lunes, 5 de septiembre de 2011

4624.- LUIS SUARDÍAZ


Luis Suardíaz. Poeta, crítico y periodista, (CUBA. Nació en el año 1936 y murió en 2005). Tomó parte en las actividades literarias de los grupos "Los nuevos" y "Tiempo nuevo", de su ciudad natal. Fue miembro del movimiento 26 de julio y dio a conocer sus poemas a través de la Colección de poetas de la Ciudad de Camagüey (1958), realizada por Samuel Feijóo. Después del triunfo de la Revolución fue co-director del periódico Orientación Revolucionaria de Camagüey, así como fundador del grupo Novación Literaria, cuyo medio de expresión fue Prensa Libre (1960-61). Fue coordinador provincial de Cultura de Camagüey (1960-62) y preparó junto con Rolando Escardó, entre otros, el primer Encuentro Nacional de Poetas (Camagüey, 1960). Se desempeñó también como profesor de inglés y posteriormente impartió Materialismo Histórico y Dialéctico en la Escuela de Cuadros del Consejo Nacional de Cultural (1963-6). Fue director de Literatura y Publicaciones del CNC y miembro del Consejo Editor de la Editora Nacional de Cuba, entonces dirigida por Alejo Carpentier (1963-67). Formó parte de la delegación que representó a Cuba en la EXPO-67, en Canadá. Entre el propio año 1967 y 1972 fue Consejero Cultural en Canadá y la URSS y más tarde fungió como director de la Biblioteca Nacional José Martí (1973-77). Se graduó como Licenciado en Ciencias Sociales (1976). Entre 1977-81 fungió como vicepresidente primero de la UNEAC y más tarde director de la Editora Política (1981-85) y vicepresidente de Prensa Latina y director de Prisma Latinoamericano y Cuba Internacional (1985-88). Ha impartido cursos y conferencias en alrededor de 20 países entre América Latina y Europa y tuvo a su cargo la selección y el prólogo de varias antologías de autores cubanos y extranjeros, entre ellas la de Walt Whitman (1966) y la Órbita de Rolando Escardó (1981). Ha escrito y dirigido programas informativos para la TV, así como hecho traducciones del inglés y versiones del ruso. Sus obras han sido traducidas al inglés, francés, italiano, ruso, portugués, griego, sueco, noruego, checo, búlgaro, rumano, mongol, vietnamita, chino, yugoslavo, entre otros. Ha sido incluido en las antologías Poesía para el 26(1962), Poesía moderna en Cuba (967), La poesie cubaine1959-66 (1967), Poema al Che (1969), Poesía de la Revolución cubana (1973), Poesía de combate (1975), Dice la palma (1979), Poesía cubana de amor (1983), Poesía para la victoria (1981), El Salvador en armas (1984), Rebelde es mar y sueño (1988) entre otras. Colaboraciones suyas han aparecido en El Camagüeyano, Adelante, Orientación Revolucionaria(Camagüey), Islas(Santa Clara), Ciclón, Diario Libre, Diario Nacional, Revolución, Lunes de Revolución, El Mundo, Bohemia, Mujeres, Verde Olivo, Granma, Cultura'64, La Gaceta de Cuba, Juventud Rebelde, Casa de las Américas, Unión, Revolución y Cultura, El Caimán Barbudo, Prisma, Cuba Internacional, Universidad de La Habana, Santiago, Enigma, Letras Cubanas, Trabajadores, Tribuna de la Habana, Sierra Maestra, Vanguardia, Mar y Pesca, así como en Plural, Pájaro Cascabel, El Corno Emplumado, Excelsior, El Nacional, Cuadernos Americanos, Parra(todas de México), Lotería(Panamá), Argumentos(Colombia), Abra(El Salvador), Diario Nacional, Últimas Noticias, Imagen, Revista Nacional de Cultura, El Vigilante, Actual (Venezuela), El Siglo(Chile), La Voz, Altavozy Caballo Rojo(Perú), entre otras. Ha visitado también Francia, Alemania, Checoslovaquia, Mongolia, México, URSS, Alemania, Checoslovaquia, Brasil, Argentina, Suecia, Noruega, Venezuela y otros países. Fue coautor del prólogo a la antología La Poesíe Cubaine 1959-66(1967) junto a Heberto Padilla. También tuvo a su cargo la selección de la antología poética La generación de los años 50(1984) e integró el grupo de autores que hizo la selección de la antología Asalto al cielo(1975). Ha participado en numerosos congresos y encuentros literarios, así como en todos los Congresos de la UNEAC, como organizador o ponente. Le han sido conferidas las medallas XX Aniversario del Moncada, la Distinción por la Cultura Nacional, la Raúl Gómez García y la Félix Elmuza, entre otras. Es fundador de la UNEAC, UPEC, PCC y las MNR. Desde 1988 es miembro del Consejo de Redacción de Granmay forma parte además del Consejo Nacional de la UNEAC, del Consejo Asesor del MINCULT, así como del Comité Provincial del PCC en Ciudad de La Habana. (Ileana Mendoza Ferraz). La universidad de Camagüey le otorgó a Luis Suardíaz, el titulo (Post Mortem) de Doctor Honoris Causa, en ceremonia solemne efectuada en el salón de Protocolo de la Plaza de la Revolución Ignacio Agramonte, el domingo 5 de febrero de 2006, en el aniversario 70 de su natalicio.

Por su libro Haber vivido recibió mención de poesía en el concurso Casa de las Américas de 1966. Recibió el premio en el Concurso Nacional de Crítica Literaria Mirta Aguirre, en artículo, con su trabajo "Tres poetas de la Revolución" (1984), publicado en la revista Unión, y al año siguiente igual reconocimiento con el artículo "El caballo y su sombra". Reside en La Habana.

Bibliografía: Haber vivido (poesía), 1966, 154 pp. / Como quien vuelve de un largo viaje (poesía), 1975, 231 pp. / Leyenda de la justa belleza (poesía), 1978, 47 pp. / Todo lo que tiene fin es breve (poesía), 1983, 211 pp. / Siempre habrá poesía (poesía), 1983, 430 pp. / José Asunción Silva, Luis Carlos López, Porfirio Barba Jacob, León de Greiff, Luis Vidales(crítica y ensayo), 1985, 239 pp. / Tiempo de vivir (poesía), 1988, 28 pp. / Estas son mis sagradas escrituras (poesía), 1988, 73 pp. / Un instante que sostiene toda la luz (poesía), 1988, 75 pp. / Nuevos cuadernos de clase (poesía), 1989, 72 pp. / Papel mojado (poesía), 1991, 32 pp. / El múltiple rostro de León Greiff (ensayo), 1995, 62 pp.






COMPARECE LAO TSE

La humildad no sellará
por esta vez mi boca.
También yo puedo leer
en la corteza nueva
y en la piedra:
Arriba de los relámpagos
no hay un padre que sufra por nosotros.
Y el ruido tenue de la yerba
es toda la eternidad.
Cada jornada consumida en el lujo
nos hace injustos.
Lo que llamáis armonía,
serena, dicha, equilibrio del bien,
¡oh, amados míos, llegará!
mas no con el azar
o los frutos silvestres.
Avisad a los nobles
que su sangre es mortal.





TIEMPO DE VIVIR

Si al responder por el tiempo vivido
procuras que salgan a escena los años, como hace el cazador
con las piezas cobradas, te engañas al engañar, ya que la vida
no se compone de años, como no se compone el universo
de polvo en fuga y astros apagados.

Cada jornada vale lo que la fruta en sazón;
atesora el zumo del porvenir, las semillas
de las nuevas cosechas.
Y no crece la yerba de primavera en primavera,
sino en décimas y sin que lo perciban los ojos agudos del buitre.

¿Qué de tiempo se gana o se pierde en un momento físico?

Cuando una hora grávida se nos va de las manos
nada puede resarcirnos y sucede a su corteza muerta un día sin obra.

El lustro viene en sus cifras menores y el decenio también.
Ármate, yérguete en el camino y enciende tu hoguera de homenaje;
pero que en el instante esté en la llama y la alianza, el timón,
el pensamiento, porque si no, lustros no habrá, ni habrá milenios.

¿Eres el que perdió un rótulo de cada minuto, una raíz
de cada mes, un año de cada tantos, una vida entre otras?
Si cuando te preguntan por el tiempo vivido
respondes con un brazo demasiado corto,
un lápiz mudo,
un pulmón de menos, una corbata de más,
te engañas al engañar,
porque la vida no se gana acumulando
tantos, enterrando el
tobillo en el horno de las nieves, porque
no es la vida un agua
que pueda guardarse en una caja fuerte
de papel,
sino en cada uno el tiempo fue un don común que se dio,
como dan los pájaros el canto.

O no se tuvo nada. Nada nunca sino alacenas, patios con verjas
y semanas y un miedo sin médula, un miedo líquido a la muerte,
de tal modo enorme que oscureció los ríos
y auroras de la sangre
y convirtió tempranamente en fósiles
los vivos animales del tiempo.





Cura de caballo

Para que salga de su melancolía el animal
se le baña con ensañamiento
desde los belfos a la luna casi llena de los cascos.

Las ramazones, los guijarros trazaron cangilones desiguales
en el trapecio, la grupa, las coronas y en ellos entró con rapidez el foete.

Para que despeje los agrios olores del monte,
se le baña de norte a sur y se le aplica el fuego en sus dolores.
Es una ciencia aguda, una cura bárbara
que despliega una herida grande sobre las muchas heridas imprevistas.

Sus ojos de gente en agonía ven llover los ásperos remedios.

Para salvar al animal, para que vuelva entero a los peligros,
de nuevo a los arroyos, de nuevo a la rosa de los vientos.
Para que monte en pelo la aventura en su lomo, para que no haya lejanías
más duras que sus ancas.

La cura es un dolor desnudo y es un rayo
que alza en dos patas la bestia y le hace morder y cargar contra el viento.

La cura pone su galope en el vacío y una creciente espuma tibia
en sus ollares.

Para que se enderece el animal,
para que brillen sus ijares y vuelva entero a los caminos.






UN INSTANTE QUE SOSTIENE TODA LA LUZ

Alguna vez,
mañana,
levántame y dispérsame,
entrégame con el triángulo
fatal de tu inocencia
el continente oscuro y breve
de tu vida.

Y que la sangre
suba entonces,
mientras la carne deja
su existencia en el tiempo.
Sin un asombro, sin un grito,
circundando el vacío.



CORRESPONDENCIA ACUMULADA

XII

Si alguna vez, como quien dice, nos tropezamos por ahí,
ten en cuenta el agua de tantas primaveras y de cómo las piedras
terminan por quedarse únicamente con su alma. Como quiera que jamás
te escribí un mísero papel, no entenderías mi firma y como
por el momento han transcurrido quince años, mis señas personales
han sufrido transformaciones decisivas. La brava flor de aquel domingo
de mayo demoró en sucumbir, pero al cabo....

Tu primo se fue a Detroit en el 54 y allí se acabaron nuestros
diálogos a distancia. Al principio se levantaba intacta la canción
( Voy caminando /por las mismas calles que ayer caminaba / para irte
a ver... ), después fueron otras las canciones. No te imaginas
la mezcla de vergüenza y candor que me ganaba cada vez que recorría
Bembeta, Hospital y hasta tu misma calle, nada más que por verte.

Si es que algún día volvemos a encontrarnos, recuerda que he caminado
otras calles y esas mismas en busca de otra gente, a lo largo
del tiempo. Ya no soy el muchacho azorado de los domingos, de los
encuentros a la salida de las clases de inglés en el invierno. Mas, como todo
empezó a ser contigo (la aventura, el peligro, los olvidos) ponme
de cuerpo entero en tus ojos y dame en tu memoria el lugar que tenía
y aquel rostro.



EL VENADO

Es como la tristeza
mira, como los hombres en invierno.
Y, como el huérfano, apenas pone
sus huellas en la yerba.

Es como la tarde:
crece su piel hacia la soledad oliendo el monte.
(Por su perfil transcurren el disparo y la noche,
la memoria imprecisa del acoso.)

Pero bajo su ramo, angustioso de cuernos,
no cabe el pensamiento y muere, como de un salto,
con los ojos abiertos.



VOLVER

I

Bajo la misma lluvia aérea
salta mi niñez una tapia
de ladrillos rojos.


II

Las cercas de alambre dulce
son tomadas por la flor del coralillo
con su olor de amor adolescente.


III

Evoco
sin ninguna piedad para mi alma
las calles de invierno
en las que nadie me esperaba.


IV

La mariposa pasaba
(¿o tú pasabas? y dejaba
en mis manos el polvo en fuga
de sus alas.


V

Volver.
Llueve sobre los escombros
y los techos ocres de la ciudad...

Empecinada, inútilmente,
yo compongo los hilos rotos
de los desencuentros.



TANGO DE LA VACÍA PRIMAVERA
(HOMENAJE A GARDEL)

Pasas en tu fuga blanca
por el sendero en que te vas.
El cabello crecido
por tu espalda sin prisa
baja suave en su olvido
y mi ensueño en la brisa
retorna a lo vivido.

Una danza y un beso,
una mano que dice no,
cuando lo dice.

Tus ojos severamente lejos
de mis ojos callados.
Tu boca que fue tanto
sin ser mía.

El cabello tan libre,
tu risa que se apaga:
las historias posibles
y un vuelo que se acaba
en la tarde apacible.

Uno entre tantos reclamos,
con la música triste.
Yo no tuve más rosa
que un amor entre espinas
y esa tarde sin lumbre
y tu fina escultura
y ese verde camino
de la fuga sin duelo
de tus pies que se van.



PAISAJE INVENTADO POR LA LLUVIA

La lluvia de diciembre
apacigua la yerba,
cubre de mínimos planetas a las naranjas,
me convida en su viaje.

Qué otro país sino la infancia
viene con la lluvia:
Un tazón de leche cruda, una jícara
caliente de café, unos lápices
de grasientos colores y la gramática,
la misteriosa geografía, los números.

Tiemblan quizá de gozo las plantas
en las desguarnecidas terrazas.

Un cielo muy gastado
deposita en el mar sus huevos grises.

Es así este paisaje pintado a mano por la lluvia,
fina, familiar, sin prisa, de diciembre.



CANCIÓN

Cuánto amor
en un sorbo de café compartido...

En las manos
que de pronto se funden en una sola música.

En la tarde
que se abre y se cierra sobre los ojos de los enamorados.



COMO QUIEN VUELVE DE UN LARGO VIAJE

Como quien vuelve de un largo viaje
me aprieto contra mi mujer.
Quiero extenderme junto a esa llamita que es mi mujer
Porque regreso cada vez de un viaje más lejano

Ella duerme.

Disuelve la fatiga bajo los tibios edredones.
Como quien llega después de un siglo
al castillo donde la leyenda hace que duerma
la muchacha de larga cabellera,
sacudo el polvo, acomodo los papeles
y me tiendo a su lado.

No para interrumpir el sueño que es mi mujer.
Sacudo el grave polvo de la nieve, echo a un lado
los espejismos del invierno, para recogerme
cerca de ese perfume y aún soñar
junto a esa llamita que es mi mujer,
como quien vuelve de un largo viaje.




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