sábado, 31 de octubre de 2015

CRISTINA LOBAIZA ESTRADA [17.314]


Cristina Lobaiza Estrada 

(Santa Fe, Argentina 1958  Poeta y escritora, artista visual. 

Libros publicados: En memoria nuestra, Accésit del XXI Premio Esquío de Poesía en Lengua Castellana, Colección Esquío de poesía, Ferrol, España, 2002 / Locas y fuertes relatos de mujeres,  en coautoría, Editorial Del Nuevo Extremo, Buenos Aires, 2003 / Fondo de Cielo, Sociedad de Cultura Valle Inclán, España, 2004 / Cross talk, Editorial Alción, Córdoba, 2008 / Bichos y Bichas del cortejo, en coautoría, Editorial Del Nuevo Extremo, Buenos Aires, 2010 / Doble de riesgo, Editorial Alción, Córdoba, 2011 / Her, Editorial Alción, Córdoba 2013. Muestras individuales en Artes visuales y performáticas: Unas cosas de nunca acabar, objeto poema – instalación, X Encuentro de Mujeres de Iberoamérica en las Artes Escénicas, Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz, Cádiz, 2006, con el apoyo del Fondo Metropolitano de Cultura para las Artes y las Ciencias / Clínica femenina  I, Cuerpo nuestro, objeto poema – instalación, Barraca Vorticista, Buenos Aires, 2009 / Doble de riesgo. Historias de fantasmas en el ombligo del sueño. Happening / Clínica femenina II, El tiempo, objeto poema, Barraca Vorticista, Buenos Aires, 2014 / Clínica femenina III. PROJECT MAMÁ ZELU SODA, lektira o zelji. Libro de artista, video poema, video, performance, Greta Galería de Arte, Zagreb, República de Croacia, 2015.

Videopoemas: Mejor, alumna. Cristina Lobaiza / Javier Pistani // Aumna, mejor. Cristina Lobaiza / Javier Pistani // Mamma desire sparkling water, Mamma wished sparkling water, Mamma would like sparkling water, Mamma wants, tríptico.

Premios: Pacífico, Premio Metrovías – Revista La Nación para su antología Poesía en el subte, 1999 / Accésit del XXI Premio Esquío de Poesía en Lengua Castellana, Ferrol, España, 2001 / Primer Premio de Poesía Concurso Nacional de Poema y Narrativa de Azul, 2004 / Mención de Honor Premio Anual de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, 2005 / Premio al mérito “Clamor Brzeska”, Barraca Vorticista, Buenos Aires, 2007 / Premio al mérito “Clamor Brzeska”, Barraca Vorticista, Buenos Aires, 2014.
http://alpialdelapalabra.blogspot.com.es/2015/10/cristina-lobaiza-estrada-tres-poemas-de.html




10

Hierba anual de tallo erecto y hueco, allí otra vez te quise,
digo, te querré,
concentrada como estabas en la tarea de recién morirte
como si se tratara de trabajar un dobladillo difícil, un plisado, un cierre,
una novela infanto-juvenil, una relación de pareja, una capucha al bies.
Ya no respirabas pero me contaron que tu corazón anduvo latiendo
después de eso un tiempo más y que por fin se abrió para esparcir la vida por delante
aquello que venía a ser lo tuyo estatutario principal,
la puerta por donde podías desligarte de ese cuerpo estipulado
hacer que por fin en tu victoria lo destiny, digamos, girase hacia otro lado
hacia otro sueño inobjetable hecho de nada
y nada y después nada,
nada ha sido más triste que eso, nada más fado, más fermoso,
nada más despojado de sentido.




11

Reboto así.
Huevo o cigota porque redondo es el amor y pena el silencio
que dejó de fumar hace ocho meses. Reboto así me quedo quieta.
No hubiese estado bien que hubiese abiértote la boca, sacudídote,
metídote el dedo en la nariz, tocádote más de lo debido. Reboto así.
Ahora todo lo que arde tiene la forma de tu cuerpo y te comento
que saldré de aquí algún día, mi bien, y de la mano tuya.




15

Liber scriptus  proferetur, in quo totum continetur, unde mundus judicetur.

Ha preparado mi mayor hermana la liturgia del sufragio.
De rosa piedra está la capilla hecha. De vidrios de colores.
Se asoma la yerbera en los jarrones y votos hacemos desolados.
Aplaude el niño en el regazo después del aleluya. Lo viva.
Aparecida, parece que la veo junto al presbiterio, debajo y a la izquierda
[del sagrario.
Se realizan gestos rituales. Se la sangre bebe. Se con el cuerpo celebra.
Se arrodíllase una. Se es católica. Se pone de pie se sienta se otorga paz
se parte el pan se hace silencio y se te nombra.










JOSÉ MARÍA GARCÍA LINARES [17.313]


José María García Linares

(Melilla, 1977)
Es licenciado en Filología Hispánica y doctor por la Universidad de Granada. Es miembro del consejo de redacción de la revista Entre Ríos. Actualmente imparte clases en un I.E.S. de Tenerife.

Ha publicado en revistas literarias como Letra Clara, Extramuros, Álabe, Tonos, Elvira, CLIJ y Entre Ríos, y parte de su obra está recogida en la antología de poesía melillense Roquedal Azul (Consejería de Cultura, Melilla, 2011) y en +Poetas +Autores (Kitbook, Barcelona, 2010). Desde 2011 forma parte del grupo poético melillense Etcétera, cuyo primer libro se publicó en 2012 por la editorial GEEPP.

Es autor de los poemarios Oposiciones a desencuentros (Dauro, 2007), Neverland (Zumaya, 2010), Muros (UNED-Ciudad Autónoma de Melilla, 2010), accésit del XXXI Premio Internacional Ciudad de Melilla y Novela Negra (Devenir, 2013).

Ha coordinado recientemente en Playa de Ákaba El salón Barney, una antología de poetas en red y acaba de publicar en el mismo sello una nueva edición digital ampliada del poemario Muros, (2014).

Forma parte de la antología Disidentes. Antología de poetas críticos españoles (1990-2014), preparada por Alberto García-Teresa y publicada por Oveja Roja.




Código binario

Bajo todas tus palabras
hay un código secreto.
Cuando escribes, todo el mundo
se reduce a la alternancia
todo/nada, cero/uno.
Cuando dices que me extrañas,
¿suman, restan o dividen
esas letras lo que sientes?
¿Hay espacio para amar
en mitad del algoritmo?

Chabolas

La chabola escribe poesías malditas
con la sangre de las ratas del Parnaso.
Grifos deshidratados, las literas
de cartones viscoelásticos, la boca
del gris de la basura cocinada,
componen las estrofas bajo un cielo
de mierda titilante y hojalata.
El poeta, con un brazo y una aguja,
dialoga con la muerte y con la vida,
y acude a esos congresos de olvidados
en busca de dos gramos de canciones.
Sus ojos se convierten en espejos
cruzados por discursos de gobiernos,
de onegés a lo intervida,
promesas de viviendas
con sus tres habitaciones, trabajos para todos,
para todas (que no discriminamos en España),
colegios digitales, tan modernos,
y un parque con columpios para peques.

El poeta de la peste y de la chapa
falsifica la alegría de otras lenguas,
adopta las palabras del silencio
y toca con violín el desencanto
en las inaccesibles cimas de desechos.
Sus versos fugitivos de la vida,
del espacio, del tiempo, de la noche,
chirrían en los techos cartón piedra,
en las ventanas de un mañana inexistente
y dejan esa baba en los cristales
de las vergüenzas ajenas, perfumadas,
como marcas hiperbólicas del daño,
del dolor espolvoreado de piojos…
Un niño sucio corre
tras una rata negra,
como un dios tras una ninfa,
pisando agujas y condones…

Qué mal queda una metáfora
cuando el hambre aprieta en la garganta.

Es el asco, entonces,
el puro extrañamiento.


URNAS

Para que haga
con tu vida
lo que quiera.

(De Muros; 2010)



LOS INDECIBLES

Esperamos tanto bajo el cielo
que se han ido derritiendo
en el recuerdo las palabras.
No sabemos cómo nos llamamos
porque hace meses
que murieron los pronombres.
Vivimos en los infinitivos,
en los adverbios sin lugar,
en un texto incomprensible.
No nos quedan adjetivos
para calificar el tiempo y sus pesares,
y tememos olvidar esta desgracia,
los colores del dolor,
lo que antes era injusto en el desierto
y empieza a no ser nada.
Somos miles de significantes sin significado,
portadores de mensajes extraviados
sin origen ni puerto de descanso.
Cómo vivir, cómo decirnos
con el alba cuando aprieta el hambre,
cómo decirte que soy yo,
que la boca de tus senos
sigue grabada desde entonces
en lo más profundo de la vida.
Acaso hemos perdido, y son ya tantos,
el derecho a pronunciar nuestro derecho,
a reencarnarnos cada día en las palabras,
a ser hombres y mujeres con historia…

Vuelve a llover.
A lo lejos, el mar, tan deseado,
su grisura, su libertad, su distancia…
Se mojan mis cabellos.
Se humedecen mis palabras.

Creer y esperar han empezado
a emborronarse.

(De Muros; 2010)



VOTA

Vota.
Ejerce tu derecho.

Quisiera ejercer también
mi derecho a una vivienda digna,
a un trabajo estable,
a una educación fiable para el niño,
a una sanidad sin colas,
a una justicia justa.
Quisiera llegar a fin de mes,
cobrar algo más de mil eurillos,
no trabajar más de diez horas
y poder ser libre.

Vota qué.
Ejerce qué.
Derecho a qué.

(De Muros; 2010)




“Muros”, de José María García Linares: alambradas que ocultan la miseria | MundoLiterario (Poesía)
POR ROSA YAGUAS 

 Hoy recibimos el poemario “Muros”, de José María García Linares. Reeditada recientemente por Playa de Ákaba, esta obra se centra en el drama de la emigración de personas africanas a Europa y en las soledades que se encuentran al otro lado de la alambrada. Reseña esta obra nuestra compañera Rosa Yaguas:

Si en su anterior poemario, “Novela negra” (Leer reseña aquí), José María García Linares retrataba la problemática creativa y existencial de los escritores y su múltiple relación con el lector (tomando como punto de partida los recursos de la novela policíaca clásica), en “Muros” el autor se ciñe a una materia mucho más concreta y familiar para todos: el drama de la migración forzada.  Esta radical diferencia temática no puede sino demostrar, una vez más, la capacidad camaleónica de abordar la poesía por parte de este autor. En este poemario, reeditado recientemente por Playa de Ákaba, encontraremos una fantástica recreación de las imposibilidades a las que se enfrentan las personas africanas que tratan de huir de la miseria y la guerra de sus países, pero también de la desolación y el olvido que asolan el primer mundo.cover-muros

La voz poética, que en “Novela negra” era mordaz y tomaba el acto de escritura como eje central de análisis («Sobre la mesa / una hoja en blanco / a la espera de que lluevan / las palabras»), en “Muros” se transforma en negra rabia y denuncia. Para ello, José María García Linares es capaz de ajustar específicamente el ritmo y la potencia gramatical de sus versos, y lograr así que su poesía se amolde con gran humanidad al tema que retrata.  Logra crear de este modo un poemario profundo y extenso en el que seremos testigos del mosaico de necesidades, ilusiones y decepciones que los migrantes sufren en su camino hacia una vida mejor, y que logró el accésit en la trigésimo primera edición del prestigioso Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Melilla”. 

Como reza una de las primeras citas con que se abre el poemario, «Pensadlo: ser poeta no es decirse a sí mismo. / Es asumir “Seremos testigos de un mosaico de las ilusiones y decepciones que los migrantes sufren en su camino hacia una vida mejor”  la pena de todo lo existente». Estos versos de Gabriel Celaya nos recuerdan el compromiso que tiene el poeta de analizar mediante su creación artística todo el inmenso mosaico de las emociones humanas, es decir, no ceñirse sólo a la expresión de sus propias emociones, sino también ser valiente y denunciar las enormes desgracias que el ser humano aún sufre.

En un siglo como en el que vivimos, en que se presume de la máxima evolución tecnológica y social, los países del norte cierran los ojos ante la realidad de que su superioridad está construida sobre la base de la miseria. De espaldas al mundo, su manera de negar la suciedad y el hambre que genera su desarrollo es construir muros impenetrables y convertir en objetos ilegales a las personas. Muros que no solo se encargan de separar a las personas, de recluirlas a sus tristes realidades de sufrimiento; son muros que cercenan manos, que producen heridas terribles. Muros desde los que la desesperación arroja a seres humanos, muros que les rebanan la espina dorsal, que les devuelven al infierno. Muros construidos con alambre, con concertinas afiladas, con agua salada y homicida.  “Muros” no es una obra ingenua, no es un panfleto; es un retrato, un incendio. Es la verdad que llama a la puerta de Europa, para denunciar poéticamente la condena a muerte que sufren las personas africanas que emigran buscando un lugar en que vivir.

La tragedia que habita en “Muros” tiene múltiples caras. La primera de ellas es el hambre. El hambre terrible que mata a los niños. El hambre que agrieta las tierras, que hace retorcerse el inmenso cadáver africano («Este es mi cuerpo, / pan de moscas malnutridas, / amasijo famélico de olvidos. / Tómalo, / cógelo, / pártelo. / Échate a la boca este pedazo / de miseria»). Ante el hambre Europa se encoge de hombros, y asume que África es sólo un trozo podrido de carne del que el inmenso cuerpo de nuestra especie simplemente puede prescindir («Yo soy el hijo del hombre: el que tiene sed; el que tiene hambre»). Como si los miles de africanos que fallecen a diario no tuvieran derecho a vivir con dignidad como el resto de seres humanos.

El segundo rostro que se esconde en “Muros” es la democracia o, mejor dicho, el inmenso espejismo democrático del que saca provecho el mundo desarrollado. Una democracia que consiste simplemente en votar cada cuatro años («Para que haga / con tu vida / lo que quiera»), y que esconde una terrible dictadura económica intercontinental en la que una minoría sanguinaria exprime el sudor y los recursos de la inmensa mayoría de personas. Nuestras vidas están presas en una enorme espiral capitalista en la que las urnas nos regalan un derecho a decidir sobre nada («Vota. / Ejerce tu derecho. / (…) Vota qué. / Ejerce qué. / Derecho a qué»).

El tercer personaje de “Muros” es la pena. La inmensa pena de la desesperanza, del éxodo interminable, del pasado borrado por la guerra y el dolor («Llevo la pena / colgada al hombro. / La vida / ni es regalo / ni milagro divino. / Es un “Son muros que no solo se encargan de separar a las personas; son muros que cercenan manos, que producen heridas terribles”.  camino árido, / seco, lleno de vacío»). La pena de la mujer excluida, relegada a ser poco más que un animal, a contemplar cómo se mueren sus hijos de hambre y sed. La pena de la «patera enferma de destino», de la muerte que tiene forma de mar. La pena de tener mala suerte al nacer («la culpa es tuya por nacer / en un lugar que no debías»), de saberse ignorados por el resto del planeta.

El poemario está estructurado en tres partes. En la primera, titulada “Hambre”, se retrata las diversas facetas del sufrimiento africano. El hambre, la pena, la ilegalidad, el genocidio económico… Todo ello producto de un hombre creado a imagen y semejanza de un Dios torpe y chapucero:



GÉNESIS

Que construyas el mundo en siete días
no es tan raro, ni siquiera milagroso.
Solo basta ver el hambre,
la violencia y sus razones
para darse cuenta.
El infierno es un alambre al rojo vivo
en la garganta de los desheredados.

Imagen y semejanza.

Soberbia de todo lo visible
y lo invisible:
soplar solo sopla el viento
y el barro se deshace con el tiempo.



En la segunda parte, “La alambrada”, el poemario se centra con gran agudeza literaria  en el retrato del muro, que por enorme y agresivo que sea, jamás podrá frenar la desesperación de las personas que persiguen su sueño (aunque éste se trate de poco más que la supervivencia). Tomando como punto de partida un artículo del diario español El País sobre un asalto “A este lado del muro hay también otros muros, fabricados de soledad, de rutina, de precariedad”.  masivo a la valla de Melilla («Enganchados en las cuchillas de la concertina que corona la valla, se podían ver ayer prendas desgarradas y ensangrentadas, mochilas, zapatillas y pelotas de goma»).  Un inmenso muro construido con alambre, que como destaca el autor no oculta lo que prohíbe. Un muro que niega la historia y el derecho a tener una vida en paz. Encontraremos citas de autores árabes como Mahmud Darwix, Mehdí Akhrif o Mohammed Achaâri, y la voz poética se volverá grito y rabia («Desde la vergüenza hasta el delito, / la línea romperá cordura y ojos, / imparable, / partiendo la memoria en dos / y en mil corazones») a la par que en otros momentos se vuelve pura lírica llena de memoria («Tú y yo, en carne viva, / llegaremos a tocarnos con la sangre / derramada en los alrededores. / Ni siquiera una alambrada frenará / la naturaleza sabia de querernos»).

En la tercera parte, “La soledad y el olvido”, el poemario se abre a otras temáticas, cercanas al sufrimiento humano, pero convertida en mosaico no solo africano sino total. Encontraremos una vertiente más existencialista y que, de algún modo, retrata lo que ocurre al otro lado del muro de alambre. A este lado del muro hay también otros muros, fabricados de soledad, de rutina, de precariedad, de tiempo transcurrido.



HEMOS CAMBIADO

Hemos cambiado de lugar,
de profesión, de pensamiento.
Hemos cambiado por dolor,
por sufrimiento y desamparo.
Las manos han perdido su rigor,
los versos ya no dicen nada serio
y el mundo es un vagón
inhóspito y extraño
de mares secos y ciudades
escondidas tras los muros.

Hemos cambiado de nombre,
de papeles y permisos.
No somos quieres huimos
y tus ojos y los míos
aguantan como pueden
el embate del olvido
con lágrimas podridas de memoria,
hermanos, madre y padre.
Hemos cambiado y las palabras
escuecen como espinas en la lengua.
Miento si te digo que soy yo,
que eres tú con quien me acuesto.

Todo ha cambiado alrededor
y el frío, sin embargo, permanece.



Es imposible abarcar en una reseña todos los matices sobre el sufrimiento humano y las separaciones que encierra “Muros”. En esta reseña no podríamos más que señalaros algunos de los pilares básicos sobre los que está construido, pero el inmenso trabajo y la enorme expresividad de este libro deben ser disfrutados con tiempo para saborearlos. Es un poemario extenso y lleno de detalles, de miradas múltiples. La madurez como poeta de José María García Linares queda patente, y además logra denunciar realidades sin perder la riqueza de recursos y el uso afilado del verso. Una vez más, nos vuelve a sorprender con un poemario que invita a la reflexión y que demuestra que la convivencia de estética y contenido es posible. José María García Linares, un poeta con mil caras y que sabe crear su poesía con mil voces; “Muros”, un lujo para el alma y un arma contra la pena.






Reseña de “Novela negra”, de José María García Linares | #mundoliterario (poesía)
Autor de la reseña: Kike Hernández

El nuevo poemario de José María García Linares se titula «Novela negra», y ha sido publicado recientemente por la editorial Devenir. A partir de las temáticas de la literatura policíaca, el autor construye una gran metáfora sobre el oficio de escribir y la esclavitud existencial que conlleva.

Novela negra«El lenguaje es vida», sostiene Piliph Roth en una de las citas que nos introducen a «Novela negra». Es vida que se crea y se destruye; vida que se transmuta, que es desollada en pos del análisis; vida que es asesinada y que nos asesina. Es así como el escritor crea su propia identidad, con la masa generadora del lenguaje, al mismo tiempo que es destruído por su propia obra, troceado para consumo del lector.

Este es solo uno de los hilos argumentales del nuevo poemario de José María García Linares, que se sumerge en las profundidades de la creación literaria como anticipo de la destrucción. «Novela negra» es una inmensa metáfora sobre la vida como obra escrita (como forzoso crimen literario desde el momento en que la obra es creada para ser publicada), sobre el tiempo homicida, perseguidor sempiterno, estafador de las almas humanas: «el poeta es un condenado a nombrar», decía Juan Ramón Jiménez.

Utilizando como eje vertebrador el lenguaje, las temáticas y los clichés principales de la novela policíaca, José María García Linares construye un poemario verdaderamente misterioso, oscuro, atemporal. El tema de la novela negra, de la literatura del crimen, sirve para retratar con gran lucidez y certeza la realidad del escritor esclavo, de la vida estafada. Como ya hizo Javier Egea en sus «Sonetos del diente de oro» o José María Fonollosa en «Ciudad del hombre», la escenografía misteriosa y el uso de recursos cinematográficos confieren al texto una sensación de oscuridad conocida, de surrealismo contemporáneo. «Un cigarrillo se consume / en un cascado cenicero de Marbella / y las culebras delgadas de los humos / parecen dibujar la secreta ruta / que conduce al pensamiento / (…) ¿Qué razón habrá / para estar tan solo?».

Como decíamos, el escritor es esclavo de la palabra («Porque reanudas el paso, (…) sabiendo que te persigue la última palabra»), y por lo tanto es perseguidor de su obra pero también perseguido por ella («De dónde ese derecho a darme vida. / Por qué con este limo de palabras / me entregas a la vista de los otros»). La constante espera de la inspiración frente a la nada, la interminable lucha contra el silencio («Sobre la mesa / una hoja en blanco / a la espera de que lluevan / las palabras»), se introducirán con frecuencia en los versos de este poemario.

Pero el autor no solo vive en la palabra, sino que también es dañado por el tiempo, por las costuras de la realidad por las que se entrevé la  marcha verdaderamente prosaica del tiempo, como podemos apreciar en el poema «Canas» o en «Allanamiento de morada»: «No quiero hurgar en los cajones, / no busco joyas ni dinero. / Sólo quiero ver tu tiempo, / el libro que no olvida tu mirada, / la desnuda curva de tu sueño.»

Al ser leída su obra, el autor es asesinado por el lector. Es así como el escritor pasa a la posteridad, a través de la muerte que significa la publicación de su obra, a través de los lectores que en su memoria guardarán piezas de lo que un día la identidad del autor pretendió o creyó ser. La palabra es sólo una herramienta homicida, es el escritor el que vacía sus entrañas literarias en la página en blanco para que los lectores lo consuman después, lo conviertan en inmortal. Lo que está claro, en cualquier caso, es que el escritor será recordado como sus lectores quieran que sea, por lo que la palabra una vez más podrá ser promesa de inmortalidad pero también estafa («Violetas de abril en la cocina. Lodo y ceniza triste en los bolsillos»).

DIVERSAS TEORÍAS

El autor yace muerto
en la escena del crimen.
El casquillo deconstruído
De una bala
junto a la pata de la mecedora.
Todavía el olor
a rizoma
en el ambiente.
Hay que precintar
el piso
con cintas posmodernas,
que no entre nadie,
que nadie toque nada,
ni las palabras ni las cosas.
No se descarta ninguna teoría
ni la hipótesis hipertextual.
Dice una vecina feminista
que tras el estruendo multimedia
vio salir corriendo
a un lector enfurecido.
“¿Por qué un lector?” –preguntó el comisario.
“¿Quién se mataría, si no,
y seguiría huyendo”.

Y, al igual que el Javier Egea de «Paseo de los Tristes», hay lugar también para el amor fracasado, para el amor imposible porque imposible es lograr la satisfacción plena en un mundo de promesas no cumplidas, en una derrota convertida en destino: «Mirarnos otra vez, reconocernos. / Dejar que tiemble el labio / y llore el beso. / Sabremos, nuevamente, / convivir en la derrota, / en la página final / de la palabra herida». Un amor que se ve transformado también por el paso del tiempo, porque la propia capacidad de amar se ha convertido en un estertor que sólo se sumerge en la pasión mediante el lenguaje: «Así el poema. / Nombres que vuelven, / que regresan a los versos / para inventar lo que perdimos.»


CARA OCULTA

En medio de tu propia luna,
como cráteres hirviendo,
te esperan estos ojos míos
cargados de pasión y de metralla.
No importa que tus pasos
me claven los agravios del desprecio,
ni que me mires y me dejes de mirar
como si los olvidos y memorias
no fueran más que despistes afilados,
ingrávidos matices.

Te alejas y te acercas,
me llamas y enmudeces,
me odias y me amas
con el perfume bipolar
de lo posible y lo infinito.
Cara o cruz,
omega o alfa,
infierno o cielo.
No existe todo en el amor,
como tampoco en estos versos sublunares.

Silencio.
Soledad.
Espera.

Con besos he cargado las caricias
y llevo en la lengua los detonadores.
Cuando el sol roce tu cara
conocida y deseada
y la ilumine de rechazo,
de desaire indiferente,
caerá todo mi amor en la que escondes,
suave gesto de violín,
sombra indefensa.

Es un poemario meditado que invita a meditar, a comprobar si las claves de nuestra vida corresponden al nombre que llevan implícitas, a soñar con lo que pudo ser y no fue. Aunque su estructura recupera de forma intermitente los temas principales a los que hemos hecho referencia anteriormente, podríamos resumir que la primera parte del poemario (Introducción) se centra en la búsqueda de la identidad literaria del autor. En la segunda parte (Nudo) el tema amoroso y de pérdida como región indisoluble de la propia personalidad del creador de ficciones o realidades, mientras que la última parte (Desenlace) se centra –mediante poemas cortos y directos- en la aceptación de que no hay más inmortalidad en la tarea del escritor que la que representa la palabra escrita sobre el papel.



SI PUDIERA

Si quemara este poema
o si dejase de escribirlo.
Si cerrara para siempre este cuaderno
y me olvidara de esta cárcel de palabras,
de esta condena agotadora,
de la fatiga.
Se ha vuelto todo letra:
el amor, la tempestad, el cielo,
tú, yo, nuestro futuro.
¿Habrá vida después de las palabras?

Si lo quemara o lo arrancara.
Si no fuera tan cobarde.
Si pudiera.

Finalmente, tenemos una cuarta y última parte, Balas de Fogueo, en la que el autor hace un alarde de vanguardismo y cuyos poemas son más experimentales, funcionando como un pequeño apéndice de despedida al lector.

Novela negraEn fin, «Novela negra» es un poemario realmente recomendable, no solo por su inspiración metaliteraria, sino por el acercamiento tan sincero y elegante que realiza a los sinsabores del tiempo y el amor. Encontraremos como decíamos antes ecos de Juan Ramón Jiménez, Stefan Zweig, Piliph Roth, Gabriela Mistral, Ernesto Sábato, Franz Kafka… Una vez más, José María García Linares nos ha sorprendido con un poemario de personalidad única y con una voz poética fresca pero a la vez extremadamente madura. Esperamos que a vosotr@s también os guste.





FERNANDO PALENZUELA [17.312] Poeta de Cuba


FERNANDO PALENZUELA

Fernando Palenzuela nació en Güira de Melena, Cuba, en 1938. Descubre la gran literatura en sus años de estudiante de bachillerato en Marianao. En La Habana, ya como estudiante universitario, conoce a los poetas José Antonio Arcocha y José A. Baragaño con quienes comparte una genuina adhesión al surrealismo así como una firme creencia en la poesía como la más alta actividad del espíritu. En 1960, por invitación de Virgilio Piñera y Guillermo Cabrera Infante, colabora en Lunes de Revolución donde, bajo el nome de plume de Fernando Pazos, publica sus primeros poemas y otros textos. En 1961 marcha a Europa, viajando por España, Francia y Alemania, principalmente, hasta 1962 cuando se radica en los Estados Unidos. Por una década abandona toda actividad literaria, preocupándose más por la poesía de la acción en el mundo que por la acción de la poesía sobre éste. De vuelta a la creación poética funda y co-dirige, junto a José Antonio Arcocha, la revista Alacrán Azul (1970-1971). En 1972 Palenzuela publica Amuletos del sueño [], libro que recoge poemas escritos algunos años antes. La poesía, según Palenzuela, “significa mucho más que una mera gimnasia del espíritu". Piensa, como Artaud, que "la poesía debe ser una especie de develamiento del ser, una proyección de lo absoluto sobre la realidad", y añade: "la Poesía y la creación poética [son] algo más que un mero quehacer formal, o pasatiempo de ocasión, o planificado cotejamiento de palabras, más o menos dichoso, sino, antes bien, la expresión misma del ser... En definitiva, no creo que la poesía consista en descifrar lo indescifrado, sino en conocer lo indescifrado que está en uno". Por años Palenzuela se dedica a tales investigaciones que resultan en un segundo libro de poemas recién publicado, La voz por enterrar []. Tiene en preparación otro volumen de poesía, Esfera Inacabada, y una novela, Al margen de la irrealidad. 

—Vicente Jiménez



 “...escribo esta Nota (igual que un arqueólogo manda a otro una nota comunicándole un hallazgo importante) para presentar a los lectores de Lunes a Fernando [Palenzuela] y decirles: He aquí a un poeta. Nosotros que tenemos mucha gente que escribe versos pero pocos poetas, nos sentimos conmovidos y esperanzados. Por supuesto, [Palenzuela] sale de otros poetas cuyos nombres no cito porque ya ustedes se encargarán de hacerlo. Esto no prueba nada, y si lo señalo es sólo para tranquilizar a la galería. Para llegar al cielo los buenos poetas suelen encaramarse unos encima de los otros. A propósito: ¿Llegará él también? He aquí una incógnita que el tiempo despejará”.

—Virgilio Piñera (1960)

“Palenzuela nos asombra con un libro [Amuletos del sueño] en que la imaginación galopante del poeta se funde con un lenguaje lleno de alusiones mágicas, de una tensión sostenida entre un verso y otro que contiene los grandes ecos de la poesía surrealista, pero con una voz propia, original, siempre regida por la pasión y el delirio. La ferocidad de las imágenes, unida a una corriente onírica que recorre todas las páginas de este extraordinario primer libro de poesía, lo inscriben en la órbita de un surrealismo hechizante y provocador. No es exagerado afirmar que desde El amor original de Baragaño ningún cubano ha escrito un libro tan bello, tan esencial y destellante”.

—José Antonio Arcocha (1972)

"Amuletos del sueño es un libro de continuas asociaciones incesantes, con delirios, con pasos mágicos en la ebriedad del inconsciente, que nos permite descubrir zonas secretas del ser. Está entre el sutil y penetrante resplandor mantenido de Eluard y el huracán de acerado clima de ciertos tonos de Breton. Está en la línea de los poetas chilenos de Mandrágora y en la de César Moro y Emilio Adolfo Westphalen. Con esto creo subrayar la importancia del libro de Palenzuela dentro del surrealismo latinoamericano".

—Alberto Baeza Flores (1977)


Fernando Palenzuela es “el único poeta surrealista que nos queda a una isla y a una península surrealistas”.

—Guillermo Cabrera Infante, Miami (1985)



AMULETOS DEL SUEÑO
(fragmento)

1

La música de cabellos más blancos que el sol
Perfora el brazo los vitrales
Las mariposas que flotan en tus ojos
Se posa en tu mirada hacha
Como un reptil acude lentamente
Muriendo ante la flor azul de la mañana
Esa música de dientes que borran las palabras
Siempre será las venas del agua detenida
Ante la sombra de un Adán tenebroso
Luchando por avanzar hacia lo oscuro
La lentitud con que la piedra existe
Es enfrentar un resplandor incierto
Saltar sobre mi abismo en llamas
Tinieblas de amor besar entre papeles
Embalsamados tiernos que se van de viaje con las hojas
De mis antepasados menos crueles
Esa música es sombra de mi lengua
Para levantar el velo de Isis los dormidos
Bueyes de la verdad y del destino
Hasta las comarcas reales de la saliva
Y sus cabellos de locomotora infinita
Y flecha que siempre da en el blanco
Donde los fantasmas se disuelven en puños como flores
Cuando el hombre de lágrimas de hierro
Condenado
Al plomo de su sombra
A la conclusión de sus muslos
Siempre a la exacta medida de sus testículos
A la posteridad minuciosa de su naufragio
Extrae el hueso más reciente del verano
Un pez o sol se rompe hasta donde le alcanza su dinero
Independientemente que mis ojos siempre estarán abiertos o cerrados
Me alimento de un suelo sólido de llamas
De una realidad que me visita joya
Agua viva naciendo de lo alto
Y de palabras rompiéndose por dentro
Amando mintiendo deseando
La soledad caníbal de las guillotinas amputadas
Y la rosa tigre de ojos como la niebla
Que mi vida se funda con el sueño
Como la ventana con el aire
Y ya no haya más aire ni sueño ni vida ni ventana
Sino sólo una materia única
Del otro lado del ser y de las cosas
Una sola música sin moscas ni cenizas
Dando cuerda al tambor adiós del silencio
Como un amuleto de salvaje sueño
De frente de cristal de roca
Por donde empieza la palabra.

(Del libro Amuletos del sueño)



LIBERTAD COLOR DE HOMBRE

André Breton
(fragmento)

I

Mi mirada es un árbol mordido por los números
De un agua permanente que no me escucha
Como un río hecho para ocultar lo oscuro
O un lago de alondra viva que regresa
Al centro del círculo que se devora

Comprendo que lo que está arriba y lo que está abajo
Son una y la misma cosa
Y que en Toscana sea posible prever lo porvenir
Alojando un licántropo ciego en el espejo que la sangre bate
Pero mis dedos se hinchan como un sol líquido resonante
Para empuñar la eficacia inmediata de los cuchillos
Aunque todavía me incline ante la totalidad de la rosa

Estos ojos que se disuelven ahora con el fuego
Con el violento y subversivo nocturno cristal de las acciones
No añaden ni descifran ningún nuevo misterio a mis palabras
Ellos sólo son un viejo alcohol furioso en la botella
Donde mi lengua junto a mi corazón y mis entrañas late
Junto al color primero y último del hombre
¡Oh libertad! Como un oro solar en las arterias.

          (Del libro Amuletos del sueño)




AZOGUE NEGRO
(fragmento)

4

Esa impaciente ceniza que te aguarda                              
Como la mano derecha de un ahorcado                              
En los hoteles rayos de tus mejillas                              
Entre tu pelo de hormigas y la tarde                              
De cerraduras vírgenes golpea                              
Mi tambor bebe tu sangre                              
Sale por las calles se me pierde                              
Con las llaves que llevo                              
En el bolsillo para amarte                              
Como un huracán de flechas que nadie ve y levanta
Hacia el amor todos sus párpados en llamas.

         (Del libro Amuletos del Sueño)  




RITOS
(fragmento)


2

Frente a la pared borrada                                  
Como mis manos por un lápiz de fuego
Hiendo mis palabras mi lengua                                  
En el fondo de flechas o lámparas                                  
Para sentirlas como un acero fundido a las entrañas
Del gallo que escruta las profecías que se sueldan
Al horrendo bramido del candelabro
A ese hueco de sombras                                  
Que el poeta ha dejado                                  
Sobre el papel en blanco.                                     
                        
(Del libro Amuletos del Sueño)




LOS OJOS DEL ARPÓN

Un viento de tiburones infectó mis oídos de velas que despiertan la lluvia incandescente de los océanos aplastados por el fulgor de las palabras.

El jabalí que se abalanza a devorar la mirada del candelabro de bramido solar ahora duerme junto a las alas del río y los árboles ajusticiados por los senos del horizonte que bebe tus entrañas.

¡Oh! Venus caníbal de sobresalto de madrépora y aleteo desesperado ante la transparencia dura del espacio como un espejo que florece entre tus dientes y la sangre en la invisible oscuridad de tus jardines.

Apoyada en mi piel como en un hacha de labios de piedra filosofal en la nocturna cáscara del tiempo frente al resplandor de mi palacio de tierra interior descubres los yacimientos de rayos vampiros y sus intermitencias en el núcleo de arenas movedizas del espíritu.

La brújula de púas la hoguera de las campanas se estrellan contra un viento de sogas y carne que sopla en los cabellos para que se encuentren los que duermen.

El mago de barba de roca y rostro de amuleto toca los diminutos pies de los rosales.

Los hechizos que se desplazan desde el plumaje de vidrio de la noche desde la columna vertebral de la ceniza despiertan las revelaciones del sol en la conciencia el misterioso poder de esa gran hembra envuelta en las hermosas hojas del tabaco.

Sólo el amor nos salva el amor de ojo mordido antes del sueño de alas de huracán sobre el vacío el tatuaje de una mujer en todos los árboles del bosque ardiendo sus mejillas como una flor echada al fuego.

(Del libro Amuletos del sueño)



LA VOZ POR ENTERRAR

Si lo que hay que enterrar es el silencio
Esa otra voz con que tropieza
La araña de mi nombre en el vacío
Mi voz encerrada en una caja invisible
Mi silencio como un guante sobre la empuñadura de una luz negra
Entonces la aguja para tejer los simulacros
De mi sombra que avanza entre las venas de los cataclismos
Decidirá si he de saltar de un puente a otro
O acaso permanecer con mi cabeza inclinada
Del lado izquierdo de las nubes
Donde un hacha de oro lee los presagios
Cascos de caballos retumbando sobre el polvo de tu cadáver
Entre solemnes apostadores que sólo ganan para seguir jugando
Estrella o escudo vida o muerte
Como la trayectoria de una piedra lanzada al infinito
O la caída de un ave mortalmente herida
Desprendiéndose de su último vuelo
Para hospedarse en una de las uñas del viento
En el espacio donde florece la memoria abolida
Mi nombre secreto
Bajo el ala de la mirada que se escapa del ojo
Y se cuelga en los árboles que arden en el corazón de la noche
Como una mujer que pasara inadvertidamente sin amarme
Voz de puñal clavado en el silencio
Así llegarán para ti las horas y los días del cordero devorado
En la montaña de granito
Y al fin heredarás las calientes cenizas de tu cuerpo
Esparciéndose en todas direcciones
Y tu vida saltará el muro que la separa de aquella tierra infame
Donde un día conociste el rostro del terror y la belleza
La cirugía de sus calles enroscándose en los prostíbulos del viento
El nacimiento de los espejos para mirarse por última vez
Descubiertos debajo de la almohada
Ante la estatua de las palabras dije:
Si no puedo salvar todos mis sueños no salvaré ninguno
Que me despedacen sobre la hierba azul de una tierra que amo
Cuando me envuelva la increíble sombra que me aguarda
Ya no habrá más códigos ni juegos
Sólo la simetría oscura de infinitas lunas
El sol sobre mis huesos en su galope ciego
El agua insomne de la blanquísima aventur
Mi voz oculta en las raíces de los mangles
Mi voz por enterrar
Secretamente.

          (Del libro La voz por enterrar)



HÖLDERLIN EVOCADO

Sombras atrapadas en la tinta de la nostalgia en el perfume del miedo
Hacha de hormigas videntes decapitaciones y naufragios
Sol diminuto de la medianoche que me despierta para soñar
En la hora en que los caballos de niebla metafísica rápidos galopan
Me veo en una calle cualquiera de Stuttgart reflejado
En la piel de días para uso desconocido
En la ribera del Neckar
Asomándome al borde de las intuiciones
La espada de humo y la tijera negra de la desgracia
Después de haber conversado con Hölderlin o su fantasma
Sobre el destino del poeta y de la imprevista partida de los dioses
Mucho antes de que un pájaro o piedra
Hiciese de su cabeza un nido permanente
Cuando aún pedía un verano y un otoño
Para que su canto madurara
Nur einen Sommer gönnt, ihr Gewaltingen!
Und einen Herbst zu reifen Gesange mir…
El canto jubiloso de lo que cambia y pasa
Mientras su corazón se iba gastando en el combate.

Poeta de las cimas florecidas con flores de la tierra
Hermano retenido por el amor
Tú conociste el triste peso de la vida
Y el oleaje de las sombras que se revela en sueños
El tiempo que se escurre
La desesperación el punto de partida
De un sol benigno en que tu poesía y el huracán se refugian
Cantor sin hogar te yergues solitario
Polvo divino de un mundo desaparecido: la patria de los griegos
Para siempre tuya en tu canto fluye dulcemente
La orilla perfumada por el vuelo de las aves del bosque
Oh! amado Hölderlin
Tu nombre es el esplendor de los mortales
Un abanico de luces y dioses que retornan
Al castillo de la alegría al río de la belleza
Donde
Detrás de un blanco espejo Diótima te espera.

         (Del libro La voz por enterrar)




DEATH IN PROGRESS

La poesía crea una ilusión mágica en la boca
Como conejos extraídos del sombrero de un mago
Las palabras también pueden salir de un sombrero
Y los conejos morder los pies de los poetas hambrientos
Siempre escapando hacia el centro
De la Nada que es un paraguas sin sonrisa
Cuando nos inclinamos sobre el papel en blanco
Hay una navaja cortando la memoria
De una mujer que cocina sus lágrimas a la intemperie
Donde un niño solitario contempla la idea de la muerte
Desconociendo que para él no hay muerte
Una promesa incumplida
Que siempre habrá de evadirlo
Sólo dejando pisadas fangosas sobre su corazón de seda virgen.

Cuando los perros ladran en los caminos todo el año
Y todavía es Diciembre
Yo miro en los ojos de las mujeres de cristal de roca
Y me pregunto
Si hay rescate posible para el naufragio de mi espíritu
Yo el más obediente servidor de lo maravilloso
Grabando mi nombre en el viento
Mi nombre que será barrido por la realidad
De los corredores de la Bolsa de un universo arrodillado
Si hubiera sabido que la vida es y será siempre una herida abierta
Me hubiera preparado mejor para ese viaje
Oh amiga mía! alcánzame el revólver y ciérrame los ojos
Pues yo no deseo ser un visionario
Encerrado en una habitación oscura llena de palabras.

Cuando miré debajo de la almohada allí estaba el poema
Pero no pude encontrar al poeta
El es alguien que nunca he conocido
Y este poema es como un caballo que devora mis noches
La balada de un poeta perdido en un círculo vicioso
Como un ave del paraíso que no ha sido encontrada
Mi corazón un puente entre ayer y mañana
Aunque no haya mañana
Sólo tú conoces la ruta que va desde esta lengua ajena
Hasta el centro de la palabra enterrada
Y yo la llave invisible que abre y cierra
La puerta de las alucinaciones en tu frente.

Como una camisa puesta a secar al sol del mediodía
El destino del poema es ser destruido
Por una ráfaga de aullidos y silenciosas manos
Y el poeta empeñado en domesticar la luz del sol
Cumple su condena
Viviendo en el fracaso de su cuerpo
Acaso sabe o lo presiente
Que la poesía es la muerte del ser
El claro abismo donde la vida resplandece
Sólo una jaula de pájaros llena de terrones de azúcar
Que no puede definir el amor.

         (Del libro La voz por enterrar)



PASAJERO INVISIBLE

Cuando un perro que ha oído campanas sin saber dónde
Se lanza hacia otros mundos que no están en éste
Describiendo un arco de cicatrices en el aire
En el verano de dedos prohibidos
Sólo yo me atrevo a andar descalzo
Por ese camino sembrado de promesas
Por donde cabalgan los recuerdos
La memoria y sus máscaras
Las tenebrosas arenas movedizas en las que alguna vez hundí mis ojos.

Más allá de las cartas náuticas navegadas de insultos
Nace el canto leproso del olvido
Crece también un árbol condenado a cadena perpetua
El árbol de las miradas sin cerradura
Que aconseja no tocar el vientre de la quimera
Si la pasión insiste en quemar sus naves
Mi último recurso será poner proa a las sombras
Con la esperanza de volverme invisible
Pues mi regreso a la razón se ha vuelto peligroso.

Aventurero menos del espíritu que de la vida
He recorrido la distancia incierta entre el hombre y sus sueños
Y he visto demasiada sangre correr entre los dedos
Del que dice sí queriendo decir no
Cuando inventa una mujer que araña el infinito
Mi alianza ha sido siempre con el vacío.

Las delicadas armas escondidas del llanto
Invitan a la degollación de las analogías.

         (Del libro La voz por enterrar)




CAMINANDO SOLO

El poeta que sueña ver a un jinete dar
Una carrera a caballo sobre el filo de un cuchillo
La guillotina inválida detrás de la mentirosa memoria
Con fantasmas heridos de angustia casi mística
Almacenando atardeceres entre su dedo índice
Y los pergaminos que cierran las dudas
Avanza por el borde de las tinieblas
Antes de penetrar en el castillo de sus huesos
Un gavilán secuestra las condecoraciones militares
Inscritas en las páginas del silencio
La coma de los pobres en la escritura invisible
Es la señal esperada del otro lado del espejo
Para la embestida de la soberanía de los nombres
Que no permite el hábito ni la ilusión de las pequeñas verdades
Más crueles que el nacimiento escondido detrás del velo de las palabras
La fina arena de la muerte abdicando ante los manuscritos del vacío.

No hay que ayudar ni apelar a la vida
Si la indiferencia ante perder o ganar no abre puerta alguna
El encanto del juego resbala sobre las orejas del placer
Oh! la libertad de salir por cuenta propia
Con una maleta donde la muerte viaja de contrabando
La contrapartida al muro de las soñolientas espadas
El gusto por el riesgo acelera la eyaculación de la Nada.

Inmerso en las mezquinas trampas del amor y sus trajes
Abandonado como un gesto sin causa ni efecto
Los espejos se han olvidado de reflejarme
Y yo no quiero enmascarar los ceros
Encerrados en la cárcel de seda de los testimonios
Ni dejar mi cráneo abierto a los silogismos
A la inevitable ruptura con la verde llama que me une
Al círculo de las contradicciones de cabellos dorados.

El perro que pasa corriendo parece hecho de aire
O de una materia transparente similar al olvido
Después de todo hospedarse en la lógica conduce a la locura
A dientes aburridos bajo la lupa de los orígenes
Y el deseo es una de mis más queridas posesiones
Alejándome de todo ejercicio de simulación
Acepto que el solo hecho de escribir me acerca a los débiles
A esa arena vil de las confesiones
Pero continúo negando las cicatrices del lenguaje
Mi condena a muerte es un gran punto de partida
Hacia el final de las confusiones posibles.

(Del libro La voz por enterrar)



ALMA AUTOMÁTICA
(fragmento)

1

Un palacio de hielo negro se ha formado en el aire
Multiplicando la algarabía de los relojes confusos
Las bellas piernas que salen de un hormiguero sin nombre
Se enroscan a la memoria del chivo expiatorio
De nada me sirve este color sin fusta
Para navegar en la pradera de tu espalda
El pan del mar acude a rescatarme
Un espacio mágico se abre en la ontología de tus muslos
De cara a las intuiciones apellidadas rosca de chocolate
Quisiera deslizarme hacia el abismo de terciopelo rojo
Que florece cada mañana en el parque donde las ardillas apuran
El juego de las almas en pena
Cuando
La tos de los minutos anula los vaticinios de los renglones torcidos.

         (Del libro Esfera Inacabada, inédito)




MONÓLOGO DE NUDOS

Para confundir a los enemigos llevo a veces
Sobre el pecho una llama negra y a su lado
Hago girar la cruz del viento y su panal de avispas
Con que alimento a esos invasores invisibles
Seres breves y oscuros
Que se conjuran a las puertas de lo imborrable
Yo que he amado hasta el delirio sin recompensa
Hasta los confines del deseo que se convierte en agua muerta
En conquistada tierra abandonada
Me obligo a desterrar las dudas sin certidumbre
El color de un recuerdo que abrimos como una caja fuerte
Sólo contiene el rizo de una calavera
Una franja amarilla de caprichosos movimientos
Debería llamarse la pierna de las miradas postizas
O el fogón azul que nunca da en el blanco
O mil cosas más que he preferido olvidar
Sin que haya renunciado a desvanecerme entre los muslos
De la mujer que me acompaña en la ruta hacia la región de salsipuedes.

El rayo se integra a lo que permanece
Intacto me porfía el descubridor de los gatillos alegres
Sería delicioso dinamitar el silencio sin hacer ruido
Aunque no derramáramos una gota de sangre
La vela duerme duermevela
En los cabellos que despiertan la confianza
De los cobradores de perplejidades
Escucho el relincho de un caballo de mármol que se va a pique
Lo que más me conmueve son las cabezas hinchadas
Que terminan como un pequeño agujero en mi zapato
Al chasquido del látigo del arriero tus besos son la herida anticipada
Un color nuevo retumbando en los laberintos de la carne
La piel de una sombra que devoramos juntos.

Sospechas del abrazo antes que nazca
Conducen al cristal reprimido a la elegancia muda
Al fruto de la distancia tanto tiempo ignorado
Entre el relámpago de cabeza de vaca
Y el navegante con el rumbo perdido
Hay equipajes sueños abandonados en la Gare du Nord
Alguien que no vendrá
Y espera disecándose y ahora y los andenes.

Todos los recuerdos que caben en la espada del verano
No son suficientes para estrangular lo que yo he sido
Ni añadir a mi vida otro color robado
A la imaginación cuando desata su cabellera de ónix silencioso
Siempre fiel al alarido del que viene
Sembrando un oro nuevo entre los viejos esplendores.

         (Del libro Esfera Inacabada, inédito)




ESFERA INACABADA

1

Como un círculo que no se cierra
O un perro que no alcanza a morderse la cola
Tengo que iniciarme en el rigor de embellecer lo ausente
Y si alguien clava el silencio a mi ventana
Repetirme ilegible ante el escorpión de la tristeza
Desde este instante sello todas las salidas
Y a mi casa sólo entran los números mordidos
Los pasajeros de la fiebre
Las cabezas cortadas
Aquel perfume tuyo hermanado a la magia
Y si preguntan por el llanto
Que no lo busquen debajo de la cama
Ni detrás de los espejos vírgenes
Ni entre las hojas podridas de mis ojos
Ni más allá o más acá de las palabras
De las que siempre desconfío
Porque el arco tensado de mi espíritu
Anula la posibilidad de cualquier fuga
El tiempo se encargará de traicionarme.

2

Cuando se sueltan los demonios del habla
Siempre es muy peligroso devolverlos al punto de partida
Regresarlos
A esas intolerables cajas de donde salieron
Navegantes de ríos que atraviesan al amanecer
El puñal de lo oscuro transparente empuñado
Ellos están de pie contra la piel de los duelos a muerte
No transforman las constelaciones
Ni el sabor a primavera
De las caricias impartidas
Por la mujer que amamos
Sin embargo algo extraño sucede
Si comienzo a socavarme a mí mismo
Extenderé el abismo y urdiré la trama
En los que pueda estampar mi incompleta ceniza.

3

Si partiera de cero nuevamente
Hasta llegar al punto en que la llama
Se hace un arco de solitarias lenguas inconclusas
Abrazaría aquel lejano fuego irrepetible
Que marcara mi piel desde el principio
Lo único solo
Sobreviviendo a los arrecifes de los encantamientos
Al giro del compás que no alcanza a cerrar
La totalidad que me devuelva al cero de mi imagen.

Desalojado
De una órbita más transparente que el final entrevisto
Queda sin completar la cifra inalcanzable ya
El cisne y el arpa de mi carne
Arrastran el azar sin rostro
La magia que trabaja en lo invisible
Entrelazado a todo lo real
El principio coincide con el fin
Y comienza otra vez
Esfera inacabada.

         (Del libro Esfera Inacabada, inédito)

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NOTAS:

[] Amuletos del sueño, Gráficas Cervantes, S.A., Salamanca, 1972.
[] La voz por enterrar, Ediciones Catalejo, C & M Press, Denver, 2005. 
Página preparada por Vicente Jiménez, escritor cubano, residente en Miami Beach, Florida.