miércoles, 17 de agosto de 2011

4437.- ABEL APARICIO


Abel Aparicio nace en San Román de la Vega (León) en el año 1980. Sus primeros pasos en el mundo de la poesía los empezó a dar en el bar Bukowski de Madrid, allá por el año 2007, participando en varios recitales tanto en León, como en Toledo y Madrid, destacando el recital Versos para derribar muros al que acompañó un libro con el mismo nombre (Ed. Los libros de Umsaloua). Otras publicaciones en las que aparece Abel Aparicio es en la revistas literarias Es hora de embriagarse con poesía, Pro-vocación y en los libros Versos a Oliegos 2010 (Ed Puente de letras) y La luz de mi noche.
Durante este 2011 ha participado en 3 Jam session de poesía en Madrid y en un recital el día 19 de Abril en León (Dolores de poesía en los bares 2011), junto a Vicente Muñoz Álvarez, Eloisa Otero y un largo etcétera.
Este mes de Abril aparece su primer poemario, Tintero de tierra / Tinteiru de tierra (Ed. Lobo sapiens). Este poemario es bilingüe, en leonés y en castellano y se divide en cuatro apartados, cada uno de ellos separado por una ilustración:









Poesía,
poesía es llorar a solas
mientras la voz del Kutxi
te ensucia de barro la camisa.

Ver jugar en el patio del colegio
las palabras hilvanadas por Mestre.

Tomar una cerveza con Gsus Bonilla
mientras te enseña a esquivar
los palos que nos regala la vida.

Entrar a un bar y encontrarte de frente
con los puños que esconde
el sombrero de Escandar.

Que la Peque y Cañamares
te hagan despegar del suelo
y luego te pregunten
a ver quién dijo que lo hicieras.

Estar un atardecer con la ARMH
y ver cómo sus manos iluminan las huellas
que el miedo obligó a cubrir.

Llegar a casa de mis padres
y ver un plato encima de la mesa.

Escuchar como Alicia me dice
Felicidad somos tú y yo.

Sentarme con mis amigos
y dejar que fluya la magia
que nos transmiten las palabras
mientras el paisaje se llena de sonrisas.

Los regalos que Batania
nos deja en cada pared.

Pasear por un sendero en otoño
y ver a lomos de un caballo
los versos de Manolo Chinato.

Es Xosé Ambás mirando a los ojos
a una señora de 80 años
y que esta sonriendo se ponga a cantar.

Ver a David González, a Vic,
a Barrueco y al Kebran
recitando verdades
a los sillones del jurado.

Poesía es Miguel Hernández
durmiendo en un banco de Madrid,
es Machado en el adiós del exilio,
es Víctor Jara en una mina,
son Beneditti y Neruda
dibujando letras en miles de hojas,
son las manos de un agricultor
a la mañana siguiente
de cada día.

Poesía
es
todo lo que tenemos que decir.







Pero juntos

Esta noche, sentado en un bar, con mi cerveza,
recordé como en ese mismo lugar,
algo se resquebrajaba.
Volaban palabras disfrazadas de puñales,
nos tirábamos a dar, sin entender,
que no luchábamos en dos bandosnos estábamos inmolando, y eso,
me duele más que mil zarpazos.
Como más veces he escupido sobre folio,
quítale a la montaña más alta su cumbre,
quítale a la puesta de sol su mar,
quítale al mejor verso sus letras,
quítale a la noche su luna,
quítale a un lugar tu presencia
,quítale a tu rostro tu sonrisa y hallarás la respuesta
La busco a mi pregunta.
No importa lo que hago,
si me olvido quien se sienta a mi lado.
No juguemos a la guerra,
ese juego, para los que aman a las balas
,para los que engañan al pueblo,
con el pretexto de una bandera y con el fin de su dinero.
Tú y yo valemos más que eso,
tú y yo no entendemos de guerras,
caminamos en la misma dirección
y juntos subiremos al torreón más altopara disfrutar de eso, de la vida, pero juntos.










Tú, yo, León: Nosotros

Sucede cuando estamos separados, cuando no te respiro,
ocurre cuando parece que un abismo nos distancia
Sucede que más te anhelo, que necesito empaparme de ti
Estar sin sentirte, me inunda de tus ganas, de eso, de abrazarte
Sensación que comparto con nuestra tierra, con nuestro León,
cuando me alejo, las ganas de pisar mi historia me invade
Será que ahora, que se acerca el invierno, esa niebla vespertina,
ese frío que cubre mi ser, hace correr por mis venas la morriña
Pero también sucede que esa morriña se disipa,
cuando sigilosa te acercas, me acaricias y saboreas mis labios.
Es entonces, cuando mis dos patrias, León y tú, os acercáis.
Federico Luppi dijo que quien cree que pertenece a un país
es un tarado mental, León no es mi país, es mi pueblo,
y los pueblos si existen, como tú, como yo, como un nosotros
Quique González corría por Madrid, tú y yo lo hacíamos también
pero por nuestro mundo, y ahora por aquí, y más adelante por allá,
y por donde tengamos o queramos hacerlo, pero siempre juntos
Sucede que tengo ganas de verte, y estas no entienden de relojes,
ni mucho de calendarios o de agendas, aparecen sin llamarlas
pero al final siempre nos vemos, y nos sonreímos, nos vivimos.








Su mundo

Una noche de primavera, en el último metro,
leyendo ciento volando de catorce, Sabina,
asistí a una conversación de esas,de las que te hacen darle vueltas a eso,
a lo que tenemos en el interior de nuestra cabecita
Un hombre, borracho, con harapos y su mejor compañero, Don Simón
Una chica de erasmus, sus mejores galas y su compañero, dinero
Se miraron y la chica le dijo en su castellano francés,
Señor, ¿se cree que al beber se le van a ir los problemas?
El hombre, mutis, pensó su respuesta y dijo, por un rato sí
Al escuchar eso, Sabina se detuvo a medio verso
el tren avanzaba estación tras estación, pero yo no,
yo seguía en esa pregunta y en esa respuesta
en quien la formulo y en quien la respondió
Ella, nunca alcanzará a comprender como alguien puede,
en esta vida, llegar a terminar de esa manera
cuando el vino te absorbe a ti,
hasta el último poro de tu piel
Él, que ya está de vuelta y media en esta vida, pensará,
chiquilla, nunca entenderás como se puede llegar a esto,
nunca te faltará un bocado, ni un cobijo, ni una mano, ni…
pero él tampoco entenderá como se puede llegar a eso,
a ignorar todo lo que sucede a tu alrededor,
como se puede estar bailando con un traje de luces
sin saber que a al lado están recogiendo tus lentejuelas
como se puede estar viviendo un una vida, que no es real
en la que todo es divino, genia
len la que todos estamos encantados de conocernos
mientras a nuestro lado, cuando lluevelas gotas de lluvia, se fusionan con las lagrimas
del que se ve pasando la noche en la calle
o por que no, en un cementerio
Por un instante, dialogaron, pero probablemente
sus vidas, no se volverán a cruzar, ni siquiera una mirada
Yo, en medio de esos dos mundos, sigo sin comprenderlos,
sin saber comprender, ni su mundo ni su mundo.



















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