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viernes, 18 de noviembre de 2016

HEDY HABRA [19.577]


Hedy Habra

Escritora y poeta de origen libanés nacida en Egipto. Se doctoró en literatura hispanoamericana por la Western Michigan University, donde dicta cursos de literatura. Ha escrito un libro de crítica sobre la novelística vargasllosiana, Mundos alternos y artísticos en Vargas Llosa (Iberoamericana 2012). Es autora de dos poemarios, Tea in Heliopolis, ganador del 2014 USA Best Book Award y finalista del International Poetry Book Award, y Under Brushstrokes, finalista del USA Best Book Award y del International Poetry Book Award. Su libro de cuentos, Flying Carpets, fue finalista del 2014 Eric Hoffer Book Award y del USA Best Book Award, habiendo recibido Mención Honorable del Arab American National Book Award el año anterior. Ha sido ganadora del premio de poesía Nazim Hikmet y del premio Victoria Urbano de poesía y cuentos. Sus poemas en inglés y en español han aparecido en numerosas revistas, entre otras, Cimarron Review, Poet Lore, Gargoyle, Nimrod, Alba de América, Letras Femeninas, Explicación de Textos Literarios. Linden Lane Magazine, y Verse Daily. Su página web es HedyHabra.com


Poemas

Jacaranda

Voy a construir una ventana en medio 
de la calle para no sentirme solo.
Miguel Ángel Zapata

El poeta quiere construir una ventana en medio de la calle para no sentirse solo.
Yo también quiero construir una ventana en plena calle, plantar un jacaranda, y despertar con el trino de los pájaros que anidan en sus ramas. Tomaré mi café matutino sentada en el suelo tapizado de los pétalos purpúreos de mi infancia, y cada noche, sentiré las ramas estremecerse con el paso de la lejana brisa que sopla en Beirut a lo largo del malecón y que llega cargada de salpicaduras con perfume de recuerdos a través de las persianas entreabiertas. La noche se teje de murmullos de alas.


Ruidos en el desván

Un aleteo de alas envueltas en velos de gasa rutilante baila alrededor de tablas rotas, herida abierta en el piso de madera cubierto de plumón esparcido; las cartas de amor arrastradas por el viento caen en medio de pedazos de fotos rotas. Un suspiro rompe el ritmo de los pasos pesados; un árbol es arrancado, sus raíces sangran, sus venas vacían las raíces de mi corazón que tiembla, gorrión asustado en la palma de una mano. Luna hambrienta, no me atraigas hacia tu enloquecido círculo. ¿No ves que este vacío en mi pecho ya no marca el compás?


El canario y la máscara emplumada

Cuántos pájaros derramaron su sangre para que nacieras, mezcla horrenda de tocado azteca incrustado de oro veneciano, a menudo cómplice de Dios sabe cuántos designios infames ocultos bajo rasgos retorcidos. Ahora yaces vacío, inútil, en este estante abandonado, mientras te miro con desprecio, mero simulacro de plumas inertes. ¿Podrías acaso extender tus alas, volar, desdoblarte e hincharte mientras aleteas y hacer trinos a tu antojo? Toda esta sangre derramada, ofrecida a la lumbre hambrienta para dar forma a tu semblante, para afilar la punta del cincel cortante en este rostro petrificado. No cantaré para ti.



Tan sólo se baila el tango en pareja
                la canción de Europa

Es que no lo han entendido del todo: nadie escuchó mi punto de vista. Nunca le tuve miedo a su cercanía: lo invité a moverse al ritmo de una música fluida que más adelante se conoció como el tango, haciéndole frente, guié sus pasos, su peso reclinado sobre mi cuerpo arqueado, mi mano, un puño de hierro en un guante de terciopelo.
Déjenme cerrar los ojos para revivir cada instante, sí, ahora vuelvo a sentir los pies mojados en el azul tibio de Sidon, tan tibio como su aliento, y sí, le puse una guirnalda de flores alrededor del cuello, sí, y le susurré promesas al oído para que me llevara hasta las lejanas orillas que ahora llevan mi nombre, sí, y no se olviden de que no era blanco como el oscuro objeto del deseo de Pasífae.



Nocturno

Cada noche, mientras todos los pasajeros están dormidos, me quedo desvelado, reclinado sobre mi escritorio hasta que resuene desde la cabina de al lado la voz de la mujer que arrulla a su hijo. Atento a los altibajos de su melodía, mi lápiz recorre la página de manera sinuosa, hace eco a su tarareo, conjurando los cuentos que le contará al niño cuando crezca pero que lo mecen ahora a modo de partitura vacía llena de palabras inaudibles como notas trazadas con tinta invisible, tan sólo percibidas por mí que las estoy anotando fielmente, noche tras noche, ensartando palabras y ondas sonoras como si tejiera un collar en un idioma desconocido que ahogara los llantos y los temores nocturnos a través de arrecifes llenos de coral y de pez mariposa, cuyos labios carnosos despiden la tristeza con un beso, la añoranza del hogar que quedó atrás y las penas por venir.


First Bra

I remember when I turned eleven how my mother panicked: “Your cousin Coco is nine and has already lemon-sized breasts!” I didn’t think lemons were pretty sprouting on one’s chest but Coco’s lemons were her mother’s pride and my mother’s despair.

I can still see the shimmer of my first bra, whose sole purpose was to maintain hope for better days as an amulet in fertility rites or a conjurer of seasonal rains.

Its layers of sheer nylon made me shiver when I’d feel them sliver between my fingers. I’d wash it with great care using soft soap foam as though its airiness carried arcane messages yet to decipher while I wore it against my flesh.

In French, soutien-gorge means support for the chest, 
or throat. That must be why my voice became hoarse every time I slipped it underneath my clothes.


The Apple of Granada  

Some say Eve handed a pomegranate to Adam, and it makes sense to me. How can the flesh of an apple compare to the bejeweled juicy garnets, the color of passion, hidden under its elastic pink skin tight as an undersized glove, a fruit withholding the power to doom and exile since the dawn of time. For a few irresistible seeds, didn’t Persephone lose sight of the sun for months? I mean, think of the mystery hidden in its slippery gems, of the sweetness of the tongue sealing the union with the beloved in the Song of Songs. And I succumb, despite how messy it is to crack the fruits open, invade that hive, oblivious to the indelible droplets splattering the sink, reaching beyond the marble counter all over my arms and face, as my fingertips delicately remove its inner membranes, until the bowl is filled with shiny ruby red arils. I add a few drops of rose and orange blossom water, the way my mother did and my grandmother used to do and her mother before her.  


Sounds in the Attic

Fluttering wings wrapped in shimmering muslin veils dance 
around the broken planks, a gaping wound in the hardwood 
floor littered with scattered down, love letters flying away 
from torn photographs. A whisper breaks the rhythm of the 
footbeats: a tree is unearthed, its roots bleed, veins sapping 
roots of my heart, throbbing as a frightened sparrow held 
tightly in a palm. Hungry moon, do not lure me into your 
maddened circle. Don’t you see that hole in my chest no 
longer keeps a beat?



POETRY SUNDAY: ‘TEA AT CHEZ PAUL’S,’ BY HEDY HABRA


Tea at Chez Paul’s

We ate Schtengels at Chez Paul’s,
twisted breads sprinkled with coarse salt
               clinging to our lips.
We could see the sea enfolding us
through the tall bay windows
of the semi-circular Swiss teahouse.
You described a Phoenician Tale
just for me,
how the mountain slopes
reddened each spring
              with Adonis’ blood,
how this delicate flower,
truly and duly Lebanese
has come to be called a red poppy, an anemone,
with all its melodious variations,
                   alkhushkhash,
                          un amapola,
                                 un coquelicot,
                                        ed anche un papavero. . .

We walked through a field scattered
with red poppies bright as when Ishtar
sprinkled nectar
on her beloved’s blood.
           Time seemed elastic then,
                              space infinite.
I wished to bring home a handful of scarlet light,
to keep the softness of its wrinkled petals
alive a while longer.
The moment I cut Adonis’ flower,
hanging like a broken limb, its corolla fell over my hand,
head too heavy with dreams.
           No wonder blossoms tremble
                                   .on their fragile stems.

Sometimes love is only real when not uprooted.
           Isn’t there a geography of every emotion?
not a precious, intricate Carte du Tendre,
           but a trail of forgotten footsteps mapping
every heartbeat, every motion?
                         A stairwell, a car, a booth, a parking lot,
           a streetlight, a gateway,
an old-fashioned reverbère, 
           a Bus Stop or maybe a tree, a tree stump,
a moss-covered path, a pond,
           a small creek, a flat stone, 
                         a hill, a porch or even a wooden bench?

Take the poppy, for instance.  It will only breathe
and give joy at its birthplace.
           I can still feel the small flower melting
into liquid silk in my palm.
           I held the red petals to my cheek
like a morning kiss while you kept telling how Ishtar
           or as some may say Astarté, often mistaken for Isis,
                     was truly her Phoenician incarnation,
before she was ever called Aphrodite or Venus.
           I remember how you talked and talked
until we both stepped into Ishtar’s temple.


First published by Nimrod International Journal, as a finalist for the Pablo Neruda Prize and published in Tea in Heliopolis (Press 53, 2013). Reprinted with permission from Press 53 and available at press53.com..






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jueves, 1 de septiembre de 2016

KHALIL MUTRAN [19.097]


Khalil Mutran 

Khalil Mutran (Baalbek, Líbano, 1 de julio de 1872 - El Cairo, Egipto 30 de junio de 1949), (en árabe: خليل مطران , transliterado en otros idiomas como Jalil Mutran o Khalil Motran), apodado "El Poeta de los dos países" (Sha’ir al Qutrayn شاعر القطرين), fue un reconocido poeta en lengua árabe, de nacionalidad libanesa y egipcia. El profundo sentido de su poesía es una mezcla entre la tradición de la poesía árabe y los conceptos y estructuras de la poesía occidental, considerándosele estéticamente cercano al modernismo. También escribió libros de historia y tradujo obras literarias internacionales.

Motran defendió la modernización de la literatura y poesía árabe, y fue un pionero en la creación de nuevas tendencias de la poesía fuera de los patrones beduinos tradicionales. Reflejó los tiempos modernos sin comprometer la fuerza de la lengua ni sus expresiones. Fue políticamente nacionalista y participó en los movimientos que se orientaban hacia la independencia de los países árabes (panarabismo), primero frente al Imperio otomano y luego frente al colonialismo francés y británico.

Era hijo de Jalil Abdu Yusuf Mutran (pariente del pachá de Baalbek) y de Malaka Sabbag (procedente de una importante familia palestina de Haifa, su padre había sido consejero del pachá de San Juan de Acre durante el asedio napoleónico).

Estudió en la Escuela del Patriarcado de Beirut (una institución greco-católica). Sus profesores de lengua árabe y literatura árabes fueron los famosos hermanos Khalil Yazigi e Ibrahim Yazigi (Nasif al-Yaziji). En 1890 Mutran emigró a París, donde se influenció por la literatura francesa.

En 1892 se trasladó a Egipto, donde trabajó como periodista en el diario Al Ahram por muchos años. En 1900 publicó su propia revista Al Majalah Al Masriah (La revista de Egipto) y en 1903 el diario Al Jawaneb Al Masriah (Las fronteras de Egipto), desde los que defendió firmemente el movimiento nacionalista de Mustafa Kamil. Además de sus propios poemas, también publicó los de Mahmoud Sami el-Baroudi, importante poeta y político (rab alseif wel qalam رب السيف و القلم , "el señor de la espada y de la pluma"). Durante este período tradujo al árabe mucha literatura internacional, especialmente francesa (Corneille, Racine, Victor Hugo, Paul Bourget) además de varias obras de Shakespeare (no directamente del inglés, sino desde el francés). En 1924 realizó un largo viaje por Siria y Palestina, tras el cual se definió a sí mismo como "un poeta de los países árabes" (شاعر الأقطار العربية).

Intervino de una manera destacada en la vida económica egipcia, ocupando la secretaría de la patronal agraria y contribuyendo en 1920 a la fundación del Banco de Egipto (Banco Misr بنك مصر ). Tras la muerte de Ahmed Shawqi en 1932, lideró el grupo literario "Apolo". Tuvo gran influencia en la creación del Teatro Nacional de Egipto (Al-Firqa al-Qawmiyya), que dirigió desde 1935. Su papel en la cultura egipcia fue reconocido por el gobierno de ese país al incluirlo en las celebraciones de los grandes pensadores de Egipto junto a literatos como Taha Hussein y Hafez Ibrahim.

Obra y estilo

Una antología de sus poemas, el Diwan-al-Khalil fue publicada en cuatro volúmenes durante su vida (el primer volumen en 1908).

Su estilo influyó sobre otros poetas de su época, como Ibrahim Al Yazigi, Abo Shadi y los poetas árabes en el oeste.

Mutran fue un pionero de la modernización de la poesía y la prosa árabes. Sus poemas se caracterizan por una genuina expresión intrapersonal y una sensitiva resonancia musical. Su prosa se alejó de la composición tradicional para crear un nuevo tipo de cuentos árabes con el estilo de los tiempos modernos.

Después de iniciarse bajo el estilo de la poesía tradicional, con el que abarcó gran variedad de temas, sus poemas se centraron posteriormente en temas románticos llenos de imaginación. Además de los temas románticos, Motran aplicó su creatividad a la descripción de la naturaleza, mezclando sus sentimientos y su sensibilidad humanista en sus poemas.

Albert Hourani percibe en sus poemas cómo "las formas y el lenguaje tradicionales no se usan por sí mismos, sino para dar una precisa expresión a la realidad, sea en el mundo externo o en los sentimientos del autor".



Las pirámides

Erigió, levantó, construyó, consolidó
no en bien de la grandeza, ni tampoco en el suyo propio,
sino en aras de la misma tumba,
haciendo para ello esclavo a su pueblo coetáneo
y entregando a las cadenas a sus hijos
para darlos a sus enemigos el día de mañana.
Veo aquí mismo seres infinitos como granos de arena
demasiado numerosos para ser contados,
amarillo el rostro, húmedas las cejas,
como un forraje seco perlado de rocío,
corcovadas las espaldas, mudo el paso,
hormigas reptando, eternamente humilladas,
como mares confluyendo, como ríos divergiendo,
descendiendo, subiendo.
¿Es que todas estas almas que han de morir mañana mismo
edifican para un ser mortal un sepulcro sempiterno?
¡Ah de los difuntos! ¿No os ha hecho aguzar el oído
la voz del heraldo, que lanza su llamada una y otra vez?
¡Levantaos! ¡Contemplad a la plebe que os rodea
y pisotea cogotes de reyes disecados!
¡Levantaos! ¡Contemplad a vuestros enemigos
que ocupan vuestros lares
y gobiernan desde ellos, déspotas, todopoderosos!
¡En pie! ¡Contemplad vuestros cuerpos,
expuestos a la vista de todo aquel que guste de mirar!
Es la vuestra una resurrección en la que
cualquiera de nosotros, vaya o venga,
os pide cuentas de vuestras acciones ya pasadas.
No os libró que construyeseis alto,
que expoliaseis la tierra
o hicieseis esclavos a los reyes.
Más os valiera, en cambio, la buena memoria,
si hubierais humillado vuestra tumba a ras de tierra
y perseverado en el buen camino.
Yerra quien imagina que la tumba ha de serle fortaleza
y se protege de la muerte con la misma muerte.

Incluido en Treinta poemas árabes en su contexto (Ediciones Hiperión, Madrid, 2006, selec. y trad. de Jaime Sánchez Ratia).





Nero 

That people which bestowed victory upon Nero
is more deserving of shame than he.
What was that Nero whom they worshipped?
He was coarse and ignorant,
A dwarf whom they raised on hight.
They crawled before him and he grew in arrogance.
They glorified him and extended his shadow
untill it filled the earth with crime.
They gave him of their power, so he
became a tyrant over them, and worse.
The ruler oppresses only when he has no fear
of the ruled revolting.
Some denounce Nero, But I, the nation;
had it defied him, retreat would have been his lot.
every nation creates its own Nero,
be he called '' Caesar'' or '' Chosroes''. 





A Rose That Died 

O questing birds, what seek you in your wanderings?
They made answere:
We are the hopes of youth; and here our beloved
lived and suffered.
She was the rose in our garden, reigning
justly with the submission of all therein.
Yet all too soon we saw her fall from her throne,
then disappear.
And so you see us ever searching for some trace of her,
Or flocking where once she was wont to be. 

Khalil Mutran








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sábado, 11 de junio de 2016

ATEF ABDEL-AZIZ [18.863]


Atef Abdel-aziz 

(1955): Poeta egipcio. Miembro del consejo editor de la revista Prólogo. Miembro de la unión de Escritores de Egipto, del Círculo de los artistas y escritores (Atelier del Cairo); del comité fundador del congreso de la nueva poesía árabe en el Cairo. Ha publicado los poemarios: La memoria de la sombra (1993), Muros blancos (1996), Política del olvido (2007), El hueco en su última forma (2009), El intérprete de los olores (2013), Prueba de la nada (2015), entre otros. 


La traducción del árabe es de Mohamed Ahmed Bennis.



DESPOJOS DIURNOS

No es coincidencia
que los que llevan las rosas rojas
sean amantes fracasados.
Su divagación por los calles está clara
para todos los que los ven.

Mirad…
Tienen casi la mirada fija en el aire
y se hablan a sí mismos.

Podéis ver a uno de ellos
cuando se vaya por la mañana para ver  a su novia,
así creeréis que está yendo al paraíso,
mientras el pobre sabe el destino de las rosas
que ahora andan, con esto, rendidas.

Ya está viendo su destino como una película hostil,
más bien se mostró, desde la mañana, ante el espejo
para acostumbrar su rostro
a la sonrisa de despedida.

¡Oh Dios mío,
¿quién sirve al que lleva las rosas rojas después
de su regreso a la casa al mediodía ! …

Desde ya,
no tiene nada que hacer el hombre.



La huella del agua

No hay errores aquí,
siempre se divide el mundo por sí mismo…
En tu puerta ahora flores y una tarjeta desconocida,
y en la mía un nombre sin flores.

Todo en el rumbo es correcto sin esfuerzos,
y no se disculpe por cualquier cosa,
no se disculpe por cualquier cosa.

Sabes que estoy terminando el escenario que habíamos escrito
en aquella tarde por encima del sofá azul,
en aquel día en el que se derramó el agua sobre la mesa,
y se mojó el papel…

Termino el escenario que he encontrado de repente,
mientras limpiaba la estantería de los iconos,
como si reformara agujeros abandonados por los días perdidos,
mientras que buscábamos el fin que convenía a todos.

¡Qué maldición la que hemos dejado
producirse en nuestra cama
durante todo este tiempo!

¡Qué casualidad bajo el polvo
estaba escondida de nuestros dedos atentos!
Y qué humedad,
la que se mantuvo melosa y despierta
en el infierno de la soledad!

No se disculpe por cualquier cosa,
siempre se divide el mundo por sí mismo:
Preguntas vivas,
Flores muertas.

Julio 2011



Hacia el más allá 

Nada en nuestras manos,
y el cuerpo —como ves— es una bomba hidráulica,
dormimos mientras él se mueve solo toda la noche
acumulando anhelos.

¡Oh!
Pues, no hace falta tener vergüenza,
mientras nuestro orgasmo, encima de las camas,
no es nuestra preocupación,
mientras que sólo somos un puente en silencio
que no necesita perdón,
por encima de él pasan los extraños
que, a la vez, recogen y abandonan el olvido.

Así que podemos escribir la historia de amor de nuevo,
la escribimos con un poco de amor.

No hay que dejar de eliminar las señales
que plantábamos en ambos lados
para desorientar a los bandidos,
las mismas señales que, por fin, nos desorientaron.

Ya podemos escondernos detrás de nosotros mismos
y cada vez que tengan a uno de nosotros
le silbaremos o haremos signos de lejos
con pañuelos para que tenga cuidado
y cruce la frontera de manera segura
hacia el más allá de su cadáver.



El lecho de la solitaria

Mojado el pelo de Nancy en su habitación dispersa,
los pocos ruidos de la calle Champellion
provienen de la ventana
y agita la cara de Jesucristo en la pared.

Nancy, como de costumbre, deja su albornoz libre
para que caiga a sus pies
mientras se dirige a la cama.

Nancy duerme sobre el vientre rociado
para deshacer la soledad…
Abre los papeles plegados
que sacó de los cajones,
y revisa imágenes que no se ven desde nuestro lugar,
revisa un viejo pasaporte cuyos sellos se asemejan
a discapacidades permanentes.

Como se puede ver, mis amigos,
Nancy es blanca con pelo negro.
Su nalga que brilla recuerda a las migraciones
que nos llegaron desde los Balcanes hace un siglo.

Nancy no presta atención
a la llamada de la vieja, dueña del hostal,
no está interesada en que la cena se enfríe.
Está a la espera del chico que ligó la semana pasada
en una exposición de plantas ornamentales,
el chico, que estudia bellas artes y se encarga de sus dos hermanas.

Nancy no oye la voz de la vieja armenia,
Nancy está lejos.
Tal vez piensa en su novio que emigró hace dos años.
Dicen que tiene un café en las afueras de Melbourne.
Dicen que tiene una amante mexicana
que lame sus partes por la noche.

Dentro de poco,
Entrará quien cuida de sus hermanas a la habitación…

No podemos ver su ligero disturbio,
mientras se quita su chaqueta gris,
y se inclina sobre una mujer de un lejano mundo,
sólo vemos cómo desciende sobre ella con su delgado cuerpo,
como la tranquiliza en su lecho,
después de haberla fijado con un tornillo que no se ve.

Nancy sola, gente,
y su pelo mojado.



Copa invertida

Tu amigo murió antes de cumplir los treinta y ocho,
pues, ¿qué haces esta noche?

En tu caso, me iría a vuestra cafetería favorita,
y me sentaría en su silla teniendo la misma situación:
detrás de mí el espejo,
y mi cara frente al estante lleno.

Iría a pedir mi cerveza en su copa de cerámica,
y anotaría mis pensamientos en un papelito
usando mi mano izquierda.

Heredaría todas sus mujeres,
para que los otros no destruyan lo que hizo mi amigo,
heredaría los secretos de sus mujeres que me confesó
mientras bebíamos.

No me olvidaría de visitar a su novia triste,
y cuando abriera la puerta vestida con su chal negro,
me sentaría miserablemente delante de ella
y fingiría que no sé nada de cómo atiende
su extraño temperamento hacia el placer,
ni del tatuaje que duerme en su muslo.
Y cuando se pusiera a llorar
acariciaría su cabeza para tocar la parte sensible.

En tu caso, haría lo posible por poner mis dedos
por encima de los de mi amigo,
lo que sería claro es que sigan
acariciando su suave pelvis.

Aquí, amigo,
con poca luz puedes cuidar bien a tu cuerpo,
mientras llena los vacíos
que el difunto dejó cálidos y con un orgasmo olvidado.



http://circulodepoesia.com/2016/06/poesia-de-egipto-atef-abdelaziz/





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miércoles, 27 de abril de 2016

MOHAMMED ABU-ZAID [18.528]


MOHAMMED ABU-ZAID

(Egipto, 1980). Poeta.



EL CAMINO QUE VA DE MERCURIO A VENUS

Cada vez que me miro en el espejo
Sé que mi padre se ha hecho viejo
Que soy su hijo rebelde
Que no escucha sus bromas
Y no le da su medicina contra la tos en medio de la noche

Ninguna foto nos une
El, posando suavemente su mano sobre mi espalda
Yo tengo una (mano) de él dormida
Mientras el ventilador gira  a toda velocidad
buscando alguna cosa

En mi bolsillo las fotos de los muertos
Que amo
Mi abuelo, mi abuela
Y un hombre que me es desconocido
a cuyas exequias he ido por azar
Y que podría haber sido yo.

Traducción del francés de Santiago Aguaded Landero.





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viernes, 12 de febrero de 2016

NANCY MESSIEH [18.112] Poeta de Egipto


NANCY MESSIEH

Nancy Messieh, fotógrafa y poeta egipcia residente en El Cairo, es autora del libro de poemas en inglés Photographs Never Taken.



Un poema por Tahrir, por Egipto 

esa plaza pública
con nombre de destino e historia
como sabiendo lo que iba a venir
firmes nos quedamos
diciendo, no nos moverán
pintamos poemas en el duro asfalto
reblandecido, empapado de la sangre nuestra

y el mundo miraba.

El mundo miraba mientras nos llamaban
traidores
y en las pantallas de los televisores
de los hogares, cerradas las puertas no fuera
a entrar a la verdad,
los hombres escupían a las cámaras desprecio
y las mujeres chillaban por teléfono
ojos y corazones llenos de rabia
incapaces de entender
que Tahrir era suya, para ellos,
mientras los ojos del gobierno mostraban sólo lo que querían
que viéramos
el sol poniente sobre el Nilo

y todo lo que hacía falta era girar lo mínimo la cabeza a la izquierda
por el rabillo del ojo un vistazo
mostrando la neblina del sol del Cairo entre los gases lacrimógenos,
los hombres a la carga por las calles con sus cuerpos solo
topando con los camiones de policía que los atropellaban.

Los diarios hablaban de disturbios por todo el Mediterráneo
pretendiendo que ese día que había
comenzado en El Cairo
era igual a otro cualquiera.

Pero algo había empezado.

Hombres y mujeres estremecían la tierra
con sus voces.

De norte a sur
caían cuerpos al suelo, dejaban de latir los corazones
pero en Tahrir por ellos mantuvimos alta la cabeza
saliendo de los muros por los que, toda nuestra vida,
caminamos pegados, ocultos en la sombra
de la conformidad y el miedo

abrimos al asesinato nuestros pechos,
abrimos a las piedras nuestros rostros, a las balas nuestros ojos,
nuestras mentes a los molotov que a la cabeza nos lanzaban

y dijimos

no tenemos miedo

porque el miedo a vivir con la cara enterrada
en el suelo de una tierra que no puede ya sentir
era nada, nada comparado con el miedo a morir
sin haber dicho ni una vez

soy libre.

Traducción: Lucas Antón




Um poema por Tahrir, por Egito

essa praça pública
com nome de sino e história
como sabendo o que ia vir
firmes ficamos 
dizindo, nom nos moverám
pintamos poemas no duro asfalto
amolecido, enchoupado da sangue nossa

e o mundo olhava.

O mundo olhava enquanto nos chamavam
traidores
e nos ecrás das televisons
dos fogares, fechadas as portas nom fora
entrar a verdade, 
os homens chuspiam às cámaras desprezo
e as mulheres gritavam por telefone
olhos e coraçons cheios de raiva
incapazes de entender
que Tahrir era sua, para eles,
enquanto os olhos do governo mostravam só o que queriam
que viramos
o sol-por sobre o Nilo

e todo o que fazia falha era girar o mínimo a cabeça e à esquerda
polo cabo do olho enxergar
mostrando a névoa do sol do Cairo entre os gases lacrimógenos,
os homens à carga polas ruas com os seus corpos apenas
topando com os camions da polícia que os atropelam.

Os jornais falavam de brigas por todo o Mediterráneo
 pretendendo que esse dia que começara
no Cairo
era igual a outro qualquer.

Porém algo começara.

Homens e mulheres estremeciam a terra
com as suas vozes.

De norte a sul
caiam corpos ao piso, deixavam de latejar os coraçons
mas em Tahrir por eles mantivemos alta a testa
saindo dos muros polos que, toda a nossa vida,
caminhamos pegados, ocultos na sombra
da conformidade e do medo

abrimos ao assassinato os nossos peitos,
abrimos às pedras os nossos rostos, às balas os nossos olhos, 
as nossas mentes aos molotov que à cabeça nos jogavam

 e dixemos

nom temos medo

porque o medo a viver com a cara soterrada
no chao dumha terra que nom pode já sentir 
era nada, nada comparado com o medo a morrer
sem ter dito nem umha vez 

som livre.

Publicado por Antom Fente Parada 




THERE ARE NO NEW WORDS BUT EVERYTHING 
IS A POEM

There are no new words for
death

in Syria,
where children are dying of
bombs and bullets
and polio,
because disease
is DNA
and a human being with his finger on a trigger.

The family with eight sons in Syria, each with a name of his own
has only two left,
five lost to shelling
one to a paralyzing virus.

The polio came to Syria in the veins of foreign groups
come to fight a war
bringing with them
another battle.

They say the fighting might stop
so they can save lives, prevent an epidemic
so that bombs and bullets
can do the job instead

they’re messy, but far more efficient
than a debilitating disease
that first takes your movement
then your life.

There are no new words for
genocide

because we say
never again
but we really mean
never again for this country
or these people

because Rwanda
because the holocaust
because Armenia
because Palestine

will never be enough
to say
never again

for Syria

where

people are reduced to numbers
in arial, font size 11
to fit in a small box
in a small newspaper
read on the way to work
and forgotten on an empty chair
on a train
thousands of miles away
from

corpses
and shallow graves
and playgrounds made of
bomb shells and napalm

wiping out an entire family’s future
in one strike.

There are no new words
for war

where men smell like
cigarette smoke, desperation
and gunpowder shot from the mouths of people
with no family to go home to

like citrus-lemon catching
in the paper cuts of men and women
filing the numbers
dead

and two years is a lifetime
of counting 115,00 lifetimes,
shorter than they should have been

of counting the millions
whose homes are just houses
or rubble
or tents

and behind closed doors
men argue
about airstrikes and no-fly zones
and sending strong, clear messages
and jostling for power
and boots on the ground
and Iraq, and Afghanistan
and more never agains
and red lines
that fade in the sand
of the wreckage
that was

once

a country

until

there are no new words
for Syria.





WE ARE FILLED WITH PAIN 
AND CRUSHED BONES

We fall under

tanks that do not stop
not for screams of pain, or skin and bone

not for children or babies
old women who cannot run fast enough
to outrun
tonnes of steel

not for men who
had they turned
one degree,
would have seen
death so wide and so forceful
that there was no way to run
and hide

there are wounds that will not go away
broken bones that cannot heal
not when all that they hold
begins to fall out
and spill onto
the ground

not when a tank runs over a live body
and in 5 short seconds
what was once alive is
now
dead

we hope

because their bones
have bent in ways
we did not think possible

have cracked and proven brittle
easy to snap, to crush
like it was nothing.

Like it wasn’t a father who was dying
or a son who’s mother
would scream, hit her face, to feel pain
but feels nothing
nothing

knowing

that a tank
hundreds of thousands of pounds
of weight

fell, angonizingly slow,
covering an entire body
with its wheels.

No, bone should not break
that easily.

Hearts should not feel
cracked
like our chests have caved in
on themslves
and words come out

split in two

part word, part nothing that the human ear
can understand.

No, there are wounds here
that will never
heal

there is resolve here
that cannot be broken

the resolve of men and women
wills written
and ready

saying

we would rather die
for these streets, these cities,
these people

than to live
in ways where

life is worth
a cracked skull
under a heavy tank

and nothing

more.




I KNOW A MONK

I know a monk,

living between Cairo and Alexandria,
who has let go of all earthly possessions
including the name his mother gave him.


He told me the story of how
she phoned him on his Nokia 6600
and told him that she was going to visit

and he told her not to come

because he had let go of all earthly attachments

instead
he prays, draws saints and the Son of God

and sits at an old, beat up computer
and teaches himself

how to use photoshop.




YOU ARE EVERYTHING AND NOTHING 
LIKE MY GRANDMOTHERS

Towards the end, they both wore black only, just like you.

They both wore black for their husbands, men gone long before the women,
one went so fast I did not see him at all.

Helena was your height, wore glasses, tinted, her hair always wrapped tight
in a bun, and its length, I never knew.

Alice was taller but as time passed, her body slipped down,
lower to the ground, her back curving in on itself, unable to support a body,
even as frail as hers.

Helena was quiet, calling our names, she would go through the list
of daughters in the family, before reaching the one she wanted.

Alice commanded attention, even when her eyesight failed
and it meant reaching her bony hand out
and pulling us to her
not sure which grandchild she held onto.

Towards the end, Helena faltered, and went quiet, while my mother and I
were at the other end of the continent.
We were told days later, and I watched my mother
drop the phone, drop to the ground
and become a little girl again.

Towards the end, Alice’s sight and hearing and breathing went
in a hospital bed
surrounded by daughters, sons, grandchildren, great grandchildren,
I among them
hurting for my father, and his tears that would not fall.

I did not know either of them very well
raised far from the arms of two families
each on a different continent
and family for me
only meant a father, mother and sister

Aunts, uncles, cousins, all thousands of miles away
becoming friends and enemies only after my 18th birthday.

But you, standing in the street,
make me ache
for the grandmother

I did not have.






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