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lunes, 2 de febrero de 2015

JANE KING [14.648] Poeta de Santa Lucía



Jane King  

Nació en Castries, Santa Lucía en 1952. Poeta y profesora universitaria. También es actriz y directora de teatro, cofundadora del St. Lucia’s Lighthouse Theatre. Ha publicado dos libros de poesía: Into the Centre, 1993 y Fellow Traveller (1994, ganador del Commonwealth Writers Prize y del James Rodway Memorial Prize). Sus poemas se caracterizan por su humor irónico y por tratar la cuestión del papel de la imaginación creadora en las sociedades del Caribe. Sobre su apreciación de la poesía, manifiesta: “...Cuando cada uno de nosotros llegó a apreciar la poesía, cualquiera que fuera el nivel de nuestra comprensión, debe haber sido un día en el que escuchamos o leímos algo y pensamos: Oh, sí, eso es exactamente lo que siento. La precisión con la que el poeta puede afirmar lo común es quizás la razón más importante de la popularidad de la poesía y de su perdurabilidad. Después de todo, aunque nacimiento, amor, pérdida y muerte son muy importantes para cada uno de nosotros, son esencialmente acontecimientos comunes.

“Para el poeta, la producción de poesía requiere algo especial. Para mí, supone encontrar una manera de profundizar en mi subconsciente y me permito compartir las pepitas de oro que puedo encontrar allí. Y hay veces en que me parece que esto es abominable auto-indulgencia. Lo único que salva de ser absurdo es la creencia a la que me aferro a pesar de la creciente evidencia de lo contrario, que somos más semejantes que diferentes. Que si puedo llegar lo suficientemente profundo, puedo llegar a ese nivel que Jung llama el inconsciente colectivo, y que las pepitas de oro que pueda extraer van a resonar con otras personas”.



La mano de Hopkins nunca estuvo equivocada...

Quería escribir poemas que gritaran como una silla amarilla de Van Gogh,
como la vívida tibieza de la levadura entre una bolsa de pan,
como las veces en que el llegar de la medianoche encuentra un cálido amante en la cama,
o restallantes prismas de luz de sol sobre trenzado y reluciente cabello negro
y la repentina corona de palmera que me saluda cuando despierto
puesta como un emblema de verde oro que arde contra el cielo azul.
Para celebrar e integrar lo común. ¿Entonces por qué,
qué poder es el que interviene y hace que la mano segura tiemble?

No es que todo esto pase; incluso la dura tierra tiembla.
En el centro de la sumergida Atlántida las visiones perdurarán.
Es una frustración por todos los pequeños errores.
Yo veo, pero no puedo recrear las imágenes vistas tan intactas.
Yo quería ser capaz de escribir como si Yeats hubiera vuelto otra vez.
En cambio parece que lucho por vivir como la loca Jane.





Excusas por la forma

Este poema es demasiado grande para mí. Debiera
también confesarlo antes de empezar. Los versos
no toman la forma apropiada. La luz
que quema mi corazón es una maldición tan

caliente como carbones que han formado una cubierta de
ceniza por encima de modo que no puedes ver el resplandor hasta
que no los has removido. Fuera de ese amor caliente
como yambos y rimas que corren enloquecidamente. Mi voluntad

incapaz de dar forma a cualquier cosa que no sea
pentámetro. Incluso cuando traté de desarmar
los ritmos y rimas, los versos se torcían
e iban cascabeleando como un dolor de migraña asegurado.

Detrás de la piel mental de delgadas paredes que construimos
para desterrar imágenes en una noche de terror
¿tienes tú conciencia si estás siendo parido o asesinado?
Todo cuanto puedo hacer es advertir: careciendo de la forma

adecuada, todo el oscuro mar vendrá rompiendo tu dique,
en esa oscuridad de demonios y ángeles entrelazado.
La forma es una manera de conservar un diminuto “yo soy”
manteniendo las malignas formas detrás de tu mente.
Idéntico circo, segundo año


La pista dorada, sillas de terciopelo rojo
el polvo, la oscuridad, la noche
Mikel a los dos años está todavía fascinado por la misteriosa luz del circo
La mayor de las bailarinas, balanceándose sobre los balones
está a medio camino de la rampa empinada
cuando de súbito cae
y es atrapada por hombres locales contratados en gastadas telas de terciopelo
no es cosa preparada, ni es graciosa

su rostro una máscara de miedo
magnificencia de su cinturón ornado
atavío preciso que no puede esconder
la grasa de ballena de su trasero

Tres patos, blancos alguna vez, están apretujados entre
una jaula de fangoso piso
los párvulos gravitan hacia ellos
Mikel pregunta para qué son

para poner los huevos que alimenten las serpientes
¿Y para qué son las serpientes?
Para meter sus cabezas en la boca de una dama…

¿Entonces para qué es la dama?

Oh, estamos temerosos, estamos cansados
estamos hambrientos, asqueados y doloridos
y la multitud siempre pide más
siempre
la multitud pide
más





Momentos

Siempre son momentos vislumbrados mientras se viaja al pasado.
Una umbrosa colina bajo un cielo amarillo pálido.
Una estremecida sensación de paz. Ella no perdura.

Humo indulgente deriva lentamente, visto a través del cristal
y neblinosas sábanas de plateada lluvia pasan.
Siempre son momentos vislumbrados mientras se viaja al pasado.

Una multitud de mercado atestado - colores, estridencia, premura -
la visión se evapora sin un suspiro.
Una estremecida sensación de paz. Ella no perdura.

Un pálido sol cuelga sobre un mástil ennegrecido
un horror al que el ser mismo morirá.
Siempre son momentos vislumbrados mientras se viaja al pasado.

Un sol naranja y estanques púrpura-plateados yacen
sobre reluciente asfalto. Una sensación de uno, no de yo.
Una estremecida sensación de paz. Ella no perdura.

Una sensación de hogar, de paz. Manejando demasiado rápido
buscando perder una sensación de naufragar junto a...
Siempre son momentos vislumbrados mientras se viaja al pasado.
Una estremecida sensación de paz. Ella no perdura.





Lluvia adecuada

¿Me dices por favor que este cuarto está vacío?
Miénteme – dime que no he dejado nada de mi vida
aquí donde obstinadamente empaco para el avión.
Todos mis recién-descubiertos-amigos-de-toda la vida,
¿Pueden acordarme que la música nunca termina?
¿Que aunque nosotros sí perdemos algo de nuestra vida
Seguimos adelante tomando lo que hemos ganado?
Aunque con tristeza. Sintiendo vacío,
en esta lluvia adecuada.

   Traducciones de Rafael Patiño Goez






http://www.festivaldepoesiademedellin.org/pub.php/es/Revista/ultimas_ediciones/91-92/king.html




domingo, 10 de octubre de 2010

1444.- KENDEL HIPPOLYTE



Kendel Hippolyte nació en Santa Lucía en 1952 y estudió y vivió en Jamaica en los años setenta. Ha sido descrito por el Libro Heinemann de la Poesía Caribeña como «Quizás el más sobresaliente poeta de su generación». Ha publicado cinco libros de poesía, siendo el último Visión Nocturna, 2005. Él mismo afirma de su poesía: «He llegado a pensar en mis poemas como áreas habitables de círculos concéntricos que se mueven desde el extremo del área más pública a la más remota intimidad de la individualidad más recóndita. Aunque es esta última una imagen tentadora, sé que no es 100 % precisa. Los poemas tienen una forma natural de ir y venir a través de los límites. En todo caso es una imagen que ayuda, por eso la utilizo para visionar la poesía como un todo. Así: cuatro círculos: en el círculo más externo están los poemas que critican los nexos socio-económico-políticos en los que el Caribe así como mucho del resto del mundo están atrapados. Los poemas varían en estilo y voz desde la altisonancia radical hasta la seca ironía, la lamentación y la meditación. Ese círculo esta abarrotado de gente forcejeando por todo, por lo bueno y lo malo. Luego en el próximo círculo están los poemas que exploran relaciones más cercanas que aquellas políticas- amistad, padre e hijo, el amor confuso que enmaraña a hombres y mujeres. Un círculo menos atestado. Existen allí individuos, pero no se encuentran aislados; están relacionados con otros individuos. Luego, cruzando hacia un círculo aún más pequeño, me encuentro con poemas que se preguntan y celebran la naturaleza misma de la poesía. Creo que es esta una parte inevitable del camino del poeta, preguntarse por el camino mismo. En el último, en el más interior de los círculos, están los poemas que hablan de lo que considero sea la identidad final, aquellos que buscan el sentido del individuo más allá del rol social y las relaciones. No necesariamente un sentido religioso, pero que marca un camino espiritual. Por supuesto que hay poemas que alegremente rehúsan encajar en ninguno de estos círculos y otros que se entrecruzan en dos o más círculos, completamente indiferentes a mis claras categorías…»



Hermano Hueso

No sólo hermanos, éramos unidos.
Muerte, primer hijo de mi madre
Y yo, éramos uno.
Como hermano mayor, me aconsejaba constantemente,
Me aguijoneaba, me espoleaba hacia mi bien.
Era brusco, incluso burlón, mas sin malicia.
La mayoría de la gente lo consideraba duro: de hecho,
mis amigos cercanos le decían Hueso
(en secreto) y me decían que era demasiado exacto,
severo en su perspectiva, cruel.

Tal vez lo era, nunca lo supe.
Yo lo seguía, lo idolatraba porque
era calmado, sabio, profundo a la forma
de todo lo viviente -cada hoja, pájaro, bestia
u hombre. Me enseñó cómo ver.
Existía una claridad, cada cosa poseía un halo
cuando Muerte, mi hermano Hueso
me la señalaba.

nunca estuve solo.
Yo lo amaba, por su fría luz que mostraba
la verdad en las cosas.
Lo extraño ahora.







Almendra

pudiste haberme dado, si era todo lo que tenías
el corazón magullado de tu necesidad
hubiese sido, aquella soledad almendrada,
para mí, un oscuro beneficio
más bello, más bienvenido
que la lluvia en días áridos

¿por qué no me diste
siquiera una semilla de tamarindo
de tu aguda, oculta herida?
en vez de cáscaras resquebrajadas, fibras secas de miedo antiguo
pudimos haber tenido eso,
algo para poder intercambiar su sabor, para sentir
que al menos esto lo conocemos ambos

de todas formas puedo responderte mejor lo que te pregunto:
tú, todo el tiempo, querías
que rompiese la almendra de mi silencio
darte incluso las agrias uvas de playa
de una vida enraizada en la arena y sacudida ante el viento del mar,
fruta sarcástica, pero tú la habías comido
(me dijiste después)

todavía parece extraño el nunca haberlo sabido
y aún siento vergüenza
que las uvas ácidas, la carne áspera de las almendras
fuesen lo que tenía-incluso ahora
son lo que tengo

pero porque nunca compartimos nuestra fruta amarga
es un misterio ahora para mí.
qué más han compartido hombres y mujeres
desde el primer instante en el jardín
cuando -olvida lo que sucedió después
no es importante
lo que es importante
es que fue la primera vez -
que un Hombre y una Mujer temblando en tabú
intentaron con todo lo que tenían, con todo lo que sabían
compartir la muerte aunque era esto
lo que les importaba más profundamente

es tarde ya
te doy
la amarga almendra quebrada de este poema.








Modistas del progreso

Porque tú no haces caso de las voces de la Imaginación,
ni de las lenguas de los árboles ni de las voces de los poetas,
la tierra hará erupción en una conspiración de poesía y naturaleza.
Terremoto y derrumbe partirán y pulverizarán en escombros

tus altos y Baálicos ídolos de concreto y metal.
El fuego consumirá los palacios prefabricados
hinchados como furúnculos en nuestra tierra inflamada.
El viento destrozará las flacas ilusiones de vidrio coctelero de nuestro progreso
en una brillante lluvia de polvo
sobre ruinas de casinos y altos cementerios humillados.
El océano rechinando los dientes ante nuestra depravada línea costera
espumajeará corrosiva espuma que disolverá tus piedras angulares-
ellas retornarán a la arena.
Pero las palabras del poeta permanecerán.

Los escucharás profetizando en el huracán,
sus advertencias en el oscuro océano susurrando hacia tus aposentos.
Serán las palabras del poeta viniendo hacia ti
en el tronante sermón del derrumbe,
en el vengativo viento blasfemando a través del valle,
la crepitación del sol enloquecido.
Y cuando la tierra haya dicho y recibido lo suyo,
luego, en el verde tiempo de la sanación,
habrá otras palabras, otorgadas a otros poetas.
Habrá piedras preciosas con poderes curativos;
mezcladas con tierra, envueltas en hojas y usadas como emplastos,
ellas protegerán a los niños que las reciten.
Pero estas palabras ahora - son para ti,
Piedras de David, halladas en el río de la reflexión
y recogidas en el poema, listas.
Vengan, modistas del progreso, vengan.
Ustedes tienen los puños de acero de la ley,
las monedas de plata del soborno, el revólver.
Mas cuando ven a un poeta escribiendo poemas,
corren.

Traducciones de Raúl Jaime Gaviria