miércoles, 31 de octubre de 2012

RADE DRAÍNAC [8227]



Rade Draínac (SERBIA  1899-1943)
En los años 20 existía un grupo autodenominado neorromántico, entre ellos estaba, Rade Draínac, inventor del movimiento poético hipnismo. Intuitivo, rebelde, bohemio, sus versos están sobrecargados de elementos urbanos: la realidad en su desnudez, el “bandido o poeta” es el personaje principal.






Enfermo y Borracho Vuelvo Del Suburbio

Se pusieron a cantar enfermizos los faroles frente a las 
      tabernas del suburbio;
Marzo se acabó en la sonrisa trágica de un ciego y su 
      acordeón roto.
En una calle antigua que lleva el nombre de un general 
      afeminado se cerraron las ventanas;
En la chimenea de una fábrica de ladrillos como en una 
      antigua columna roja
El gallo traído de los salvajes pagos macedonios 
Toca airoso su trompeta aguda.

Ahí hasta la noche tardía dos estudiantes con una botella de 
      aguardiente discuten sobre mis poemas
Y la noche trae las letanías poéticas de los escándalos,
De ladrones, mujeres vendidas, fracasadas, de aquellos que       
por pobreza mil años antes de nacer 
¡Fueron condenados a la horca!

Qué raro, por todos lados encuentro a mi corazón como un 
       perro que cobardemente muerde desde la sombra de 
       una cerca:
Lo pido en un vaso de vino; ¡cae de la luna en forma de gota 
       de sangre congelada!
Pegado a los afiches podridos se convierte en un antiguo 
       barco
¡Que desde el puerto de Marsella lleva a los asesinos a la Isla 
       de Diablo!
Heme aquí tropezando ante el fantasma de la juventud pura 
       que se convierte en un gato de Angora;
Los días pasados desfilan en el ejército de la ropa lavada 
       en la soga;
Me debo haber emborrachado locamente si bebí hasta el 
       pigmento de mis ojos:-
¡Miren! la noche me encierra en el antiguo farol torcido!...

¡Y otra vez! –¡es por mi poesía venenosa como si la hubiera 
       escrito el peor canalla!
¿Cómo hablarle en azul al Danubio cuando lo exprime el 
       atardecer de octubre?
¿No sería deshonesto? ¡Oh, mi sangre rebelde!
¿Qué, pero qué isla de utopía se esconde del otro lado de 
       esta confesión?

De repente cien ventanas enamoradas abren sus vidrios;
La Vía láctea en zapatos de charol baja a la vereda solitaria.
Debajo de un abedul, donde el verano le quitó la camisa 
      verde,
En la sombra caliente del firmamento, como en un sanatorio,       
me quedé dormido en el pasto.

¿No habré sido yo realmente un hombre nuevo que más allá       
de lo previsto vivió bajo el cielo con su sueño infantil?
Mi mundo entero es ese suburbio de los espíritus malos 
       donde mi corazón se convirtió en un capullo de gusano 
       de seda;
Y ahí en la panadería, detrás del pan caliente,
Pasando por casualidad vi como un joven espolvoreado 
       de harina
Leía en una revista iletrada mi biografía escandalosa.







Mi Hambre Es Infinita

Mi hambre es infinita y mis manos eternamente vacías.

De noche a lo largo de las calles ciudadanas en los dedos llevo
       la luna
Y dejo la tristeza bajo las ventanas de las mujeres perdidas.

Daría todo, pero no tengo nada
Mi hambre es infinita y mis manos eternamente vacías.



 Sobre la Poesía Serbia del Siglo XX
Por Liliana Heer y Liliana Popovic






MÓMCILO NASTASÍJEVIC [8226]



Mómcilo Nastasíjevic.      (SERBIA 1894-1938)
Uno de los autores más originales del “entre dos guerras” es Mómcilo Nastasíjevic; su poética -neosimbolista con fuertes marcas expresionistas- refleja una visión mística y religiosa. La voz, arcaica, condensada hasta el hermetismo, podemos apreciarla en el poema Al Progenitor:

¿Quién eres?
Quién y adónde yo,
el fruto tuyo sin fruto
y en mí, esta fatal palabra?
Yo, hijo, abro los ojos.
Muriendo en vida/ 
me quito el signo ciego del nacimiento.
Y no como tú
precipitado a fecundar
ciegamente a la fiesta.
Mas con voluntad, que no me creó 
abro aquí el camino
para mi destrucción,
para la paz de los no nacidos.
El fruto tuyo sin fruto: Yo,
y en mí, esta fatal palabra.







A la Señora

Siempre más solo.
En el sueño me vienes ajena.
Al llamarte soy más pecador.
Los niños ajenos desde ti lloraron.

Ten piedad.
Tu remedio no cura, envenena.
Me atraviesa con un mal violento.
Mi pobre vida, señora,
la gasto en cantar.

Imploro,
mas la voz ondea.
En una estrella es melodiosa la salvación
que el cantor doliente abajo balbucea.

Porque no hay mano que desate el nudo.
¿Pero allí y para siempre
tu rayo dolerá?
¿Amaré los seres ajenos desde ti?

Ten piedad.
Tu remedio no cura, envenena.
Me atraviesa con un mal violento.
Mi pobre vida, señora,
la gasto en cantar.







La Huella

Extraño es cómo esto me libera 
aún más cómo me ata.

Flameo en ti, ardiente confluyo,
es escalofrío, escalofrío.

Y tu huella en los caminos
que me enciende.

Pero extraño teme mi corazón
y me hielo.

Besando ¿qué cosa mato,
qué despierto?

Porque los vientos dispersarán también la ceniza      
y no hay desenlace.

Se hunden sin hundimiento,
sin fondo en la búsqueda,
sin fondo se pierden los seres.

Y en la huella donde se quemaron
siempre más dolorosas son las desnudeces.

Ardiente confluyo,
pero extraño teme mi corazón
y me hielo

Besando ¿qué cosa mato,
qué despierto?


Sobre la Poesía Serbia del Siglo XX.   Por Liliana Heer y Liliana Popovic





ORIXE [8225]


Orixe

Nikolas Ormaetxea - Orixe. 1888 - 1961

Nació en Orexa el 6 de diciembre de 1888, en el caserío Iriarte. Como era trillizo sus padres le trasladaron al caserío Errekalde, con cuya familia convivió durante su infancia y su juventud. "Dos madres y ninguna" manifestará con gran amargura en la obra Quito'n arrebarrekin. Siendo un muchacho de diecisiete años, en 1905, partió para estudiar en el Colegio de Jesuitas de Javier, donde después de realizar una prueba de dos años permanecerá en la Compañía durante dieciséis, hasta su expulsión en 1923. El cese de la carrera sacerdotal le creó un nuevo trauma, que al igual que el de la ausencia de la madre le resultará difícil de sobrellevar. En el poema titulado Getsemani rememorará ante el Señor aquél período de siete negros años (1916-1923): "Tú y yo sabemos de aquellos siete negros años".

Durante el tiempo que estuvo en la Compañía de Jesús, publicó algunos artículos y poesías en las revistas Jesus'en Biotzaren Deya y RIEV. También impartió un par de conferencias sobre la rima en euskara durante las Fiestas Vascas de Durango, en 1921.

Tras volver a la vida laica, transcurrió los primeros siete años (1923-1931) en Bilbao, los primeros en el despacho de Euskaltzaindia, en compañía de Azkue, y a partir de 1928 en el diario Euzkadi, como director de la página en euskara. Durante esa época publica tres libros: dos traducciones, Tormes'ko itsu-mutilla (1929) -en dialecto vizcaíno- y Mireio (1930), y Santa Kruz Apaiza (1929).
En tiempos de la República, en la cúspide del renacimiento vasco, ante la necesidad del País Vasco de contar con su propio poema nacional, se retiró a su pueblo natal para crear el poema épico Euskaldunak, por encargo de los componentes de la sociedad Euskaltzaleak. Aunque se publicará más tarde, en 1950, para cuando estalló la guerra ya lo tenía concluido y había entregado el texto original en su totalidad. Es preciso hacer esa puntualización para que dicha obra sea ubicada en su contexto histórico. También publicó un pequeño libro de poesía, denominado Barne-Muinetan (1934), de carácter místico.


Tras una permanencia de seis meses en la cárcel de San Cristóbal, al año siguiente, a la edad de 50, se vio en la obligación de partir hacia el exilio, donde transcurrió dieciséis largos años (1938-1954), difíciles y penosos, sin duda alguna, pero también quizás los más fértiles y productivos para las letras vascas. Entre los trabajos realizados en dicho época el más conocido será Urte Guziko Meza-Bezperak (1950), también realizado por encargo en el Norte del País Vasco. Cuando decimos por encargo queremos decir que se trataban de unos trabajos remunerados. No hay que olvidar que Orixe ha sido el primer liberado profesional con el que han contado las letras vascas, totalmente entregado al euskara. Cuando se despidió de Guatemala dejó escrito lo siguiente en Euzko-Gogoa: "Mi prometida más querida ha sido el euskara, y por halagarla me he vanagloriado de encontrarme a mí mismo en un estado de mayor necesidad".

Los cuatro años de América (1950-54) resultaron verdaderamente prolijos y de alto nivel tanto en las traducciones como en las obras de creación. Fue en Zaragoza de El Salvador donde escribió los interesantes artículos publicados en la revista Euzko-Gogoa -principalmente sobre filosofía y estética-, y las diferentes piezas que componen la obra de ensayo que lleva por título Quito'n arrebarekin, y también los artículos tan polémicos publicados en castellano en la revista Gernika sobre el euskara batua y Euskaltzaindia. Incluso la obra Agustiñ Gurenaren Aitorkizunak, que aunque se publicara en 1956, ya la había concluido para cuando regresó de América.
Quien fuera un enfermo crónico, regresó a casa bastante débil de salud, en 1954, pero con ansias de trabajar. Su obra más destacada de esta última época, titulada Jainkoaren billa, la concluyó mientras permanecía más tiempo acostado que levantado. Además, cuando regresó, se encontró con un mundo vasco diferente al que él esperaba. Para entonces ya había surgido una nueva generación de euskaltzales de la posguerra, habían comenzado a introducirse en el País Vasco los nuevos aires de Europa, y a darse los primeros pasos en torno al euskara batua. A causa de esos cambios profundos, Orixe se sintió como en el exilio en su propia casa, cargado de dificultades para adaptarse a la nueva situación. Por decirlo de alguna manera, se encontró desplazado. Por ello, la imagen mítica del escritor Orixe ya había empezado a desplomarse antes incluso de que la muerte se lo llevara en 1961.

Pero el Orixe mitificado y desmitificado vive incluso 50 años después de la publicación de Euskaldunak, su tan famoso como polémico poema. Y si no vive debería vivir, porque nos ha legado una obra amplia, rica y diversa. Como se ha solido decir, sus obras tal vez no tienen comparación entre sus contemporáneas.




A LA SOMBRA DE UN AMATE

Sombra del haya de Musulun,
recuerdo de la infancia,
era un peligro sentarse allí
cuando estabas sudado;
pero qué agradable lecho
en día de bochorno!
Ahora me es más agradable aquí
la sombra del amate.

Una mosca vuela en su centro,
¿o estará inmóvil?
En el limpio cielo un silencioso cóndor
por encima del avión.
Aquí, en los más sofocantes calores,
me olvido del clima:
este placer me concentra
aún más en mí mismo.

No oigo trinos, ni viento,
ni zumbido de abejas;
y como el camino no me ha fatigado,
tampoco mis latidos.
¿Qué oigo cuando escucho?
Sólo mi respiración.
¿Dónde encontraré habitación más solitaria
para mi descanso?

Me reconcentro en mí mismo
como fuego bajo la ceniza,
y lo cierto es que no sé
si estoy en llamas o estoy apagado.
Lo único que sé es esto:
que un ansia me transporta...
Más agradable que la de aquel haya me es
la sombra de este amate.

Traducción: Gaztelu / Koldo Izagirre






ESTREÑIMIENTO

Voy a cantar el dolor que conoces.
¿Habrá en algo dolor igual?
Uno hace una dura longaniza,
otro un hilo de agua,
un tercero, menuda suerte!
pare pare viento!

Estreñimiento de tiempo de guerra,
debilidad del poco alimento.
Aunque coma cuatro días, no se me llena
la mitad del intestino.
Si pudiera empuja que te empuja...
Es inútil es inútil intentarlo.

Voy por segunda vez al excusado
a probar mejor suerte.
Ojala nunca hubiese conocido
al alcalde de Uharte!
De San Juan de Luz a pasar el verano
me trajo me trajo a Gurs.1

Media hora en cuclillas
a ver si sale mi hijo.
Venas a reventar, ojos en sangre,
ni niña ni niño.
Pensé que me había vuelto
estéril estéril para siempre.

A la tercera pensé
que podría vencer mi estreñimiento.
Hacía tiempo que comía poco,
se me había debilitado
el redaño.
Se me ha preñado el vientre con dos criaturas,
hernia hernia doble!

Por fin he superado mi desgracia,
hago mis necesidades dos veces al día.
En cuanto me agacho sale
un hermoso lingote de oro.
La comida de Bidarrai no son migajas,
se ve se ve que tiene alimento!

Debo olvidar mis rencores,
perdóname, Señor,
pues no es tan severa la sentencia
que guardo para ciertos caballeros.
Ahora que estoy comido y vestido
«Recuerdos, recuerdos a Ibarnegaray.»2 


1 Campo de concentración en Bearne (estado francés), donde fueron recluídos los refugiados vascos.
2 Jean Ibarnegaray (1883-1956), político francés de extrema derecha, ferviente partidario de Franco. Como diputado de Maule (Mauléon) en 1937, hizo deportar a los refugiados  a un campo de concentración fuera del País Vasco, para evitar que sus fieles votantes sufriesen la influencia republicana de los vascos del sur llegados en busca de refugio. Fue ministro de Pétain en 1940. Fundador de la Federación Francesa de Pelota Vasca así como de la Federación Internacional. Era alcalde de Uharte (estrofa tercera) cuando fue internado Orixe.

Traducción: Koldo Izagirre





ESTRELLAS EN LA PAMPA

Oscura está la tierra, no hay luna, el cielo está estrellado.
Dos círculos perfectos, uno negro, otro azul. Yo soy el centro.
Para ver las estrellas, pues no hay montañas, basta levantar un poco la cabeza.
Cuanto más cercano el cielo, más rojas las estrellas. Llanura en calma.
Con un golpe de vista abarco miles de espacios;
giro sobre mí mismo, y en otro vistazo cierro el círculo.
Es inútil fijarse en las estrellas una a una;
el destello de todas ellas dice lo mismo: «¡Seguimos aquí!»
Hay otros mil mundos mas allá de estos espacios:
vaya a donde vaya, ¿quién puede hallar un linde?
Ni tampoco un ombligo. ¿Dónde está el borde del arcón de Dios?

Me pierdo fácilmente. ¿Para qué prolongar esta meditación?
No puedo percibir el eterno silbido de mis oídos,
y, sin embargo, el silencio de las estrellas y el sueño de los fatigados,
aunque el pecho respire pausadamente
o el corazón lata agitado, siempre lo deja oír.
Calla la mente, habla el corazón; ¿pero quién entiende
lo que dice? El sí, pues suya es la palabra sin eco.
Al fin, la llama del corazón me hace arder de pies a cabeza:
soy todo corazón; la palabra me habita, una hora, dos horas.
¡Que esta tan callada palabra se haga habla, se haga grito,
simple suspiro...! para que esta llama deje siquiera un destello.

Luego... respiro profundamente, tres alientos en uno:
el fatigado cuerpo quiere su premio, nos invita a la cama.
Me acuesto en silencio, sin despertar a los que duermen en pleno sueño,
pies, cintura y brazos a media sábana, por temor del calor.
Guardo mi mente en el regazo, pronto estaré sordo, ciego;
pero antes de dormirme, acostumbro encender en mí fuego de nueva llama.
¿Para qué necesito volver sobre sueños de estrellas y espacios?
En mi corazón, en sitio tan reducido, estás Tú entero.
Despierto, soñando, dormido, de día, de noche, mi cielo eres Tú.

Traducción: Gaztelu / Koldo Izagirre







VOLANDO

No tengo miedo, pero entro en el avión
como si la piel se me hubiese encogido hacia adentro.
Nos desprendemos de la tierra
—cielo encapotado— y comenzamos a elevarnos.

Me viene a la memoria el salmo de David:
«Gozoso estoy bajo la protección del Señor».
Por eso respiro profundamente,
desahogando por fin este encogido pecho.

Nadie entona el «Uso banintza».1 
Silenciosos, mirada hundida y cabeza inclinada,
algunas damas y caballeros parecen corderos
en venta, les puede el mal de altura.

Un niño corretea de aquí para allá,
como si estuviese en tierra; me distraigo con él.
Ahí veine otro, abandonando a su dormida madre.
Esta linda criatura ya tiene compañero.

Rebosan de salud; ni les preocupa nada
ni tienen conciencia de haber obrado mal.
Me distraen el viaje, aunque de vez en cuando
miro de soslayo por la ventanilla.

Por encima de las nubes, volamos en cielo sereno.
Aquí el sol no tiene la llama que tiene en tierra.
¿Qué nos recuerda esta alfombra de nubes
que aparece a nuestros pies? Un hierbal reseco.

A mi izquierda, un joven de apariencia robusta.
Abre la boca sin poder respirar,
como un pájaro en tiempo de bochorno.
¡Qué sosegadamente respiramos los niños y yo!

Inmensas y tupidas selvas americanas...
¿Para qué existe Larraun?2 Ahí abajo,
mientras volamos un día entero sin tocar tierra,
bandadas de miles de monos de rama en rama.

Tras haber visto ríos, montañas, mares, lagos...
comenzamos a descender.
El avión se culumpia en el regazo del aire...
y yo bajo a tierra tranquilamente con los niños.


1 Lit. «Si yo fuese paloma», canción popular.
2 Valle de pequeñas aldeas donde nació el poeta.

Traducción: Koldo Izagirre



LAUAXETA [8224]





Lauaxeta era el seudónimo del periodista y poeta Esteban Urkiaga, quien había nacido el 3 de agosto de 1905 en Laukiz, Bizkaia.

Mientras cursaba sus estudios en los colegios de la Compañía de Jesús de Durango, Loiola (Azpeitia) y Oña, coincidió con Jokin Zaitegi, Andima Ibiñagabeitia y Pío Montoya. 

Fue a propuesta del profesor Estefanía, que el grupo tradujo al euskera obras de varios escritores y filósofos clásicos latinos, entre los que se encontraban Cicerón, Sófocles y Tucídides.

En 1928, comenzó a colaborar con Orixe en la edición de la página en euskera del diario "Euzkadi". Participó como responsable de la misma a partir del año 1931. Desde allí también trabajó para la difusión de contenidos culturales, literarios y de actualidad.

A nivel político, su capacidad para la oratoria, hizo que se destacara como orador del nacionalismo.

En su faz creativa, se acercó a la poesía romántica, el modernismo y del simbolismo francés, de las que se nutrió.

Entre sus obras se encuentran dos libros de poesía, Bide barrijak y Arrats beran y dos obras de teatro, Asarre aldija y Epaiya. Así mismo,  tradujo Balbeak, de Maeterlinck e Iru gudari, de Manu de la Sota.

Al decir de los críticos en su obra poética, se observa un lenguaje poético no directo, pleno de sugerencias y simbolismos. Se lo considera también un innovador de la poesía vasca,  tanto por el lenguaje que emplea, como por las temáticas abordadas.

Su final está unido al dolor del pueblo vasco, ya que pocos días después del bombardo de Gernika, fue detenido y fusilado por los nacionales, en Vitoria, el 25 de junio de 1937.






¡A LA MAR!

Desnudo en la proa del barco, piloto de altura,
surco los mares por senderos desconocidos.
¡Dejad todo en tierra! —nos persigue el peligro—,
Nuestro sueño es encontrar nuevas tierras,
De nuestras lágrimas están hechos los lodos que dejamos atrás.
Buscad nuevos horizontes
                                        donde podamos respirar.
Los hombres nos atan con sus fútiles pretextos,
y las ansias de libertad mueren cruelmente.
¡Adelante! Ved al norte los helados montes de nieve,
y los palacios de hadas en frías islas.
Os llevaré:
                        —velas henchidas al viento—
sobre mis ojos brilla la esperanza.
La inquietud de la raza pide nuevos rumbos:
estuvo demasiado atada a tierra.
                                                     ¡Ampliad los horizontes!
Hermoso es este espacio para las proezas heróicas,
insigne bronce para grabar toda clase de letras.
¡Cómo te ama mi pueblo, bravo mar nuestro!
A tu regazo venimos, la tierra se nos queda pequeña.
¡Maestro de energías,
                                        despeja nubes y brumas!
No buscamos ballenas, sino ideas vírgenes.
La aurora muestra su nuevo manto de oro.
Aquí venimos sedientos de sabiduría.
En tierra no éramos capaces de soñar,
sobre la mar se refleja lo más alto.
¡Bravío mar nuestro!
                                 Bogadores de ideas,
saludamos a la luz de los mares.
Domas los cuerpos, y más aún las mentes:
como en nosotros, en tí siempre vive una inquietud.
¿Quién conoce tu calado?
                                         ¡Eres misterio impenetrable!
Espanto de los cobardes es el bramido de la tormenta.
Sólo los vascos se atreven en tu infinito seno,
en el fondo de sus ojos derramaste osadía.
Tú forjas luchadores, dorsos de bronce,
Músculos en tensión, muslos de hierro
—Tentadores manjares para un antropófago...—
Abrénos, infinito mar, las puertas del cielo.
En tí va la muerte, en tí va el amor.
Para este recio pueblo, tú eres el futuro.
Aunque no nació aquí la bella Afrodita
ni tenemos sirenas, somos nuevos Odiseos,
somos jóvenes pioneer, como nuestra raza.
Tu siempre guardas el temblor de una sonrisa.
Pero sacudes tu melena como un león.
¡Mar de los vascos!
                          ¡Impetu y vigor!
¡Adelante, siempre adelante!
                                Desnudos en la proa del barco.
Abiertos los corazones al beso de todos los vientos.
Esta navegación no termina con la vida,
quien se embarca en ella no vuelve nunca.
Dejad los lamentos en tierra, que se queden los pusilánimes.
Nuestras obras precisan de quienes miran al futuro.
Los cielos están limpios, los ojos brillan de alegría.
Sobre la mar van las canciones del mañana...
Recorramos de nuevo la cintura del planeta,
no sobre la espuma, no con vanos esfuerzos, sino en las ideas.
Que la esperanza guíe la nave de los vascos
Hasta la alta claridad donde reinan las almas.

Traducción: Lauaxeta / Koldo Izagirre





A UN OBRERO ASESINADO

                    I

¡Rojas minas de mi Bizkaia,
herida de la verde montaña!
Minero de rostro moreno,
ven con tu piqueta al hombro.

Al hombro tu aguda piqueta
brillando al sol y monte abajo.
Ven por el sendero —la mañana a tu espalda—
a la fábrica cielo de humo.

Rumores de huelga en la ancha calle,
—puños cerrados, buzos azules—.
Los patrones, en cambio, indolentes,
tienen tu ayuda, oh teléfono.

Minero de rostro moreno,
corren llamadas por los hilos.
¡Cómo brillan en el sendero
las negras capas de la guardia civil!

¡Qué aspecto de delincuentes,
con sus largos fusiles al hombro!
¡Rojas minas de mi Bizkaia,
herida de la verde montaña!


                    II

Monte abajo entre cuatro guardia civiles
el minero de rostro moreno.
Puñales son sus negros ojos
pero no pueden romper el cerco.

¿A dónde te llevan maniatado,
recio cuerpo color de hierro?
¡Si tuvieses coraje, en sangre enemiga
mojarías tu aguda piqueta.

¡Márgenes del Nervión —temblor de tranvías—,
cuántos esfuerzos, queriendo soltarse!
Pero no puede oírse su grito
entre el ruido de las fábricas.

Humeantes están los largos fusiles
—rumor de huelga en la ancha calle—.
¡Minero de rostro moreno,
báñate en tu propia sangre!

Los guardia civiles beberán
el mejor vino en casa Gómez.
¡Rojas minas de mi Bizkaia,
herida de la verde montaña!

Traducción: Lauaxeta / Koldo Izagirre






GEXORIK NAGO

Zer dodan eztakit, baña gexo nago:
gorputza aul daukot, gogua ariago.
Arratsari nago..., itxas-urdiñari,
lanari el-ezin, soilik ametsari.
Barnera so-dagit: gabeko itzal-antzo,
lexa barru ontan ezin dagit zantzo.

Lar gozartu baitot bixitzaren guna:
legor dira lorak, il maitetasuna!
Len eder yatazan mendijen gallurrak,
zorijon-didarra egisten edurrak.
oso nintzanian lurra zan ederra!
Espanak mosuba, bijotzak eskerra.

Ene gogo leuna, zatorz egotara!
Ume gexo legez zatzaz galdatara.
Bidazti ez beti. Ez ibilli aron.
Bijotz aul orrek, ez gurenai yaramon.
Zidor ori nora? Eztauko azkenik...
Itxi, arren, eta ez leyatu goirik.

Maitatu arratsa, landatu oroya,
ekiñai ezinik, bildu goiz-otoya.
Egun gitxi arren, nekatu naz oro.
Bixitza nork txastau leikian unoro!
Zer dodan eztakit, baña gexo nago:
gorputza aul daukot, gogua ariago.

Lausoz lurra dakust. Naya mee daruat:
ardatz-antzo yabilt, lasai, arat-onat.
Etzunik banago, daurkit atsegiña...
Pozik eztot gura, eztot maite-miña.
Enagixu laztan, ezta be mosutu,
atzera mosurik ezin daiket bildu.

Neketu ez nadin eztagit negarrik...
Eguzki galdatan, eztot nai-ixan deusik.
Luaren dei-leunai sarratu begijak.
Ederrak diran arren urrundu lilijak.
Zer dodan eztakit, baña gexo nago:
gorputza aul daukot, gogua ariago.

Arratsari nago..., itxas-urdiñari,
lanari el-ezin, soilik ametsari.






MAITALE KUTUNA
  
Iñoiz ikusi bako maitale kutuna
neure opa samurrok laztanduten dabe.
Begi gelgarriz dargist bijotzeko iluna,
eta bere larrosak usainduten nabe.

Zerutar egak ditu maitasun zaliak;
lurrera baxen sarri so-dagi ortzira.
Bere leuntasun ziar mosu sutsubenak
espan ganian, otoi bijurtuten dira.

Garbitasun usaña txakijan dixuri,
eta lo-dagonian ametsezko irrijak
aboko larrosetan dagerkoz urduri.
Aiztatzat alai dartu zelaiko lilijak.

Neskatil ori nor dan ez dazau bijotzak;
baña bera dan ona, bera dan liraña!
Begi oneik ez arren, bai-dakus ametsak.
Erean dazaukijot bekoki bikaña.

Sarri billauko neban bixitza bidian
ta edertzat aitortu beraren gorputza,
nok baña dasayoke begijen aurrian:
—Maite audana, ete az neure neskutza?

Maitasun onek Goiko Jaunagan ditxaro,
berak axian bidez lilitxu gustijak
udabarri aldijan dalkartuz emaro.
Berak lotuko ditu maitasun lokijak.

Indar ixilkor batek batzen dauz goguak;
itzak loitzen ditubez maitasun gurenak.
Barre alayak ezik, barruko malkuak,
zale oneintzat dira antzikur gardenak.

Maitaliak ixanik alkartuko gara.
Jolas aldijan ezik otoyen orduban,
eguzkira ezpada, gabeko illazkara:
noiz'ak itxi Jainkuan izpizko eskuban.

Aldi alaitsu ori jadetsi artian
neure ezkongai bailiran neskatil danari
begiratzen dautsiet dagidan bidian.
Neska polit bakotxan zakust ameslari.

Bestiak zeure ederra goratuten dabe,
eurentzat gelgarrijak soin orren pitxijak.
Baña zeure zalian indartuten nabe
begi polit samurren leuntasun izpijak.

Zerutarrak baitira geure maitasunak,
eta leikide batek eztauz lausotuko.
Oraindik eztauz loitu gurari lixunak
eta gorputz irritsak eztauz banatuko.

Ikus eziña zara ezkongai neskutza!,
baña, arren, entzun neure maitasunan naya:
Edurra baxen garbi irauki gorputza,
ixan zaite zitoriz gotzon baten gaya.

Ixan zaite, oi neure neskatil argija!
maitatzen dodan amatxu baxen leguna,
leituten dodan alaba baxen garbija.
Ori litzake neure gogoko zoruna.

Samurtasuna landu gogo orren altzuan,
urrumarako zara ba usoen antzera.
Ondo zaindu zaidazan oñaze orduban
olderik naiko dauko bijotzak ostera.

Espan orreintzat daukoz mosu samurrenak,
samin orreintzat barriz, maitasun eztija.
Eta txori politen abesti leunenak
zeugana eldu daiten luaro gurija.

Zeu maitatzeko nazan bijotz samurduna!
siaska ertzan datzan amatxu lakua.
Gorde zaidazan, barriz, jayo nintzan luna!
Euzko seme lerdena, bildur gabekua...

Zeugan pentsaten nabil Jaunaren bidian,
eta lokatz artian egaz dagit azkar.
Andra baten oroya naiko da lurrean
garbi iraun dagiguntzat etsai orok ziar.

Oi, neure bijotzeko ezkongai gardena!
beti, arren, aditu maitati ortzira.
Zeugan mosuba baxen kutun dot arrena!:
Andrak ederren dira zerurantz begira!