martes, 23 de agosto de 2011

4489.- JUAN EMILIO RÍOS VERA


Juan Emilio Ríos Vera (Algeciras, Cádiz 1.966) Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Cádiz, preside el Ateneo de Algeciras “José Román”. Es miembro fundador de la Federación Andaluza de Ateneos y del Ateneo de Manilva. Presidió el colectivo cultural “Yaraví” y el Liceo “Ibn Abi Ruh” de Algeciras.

Es también miembro de la Sección VI del Instituto de Estudios Campogibraltareños y autor de varios poemarios y libros de ensayo. Ha sido galardonado con varios premios de narrativa y poesía.




“Y él agita los brazos y proclama la vida,
desde su muerte a solas.
Y aún aliento en los ojos,
y en el pulmón la llama,
y en la boca la luz”.

Aleixandre



Y allá, en la otra orilla,
tras el último viaje,
no quiero alma inmortal aún
si no el uso pleno, impecable,
de unos ojos flamantes,
de unas manos firmes
y de un cerebro
cuajado todavía de
dudas y de tinieblas.

II

¿Para qué ser luz
sin ojos,
alma sin carne,
cielo sin suelo?





“Y allí entre hierros vemos la mentira final:
La ya no vida.”

Aleixandre


No seré yo si no
tengo cerebro,
si no siento en mi piel
la mordedura del deseo,
si en mi carne
no hay profundas cicatrices.
Seré quizás mi alma exenta,
aquella tierra fronteriza y virgen
que no asume ni mi nombre ni mis apellidos.

II

Aquella no será vida.
Será apenas eternidad.



Las Baladas de los días Antiguos- La Leyenda Baladí.



ANGAINOR

Con acero y sufrimiento,
dolor y sangre
será forjada
por los dioses
antes de la destrucción
de la luz y de la carne
una cadena para sujetar
a Morgoth, enemigo
oscuro del mundo,
que abortará la voz
en su garganta
y pondrá grilletes
a su alarido,
cegará la oscuridad
en sus andamios
con la luminaria
de la belleza
y lo sumirá
por el resto de los días
en un eterno sopor
del que jamás despertará
músculo alguno.






"LA MIRADA DUAL"homenaje a Edgar Allan Poe,

basado en el relato "la casa Usher".


I

Cuando pisé el zaguán
de la casa de los Usher,
comencé a romperme por dentro.


II

Toda mi fe y mi voluntad
se resquebrajaron
con estrépito.
A merced quedé
de mis instintos.


III

Un antiguo dolor
arraigó en mi cerebro,
que transmitió su miedo
al resto de los miembros.


IV

Putrefacto encontré
el hogar de los Usher,
cuerpo deshabitado
su lívido esqueleto....


VII

Pesaba el aire
como un cadáver insepulto.
Los movimientos
se hacían lentos
y tendían a la quietud,
al arrobamiento profundo
de los catatónicos...


X

Cayó la casa de los Usher.
Un viejo perro negro
aún late sin prisa
bajo los escombros
alimentándose de heridas.

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