viernes, 12 de agosto de 2011

EFRAÍN BARTOLOMÉ [4.418]


Efraín Bartolomé

Efraín Bartolomé (Ocosingo, Chiapas, 1950) es un poeta mexicano, ganador de múltiples premios de poesía: desde su primera publicación, en 1982, el Premio Nacional de Poesia Aguascalientes, Premio Nacional de Poesía Carlos Pellicer, de Literatura Carlos Owen, Internacional de Poesía Jaime Sabines, Premio Arte de Chiapas, Ledgi~Rowoloth Fellowship Suiza, Legacy Award Literary Arts at the International Latino Arts Awards. Fue elegido Stipendiaten por La Munchen Kultureferrat en Alemania. Es miembro del Pen Club y de The International Academy of Latino Arts. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores.

Publicaciones

Ojo de jaguar,1982.
Ciudad bajo el relámpago,1983.
Música solar,1984.
Cuadernos contra el ángel,1987.
Mínima animalia. México, CIDCLI, 1991.
Poemas para la joven concubina y otros poemas dispersos. México, Cuarto Creciente, 1991.
Música lunar. México, Joaquín Mortiz, 1991.
Ala del Sur. México, CNCA-UNACH, 1993.
Agua lustral. Poesía 1982-1987. Mexico, CNCA, 1994. Incluye Ojo de jaguar, Ciudad contra el relámpago, Música solar y Cuadernos contra el ángel.
Corazón del monte. México, CNCA-ICC, 1995.
Ocozingo diario de guerra,y algunas voces, 1996.
Partes un verso a la mitad y sangra, 1997.
Anima mundi, 1997.
Oro de siglos, 1999.
Avellanas, 1999.
La casa sola, 1999.
Oficio: Arder. 1982- 1999. México, UNAM, 1999. Recopilación de toda su poesía hasta 1999.
La poesía. México, Praxis, 2001. Con ilustraciones de José Luis Cuevas.
Ojo de jaguar. Disco fonográfico, 1991.
Música lunar. CD acompañado con música de Daud Aljerrahi, 1996.


A la orilla del sueño algo de mí despierta... 

A la orilla del sueño algo de mí despierta 
Brasas que miran la otra parte que 
como siempre 
duerme 

Hay una barca que se abre ante el mar como una espera 
Hay una vertical sombra sin rostro que me invita a subir 
A irme de viaje por estas aguas turbias 
en estas horas que alzan su ramazón 
su tallo oscuro 
en el tiempo que crece antes del alba 

Hora de gallos asustados 
que concentran pavor bajo sus alas 
Estancias tibias en donde irrumpe el frío 
como un silbido de cristal 

Alza su pecho gris la incertidumbre 
Entra mi pie en la barca 
Despierta la otra parte de mí 
que siempre duerme 
y unta un frío sudor sobre mi frente 

Enciendo luz 
Salto fuera del sueño 

Tiemblo. 

"Música solar" 1984 




Canto en voz baja 

"Triunfará del olvido tu hermosura" 
Francisco de Quevedo 

Éste es un canto para ti 
Entero como el aire que pasa y acaricia las flores del durazno 
Feliz como una noche total 
Dulce como los niños que se enamoran de su maestra 
y no saben decir dónde les duele y lloran 

Éste es el canto de tu cabello largo como la tarde 
Arroyo donde el sol se sumerge 
Agua donde mis dedos arden como peces 
Red que sale del mar cargada de colores 
Arena fina entre mis manos 

Éste es el canto de tu mirada que hace danzar los árboles 
Que hace hermosos a los perros y al aire triste de la ciudad 
y a la ciudad y sus muertes innumerables 

Canto a tu mirada Refugio de la luz 
casa del día como quien canta las pozas bajo la espesura 
de los bosques 
Canto la frescura y el brillo 
la calma y la tentación del hundimiento 

Este es un río que de golpe avanza 
y se transforma en viento sobre los pastizales 
y se hace luz sobre el espacio azul. 

Canto tus labios que tienen el grosor de la dicha 
y se encienden como mínimos astros 
en el instante en que los rosa levísima el ala del deseo 

Canto tu lengua frutal 
que deja reposar su tacto sobre los labios rojos 
que se posa en los dientes y los envuelve y acaricia y enloquece 
y los hace morder 
raíz oscura 
la pulpa del deseo 

Canto tu talle besado por el día 
Luminoso tobogán que va de la razón hasta el delirio 

Canto tu grupa tensa de potranca 
Viva como el trino de todos los pájaros del mundo 
Tus ancas plenas como sandías 
jugosas y mordibles como manzanas madurísimas bajo 
el ocio del sol 
Nido de mis manos hechas palomas tibias 
Libro en que se lee la historia verdadera del hombre 
De los hombres 

Tus nalgas pesan en mis muslos con la densidad de la tibieza 
Se mueven con un sentido exacto de rotación 
Duermen junto a mí por el tiempo necesario 
Y no se sacian nunca 
Y no me sacian nunca 

Canto tus rodillas vivas relucientes 
Tus muslos tersos y fragantes como el interior de un mango 
Tus pies tibios y dulces suaves y delicados 
amorosos y tiernos como la mirada del huérfano 

Canto tus pechos que se levantan de la blancura total 
Tus pechos y su redondez total 
Tus pechos y su aureola perfectísima 
impresionable como la planta sensitiva al soplo al toque 
mínimo 

Canto tus pezones 
Canto el color de tus pezones 
Canto el color de tabaco en tus pezones 

Éste es en fin el río que gota a gota te construyo 

He querido cantar sobre el papel como sobre tu cuerpo 

He quedado rendido 
Lacio y fatigado como los días después del temporal 

Déjame descansar junto a tu cuerpo 
Sobre tu vientre 

Arrópame. 

"Música solar" 1984 



Cantos para una joven concubina 

Son tres 
Están juntas 
Presentes en una 
La Negra 
La Blanca 
La Roja: 
LA LUNA 

Para mi joven concubina 
La Hechicera 
esta lenta madrugada que se alarga 
en el canto quebradizo del gallo 
esta luna creciente cuya punta filosa 
ha comenzado a desgarrar la cuajada negrura: 
una brillante sangre empezará a fluir 

Para mi joven concubina 
este pequeño montón tibio: 
ceniza del insomnio 
y este hueco: mi costillar vació 
donde golpea mi corazón 
con un sonido que se apaga 
poco a poco 
en la noche 


Pequeña concubina: 
no mires hacia atrás 

Yo te estaré mirando desde cualquier rincón 
como un duende 
como un desasosiego 
como un presentimiento 
como una sombra rápida que cruza la ventana. 


Sólo una Diosa es Antes y es Después 
Sólo una Diosa sobrevive al Desastre 
Y ella está con nosotros. 


Me mordió con su diente suavísimo el Amor 
por la joven concubina 
la pequeña paloma 
de luminosa risa 
la hija de la Gracia 
en cuyo nombre enciendo 
junto a mi corazón 
esta violeta blanca. 


Recuerdo su perfume su piel 
su cabello mojado por la lluvia amorosa 
y lo siento llegar: 
como Zeus ante Europa 
en mi cuerpo se está forjando un toro. 


El vino de sus pechos purificó mis manos 
El de su lengua enrojeció 
-todavía más- 
mi corazón. 


Amada concubina: 
¿me amarás en uno en tres 
en nueve en veintisiete años? 

No lo sé 

Pero he amado tu cuerpo en Primavera 
y basta. 


Regálame tu larga cabellera 
mi joven concubina 
Déjame verla ondeando con el viento 
Envuélveme con ella 
Óyeme bajo ella decir cuánto te amo 

Te amo tanto así 
pero quiero saber si con tu cabellera 
crece también mi amor 

¿Por qué quiero jugar con el Abismo? 

Sólo la Luna sabe. 


El año en que naciste yo era un joven. 
Tenía quince años: 
soñaba con muchachos como tú. 


Mil kilómetros separan nuestros cuerpos 
Ahora justo ahora que vemos los dos 
en este mismo instante 
la misma Diosa Luna 
a la que amamos con un único amor. 


No tengo imagen tuya: 
mi Imaginación es tuya. 


En tu frente en tus mejillas 
en tus ojos en tu cabello 
deposité con besos mi ternura 

En tu boca no: en tu boca 
sólo el salvaje Deseo el loco amor. 


Te amo tanto que no me importa si tú me amas a mí. 

Pero me amas, oh Fortuna 
¡Me amas! 


Ah, el Amor en el sueño. Cómo crece, cómo acentúa su gloria, cómo se magnifica. Yo soñaba con una concubina de risa deliciosa, de boca fresca, pechos a la medida de mi Amor y muslos del tamaño del ardiente deseo. 
Despierto 
Y aquí estás sonriendo. 
Oh mi Luna creciente. 


Es cierto: yo adoro a una Diosa que no se sacia nunca. Ahora habita en tu cuerpo y - aunque es imposible- me gustaría que en ti se quedara para siempre. 


¿La joven concubina recuerda mis palabras, el tono de mi voz, el tacto de mis manos en sus redondas nalgas, el sabor de mis besos, mis más dulces miradas? ¿Se estremece, suspira, sonríe tiernamente, llora a veces? 

Sólo la Luna sabe 


¡Cómo luchamos contra el Sueño para estar juntos un corto tiempo más! Pero el Sueño venció para nuestra fortuna, pues, como un dios bondadoso, nos hizo estar más juntos bajo su mano amante. 


Gracias, oh Dios, por los pies de mi joven concubina. Gracias por sus piernas y sus muslos; mas, sobre todo, gracias por la divina perfección de la pequeña plaza de su vientre, donde su ombligo luce con tal delicadeza que compite con el triángulo amado de crespo vello renegrido, donde ahora hundo mi rostro en busca de una perla para ti. 


He visto aparecer el sol desde tu cuerpo, tras una noche en vela junto a tu desnudez, en compañía de la Luna y las ardientes constelaciones. ¿Por qué, entonces, estas lágrimas inexplicables? 


Digo con Li Tai-pe: 
La nueva amada 
es fascinada como una flor 
mas la antigua 
es tan preciosa como el jade 

¿Uno qué puede hacer 
sino besar la flor 
acariciar el jade 
y adorar a la Diosa? 

"El oficio de arder" 1982 - 1997 



Cartas desde Bonampak 

Para Balam, mi hijo 


Llueve. 

Llueve desde hace días. 

Hoy desperté con una sensación de tibia soledad. 

Desde mi hamaca escucho el chasquido parejo de la lluvia. 

Días atrás los chicleros mataron un gran tigre: me dolió, pero 
me gustaría llevarme la piel para que en ella duermas. 

Ayer salí a caminar bajo la lluvia en ruinas: algún día estaremos 
paseando entre estos árboles, contemplando estas piedras. 

La lluvia hace sentir un aire tembloroso que llega hasta los huesos, 
y se va por segundos y regresa, más callado que antes todavía. 

Doy gracias a la lluvia. Gracias a la mañana que avanza con paso sigiloso. 
Gracias al jaguar que dejó su huella sobre la tierra blanda de la selva. 
Gracias a mi hamaca compañera, al cielo desatado, a mi memoria niña de siete meses 
que arranca desde tu primer día. 



Viene la noche pariendo niebla 
Soplando lenguas de líquido dolor 

Viene la lluvia pasos de tigrillo 
Viene la noche tapir ciego 
Viene el hambre puma grande 
Viene mi hijo sonrisa de la selva 
Fruto silvestre Tempestad de alegría 

Mi hijo viene guacamaya 
Viene mi hijo quetzal 
Viene el tigre niño 
Viene Balam Balam Balam 

Se alegra y se retira la noche nauyaca 

Atrás viene la gran Luna 
con pasos de tortuga. 

"Ojo de jaguar" 1982 - 1982 



Cielo y tierra 

Y las aguas de Arriba amaron a las de Abajo 
y eran las aguas de Abajo femeninas 
y las de Arriba masculinas... 

¿Has oído, amada? 

Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo 
Tú eres el lecho de los ríos y el asiento del mar 
y el continente de las aguas dulces 
y el origen de las plantas 
y de los tiernos o duros o feroces animales 
de pluma o pelo o sin pluma ni pelo 

Yo soy la lluvia que te fertiliza 

En ti se cuecen las flores y los frutos 
y en mi el poder de fecundar 

¿Has oído, amada? 

Nuestro lecho es el Universo que nos contiene 

¿Has oído bien? 

Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo 
Y mi amor se derrama sobre ti como la lluvia 
o como una cascada que cae del sol 
rompiendo entre nubes como entre peñascos 
y entre los colores del arco iris y entre las alas de los ángeles 
como entre las ramas espesas de una vegetación inverosímil 

Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo 

¿No lo escuchas? 

Y aunque digas que sí 
tal parece que no porque ahora Tierra 
cabalgas sobre mí (en el lecho que es el Universo) 
y eres tú el Cielo y tu amor se derrama sobre el mío 
como una lluvia fina 

Y yo era la Tierra hasta hace unos instantes pero ya no lo sé 
porque hemos girado y descansamos sobre nuestro costado 
y los dos somos Tierra durante unos minutos deleitosos 

Y ahora estoy de pie con los pies en la tierra y los ojos en el cielo 
y tú no eres ni Tierra ni Cielo porque te hago girar 
con los muslos unidos ferozmente a mi cintura 
y eres el ecuador o yo soy el planeta Saturno 
y tú eres los anillos que aprendimos en la escuela 
y giras 

Y ahora somos Cielo los dos y volamos 
elevándonos más allá del Universo 

Y en lo más alto del vuelo algo estalla en nosotros y caemos 
vencidos por la fuerza de nuestro propio ecuador que se ha quebrado 
Pero seguimos siendo Cielo aunque yazgamos en tierra 

Derrumbados en tierra pero Cielo 

Tierra revuelta y dulce pero Cielo 

Cielo vencido cielo revolcado pero Tierra 



Círculo de calma 

Con un callado golpe de alas negras 
se mete al pensamiento 

Después arropa con su aliento tibio 
Nos rasca la cabeza con amorosas manos 
Nos tiende brazos cálidos sobre la cama dura 

Es cuestión de dormir 
Entrar al sueño con el pie derecho 
Palpar los muslos de agua o de ceniza 
de esta amiga reciente sin rencor y sin miedo 

Y sin ninguna prisa. 


Es cosa de comer amar dormir 

Es el diario latir de lo imprevisto 
La ciega interrupción 
La faz de piedra de la vida monótona 
vacía 
Es la mujer que amamos tan odiada 
Tan paloma tan vista tan sentida 
Tan tigre tan serpiente tan sin vida 
Tan perra tan maldita 
tan deseada. 


Es la mujer pasándonos encima 
como nos pasa el mar 

Como pasa ese viento: 
ese ínfimo huracán por los cabellos 

Cómo pasa 
con callado temblor 
por las tímidas canas de los veintinueve años 
o por la voz de plata de Celina 

Animal terco 
A diario nos retuerce 
el tierno cuello de cada palabra. 



Se duerme Se ama Bebes tu llanto o tu hambre 
Entramos puntualmente al catafalco del día 
A vanzamos a tientas 
con el tacto vendado 
Corriendo siempre 
Sabiendo oscuramente que un instante cualquiera 
surgirá 
como a veces un charco a nuestro paso 
la línea de la muerte: 
un barco transparente donde no viaja nadie 
un círculo de calma que te envuelve 
una piedra de sombra en medio de la frente. 

"Ciudad bajo el relámpago" 1983 



Como una lenta piedra 

La noche y sus lamentos 
El rumor sordo de su respiración 
No sé qué sangre fluye bajo el piso de la ciudad 

Una imagen de mí como una lenta piedra 
llega de las finales marejadas del día 
de las horas quemadas por el sol 
Viene del horizonte 
De la línea dolida de la sombra 
De las cenizas recientes del pasado 
Del fondo de esta noche 

En estos días he visto tantas cosas de mí 
Me he aprendido en tu voz 
En el atrevimiento de tus manos 
En tu cuerpo arrojado al reposo después de la tormenta 
reflejándome oyéndome 

Te recuerdo de pie frente al espejo tocada apenas por la luz 
Llenos de ti mis ojos Mis manos insaciables 
El húmedo cabello derramado en el lecho 
Tus hombros salpicados por la sombra 
La lengua de la luz en tus caderas blancas 

Al fino talle prendo garras dulces 
Mis brazos de hacen alas y te envuelven 
Hundo sobre la alfombra cascos de minotauro 
Embisto 
Rasgo 
Aúllo 
Me despeño 

Soy agua derramada sobre ti 
Soy la más tibia lengua 
El río más tierno 
Agua. 



Ahora quiero gritar 
Contárselo a mi sombra 

Pero no 
Hay ojos que vigilan 
Cada ventana es una luz 
La luz construye sombras 
Oh amante 
Sangre mía 
¿A quién decirlo ahora? 

Piedras descenderán sobre nosotros 

Pero habrá que decírselo al frío y a mis manos 
al perro y al silencio 
Porque de otra manera 
tanta felicidad me va a estallar adentro. 

"El Oficio de Arder" 1982 - 1997 


Desde el más personal de todos los silencios

Desde el más personal de todos los silencios 
tu vestido desciende 
para aclarar el mundo 

Cubres de sol mi piel 
Propagas en mis muslos el motín de la carne 

Mis párpados se cierran 
Siento tu tacto hundiéndose 
Buscando suaves luces 
piel adentro. 

"Música solar" 1984 




Después te dormirás

Después te dormirás 
Bajo tus ojos se dormirá el sueño 

La piel no duerme nunca 
Me mantiene despierto 
Por eso no quiero ver tus labios 
en silencio 
dormidos 

Quisiera despertarte 
Traspasar la delgada película del sueño 
Habla 
Que todo viva 
No quiero más este apagado grito. 

"Música solar" 1984 




El regreso 

Las tres de la mañana 

El invierno planea 
entre girones densos de la noche 
y los pies trashumantes de la niebla 

Las ráfagas que vienen de sus alas 
zumban entre las ramas: 
congelan el rocío en las ventanas 

Afuera todo es frío 

Pero yo vengo de tu cuerpo 
Y estoy alegre 
reposado 
tibio. 



Por las calles vacías sigo tu auto 

La madrugada arrastra su cabellera larga 

Vengo de estar en ti 
Con cada fibra muscular bebí tu cuerpo 
Fui por el túnel del deslumbramiento 
como el que va cayendo en sueños 

Vengo de ahí 
De los labios donde una herida roja 
bebió la vida en otra 

Ahora recorremos las calles somnolientas 

Vamos por la ciudad 
como si fuera una extensión del lecho. 



Ante el golpe de luz con que las hiere el auto 
las piedras se incorporan van cerrando la calle 

Los árboles arrancan su cuerpo de la sombra 

Ahora somos la calma 
el reposo del mundo 
la oscuridad 
El pozo de lo diario. 

"Música solar" 1984 



Elegía frente al río 

...el triste corazón de los humanos. 
Percy B. Shelley 

Las once de la noche 
y el trópico descansa de un combate feroz contra sí mismo 

Vuelan nocturnas mariposas torpes 
Hiende la luz el agua 
Canta un sapo en la sombra que parte en dos la noche: 
denso muro de grillos 

Y estoy aquí 
sin tus libros a mano 
Oigo pasar el río 
que un kilómetro abajo se junta con el mar 

Fluye despacio la memoria: 
te conocí bajo el árbol de imágenes 
con el que reconstruiste el universo 

Pardeaban los sesenta 
Se hacía más confusa la confusión de los dieciséis años 

Adivino la palabra por tu voz 
de algún modo 
Pero sucede que no será posible decírtelo 
ni oírte 
ni mostrarte jamás mi primer libro 

A veces 
la vida muestra todo su obsceno resplandor 
Entonces 
el tiempo es una gota congelada 
un golpe suave que nos calla un segundo 
y fija con extraño poder la circunstancia 

Sucedió hace dos noches 
Iba a leer en público 
y alguien dijo tu muerte de repente 

Ahí empezó todo esto 

Sembrada está en el fondo del oído esa semilla amarga 

A orillas de mi voz pienso en Manrique: 
oigo el río de Tuxpam que un kilómetro abajo se junta con el mar 

El trópico descansa 

Entra Raúl Garduño al pensamiento 

Adviene la palabra 
Muerde el tiempo: 
las once de la noche 
para siempre. 

"Música solar" 1984 



Eres de agua

Eres de agua 
En ti 
la claridad 
a golpe de sí misma 
se oscurece 

De agua 
Lo supe siempre 

Eres de agua 
Profunda 
Transparente. 

"Música solar" 1984 



Este cuaderno pesa

Este cuaderno pesa 
Es pura luz 
Es pura sombra: 
es mi sangre total cargada de sentido. 
Escribo este desorden 

"Cuadernos contra el ángel" 1987 


Fin de fiesta 

Esto empezó con besos 
Ahora es un rosario infinito de dolores 
y sordos y llagados lamentos 

Alacranes en doble dirección 
fluyen 
cuando los labios quieren acercarse 
de nuevo. 


Miro a la bestia sonreír 
resbalosamente 

De su hocico fluyen palabras negras: 
se transforman al contacto del aire 
en gotas de una rarísima baba purulenta 
que caen 
y corroen la madera del piso. 

"Ciudad bajo el relámpago" 1983 



Fuego en voz alta para encender la primavera 

Vibro 
Estoy cantando 
Ilumino la oscuridad cantando 
De la fruta ligeramente amarga del corazón 
se levantan delgadas capas de una suave corteza 
Capas ligeras como el aroma que se desprende bajo el sol 
de un paquete compacto de grandes hojas de tabaco 

Estoy cantando 
Me descubro extendiendo mi voz como la piel de un animal 
que se pone al sereno llena de sal y estacas 
estirada en la noche como una mancha 

Estoy cantando 
Voy extendiendo la noche como una piel enorme 
y clavo las estacas de mi canto en la piel de la noche 
y la cubro de sal con la sal de mi canto 
y la pongo a secar con el calor pálido de la Luna 
bajo el temblor de las estrellas 

Abro la noche en dos 
afilo las estacas doradas de mi canto 
parto su corazón luminoso 
y lanzo la blanca sal de mi palabra 
sobre la piel recién desollada de la noche 
y la pongo a secar con las estrellas pálidas 

Abro en dos cada estrella 
y de su corazón cercenado por la estaca feroz de mi palabra 
brota mi canto para regar de polvo estelar mi corazón sombrío 
y parto en dos mi corazón sombrío 
y en mi mano sólo brilla una estrella alargada 
y en el fondo de mi sombrío corazón sólo hay polvo de estrellas 
que cae sobre la piel recién cortada de la Medianoche 
que se extiende clavada contra un cielo vacío 
donde sólo hay un canto como sal derramándose 

Estoy aquí Oigo las cosas crepitar bajo un incendio 
subterráneo 
Me persigue cada ínfimo sonido de la noche cada rama delgada 
cada crujido leve de la hojarasca 

Cantando 
he hundido mi mano hasta el fondo de mi sombrío corazón 
y no sangre 
y no dolor 
sólo mi mano resplandeciendo de polvo estelar vibra bajo la noche 

Y estoy cantando 
Y estoy ardiendo 
Y hay un enjambre luminoso en mi palabra negra 

Yo soy la lengua de la noche 
Soy sus negros pulmones 
Y canto 
Y ardo 
Y me desprendo en capas sucesivas 
en delgadas cortezas de mí mismo 
como el aroma de las hojas compactas de tabaco 
bajo la mano bienhechora del sol 

Ah pero la noche hizo fogatas bajo las construcciones 
Y hay hombres calentando sus manos junto a las fogatas 
Y los hombres tiemblan de frío y repiten entre dientes mi canto 
y una fogata interna los calienta y humean 
y se desprenden de sí mismos cantando 
como en delgadas capas como en cortezas sucesivas 

Y en las casas hay madres preocupadas agitando termómetros 
que vigilan la fiebre de sus hijos 

Y hay hijos convalecientes que agradecen 
con la flor débil de su risa 
los labios de las madres sobre su frente febril 
Y los niños febriles y las madres cansadas 
cantan entre dientes conmigo 
Y la luz los arropa 
Y hay un enamorado con los ojos llenos de noche 
que prepara una soga 
y hay un adolescente arrodillado frente a un arma pequeña 
y hay una joven fea preparando somníferos 
y una muchacha hermosa preparando veneno 
y desde la ceniza de su amor quebrantado 
asoma poco a poco mi canción 
y sube a su garganta 
y mueve con dificultad sus mandíbulas tensas 
y entre dientes repiten mi canto 
y una sonrisa cada vez menos triste va naciendo en sus ojos 
y el Orgullo comienza a crecerles por dentro como una rama tierna 

Canto 
Y mientras canto la Noche se desliza por el tren subterráneo 
donde los hombres danzan una danza lentísima 
con los brazos en alto sujetando quién sabe qué Seguridad inútil 
con los ojos vacíos 
o llenos hasta el borde de un material vacío 
o mirando al vacío y reflejándolo en el espejo tibio de sus ojos 
Danzando apenas con un ademán ciego y detenido en el aire 
y sus piernas valsando un ritmo cada vez más ruinoso 
a medida que el tren comienza a detenerse para entrar 
en la próxima estación 

Y las manos 
otra vez empuñando con desesperación ese poco de Seguridad 
mientras beben el aire narcótico y la noche del túnel se alarga 
nuevamente 
con un temblor que vibra bajo la danza insomne 
de los hombres que avanzan con los ojos abiertos 
hacia un futuro pequeño 

Y yo canto 
mientras la noche y su billón de pies danzando muellemente 
sobre el tren subterráneo 
les da a los hombres un espejo sucio donde ellos sólo miran 
el vacío 

Pero todos los hombres cantan de pronto conmigo 
y el cielo vuelve a descansar sobre sus rostros con sueño 
Y sueltan la seguridad 
y flotan 
y van a la salida invitando 
mientras la noche teje un alba lentísima 
Cantemos todos ahora 
Sumerjamos nuestras manos en el polen oscuro de la noche 
Hundamos nuestras manos hasta el fondo del corazón sombrío 
Veamos nuestras manos iluminadas por el polvo estelar 
Lavemos nuestras manos en el agua celeste 

Con la mano derecha 
hagan más grande la concha de su iodo: 
mi canto llega más allá de la estrella polar 
porque de más allá viene mi canto. 

"Música lunar" 1991 


Inundación 

El río trajo troncos y lúbricos helechos: 
la creciente mantuvo mi memoria anegada. 
La inundación es gris. La niebla húmeda nada 
entre ruinas y patos y lúgubres desechos. 

Mundos rotos, barcazas, heridas en el pecho 
del río, y un olor como a selva concentrada; 
un hedor incipiente y una aguda parvada 
de gritos en la cumbre del paisaje maltrecho. 

Tiembla un dolor de siglos en las aguas impuras 
que arrancaron raíces y carcomieron tumbas 
que ahogaron yeguas, potros, jardines y espesuras. 

Hay un salmo en el viento y un soplo de amargura 
y donde antes fluía el licor de las rumbas 
sólo queda el gemido donde el aire supura. 



Mujer 

Viajar en ti 
quiere decir quedarse 

"Avellanas" 1997 



Nacimiento del potro 

El potro negro del deseo 
Ancho Impaciente Sudoroso 
viene 

Sus cascos firmes quiebran la hojarasca 
La hierba tierna tiembla y se marchita 
con la caricia humeante de sus belfos 

Rompe el follaje 
Avanza 

En sus ojos se encabrita el fulgor: 
un potro salvaje. 



Primero es la mirada lento río 
Superficie pulida sobre aguas turbulentas 
que arrastran ramas troncos flores ahogadas lodo 
La luna pez brillante sobre la calle larga 

Otra vez la mirada 

Me hundí en aguas donde peces terribles esperaban. 



La tentación es la fruta más limpia 
Despierta como la piel de las adolescentes 
Enloquecida como un ángel loco 
Como un demonio que se ríe y se burla 
y se pone a llorar de pronto con las manos en llamas 
y se rebela y grita 
mientras el eco de su carcajada 
resuena y marca el tiempo el tiempo el tiempo 

"El Oficio de Arder" 1982 - 1997 








.

No hay comentarios:

Publicar un comentario