viernes, 2 de diciembre de 2011

5263.- FRANZ TAMAYO


Franz Tamayo (La Paz, 1879 — La Paz, 29 de julio de 1956) poeta, político y diplomático boliviano.
Franz Tamayo fue el primogénito de Isaac Tamayo Sanjinez y Felicidad Solares, mujer de sangre indígena. Recibió educación privada de humanidades, piano, alemán, latín y francés entre otras materias. Muy joven Tamayo sale del país al ser nombrado su padre representante diplomático en Brasil y postgeriormente, cuando este se ausenta del Bolivia con su familia en Europa durante la revolución federalista de 1899.
Tamayo regresa a Bolivia en 1904, pero abandona nuevamente el país en 1908 para estudiar en La Sorbona. Allí en Francia, se casa con la francesa Blanca Bouyon. La pareja vive unos años en Europa y otros cinco en Bolivia, tras lo cual la unión es disuelta. Las dos hijas del matrimonio mueren a corta edad.
En 1910 publica el libro Creación de la Pedagogía Nacional —recopilación de una serie de artículos publicados en el El Diario, de La Paz—, que sienta las bases de su pensamiento y constituye una de sus obras más importantes.
Si bien Tamayo resalta en este libro la energía proveniente del indígena, su visión es aún anticuada. Tamayo maneja mucho el concepto de "raza" y toma las capacidades de blanco, cholo e indio (expresiones hoy obsoletas en el plano científico) como facultades naturales desde el nacimiento. Es de todos modos un impulsor del estudio de la cultura indígena para su inclusión en los planes pedagógicos, aunque poco hable de cultura.
Además, Tamayo proclamó ya en su primera época de intelectual que se debe reconcebir la pedagogía nacional partiendo de los mismos profesores bolivianos, los que deben incluir a los sectores indígenas en este cometido, ya que el indígena sería, según el autor, el primer ser que, a diferencia de los blancos y los cholos, estaría en condiciones de fortalecer el país en su identidad y en su estructuración de una pedagogía.
Tamayo pertenece a la llamada corriente telúrica que recupera los beneficios de la energía que da vida y que precisamente proviene de la tierra.

Política
Junto a otros jóvenes intelectuales, Tamayo fundó el Partido Radical en 1911, que en la década siguiente se uniría con los conservadores1 , y participó activamente de la política, llegando a ser diputado y ministro de Relaciones Exteriores.
Venció en las elecciones presidenciales de 1934, pero no pudo asumir el cargo debido al golpe de Estado que jóvenes oficiales de la Guerra del Chaco perpetraron contra Daniel Salamanca, un hecho que se conoce en la historia de Bolivia como el Corralito de Villamontes.
Tamayo no hizo defensa de su calidad de presidente electo; consideraba que, caído el gobierno de Salamanca, su triunfo en los comicios quedaba anulado. Se retiró de la vida pública hasta 1944, cuando es electo diputado por La Paz y encabeza la Asamblea Constituyente tras la revolución del 20 de diciembre de 1943 que llevó al poder al gobierno Gualberto Villarroel-MNR.
Durante el ejercicio de su mandato le tocó vivir los fusilamientos de Chuspipata, una serie de ejecuciones a líderes de un movimiento insurreccional en noviembre de 1944. Aunque el presidente Gualberto Villarroel negó haber dado la orden de ejecución, reconoció la responsabilidad de su gobierno en tales hechos. Por su parte Franz Tamayo daría cuenta de su accionar frente a los fusilamientos en su opúsculo Tamayo rinde cuenta, donde aclara que, aunque no pudo regresar a la vida a los primeros fusilados, evitó la muerte de otros sesenta, mediante su arenga en el Poder Legislativo. Renunció a su cargo en 1945.

Tamayo periodista y escritor
Como periodista, Tamayo llegó a dirigir El Hombre Libre y fue fundador de El Fígaro.1
Como poeta, se le considera el máximo representante del modernismo en Bolivia.1
En 1965 se instituyó el premio literario que lleva su nombre, en un principio dirigido a diversos géneros, pero que después quedó limitado al cuento.2
En La Paz una universidad privada lleva su nombre, UNIFRANZ.3

Obras
Odas, poesía, 1898
Proverbios sobre el arte, la vida y la ciencia, poesía, 1905
La creación de la pedagogía nacional, ensayo, 1910
Crítica del duelo, ensayo, 1911
Horacio y el arte lírico, ensayo, 1915
La Prometeida, tragedia lírica, 1917
Nuevos proverbios, poesía, 1922
Los nuevos rubayat, poesía, 1927
Scherzos, poesía, 1932
Scopas, tragedia lírica, 1939
Epigramas griegos, poesía, 1945








La víbora invisible

Romance Aymara

Qué sabor tiene el perfume
Que exhala tu obscura tez!
Como una flor se consume
Mi beso en tu obscura tez.
Qué tibio imán invencible
Envuelve tu obscura tez?
-Una víbora invisible
Virtió su magia en tu tez!
Desmayan en pleno vuelo
Las aves si oyen tu voz.
Dulce envenenado anhelo,
La muerte fluye en tu voz.
¿Qué caricia aborrecible
Rompe en cristales tu voz?
-Una víbora invisible
Canta ardorosa en tu voz!
Amor tu cadera enarca
Y vierte su fiebre en ti!
Como en mecedora barca
Mi afán apareja en ti!
¿Qué sortilejo terrible
Sacude tu cuerpo así?
-Una víbora invisible
Baila enloquecida en ti!










El Illimani

Aquí la nieve es mítica,
La luz seráfica,
Y la línea orográfica
Se ensalma pítica.
Mas capta el monte
Agatas y amatistas
Del horizonte.








El viejo viscacha

Rima al saber de Sancho
Rimo pedestre,
Y aun va su alma silvestre
De rancho en rancho.
La pampa extática
Del mate y la vihuela
Oyó la plática!










El amauta

Dió una solar sapiencia
De flauta pánica.
En la estepa oceánica
Cantó su ciencia.
Hoy el amauta
Mudeció como inútil
Pánica flauta!












William Blake

Vió lo invisible a todos,
Ojo de lince,
Y en luzbélico esguince
Se hurto a los nodos!
Conflagró abismos,
Y habita, salamandra,
Sus cataclismos!











Baudelaire

Su música distinta
Es aun más propia.
Si muerto, aún más acopia
Su vida extinta.
Todo lo irisa
Externo rictus trágico
De su sonrisa!









El tango

Aunque el pasado rueda
umbal, aun queda
Su lírico jadeo
Y contoneo.
Todo está en todo.
Cifró la raza toda
Un aire, un modo!











El último huayño

Guarda la tierra larvas
Y el aire giro.
Pasan leves suspiros
Y sombras parvas.
Así al destino
Canta el último huayño
El cierzo andino!













El sinzontle

Aquel plumaje obscuro
Se orló de blanco
Y auguró en cada flanco
Su nombre futuro.
Mas no despinta
Ningún blancor su espléndida
Sangre retinta!










Las kanthutas

Regia flor escarlata
Del Ande innata,
Su tinte en que el sol brinca
Consagra al Inca.
Toda doncella
De fiera sangre india
Renace en ella!













Canon

Apolónida américo,
Tente en ti mismo!
Sólo harta el propio abismo,
No el exotérico!
Con alma toda
Opón el canto eterno
Al canto en moda!














Willka

Es el sol, dios y padre.
A él se rinde
Bajo el azul sin linde
La tierra madre.
Como a su centro
Va a él la raza porque
Lo lleva dentro!














Surget

Brillará un sol, y entonce
Será a su asomo
Metal canoro, como
Memnón de bronce!
Cual áureo monte,
Ya apunta un astro arúspice
Al horizonte!











Conticinio

Tanto silencio oía
Crecer la yerba.
Tremor de liebre y cierva
El aire henchía
Telar sin hebras,
Hora de ojos que se abren
En las tenebras!

(De: Scherzos, 1932)












Scopas

(Fragmentos)

AGLAE

Cierto. Le amamos y nos ama Scopas.
Tus rosas le dirán cómo le quieres,
Cómo le adoro yo mis azucenas.
Su genio torvo se desvía a veces.
Los ojos negros ni los ojos zarcos
retienen su mirada cuando intrusa
La Musa demonial se lo arrebata.

DORIS

Entre nosotros y él está la Musa.
A veces siento el odio de los dioses!

AGLAE

Sólo la cuita yo de los mortales.
Demasiado alto están los Uraniones
Para que esta mujer sueñe emularlos

DORIS

Mal haya si se aparta de sus pares.
Mientras su genio audaz lo diviniza
Se siente más deshombre, aunque sublime.
Cuando el aliento creador le agita
Y ebrio de un vino etéreo ardes por dentro,
¿No sientes cuán distante está el amado?
Sus ojos vagan sobre formas úberas
Que no son mías, y sus manos palpan
Contornos invisibles y distantes.
En vano junto a él late este pecho
Que incendió de su amor sin yo pedirlo.
Cuando el cincel le tienta, en vano estamos
Con el alma de hinojos a su lado.
¿Acaso nos conoce ya? Sonámbulo!
Somos menos que sombras que no se siente
Ni compadece. Al tacto de la Musa
Le presiento distante, casi muerto
Para nosotras, para mí, su amada!

AGLAE

Igual lo siento, igual me duele Scopas.
Vive tan lejos que en la tierra pasa
Con el alma colgada de una estrella.
Doris, estás celosa de esa estrella.
Yo más humilde a un tiempo esclava amante
Le amo como es, presente y fugitivo.
Al hombre amo, y también amo su genio,
Implícito traidor de luz y gloria.
Y cuando me hinca el corazon su olvido
Como espina letal que el hado aguza,
Bebo inulta mis lágrimas inútiles
Y la sangre fatal de mi abandono.
Su genio es todo y lo consuela todo!

DORIS

Su genio es nada si su amor es poco
No comparto mi amor ni con la Musa,
Ni rival sufro más que sea diosa.
¿Qué arriesgo en el envite con los Dioses?
La vida! Que la tomen si la quieren!

SCOPAS

El goce de crear que al Dios me iguala...
No sabes, Doris, lo que dices triste.
¿Conoces la agonía del artista
Al instante fatal que inspira y crea?
Fluye su genio como sangre vivída
De vientre maternal que alumbra a gritos.
No hay dolor igual. De las tinieblas
Se arrancan formas cual girones mútilos
De alma. Y esas tinieblas desgarradas
Son el artista mismo. A sus criaturas
Si da un contorno, de su carne talla,
Y si un gesto, es la mueca de su pena
Transfigurada en luz. Cada sonrisa
Que en barro admira el vulgo cuesta lágrimas
Ocultas, y si es Niobe estupefacta
La desesperación en Paros fulgido,
El creador desesperó al crearla!
La obra de belleza es para siempre!
Tu ignoras, Doris, su misterio abstruso.
Porque la gracia misma eres, lo ignoras.
Dame esa mano, viva obra maestra.
Toca la palma rosa y tez de raso.
Los dedos leves como cañas músicas
Que Pan ahusa en su siringa mágica.
La vena azul cual viborilla lépida,
La muñeca infantil, y el gesto equívoco
Que hubo de ser de ala, y es de Doris.
Cuánta gracia y tras ella cuánta fuerza!
Ya dijo Apolo: "gracia es flor de fuerza".

DORIS

Ya a tus sueños de piedra dijo Apolo:
"El inmortal no anida en seco aljibe
Ni fuera de la vida absurdo vive".
En solo un beso de tus labios másculos
Hay más eternidad que en tus muñecos:
De qué supervivencias hablas fatuo?
Porque en arcilla fútil labras gestos
De extrañas fiebres y de ignotas ansias,
Se sueña virga hermética tu espátula?
Se sueña tu cincel un caduceo
Que almas despierta o las aduerme en sueños!
La creación de veras late y vive
En leche y sangre, en hálitos y frémitos,
Ni hay sobrevida si el amor no crea!
Tus títeres de piedra son juguetes
Junto al crear de la natura eterna.
Tal como el sol, como la primavera,
El hombre sobrevive uno y diverso,
Y en dos alas que son Amor y Muerte
Tramonta siglos. Tú eres, ciego Scopas,
Y en milenios, si menos necio engendras,
Tú mismo vivirás népote a népote.
No hay más supervivencia eternos cielos!

AGLAE

La obra de belleza es para siempre!

(De: Scopas, 1939)








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