martes, 1 de marzo de 2011

3207.- ROBERT GURNEY


Robert Gurney 

Nació en Luton, Bedfordshire, Inglaterra. Divide su tiempo ahora entre St Albans, Hertfordshire, Inglaterra, y la aldea de Port Eynon en El País de Gales. Su esposa Paddy es galesa. Tienen dos hijos y dos nietos. Su primer profesor de Español en el liceo de Luton, el señor Enyr Jones, era argentino, precisamente patagónico galés, de Gaiman. Las clases eran una oasis de paz, amistad e inspiración: un grupo pequeño en la biblioteca, sentado en un círculo alrededor de una elegante mesa de madera, con los diccionarios a la mano. En la Universidad de St Andrew’s (Escocia) su profesor fue el Profesor L. J. (“Ferdy”) Woodward, quien daba maravillosas clases sobre la poesía española. Luego, en el ciclo de doctorado, en Birkbeck College, Universidad de Londres, tenía al profesor Ian Gibson como mentor inspiracional. Con la supervisión de Ian preparó su tesis doctoral sobre Juan Larrea (The Poetry of Juan Larrea, 1975), poeta al que entrevistó en francés en treinta y seis oportunidades (200 horas) en 1972, en Córdoba, Argentina. La Universidad del País Vasco publicó La poesía de Juan Larrea en 1985. Mantuvo una correspondencia intensa con el poeta (inédita). Entrevistó a Salvador Dalí, a Gerardo Diego, a Luis Vivanco (el traductor de Larrea), a José María de Cossío y a los amigos de Larrea en España y Argentina: Gregorio San Juan, Osvaldo Villar, Luis Waysmann y otros. Escribe poesía y cuentos. Ha escrito una novela ‘anglo-argentina’ (inédita). 


Su dirección electrónica es bob@verpress.com.

Robert Gurney

Was born in Luton, Bedfordshire in 1939. He attended Luton Grammar School where he did Spanish, French, English and Latin, winning the A level Latin prize whilst in Lower Sixth. He studied Spanish, French, Latin and Moral Philosophy at St. Andrews, specialising in Spanish and French and graduating in 1964. He completed a Dip Ed at Makerere, Uganda, in 1965.

He was awarded a PhD on the French and Spanish poetry of Juan Larrea at the University of London under the supervision of Ian Gibson in 1975. Thesis title: The Poetry of Juan Larrea, described as outstanding (“sobresaliente”) by the external examiner, Professor Arthur Terry, the Catalán poetry specialist.

He writes in English and Spanish.

He launched Verulamium Press in 2004 because local publishers were not interested in publishing poetry and national publishers were not interested in publishing local poetry.

Lord Byron Ediciones (Madrid), viewing him as a ‘pioneer of interculturalism’, has published four of his books of poetry to date, two of them in dual language, English and Spanish, editions.

Books:

La poesía de Juan Larrea, Universidad del País Vasco, Servicio Editorial/ Argitarapen Zerbitzua, Euskal Herriko Unibertsitatea, Lejona (Bilbao), 1985, 331 páginas. ISBN: 84-7585-027-8.

Poemas a la Patagonia, Prólogo y selección de A. Bohoslavsky, Verulamium Press, St Albans, 2004, 47 páginas.  ISBN: 0-9547166-1-2.

Luton Poems, Verulamium Press, St Albans, 2005, 69 pages. ISBN: 0-9547166-3-9.

Nueve monedas para el barquero, Antología, edición a cargo de Robert Gurney, Verulamium Press, St Albans, 2005,  100 páginas. ISBN 0-9547166-3-9. Poemas de María Teresa Andruetto, Raúl Artola, Andrés Bohoslavsky, Julio Carabelli, Bruno di Benedetto, Robert Gurney, Monica Larrañaga, Ketty Alejandrina Lis, Sergio Rigazio.

El cuarto oscuro y otros poemas, Lord Byron Ediciones, Madrid, 2008. Colección Prometeo Desencadenado. 70 páginas. ISBN: 9972-2755-0-7.

Poemas a la Patagonia, prólogo y selección de Andrés Bohoslavsky, Lord Byron Ediciones / Editorial Visión libros, Madrid, 2009. 89 páginas. (Augmented edition).  ISBN: 978 84 9886 608 7.

La libélula y otros poems / The Dragonfly (dual language edition), Lord Byron Ediciones, Madrid, 2012, 217 pages. ISBN:978-84-9949-209-4.

La casa de empeño y otros poemas / The Pawn Shop and Other Poems, Lord Byron Ediciones, Madrid, Colección Prometeo Desencadenado, 2014, 159 páginas. ISBN 978-84-9949-522-4.

A Night in Buganda. Tales from Post-Colonial Africa, Verulamium Press, St Albans, 2014, 169 pages. ISBN 978-0-9547166-4-6.

Translation:

Bohoslavsky, A., The River and Other Poems, translated by Robert Gurney, Verulamium Press, St Albans, 2004, 17 pages. ISBN: 0-954-716604.





Estatuas

a Juan Larrea

Hacía un frío
de estatuas invisibles.

Luego la niebla
se disipó
y vimos
una mujer gigantesca
acostada en la hierba.

Hace un frío
de estatuas visibles.





La vida

Vas al colegio.
Consigues un trabajo.
Miras para otro lado
unos instantes,
así parece,
y luego,
cuando tienes un rato libre,
buscas a tus viejos compañeros,
que no quieren hablarte
porque no seguiste en contacto
o porque están muertos.

Vamos al pub,
decís,
al Cross Keys,
por ejemplo,
en Totternoe,
allí donde John Bunyan
el de Progreso del peregrino
vislumbraba el paraíso.

Quedó reducido
a cenizas,
te contestan.

Los poemas anteriores pertenecen al libro
El cuarto oscuro y otros poemas (2008)





Sobre la naturaleza de Dios

Recuerdo bien
esa noche cordobesa.

Larrea me dijo
que íbamos a tomar algo
en la casa de su amigo,
el escritor Luis Waysmann.

Entramos y nos sentamos.

Una botella de whisky
apareció.

Yo no había comido.

Luego arrancó
ese debate tremendo
sobre la naturaleza
de Dios.

Larrea argumentaba por aquí,
Waysmann por allá.

Presentaron sus puntos de vista
furiosamente.

Los ánimos se caldearon.

Tomamos toda la botella.

Al día siguiente
me senté tranquilamente
para apuntar
lo que había oído.

Me quedé totalmente
en blanco.

Nada.

No recordé
ni una sola palabra.

Varios años más tarde
escribí al amigo de Juan Larrea,
al escritor Don Luis,
autor de La Travesía,
catedrático jubilado
de la Universidad Nacional de Córdoba,
preguntándole si recordaba
los caminos
de aquella conversación nocturna.

Contestó,
en inglés,
que no tenía
ni siquiera la menor idea
de lo que yo hablaba.

Al leer su carta,
que cayó hoy de un libro,
la sensación de culpa
comienza a esfumarse.

Poemas tomados de :

convozpropiaenlared.blogspot.com/.../robert-gurney.html





Huidobro

Bajo su tumba

se ve el mar.

(Adaptado de las palabras en su tumba)



Larrea
No conoció
a Darío
pero se daba por sabido
que entre su pecho
y el horizonte
apenas cabía
el canto
de un pájaro.

(Adaptado del manifiesto "Presupuesto Vital"
de Juan Larrea, Favorables París Poema, 1926)



Postmodernismo

Anuncio.


Veo a Cenicienta
robar la tarjeta de crédito
de un rico,
y comprarse
cualquier cosa
que desee.

Cambio el canal.





Dieciocho poemas

a María Teresa Andruetto y Ketty Alejandrina Lis

Quería atravesar
el río Negro
pero no había puente.

Vi a un barquero
con una capucha negra.

Le pedí que me llevara
al otro lado.

"Dieciocho pesos,"

susurró.

"No tengo dinero,"
le contesté.

"Acepto poesía,"
graznó.

"Dieciocho poemas,
entonces,"

le dije.

"No está mal",
me dijo
con un rictus extraño
y entré
en la barca.

St Albans, 11.11.04





LA CARA

Miré el hielo
en el lago de Wardown
hoy
cerca del puente chino
donde una vez
estuve a punto de ahogarme.

Vi mi rostro
devolviéndome la mirada.





EL CELLO

Había pocas casas
entonces,
pocas pensiones
entre Barcelona y Tarragona.

Nos sentamos
en la duna
delante de la casa
de Pablo Casals.

Estaba cerrada,
vacía
y con rejas en las ventanas.

La música ausente
de un violoncelo
se mezclaba
en nuestras mentes
con el sonido de las olas
de un mar transparente.

Un guardia civil
con una ametralladora
le dijo a mi novia
que cubriera su bikini.

Un tren pasó
lleno de monjas
que se santiguaron.

De El cuarto oscuro y otros poemas




The Dead Poets Society

Hay que admitir
que llegamos tarde
tres cuartos de hora
más o menos.

El lanzamiento
de Buñuel Siglo XXI,
en Eaton Square,
se había alargado
y había un problema
para estacionar.

Pero allí estuvimos
en los peldaños
tocando el timbre
marcado "De día solamente"
y empujando una puerta
cerrada con llave.

Llevaba dos águilas unidas
como siamesas,
como dos islas
que conozco bien.

Miré mi reloj.
8.22.

Había llamado la Embajada
esa mañana
para averiguar.

Toqué otra vez.
Nada.
Nadie.
Silencio.

A la derecha
una habitación,
con todas las luces
encendidas,
vacía.

Un plato de sándwiches
medio comido,
unos vasos de plástico
se veían
acá y asá
pero nadie,
ni un alma.

Vi un libro espeso
casi escondido
por una computadora.

Creí ver un vaso
levantarse en el aire
solo
e inclinarse
como si hacia la boca
de alguien que no estaba.
La luz que engañaba
de un coche policía
que pasaba,
sin duda.

Había policías
con ametralladoras
al final de la calle
en Hyde Park Lane
y un helicóptero se cernía
inmóvil
por encima de los techos.

Otra puerta
se abrió
al lado
y un hombre agradable dijo,
"Pasen, Es en el primer piso."

"¿Poesía argentina?"
le pregunté.

"No, la fiesta
de los abogados",
contestó con una risa.

En un edificio
al otro lado
de la Embajada
vi a un conserje,
en realidad, a tres,

"Busco a los poetas,
argentinos",le dije.

"¡Ay, qué pena",
respondió.
"Se han ido todos.
Salieron hace un rato."

"Pero las luces
están encendidas",
protesté,
"¿Sabe adónde fueron?"

"Busquen en el pub
en Duke Street,
o en el otro,
por allí,
a la derecha".

"¿Son ustedes
los poetas argentinos?"
le pregunté a un grupo
de gente elegante
que miraba Newcastle
contra Marsellas.

Mi pregunta
produjo
una sonora carcajada.

Pedimos dos vinos,
nos sentamos
y lo pasamos bien
mirando el fútbol.

"En qué estás pensando",
mi mujer me preguntó.

"Es siempre igual",contesté.
"Por poco los alcanzo,
pero, no sé, nunca llego,
nunca logro verlos."

"¿Tal vez no existan?"
se preguntó.

"¿Tienes ganas
de comer?"
le solté.





El jardín del poeta

En el medio del desierto
lejos de General Roca
al pie de una turbina de gas

hay un jardín.

No hay nada
alrededor.

Es un oasis
en el medio
de la nada.

Mide diez metros
por cinco.

Contiene margaritas,
dos sauces eléctricos,
y una gramilla inglesa.

Va allí
para escribir.

Es el único
que se encarga
de cuidarlo.

La última noche, luego de completar mi trabajo como publicista, decido despedirme del Pub en donde conocí tanto a Bob sin haberlo visto jamás personalmente. Otros amigos me dicen que en Bob también hay bronca. Bronca que termina con “La Sociedad de los Poetas Muertos”. Ya verán, Bob Gurney dice...
Quería escribir un poema
sobre "La Guerra al Terrorismo"

sobre una manifestación palestina
contra la limpieza étnica
y Marks and Spencer's
en Oxford Street

sobre la poesía burguesa
y los poetas elegantes

sobre la cultura oficial
y la no-existencia
de los poetas no-oficiales

sobre el hecho extraño
que ciertos Estados
(no el mío, gracias a Dios)
quieren suprimir a los poetas
como a Lorca
y a Tilo Wenner

sobre el poder
que piensan
que éstos ejercen

sobre Platón
y su deseo de desterrar
a los poetas.

sobre el suicidio
oficialmente ordenado
de Sócrates

¿Por qué?

¿Qué es lo que nos dicen
los poetas?

Sobre la indiferencia
del público

sobre el apogeo
de los abogados
y sus mentiras
y la desaparición
de los poetas

sobre la superficialidad
de los eventos oficiales
sobre el aprovechar la volada
y subirse al carro

sobre el resurgimiento
de la humanidad
dentro de esta cosa absurda.

Pero no lo hice
escribí en su lugar
'La Sociedad de los Poetas Muertos'.




“Horneritos”

( a Ramón Minieri )

Recibí un mail desde la Patagonia
acerca de unos pájaros.

Tienen el plumaje de la cabeza
estilo punk.

Dicen que son oriundos
del Paraguay y del Chaco
pero que a veces vuelan
hasta la Pampa
y otras incluso
hasta la Patagonia.

El mail describe
cómo descienden a comer
en el patio de un amigo
que vive en Río Colorado.

Luego vuelven a un árbol
para posar ante la cámara.

Ni siquiera se molestan
en peinarse primero.

Otro amigo,
que vive en Londres,
me dice que se llaman
horneritos copetones
y que sus nidos se parecen
a los hornos de los panaderos.

Pero no es eso
lo que me llama la atención
sino la imagen
del horno de barro
en la pared
de la casa de Vallejo*
en Santiago de Chuco.

Hay pájaros
que van y vienen,
entrando y saliendo
de su boca.

* César Vallejo, poeta peruano, 1892 – 1938




“Ovenbirds”

( to Ramón Minieri )

I had an e-mail the other day
from Patagonia
about some birds
with punk-style head feathers.

It said they are native
to Paraguay
and The Chaco
but that they sometimes
fly south
to the Pampas
and, sometimes,
even, to Patagonia.

It describes how
they come down to feed
in a friend’s patio
in Río Colorado.

Then they fly back into a tree
to pose for the camera
without even bothering
to comb their hair first.

Another friend,
who lives in London,
tells me that they are called
“horneritos copetones”
(furnarius cristatus);
in English –
Crested Horneros
or Ovenbirds;
and that they nest
in shrubs in scrub.

It seems
that they are so named
because they make
globular mud nests
that resemble
bakers’ ovens.

It wasn’t so much this,
though,
that filled my mind
but an image
of an oven in a wall
inside Vallejo’s* house
in Santiago de Chuco
with birds flying
in and out of it.

(St. Albans, England, June 2013)

* César Vallejo, Peruvian poet, 1892 – 1938










3206.- VINKO KALINIC




Vinko Kalinic es un escritor, poeta, periodista y activista de derechos humanos. Nació en 1974, en Split, Croacia. Descendiente de una familia de pescadores de Komiža, en la isla de Vis. Es autor de cinco libros de poesía. Sus poemas han sido traducidos a varios idiomas y publicados en todo el mundo. Además de la lengua croata oficial, escribe en un dialecto especial Komiža. Él toma su diario poético en Facebook, donde se acompaña de 2 100 personas.





Poemas seleccionados por Vinko Kalinic

para esta Antología






Media canción

Me desperté esta mañana con media canción en mi cabeza
Yo recuerdo, soñé contigo - sí, esos eran tus labios
y manos! y nariz! y oreja! - y yo podría escribir una canción
una canción absolutamente horrible, decente y apasionada
digamos, sobre un hombre que murió en su sueño, mientras te besaba
pero no sé cómo transfundir tus ojos en palabras,
esos ojos tentadores que me dividen en dos nuevamente,
a un mí que moriría por ellos
y a un mí que moriría sin ellos
- esos ojos, frente a la cual ninguna canción
será cantada hasta el final

(Traducción:
Noris Roberts, Venezuela)








Vamos!

Dame tu mano, vamos! Partamos de esta banalidad
-es cierto, nunca volveremos a ser niños
con los rostros encendidos de descuido inocente
pero aún podemos ser personas
completamente extrañas y completamente diferentes
y sin embargo podemos evitar las carreteras
todavía podemos, todavía podemos…
todo lo que nunca podría ningún niño

dame tu mano, vamos! a la locura de vivir sin imaginación
caminemos en el silencio el rostro vuelto hacia el sol
seguiremos solamente su rastro y despareceremos
cuando él desaparezca por completo
donde el tiempo no se mida en horas de escritura
donde todo pierda el sentido que lo compone
de puro altruismo, ansiedad
y lo más íntimo de las creencias humanas

ven, dame tu mano, vayamos
nos quitaremos la máscara y seguiremos siendo
dignos de nosotros mismos
nos encontraremos sordos y desnudos
y escucharemos cómo se reproducen en silencio
las cosas imposibles que van a ser posibles
crearemos una nación y una religión
su pabellón será el cielo y la inquietud de tus ojos
y cantaré sin parar hoy y mañana
en silencio mientras cantan en el lugar
más sagrado la oración y
anunciaremos juntos

dame tu mano, vamos, vamos a partir de este idioma
dejemos la palabra en lugar de hablar
mejor hablemos con nuestros dedos palmeados.
el calor intenso de las palmas será reconocido
mejor que el musgo, como el día que se convierte en
noche y la noche en día
todo lo que necesitas saber se encuentra
en nuestra propia sangre pulsante

(Traducción: Elsa Salas Burich,
Rosario, Argentina)









Réquiem para dos

No puedo escribir nada esta noche.
la luna, las estrellas
esta noche no son otra cosa
que pantomimas cósmicas,
trucos de un mago sin éxito
grafemas sarcásticos de nuestra civilización,
sonidos desarticulados
que no nos dejan conocer
los designios del universo silencioso.

Y la tierra
seca como la pólvora del cañón,
esta noche
está inmóvil.

Como un punto.

Como un gran agujero negro
en el cual yazgo enredado en los lazos
- superfluo y acabado! - como antes,
pleno de una emoción desenfrenada,
extendido
sobre el claro
de tu ombligo.

Nunca treparé más sobre la punta de tu nariz,
ni tampoco saltaré de una de tus pestañas a otra.

No seré bañado más por tu mirada
que despertaba en mi un sinfín de cuentos de hadas.

Nunca más una mañana será inocente,
sin un recuerdo doloroso.

El viento se ha llevó hasta la última parte de ti,
y nada quedó en mi.

No renaceré jamás
bajo el simple efecto simple del tacto,
ni me meceré más el la cuna de tus labios.

El corazón sigue sin esperanza el reloj.
Nosotros no existimos.

No puedo escuchar tu voz,
ni tu sangre latiendo.

Menos aún allá donde las cosas están muertas
no dejamos nuestras tumbas atrás.
Ni nuestros huesos.

Lo que quedó no es más que la eternidad vacía:
existencia muda y larga como el hastío.

Sólo cartas muertas,
sólo palabras vacías.

Los pensamientos esparcidos flotan, una niebla húmeda se difunde
sobre los abruptos acantilados de los sueños.
Un motón de conchas petrificadas y aún sensibles
hacen el eco y quedan abiertos como murallas de ciudades en ruina.

Esta noche es ciega.
Esta noche es muda.
Esta noche la poesía está muerta.

Esta noche todo aquello que vive
- es profundo como un abismo.

(Traducción: Elsa Salas Burich,
Rosario, Argentina)


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Un manojo de poemas
(Rukovet pjesama)


Traducción: Željka Lovrenčić




En la memoria de Vinko Nikolić


Al poeta que sin embargo regresó
(Pjesniku, koji se ipak vratio)


Mientras destrenzo tu pelo canoso
y con infantiles manos rebusco entre las sombras de tu cara
que exhala extraña y quieta ternura
- suave ternura como puesta del sol después de la tempestad –
frente a mí se vislumbra la lejanía


de tus poemas saco las palabras
las parto como almendras
las abro como a los paquetes que
sin saber mandaste a mi dirección


(¿quién sabe con qué motivo
quién sabe por qué razón?)


en ellos encuentro
calles que nunca pasé
países en los que nunca estuve


y en todo palpo lo mismo
el corazón desgarrado del poeta
Šibenik
llanto del niño eterno
a que no dejaron crecer


y flores de un jardín


diminuto mirto blanco
del que con gusto
trenzo la corona




de este
tierno aunque
inútil
verso








Ves como te quiero
(Eto, kako te volim)


Ves, como te quiero: como aves
que salen de viaje a través del océano
sin tener en cuenta ni el tiempo ni la lejanía
ni las fuerzas necesarias
para cruzar el ancho mar,
sin preocuparse de las lluvias, tempestades, ni la furia
de los vientos
ni de dónde dormirán, ni de qué comerán
ni de si esperarán el alba en vida


ves, porqué te quiero: porque en mí despiertas
lo indecible y lo más fuerte de la vida
lo que y a ellos persigue hasta el cielo
anhelantes ante todo el calor


sin pensarlo, sin hacer cuentas, sin cobertura,
como una, va toda la bandada –
sólo extienden sus alas y vuelan al vacío
embelesados, igual que yo a tus ojos
sólo al sordo azul mirando


y vuelan así, creyendo
que llegarán
al final del
mundo








El Dios del mar y la rosa de los vientos
(Bog mora i ruža vjetrova)


Tú vives en mi cabeza
y yo lo sé


recuerdo y el momento
en que dejaste de ser mujer
y empezaste a ser mi destino


descuidada, pasaste en mi mañana
volátil, frágil, salvaje y feliz
con la sonrisa contagiosa como el peste


pasaste así
como los vientos que vienen
y se van,
y de nuevo regresan
sin saber
ni como se llaman
porqué se levantan
ni a dónde van


y yo estaba parado
como ahora estoy parado
mudo y
estático
mirando como creces
y como eres cada vez más grande:
más grande que la calle por la que andabas
más grande que el puerto que te abrazó
más grande que el mar que en su roce
devolvía el eco de tu divina voz
más grande que el cielo que en su inmensidad
te reverenciaba
a ti
y a tu sombra
- más grande que todo
lo que hasta ahora ha habido
o habrá


tú vives en mi cabeza
y yo lo sé


apareces como una sombra
volátil, frágil, salvaje y feliz
como nunca fue, ni nunca habrá
otra mujer


y creces
hasta que no crezcas más grande que todo
lo que en mi cabeza vive


y cuando eres silenciosa como el maestral del verano
y cuando eres salvaje y fría como el viento del norte
y cuando estás loca y más ardiente que el sur
- siempre se trata de la misma rosa


aquella que pasa por una mañana
que hace ya tanto voló
de sonrisa contagiosa, como la peste,
salvaje y feliz, que ofrece las manos
que de la nada crea alguna forma
que al sinsentido haga algo lógico
y yo sigo parado – del mismo modo
como cuando estuve estático
esa, remota mañana que voló
- ¡esa mañana solemne, la más solemne de todas! –
sigo hoy como estaré
y cuando pasen tres millones de años


tú vives en mi cabeza
y yo lo sé


de la misma manera que sé
- si alguien me busca alguna vez –
me encontrará una mañana
en miles de partículas petrificadas de luz
en la sombra de tu sombra, en la ceniza ardiente


como al desmoronado
antiguo dios del mar,
como arena,
estaré por todas partes,
en donde aquella mañana
pisó tu pie






Mi - gu - el
(Mi ha el)


No te preocupes, no te he olvidado
aunque no nos oímos hace ya siglos.


En lo profundo de la noche,
todavía escribo versos por ti.
Y en el día, bebo a menudo de la
misma fuente invisible
por la que me porto como
un niño.


Ocurre, de momento
y cuando estás al otro lado del mundo,
que te veo claramente:
como sombra en un espejo roto –
¡que eres liviano como una nube! – como un rayo de sol,
árbol desnudo, desenredado en su copa.


Y en la ciudad
entre el bullicio, vocerío y ruido -
tú estás. ¡Tan cerca!
Siempre del lado del cielo.


Y si el alma te necesita,
bajo a la orilla,
en el crepúsculo, en la mañana –
cuando los pescadores dejan el puerto,
escucho como duermes,
y respiramos como uno,
con los vientos,
en su rumor.


Cada día miro tus fotos
en facebook.


Sentado en la habitación,
por la ventana, la pared, los ladrillos
te tocan mis sueños.


Y siempre encuentro una nueva forma,
un agujero, un poro, alguna arruga
en el universo, en el cerebro, en el techo,
para volver a ti, para volar como la gaviota
que siempre vuelve al mar.


Y sucede, siempre de nuevo,
no sé por cual gesto,
que perdidos y sin objeto
caminamos sobre una carretera
que no lleva a ningún lugar y en la que
no hay nada,
donde crecen sólo ortigas, moras y maleza.


Y cuando mis pensamientos son dispersos
y atontados como peces,
y aunque mi voz no te roce,
igual, yo te susurro con cariño.
A veces grito como loco, de voz en pecho,
cuando subimos allá al lado donde
todo está desnudo,
donde no hay nada, ni vegetación ni plantas,
allá en la altura, en el cerro,
sobre la corteza cerebral, en el carrusel,
bajo aquella misma corteza
donde tiemblan la paz y el desasosiego,
en donde giran juntos
el universo
y mi imaginación.


Y podría así
contarte muchos días –
¡y todavía más!


¡En serio!
¡Pasa!


Me encuentro así – de día y de noche,
simplemente floto, desaparezco, me desvelo.
Y cuando abro y cuando cierro los ojos,
como transparente pájaro que no se durmió:
allá donde está el Sol, y están las estrellas,
también está tu rostro.


¡Te veo a través de mis pestañas!


Te detienes por un momento y me haces señas desde lejos,
sin lógica alguna – cada vez más lejano, y más grande y
más lejano.
A través del cielo se derraman tus dedos,
se agita tu mano, toda blanca y blanda,
como el follaje que tiembla en la lluvia otoñal.


No te preocupes,
no he dejado de quererte.


¡Oigo todos tus pasos!


Y cuando la vida es amarga,
vana, vacía,
insoportable como el invierno esquimal,
y cuando el corazón se aprieta
como erizo encogido y
no le interesa nada,
le es suficiente sólo
murmurar tu nombre.


¡Lo sé!


¡Nadie es como Dios!
Quizá ni Dios existe,
quizá todo son ilusiones,
quizá y yo soy supersticioso.


Sin embargo, me gusta todo lo tuyo.
Hasta aquellas que te besan
en vez de mí.


No importa donde estás.
Moscú, Londres,
Nueva York, París, Qatar,
… da igual.


¡Lo importante es que
existas!


¡No importa con quien estás!
Negra, amarilla, blanca….
a tu sombra toda la gente es bonita.
Te digo,
lo único que quiero,
algo sin que El Globo,
no tendría sentido,
es la risa en tu cara, delgada, lisa,
que rebusca una mano invisible,
como de la lira la cuerda.
Por ella, uno siente terror
e insomnio
en la cabeza, en el cerebro, en el alma,
y escucha y calla
y arde del deseo
de nacer de nuevo,
sin aplazamiento, sin dilema,
en cualquier lugar,
en cualquier época.


Cuando ya no puedo,
cuando me eres completamente lejano,
yo estudio hebreo.
¡Y me comunico con onomatopeyas!
En vez de a ti, escucho
como suenan las palabras.
¡Y siempre de nuevo
encuentro algo totalmente tuyo
- en aquellas más bonitas!


Ambiel, Amitel, Armisael,
Asariel, Boel, Comissoros, Darel
Egibel, Elemiach, Enediel
Gabriel, Guabarel, Hagiel
Israfel, Lailah, Lalahel
Librabis, Mehabiah, Rahmiel
Spugliguel, Talvi, Tezalel, Uriel *


¡Sobre todo MI GU EL
- ángel de la victoria!


A la sombra de esa palabra santa
nada pueden hacerme
ni derrotas ni calumnias.


¡Pues, qué gire el globo
como se le de la gana!


Ve a donde quieras ir.


En mi corazón de todas maneras
serás así como eras.
Siempre en el mismo lugar.


Siempre igual, sin fin y puro,
En el centro de todo –
te amaré mientras que existas.


Komiža, 25 de abril de 2010








Amabiel – ángel del valor
Amitel - ángel de la verdad
Armisael – ángel de la creación
Asariel – ángel de la imaginación
Boel – ángel del silencio
Camissoros – ángel de la juventud
Darel – ángel de la esperanza
Egibel – ángel del afecto
Elemiach – ángel de la generosidad
Enediel – ángel de la ternura
Gabriel – ángel de las buenas noticias
Guabarel – ángel de la sabiduría
Hagiel – ángel de la amistad
Israfel – ángel de la creatividad
Lailah – ángel del porvenir feliz
Librabis – ángel de la totalidad
Mehabiah – ángel de la confianza
Rahmiel – ángel de la compasión
Spugliguel – ángel de la felicidad
Talvi – ángel de los milagros
Tezalel – ángel del amor
Uriel – ángel de la luz
Miguel – ángel de la victoria






Traducción: Željka Lovrenčić







DANIEL MUXICA [3.205]


Daniel Muxica 



(1950-2009) poeta y narrador argentino, nacido en Valentín Alsina, provincia de Buenos Aires. Sus textos poéticos han sido traducidos al inglés, francés, alemán y portugués.

En poesía y narrativa poética: publicó Hermanecer, 1976, Schapire; El poder de la música,1983, Stephane y Bloom Asociados y en 1987 El perro del alquimista, Stephane y Bloom Asociados.
En 1988 editó Contra dicción, De la Pluma; en 1989 Ex Libris o el elogio de la dispersión, Editorial Xul y Siete textos premortales,1991, El Caldero.
En 1993 El libro de las traducciones, El Caldero. En 1998 Nihil Obstat (cd-libro con las voces de Ingrid Pelicori, Horacio Peña y Juan Carlos Puppo).
En 2004 Bailarina Privada, La Bohemia, (cd-libro con Ingrid Pelícori, Horacio Peña, Juan Palomino y Nora Sarmopria) y textos suyos son publicados en Colombia integrando la antología Poesía Perversa, Común Presencia.
En 2005 editó La conversación, La Bohemia; ese mismo año se reedita en México, Nihil Obstat, Tinta nueva.
En teatro: en 1988 estrenó Los ángeles organizados.
En 1995 publicó La erótica argentina, antología poética 1600/1990, co edición Catálogos-El Caldero.
En el 2002 publicó La huella sobre la arena, La Bohemia, una antología con selección y estudio sobre la obre del poeta Antón Arrufat.
En 2003 Esto se cae, La Bohemia, selección y estudio sobre textos del poeta argentino radicado y muerto en París Edmundo E. Eichelbaum. En 2003 una nueva edición corregida y aumentada de La erótica argentina 1600/200, Manantial.
En 2005, sale su primera novela El vientre convexo, Sudamericana. Y en 2009 Las maravillas del doctor Tulp, Mondadori.
Participó, además, de varias publicaciones en revistas y secciones culturales de Argentina y Latinoamérica como Crisis, (Bs. As.); La opinión; (Bs As); Clarín, (Bs. As); La Prensa, (Bs. As.); Diario de Poesía, (Bs. As.); Hablar de Poesía (Bs. As.); Crítica (Universidad de Puebla, México) Fornix (Perú); Aerea (Chile); Babel (Brasil) y varios sitios y revistas web argentinas del extranjero.
En 2001 fundó la revista de textos poéticos Los rollos del mal muerto.


Nihil obstat

DEL BUEN AMOR

A mi querido Arcipreste. 

¿Acaso no entré por tu vagina de tutelares labios
a esta historia de templos y seculares movimientos
arriba abajo y los costados... ? Es la fábula
de cierta promesa la que arrastra mi torpe caballo de madera
hasta tus rojas puertas, la troya; mi heroico rocín
jamelgo de ridículo penacho, cosquilleando el viejo sentido
del afuera hacia adentro,
sacudiendo ese antiguo miedo fálico a la sabiduría.
Y me dices que lo hago bien. Hubo
una mística panadería en Betsaida para seguidores hambrientos,
merendaron a rabiar, se saciaron a la intemperie
con harinas eficaces y comibles y otros ingredientes sanos;
y sea fue
tu horno carnoso dispuesta a la vulva del milagro
donde mi Cristo de arrebatados panes, a secas calentadas masculinas
cocinó para todas las épocas. Y me pides
que te apriete más. Todo eso
después del primer diluvio menstrual, del primer despojo crudo;
abierto fragor de una era ya perdida, florecida y secreta
en que tu cráter se permitía las erupciones más inseguras
y más violentas. Y me pides
que te bese superiores inferiores labios buceando corales. Que
sea bueno. De mucho o de poco ha servido
el maloqueo de mi lanza para herir, vencer el cerco estrecho,
el orificio oracular de tu alzado vientre; pese
al estaqueo y las piernas abiertas también el infiel obstinado
ablanda sus armas. Y me pides que siga, que sea tierno.
Has compartido
el lecho con todo el zodíaco, Oriente hemisferio Occidente
en tu pecho y magos y apóstoles o infelices animales de corazonada.
Clavo erecto, seguramente a todos concediste
esa tumba templada donde descansarían durante tres días;
todos en el hueco suspensivo en que la vida y la muerte
son una promesa gemela.
Y me pides a los gritos que apure mis entradas salidas sufra goce
llore ría contigo apure por favor y amor de Dios y acabe y termine
con tanta historia...

Me pides
más o menos dolor como si me fueras a parir.





TZVI MIGDALL

“syempre está la luxuria adoquier que tu seas:
adulterio y fornicio todavía deseas”,
Arcipreste de Hita.

I

Todas las vírgenes polacas se desbarrancan sin gorro frigio
judías magdalenas agredidas desconsagrada carne
cópula copada doliente paradero del endiablo a cintura
alguien toma se encamina hacia la puerta gruñendo
lava larvas muertas ¡que duro negocio Betty! ¡que nene negó!
esta media hora de tráfico semental minutos gritos gemidos
mentidos idos sin vengo por favor
indelicadeza amarga saboreada sin goce a goznes abiertos
amuecado virgo escuchan huelen detrás de la puerta resquicio
desquicio espían lo que se cuadrupea en cuartos lacia lluvia lasciva
hay mancha hay tacha hay todavía.


II

Todavía. Todo había. ¿Juan?, ¿estás ahí?. Ahí dentro
mío, digo: ¡ay!. Dolor de haber. Aún no sé
cuantos entraron salieron flojos este ruido de flejes
y me comes en mi cama a repetidos sobornos
cavidad habida sabida llenada por tu apremio: inundación.
Ahogos. Ahí dentro tengo un altar. Tengo un adentro.
Me entraste, me estás saliendo, ¡salí saliva!, me escupís,
te escurro entre mis piernas. Te pago tu paga. Oblame,
doblame, clavame. Ahí está la clave. Ahí, ¡ay!.


III

Espejo labio rima rimmel sombra cara triste lápiz
es posible que ese jadeo judío Cristo me deseara más que a otra mujer.




PUEBLO DESNUDO

a Julio Troxler
a Jorge Dipasquale.

El pueblo teme hablar del pueblo
como si conociera esa primavera desde antes.
Es tan antiguo de anterior
que no está parido por madre sino por abuela
de sopas a discreción y otras desleídas
maneras de amamantar las bocas del mañana.

Las fábulas son el mérito de su pasado
comadres agitan el mediodía
llamando a comer cenar en nombre
de los que no han nacido.
Engendrar carne y huesos
sabiendo que el tiempo salta sobre el tiempo.

El pueblo usa mortajas duras
y no hace hijos sino testigos diferentes
de su propio alimento
primitivas cebollas gigantes de tanto llorar
su dolor acá.



PENTESILEA

a Maricarmen Arnó.

“... que este texto sea terminado sin pecado”.
Catulo. 

¿Qué minúsculo, ocioso cuerpo escapa desde tus nervios? ¿Qué
mítico, sacudido espesor sin vestimenta escapa desde tus muslos;
y es batalla aceite en la pelvis,
y soy dedo y eres oscuro pezón de inclinada espera? Locos
están quienes se jactan de dormir siesta contigo,
hacer del corazón rojo maquillaje en suspenso de diástole;
el sexo siempre es emocionante, el sexo no siempre es emotivo;
marcar enérgicos, obscenos, perversos peritajes
en la estría sin piel, lograda como alimento; poner
la mañana debajo adentro de la noche debajo adentro de la tarde.

Y me abres la alzada. Nobles
brutos y buenos salvajes dieron esto por lujo suficiente
cuando elásticas, caderas acomodabas a los cambios de táctica;
tu íntima sabiduría sensual, tu secuela pornográfica; pulsivas, menudas,
convincentes maneras de dejar un miembro lacio.

Y arqueas la lengua. Sugieres un despacio. En esta lucha
la sangre falta y es dudosamente probable; ida
regreso la trabajada hectárea que es sábana, el sudor de muchos,
rotaciones eficaces de los vientres abandonados a su sitio.
Escribir en el periódico menstrual, anoticiarse; amar
en tus tres bocas preciosas la carne oscura del lenguaje.

Y exiges el ahora más. Forzudos
de músculo, caras pasajeras, zafios adiposos desmesurados,
pródigos pecadores y voluntarios visitaron el cráter mater,
el pesebre, la luna perdida
ensayaron cena y sin dar gracias se vistieron; ingenua,
innumerable maravilla la cuenta de los peces y los panes.
Y planeas despacio el así. Eva,
dices buscar cachorros comidos y saciados: imprudentes
ciegos nostálgicos de la gruta que habitaron,
en el aullido final los delata el incesto.
La historia es la memoria de un gemido,
la memoria un disparo sobre los cuerpos que envejecen.
Lilith, dices buscar algo más inasible que una erección.

Y perfeccionas fríamente el todavía. ¿Hay
piedad alguna en el instinto?. Ecos
debe tu vacío a esas bestias dulcemente heridas,
valientes miedosos enardecidos dispuestos a devorar, acariciar,
penetrar más allá del vestíbulo, del patíbulo;
ir aún más lejos en la ausencia.
Animales de la virgen no hicieron ayuno
y por arte o por violencia,
buscaron otra manera de andar entre la muerte.

Me pides una profundidad a la que nunca llegaron.
Me abrazas aprietas a todos, uno a uno, en el último espasmo.



MONTURAS

Sobre el lomo del escritorio se tiende a confundir la tinta con sangre, el sudor con rocío, la letra con una extensión de la voz, el signo con el cuerpo, lo casual con lo causal, la poesía con una mujer, la soledad con uno mismo.

Sobre este animal desbocado se tiende a confundir el artículo con él, la palabra paz con la paz, el silencio con la mudez, el dolor con la ventaja, el delirio con la consagración, el amor con una mujer, la poesía con otra mujer y la palabra muerte vaya a saber uno con que lejano enemigo.

Mi caballo no se llama Rocinante.



SIN MUERTE

La muerte se me ha escapado
del cuerpo sigilosamente.

Me dejó tan solo,
que es imposible mirar al cielo
sin ninguna creencia.

Peligroso es el abandono,
peligroso es ser extranjero
cuando el que se va es el otro.






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