domingo, 28 de agosto de 2011

4521.- AMPARO SANZ ABENIA


Amparo Sanz Abenia (Zaragoza), es una poeta habitual en diferentes tertulias poéticas y su poesía es de corte confesional y de acusada sentimentalidad. Recorre los senderos de su alma y trata de hacerlos transitables al lector.
Web de la autora:http://aaescritores.com/amparosanzabenia/


LOS TAMARICES ACUÁTICOS

Acuáticos los tamarices
rezan sobre las aguas del Ebro.
Sus verdes dedos
bucean lejos de la orilla,
buscando Ninfas
en el fondo de los sueños.
Hay un rumor de aguas nuevas
que balbucean con misterio.
Los tamarices mecen con ternura
las riberas de un río grande,
flexibles cautivan las miradas
bajo un cielo inalcanzable.









LA PAZ LLEGA A MI

(Con afecto a el P. Ramón Luis)

La Paz llega a mí
como un torbellino de Gracia.
En la Abadía de Leyre
reina la bondad divina,
y se multiplica
como los panes y los peces
de los Santos Evangelios.
Soy feliz en mi clausura
lejos de los pavimentos urbanos,
de mí querida Zaragoza.
Más cerca de Dios, estoy,
y las nubes, serafines silenciosos
descienden hasta el patio,
del Monasterio nuevo.
Abajo el embalse de Yesa,
susurra con gotas de vida,
mientras escucho el canto gregoriano
en la misa de las nueve.
Y la oración ensalza su encanto,
y pinta un azul inmaculado
sobre el Monasterio de Leyre.









VIENES A MÍ

Vienes a mí mientras duermo
Serafín de la esperanza,
y me despiertas con dulzura
de mi sueño, sobre el azul
inmaculado de una estela.
¡Si Dios me viera, si me viera!
Rezaría oraciones
con versos de rosas,
y con plegarias de roció
bendeciría
su santo nombre, aunque Dios,
Dios no me viera.








LA MIRADA DE VERUELA

Tu mirada románica traspasó mis ojos,
ojivales ventanas perennes como la noche.
Penetró tu mirada hasta el claustro de mi alma.
Soledades de pasillos en el laberinto de la vida,
que me conducen a una celda de sombras.
Ascienden auroras sobre los cipreses
y mis ojos trepan por las enredaderas,
con sus miradas verdes que se aferra piedra.
Soy piedra erosionada que escucha el rumor
de cánticos, transparentes sílabas
que se posan celestiales sobre mis latidos.










ALAS DE LA NOCHE

Me cuidan las alas de la noche,
y me arrullan
las oraciones del viento.
Dios me llama entre sueños
y me arropa con su amor eterno.
Mi ángel vela en sigilo,
a un lado de mi lecho.
Alas de los Ángeles divinos
velad por la paz del mundo,
y guardad el profundo amor
que hacia Dios, yo siento.






amparoweb

Amparo Sanz Abenia: El Edén de Eros,
editado por La Fragua del Trovador,
prologado por Ángel Guinda



IV

Eres fuego que me quema con tu daga ardiente.
Eres río
que me anega con su cauce desbordado.

Es furia en mis labios sedientos,
que se embalsa en mi garganta.

Recorre los senderos más profundos de mi lecho,
y anida savia en mis rincones…
en mis parcelas para ti consagradas.






XVIII

Volveremos al encuentro
de las pasiones en tu hemisferio.
Doblegaré mi paraíso
y te entregaré las llaves del edén,
donde nos desgastamos tantos siglos.
Licuaremos el jugo de nuestros gozos
condenándonos a la eternidad
del amor terrenal,
en el infierno divino de nuestro cielo.







XIX

Ante ti, Eros, reclinada
en ofrenda me entrego.
Una homilía de deseos tapizan
el santuario de la noche.
Capilla floral
donde nos desposamos cada atardecer.
Te atomizas, Eros, en mis rincones
y te adhieres a mi cuerpo.
Poro a poro me deshaces
con tus hebras de seda
que dibujan un camino de cometas
que alcanzan mi firmamento.

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