridad que lo cubrió.

Entonces… ah, ahora sí.
El momento final de la partida, el fin, la última
brizna de aliento escapando de su boca abierta,
otra vez con la canción alzándose cual si fuera humo.

AHORCAMIENTO

Él quiso un balanceo último, la expresión
final de su libertad, detenida y preservada
antes de que los sacos de arena arrastraran su cuerpo comprimido
hasta el oscuro hueco, en el total olvido.




EL RÍO ESTÁ TRISTE

Para Adrian Mitchell

Han tratado de alimentarlo a la fuerza y han fracasado;
El río se ha negado resueltamente a comer hoy.
Está tristón, asqueado, vomitando sangre de amarrados
Sacos de henequén que no puede digerir, llenos de carne
Que revuelve el estómago pues los cocodrilos
Están tan llenos y gordos que la dejan podrirse
En una tierra donde el hambre alzó una choza de piedras
Hace más de treinta años, donde la sed enciende un hambre
Que un lago del tamaño de nuestra ira no podría apagar.
Si los cocodrilos y peces no se deleitan con cerebros aplastados,
El río se niega a hacer de basurero.

No soy hiena ni pez gato dispuesto a engullir
Tan sangrientos insultos o siquiera la mierda que echan en mi boca,
Protesta el río mientras golpea con su cuerpo las rocas
Y estrella incluso su cabeza contra arenas cobrizas
En un pequeño y claro cuenco donde retozan las percas.
¡Yo no lamo heridas como un perro sarnoso!
Ustedes hieren mi cuerpo con tanto sufrimiento.

He visto maravillas, ¡compatriotas míos!
Vayan a escuchar los suaves sollozos del río
Que esposas y madres acongojadas recogen con sus fuentes de barro
Vayan a escuchar los fúnebres lamentos subir como burbujas.

Traducciones de Omar Pérez

FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA DE MEDELLÍN

miércoles, 8 de septiembre de 2010

940.- JACK MAPANJE


Biografía de Jack Mapanje:
Nació en Malawi en 1944. Poeta, lingüista, editor y activista de los Derechos Humanos. Es el poeta más famoso de Malawi. Fue Jefe del Departamento de Inglés de la Universidad de Malawi. Y actualmente profesor de la Universidad de Leeds. Por su poesía radical fue, en 1987, hecho prisionero cerca de tres años y medio, por la dictadura de su país, encabezada por Hastings Kamuzu Banda. Ha publicado los libros: Of Chameleons and Gods, Heinemann, 1981 & 1991 (Rotterdam International Poetry Award, 1988); The Chattering Wagtails of Mikuyu Prison, Heinemann, 1993; Skipping Without Ropes, Bloodaxe Books, 1998; Oral Poetry from Africa: an anthology, Longmans, 1983; Summer Fires: New Poetry of Modern Africa, Heinemann, 1983 y The African Writers’ Handbook, African Book Collective, 1999. En sus libros ha sabido relatar su experiencia como sobreviviente en la cárcel, gracias también a su gran sentido del humor. Por su contribución a la poesía africana y a la defensa de los Derechos Humanos, recibió en el presente año el Premio Fonlon-Nichols, de la Asociación de Literatura Africana en Estados Unidos.







La hediondez del potaje

¿Por qué la hediondez del potaje
Con larvas y gorgojos flotando,
El calor chamuscante atrapado
Entre muros pestilentes,
La irritación de estridentes
Cigarras y ciempiés,
Las hienas por siempre riendo,
El feo aguijón del escorpión
Sajando espina dorsal abajo,
Nos rastrean donde quiera nos escondemos?
¿Por qué el diario curvarse
Entre la desnudez nos busca
como en prisión
Los guardias esculcan en los anos
Los falsos planos de nuestros evasiones,
La purga mensual por la
Malaria, cólera, diarrea,
El arbusto venenoso de flores amarillas,
Las filas en Bahía Enferma
de esqueléticos
Miembros ávidos de valium
Para curar silencios mortales-
Por qué la hediondez de la prisión
De súbito nos arrebata como lujuria?
¿De una vez por todas no rigió el espíritu
Los lamentos de los prisioneros moribundos
Los tormentos de los enloquecidos
prisioneros,
Las heridas supurantes de nuestros codos,
Rodillas, pelotas, traseros, nalgas,
donde quiera
Y la ventisca soplando recio
En los oxidados techitos
Y los inermes pollos
Goteando en la lluvia?
¿Cuánto nos perseguirá esta hediondez,
Es cierto realmente lo que ellos dicen:
Una vez prisionero siempre prisionero,
Por qué?
Esta cabeza que aun se resquebraja

La cabeza
Que realmente duele es
La esposa, los niños,
Parientes y amigos
No admitidos,
La escasez
De espacio para respirar
Y la materia legible,
El ruido
Del papel crepitante
Y la pluma
Impugnada.
La velocidad para remediar asuntos,
querido padre

Es la velocidad, querido padre,
la velocidad con la
Cual arriesgas salvar la vida
de uno que vale.
El camaleón duda, a menudo tres veces,
Antes de poner abajo su pata, la ardilla

Amarra su espesa cola antes
de saltar hasta su
Rama más segura del baobab,
el manchado guepardo
Acecha en los matorrales, aguzándose
para dar su
Salto final, pero nada pasa sin
La velocidad con que ellos realizan su acción
Mi querido padre, la velocidad es todo
porque fue

La velocidad con que tú elegiste telefonear
En Gaélico, de forma que el sucesor
de nuestro tirano

No pudo descifrar tu discurso, que habías
Visto este abejorro encadenado atrás de su

Camión de seguridad; es la velocidad
con que tu amigo
Parroquiano de Galway envió su discurso
a nuestro amigo en York

Para gritar al mundo por otro que ha sido
Apresado; es la velocidad con que las ondas
de radio reciclaron

El discurso alrededor del globo
al día siguiente,
Avergonzando la Vida de nuestra Excelencia
y sus áulicos,

Desbaratando sus planes de asesinato;
es la velocidad
Que salvó al abejorro. Aun cuando tú

Elegiste enterrar a la madre del rebelde,
sin miramientos,
Solitario, mi querido padre, después
que ningún colega de la

Universidad se había atrevido a enterrar
a la madre del rebelde,
Era la velocidad con la que tú minimizabas sus

Piadosas lágrimas, para socorrer
a los muertos como debías;
Es la velocidad para remediar
esos asuntos, querido padre.*


*(n. del t.) Padre: a través de todo el poema,
la palabra aparece en español en el original.