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miércoles, 1 de abril de 2015

FRANCISCO MACHADO [15.372]


Francisco Machado Ruiz


FRANCISCO MACHADO 


Francisco Machado Ruiz, nació en 1885 en Sevilla, hermano de Antonio y Manuel Machado, fue el menor de la casa Machado. Murió el 5 de enero de 1950.  

Francisco Machado Ruiz. Poesías: “El reloj de la carcel” y “A Concepción Arenal”
Originales manuscritos.

Por Manuel Álvarez Machado
http://www.antoniomachado.com/2010/07/francisco-machado-ruiz-poesias/


Francisco Machado fue el menor de los cinco hermanos Machado Ruiz., y como los dos mayores, Manuel y Antonio, también fue poeta. Poeta y escritor, pues varios fueron los campos literarios y periodísticos que cultivó con asiduidad..
Su obra, aparentemente escasa, no lo es en realidad.  Una gran parte no llegó nunca a divulgarse, permaneciendo inédita, otra, dispersa en varias revistas y diarios, quedó olvidada con el paso de los años – solo algún que otro poema se recuerda de vez en cuando-, y el único libro que publicó, Leyendas Toledanas, que alcanzaría una segunda edición, es difícil encontrarlo.
Varios son los poemas que se publicaron en revistas y diarios de su época, y varios los artículos de diverso contenido. Destacamos los de índole jurídica, generalmente relacionados con el Derecho Penal y la Criminología. Aunque ya están casi olvidadas fue bastante amplio su repertorio de canciones, todavía registradas en la SGAE  figurando él como autor de las letras – algunas alcanzaron gran popularidad -.
Finalmente queda su obra inédita, cuyos manuscritos se conservan. Esperamos que vean la luz en un día próximo,  y si no se consigue en el formato tradicional de libro papel tal vez sí en formato de libro digital.
Entre estas últimas obras se encuentra un volumen de poesías titulado “Ráfagas de inquietud” que, además de contener aquellos poemas que publicó en revistas y diarios, contiene muchas totalmente inéditas.  Varios trabajos sobre temas jurídicos, criminología y sociología, otros de temas costumbristas, estampas de la época. Colaboraciones teatrales, y una importante  colección de guiones cinematográficos – algunos de ellos basados en las leyendas toledanas que versificadas publicó -.
A continuación reproducimos dos de sus poemas más conocidos: “El reloj de la cárcel”  y “A Concepción Arenal”.  Y en reconocimiento a Don Daniel Pineda Novo y a Don Enrique Sánchez Lubián por sus libros sobre Francisco Machado Ruiz, citamos y transcribimos sus palabras impresas sobre estos versos:

EL RELOJ DE LA CÁRCEL
Daniel Pineda Novo, “El otro Machado”. Guadalquivir Ediciones, Sevilla 2006.
“y en versos heptasílabos y dos endecasílabos, el poeta concibe esta composición, que acusa la marcada influencia de la poesía de su hermano Antonio … En la desierta plaza, cubierta de una luz redonda, destaca el erecto reloj de la Cárcel, “con su campana vieja” ….Suenan las horas lentas, y sus tañidos lo llenan todo de una honda pena que penetra, que inunda hasta el corazón de los pobres reclusos… Quimeras, lúgubres sonidos, la armonía lenta, el eco ronco de un azadón en tierra… Palabras, frases, hondamente machadianas, con influencias de Bécquer… Bécquer y Antonio Machado se unen en este poema,,, Simbolismo y romanticismo; en verdad, Antonio Machado fue un romántico tardío, lo que asimiló su hermano Francisco”,
“Francisco Machado utiliza en el poema una retórica muy de su tiempo; ese lastre de postromanticismo, que también utilizó su hermano, aunque lo más noble del poema es que el autor se desborda en humanidad con los afligidos, con los que sufren en la Carcel, “donde el pobre recluso/pasa su vida muerta…”,
“emplea los procedimientos del auténtico romanticismo: muerte, silencio, sombras, tristezas, quimeras de las ciudades muertas, destacando la imagen exacta – visual y auditiva – del reloj. Imagen que inicia el poema y lo cierra…”.

*****************
Mi madre, Leonor Machado Martínez, hija de Francisco Machado, me dice con total seguridad que este poema fue escrito en León en el año 1930, ciudad en la que en esas fechas estaba destinado su padre como director de la Prisión Provincial. Recuerda que la cárcel tenía la puerta principal en una plaza no muy grande y que encima de aquella un reloj sonaba al marcar las horas, “era el reloj de la cárcel”.
  



EL RELOJ DE LA CÁRCEL

Hay una luz redonda
en la plaza desierta,
el reloj de la Cárcel
con su campana vieja
…………………………………
Sus tañidos al viento
toda la plaza llenan.
Cuando suenan las horas,
parece que se quejan.
¡Corazón de la Cárcel!
¡Alba de la siniestra
mansión del infortunio
donde mora la pena!
¡Donde el pobre recluso
pasa la vida, muerta
contando el minuto
la intensidad inmensa!
¡Qué lentas van pasando
las horas de tristeza!
En el ambiente trágico,
flotan como quimeras -
brazos largos -
plegarias, que no alcanzan
y deseos de cosas
que no llegan.
………………………………..
El reloj de la Cárcel
con su campana vieja
cuando suena, parece
que llora o que se queja.
Y el lúgubre sonido
de su armonía lenta
semeja el eco ronco
de un azadón en tierra
……………………………….
Hay una luz redonda
en la plaza desierta,
el reloj de la cárcel
con su campana vieja.






A CONCEPCIÓN ARENAL
Enrique Sánchez Lubián, “El reloj de la Cárcel. Poesías y Leyendas Toledanas de Francisco Machado”. Editor: d.b. Comunicación, Toledo 2005.
“El 30 de enero de 1920, Francisco Machado, como subdirector de la Cárcel Provincial, tuvo una destacada intervención en los actos organizados en el presidio con motivo del centenario de Concepción Arenal. Esta socióloga y ensayista gallega dedicó toda su vida a la reforma social, especialmente en el ámbito penitenciario”,
“nuestro protagonista glosó la figura de la señora Arenal, su obra penitenciaria y la gratitud especialísima que merece de los penados. Seguidamente leyó a los penados una poesía dedicada a la persona de la gran impulsora de las reformas penitenciarias. La poesía fue recogida puntualmente en las páginas de El Castellano, El Eco Toledano, y la revista Toledo. En la primera publicación se presentaba a Francisco como hermano del exquisito literato D. Manuel y del gran poeta y catedrático D. Antonio, mientras que en la segunda se destacaba que la lectura de los versos había sido magistral”,
“Las crónicas de la celebración dan cuenta del resto de actos celebrados con motivo del centenario, incluidos discursos del capellán penitenciario, don Leopoldo Gutiérrez Canales, quien glosó una de las Cartas a las delincuentes de Concepción Arenal,………. Los actos concluyeron con un almuerzo con las autoridades. La comida se celebró en el patio del establecimiento….”
“En El Castellano se decía que al abandonar la prisión los periodistas los infelices reclusos continuaban su yantar, muy animosos, muy contentos, por virtud de ese generoso aforismo de “Odia el delito y compadece al delincuente”, que tan magistralmente practicó, ampliándolo sentimental y científicamente la insigne Concepción Arenal”.
“Nota 39: …. En noviembre de 1949, Francisco Machado volvió a publicar esta poesía en el samanário gráfico Fotos”.
Con motivo de este mismo centenario Manuel Machado también dedicó una poesía a Concepción Arenal:



A CONCEPCIÓN ARENAL
(Manuel Machado)
…..
Porque fue buena y comprendió …
Porque su cuerpo fue leña
que su alma clara consumió
con una llama hogareña …
Porque negaba la maldad
y sabía la muerte impotente …
Porque alcanzó la bondad
del corazón y de la mente …
Porque tuvo al dolor cariño.
Porque en el hombre veía al niño …
Porque hizo el perdón fatal …
Porque endulzó las penitencias …
Porque iluminó las conciencias …
Es santa Concepción Arenal.
  






A CONCEPCIÓN ARENAL
con motivo de su centenario

(Francisco Machado)

Concepción Arenal, España entera
canta en loor de tu bendita gloria,
tu fama de mujer, santa y austera
habrá de perdurar en nuestra Historia.
Rayo de sol entre las sombras fuiste
consuelo del enfermo dolorido:
la amarga queja del dolor oíste
del pobre delincuente arrepentido,
y a escuchar te aprestaste diligente.
Procurando vivir junto a la vida
de la insaciable y la perduta gente;
viendo manar la sangre de la herida,
hiciste del Dolor tu santuario.
¡Oh, mujer inmortal, santa y asceta!
Por eso al celebrar tu Centenario,
al lado del Dolor, canta el poeta.
No has muerto, no, tu espíritu preside
esta fiesta solemne y religiosa
y en el alma de todos hoy reside
la tuya, triunfadora y generosa.
Concepción Arenal, al saludarte
y cantar con afán tu excelsa gloria,
esta composición quiero dejarte
en prueba del amor a tu memoria.









Adiós me dijiste

Adiós me dijiste
Una tarde plácida,
Escuchando el lánguido
Suspirar del agua.
Adiós para siempre
Repetiste impávida
Siguiendo el camino
Sin volver la cara.
Dispersa y atónita
Quedó mi mirada
Viendo como un todo
Se convierte en nada.



Fernando Sabido Sánchez, Antonia Bocero y Manuel Álvarez Machado, nieto de Francisco Machado













.


jueves, 16 de septiembre de 2010

1139.- HÉLÈNE GELÈNS


HÉLÈNE GELÈNS
Hélène Gelèns ha publicado poesía, relatos cortos y ensayos. Estudió filolofía en la Universiteit van Amsterdam. Su primer poemario No empieces por la cabeza (niet beginnen bij het hoofd (Ed. 521, 2006) fue nominado para el premio C. Buddingh', 2007 para Nueva poesía en holandés. El periódico holandés Trouw incluyó el poemario en la lista de ‘Mejores libros del año 2006’. En 2010 aparece su segundo libro Apaga el motor y planea (zet af en zweef). Según ella misma, Gelèns intenta escribir poesía que no puede ser contada ni formulada de otra forma que con “esa estructura, esas palabras, esos sonidos, ese ritmo y ese tono”. Vive y trabaja en Amsterdam.





POEMA PARA DOS VOCES Y UN RELOJ

tic escucha cómo hace tic tic tu reloj hace tic tic

mi reloj no hace tic nada hace tic no oigo nada

piensas tic ¡no hagas tic! tic ¡no hagas tic! tic
aunque sabes tic que el reloj hace tic tic
luego dices tic no hace tic tic no oigo nada tic

no oigo ningún reloj nada que haga tic ni un tic

tic pero hace tic tic tu reloj hace tic tic
no quieres tic oírlo tic ya verás que
tu tic reloj tu reloj tic se pondrá tic a hacer tic

ni un solo tic nada hace tic ese reloj no existe

piensas tic nohagasticnohagastic tic ¡no hagas tic! tic
y luego tic el arrepentimiento: tic ya no hace tic
tic nunca más hará tic – tic ¿qué pasa si tic te arrepientes?

¿qué pasa si te inventas el reloj, qué si te arrepientes del niño?

tic no sabes tic lo que te pierdes

yo no sé lo que me pierdo pero tú
tú sabes lo que te pierdes
lo que te pierdes
hace tic

De: zet af en zweef (toma impulso y vuela).
Editorial Cossee, Amsterdam 2010.
(Publicado previamente en: De Volksverheffing.
Jaarboek voor poëzie 2007 (El enaltecimiento
del pueblo. Anuario de poesía 2007), Editorial Atlas,
Amsterdam 2007.)
Traducción española: Diego J. Puls 2009






CÓMO CONOZCO

¿acecho a mi alrededor desde el banco de la plaza
hasta sentirme como en casa y saludar a los moradores?
¿camino en todas las direcciones sin parar
hasta reconocer cada portón en cada esquina?
¿subo a muros y verjas, canto hasta que la calle
me suena inalienablemente mía?

a saludas dirigiéndote a la entrada: puerta ciérrate y protégeme
b estás ansioso: puerta ábrete y ofréceme un lugar en el mundo
c no saludas, sino exiges: déjame espacio

¿conozco la casa midiendo las estancias con mi paso?
¿localizando a los vecinos con el oído pegado a la pared?
¿estirándome en el suelo, primero todo ojos
y luego todo olfato todo oídos todo sueño?

a rechazas la ventana: hay que impedir que otros me vean – ciérrate
b invitas: déjame ver a los otros – ventana ábrete
c agradeces a la ventana: eres mi oxígeno eres mi luz

Hélène Gelèns, 14 de julio de 2009. Se publica
en enero de 2010 en: Hélène Gelèns, zet af en zweef
(toma impulso y vuela). Editorial Cossee, Amsterdam,
2010. Traducción española: Diego J. Puls 2009








¡MASCULLA EL NOMBRE!

respira con tranquilidad, inhalando y exhalando,
piensa en el portador del nombre, inhalando
y exhalando, muy bien, inhala y pronúncialo

como una bocanada, intenta pronunciarlo
como si tragases aire, más o menos así,
boqueando, boquea el nombre, boca a boca

no tosas, boquea boqueando, no tosas
respira con tranquilidad, inhalando
y exhalando, no tosas, inhala inhala

jadea como abocándote al portador del nombre
boquea, intenta boquear boqueando,
aún te falta mascullar, ¡boquea, boquea!

De: niet beginnen bij het hoofd (No empieces por
la cabeza), Editorial 521, 2006.
Traducción española: Diego J. Puls 2009



PARAÍSOS DE LO COTIDIANO

martes, 2 de febrero de 2016

MARÍN ARANDA [18.050]


Marín Aranda

Marín Aranda es el seudónimo de José Luis López Jiménez, (Algeciras, Cádiz, 1946).

Con carácter previo al ámbito en el que ahora trabaja de la poesía y la pintura, su carrera profesional se ha desarrollado en empresas de diferentes sectores durante más de 35 años. Ha ocupado cargos en los consejos de administración y en la gestión como alto directivo en empresas de banca, mutuas, formación y consultoría, y tiene amplia experiencia docente en centros de formación, escuelas de negocios y universidades. Cursó estudios superiores de banca y su trabajo se ha centrado, fundamentalmente, en el área de Dirección y Desarrollo de Personas y Organización. 

También ha sido consultor estratégico y conferenciante en diferentes foros, empresas e instituciones, así como ha publicado múltiples artículos sobre estas materias en prensa y en revistas especializadas.

Poeta y pintor de siempre, como él mismo comenta, gran parte de su tiempo se fue por las ventanas de los despachos y los recovecos de sus ocupaciones porque eran otras sus prioridades. Su obra literaria y pictórica, aunque data prácticamente de toda su vida, con carácter público lleva varios años de visibilidad. Ahora el tiempo ha hecho que pueda sacar al papel y al lienzo sus poemas y sus pinturas. 
Además del poemario “Las Raíces del Tiempo”, de DeTorresEditores y “24 poetas tímidos” de Amargord ediciones, ha publicado poemas en diferentes revistas de poesía como la cordobesa “Suspiro de Artemisa”, o la Mallorquina “La bolsa de Pipas”. 

Es socio fundador de la Galería Liebre, de Madrid, en el año 2011, para la exhibición, divulgación y comercialización de obras de arte y diseño contemporáneo.

www.marinaranda.com
marinaranda@marinaranda.com



Las décimas de Marín Aranda a los relojes que Góngora no conocía
“Medida del tiempo por diferentes relojes (Góngora)”

Despertador de pilas (I)

Ingrato despertador
que al sueño en horas tempranas
despiertas por las mañanas
con tu solemne rigor
y repetido gorgor.
Tu regular paso fallas
y tus agujas encallas
sin batería o dañado.
Mas con el reloj parado
tú, tiempo, pasas y callas.



Reloj atómico (II)

Por mucho que algún brillante
sabio en la moderna ciencia,
intentara su cadencia
encerrar en rimbombante
nombre “atómico”, bastante
atrevido fue; ¡No crean
dominarle! Pues bromean
queriendo en trabajo audaz
parar al tiempo fugaz
porque tanto le desean.




Reloj sumergible (III)

¡Oh tiempo! Protagonista
del pasado y del futuro
vives en tierra y mar; puro
observador y cronista
fiel de esta vida hedonista.
Con relojes han podido
medirte, mas escondido
tras alboradas y ocasos
tú, tenaz, sigues tus pasos
hasta en agua sumergido.




Reloj de pulsera (de cuerda) (IV)

Reloj cuadrado o de esfera
del tiempo te crees dueño
en mi muñeca, hogareño,
silencioso. A tu manera
nuestra vida se acelera.
Yo al olvido te convoco
y al destierro te provoco
que por ignorarte lucho,
pues si quieres corres mucho
y cuando quiero yo, poco.




Reloj de pulsera (automático) (V)

Caja plana de metales,
mides Tiempo y tus agujas
marcan mi frente. Dibujas
con trazo lento en cruciales
pasos, vidas desiguales.
Mi brazo mueve tus ruedas
sin que tregua me concedas
pues, un día como hoy,
la muerte viene y me voy
así que parado quedas.




Reloj digital (VI)

Al tiempo invisible aporta
orden tu puntual medida.
En su concierto la vida
te requiere y te soporta.
¡Ingrato reloj! ¡Qué importa
ser de cuerda o digital!
Pensando como mortal
de tus bondades disiento:
Ni avisas del nacimiento
ni tampoco del final.




Al reloj del milenio (VII)
(Museo Nacional de Escocia, Edimburgo)

Tus campaneos ufanos
abrazaron al Milenio
como obra de arte, de ingenio
hecha por expertas manos.
Mas ¿Sabrán tus artesanos
que la vida es desengaño?
¿Que el hombre ya desde antaño,
cuánto tiempo viviremos
se pregunta? ¿Si estaremos
aquí un día, un mes, o un año?




A todos los relojes (VIII)

Son maquinarias perfectas
de engranajes y dentadas
ruedas, estandarizadas
piezas de metal selectas
que al medir son imperfectas.
¿Para qué tan atrevida
medición? Si su medida
no retrasa ni adelanta
la existencia, el tiempo aguanta
lo que nos dura la vida.




Al tiempo (IX)

Mirando al limpio camino
del sol y algunas estrellas
el hombre siguió tus huellas
para burlar su destino.
¡Humano! Qué desatino,
pues tiempo en reloj ofreces
mas sabes que son sandeces
que sus cadencias se innoven,
él siempre se queda joven
y tú pasas y envejeces.



Otros poemas 

Soneto al primer beso

Aún recuerdo el último verano
eras un sueño sobre aquella roca,
esa tarde llevé con torpe mano
poco a poco mis dedos a tu boca.

Había niebla baja por el llano
con tu aroma, que aún tienta y trastoca
mis caprichos, tu cuerpo así cercano
perfuma mi pasión y la provoca.

Y atolondrado en súbito temblor
encendido mi cuerpo en fuego y llama
entregué la razón a mi embeleso.

Mas respondiste rápida al amor
y en mis labios, aún hoy, se derrama
la brasa primeriza de tu beso.




Málaga

Del este llega el sol que te alimenta.
Del norte y el oeste alcornocales
y algarrobos, quejigos y nogales.
Antigua tierra, ruta polvorienta
de arrieros por los montes de tormenta
y parques naturales.

El mar Mediterráneo solea
tus costas por el sur. Y en tu bahía,
tan fenicia y romana, tan judía
y mora, la biznaga se cimbrea
al ritmo del levante que ventea
la playa y la Axarquía.

Del sol eres amiga. De la luz
blanca novia. Del mar enamorada.
Y Andalucía, patria y tierra amada.
¡Qué bella es tu bahía al contraluz
del sol en Gibralfaro! ¡Qué andaluz
tu acento y tu mirada!

Málaga del jazmín, hospitalaria,
acrisolada mezcla de culturas,
bandera de colores con que juras
a España tu nobleza legendaria.
¡Málaga! Marinera y centenaria
¡Brillan tus hermosuras!




Desahuciados

Van por la calle abajo con las sombras
caminando sin rumbo. Llevan plomo
en sus zapatos. Quiebran fantasías
con tristeza y sollozos.
La tarde se oscurece y se camufla
silenciosa en las hojas del otoño.
Tibia calma del miedo que deprime
la mirada en sus ojos.

Ingrato desconsuelo que atormenta
y angustia. Pesadilla de un boscoso
maleficio, de quienes solo tienen
peso sobre los hombros.
Bajo la arquitectura enrevesada
de leyes y de acuerdos, un cerrojo
invisible derrama en sus cabezas
la miseria y el polvo.

Derivan su camino hacia la oscura
silueta de la iglesia. Su acomodo
es vacío y de ausencias, al resguardo
del tiempo y de los lobos.
De inútiles recuerdos un silencio
les amordaza. Sopla un viento torvo
sobre la ennegrecida madrugada
que habita sin retorno.






viernes, 29 de abril de 2011

3773.- JUAN LUIS ZABALA


Juan Luis Zabala (Azkoitia, 1963).




Me rompí

Me rompí,
hace mucho tiempo,
en la infancia,
no recuerdo cuándo.
Nadie vio nada,
y tampoco yo me di cuenta
cuando me rompí.

Me rompí,
hace mucho tiempo,
en la infancia,
no recuerdo cuándo.
Nunca me he recompuesto,
pues ni yo ni nadie sabe
cuándo y cómo me rompí.

Nunca me recompondré,
y ya ni siquiera lo deseo,
porque lo mejor que he sido
lo he sido siempre roto,
porque roto me he amado
de verdad a mí mismo.






Tendencia a verlo todo oscuro

Tendencia a verlo todo oscuro,
con un filtro interno que todo lo difumina.
Mareante y placentero deseo de caer,
obstinación de precipitarse sobre el asfalto,
enfermo hasta el último extremo,
dulcemente resignado de antemano
a golpear todo lo circundante con brazos y piernas.
La belleza de lo inexpresable en las entrañas.
Menos mal que al menos nos queda
la posibilidad de guardar estas rupturas,
la garantía de la distancia,
sostén de las ventanas interiores
para el respirar del verdadero ser nosotros
en el carnaval de las sonrisas livianas.







Reunión

Se reunieron todos
los objetos rotos,
y constituyeron una asamblea irregular
para proclamar la independencia.

La cabina de un camión quemado
citó el arte y la herrumbre,
retretes y lavabos alabaron la hendidura,
se hicieron encendidas loas al lodo y a las cenizas,
las agujas de los relojes miraban a cualquier parte.

Todo consistía en quedarse allí,
interminable aprendizaje de alto nivel,
permanencia y unificación universal.
La ruptura era una nueva vida
—asamblea eterna,
solidaridad sin fisuras—,
que había de vivirse desde las entrañas,
y podía sentirse el futuro llamando
torpe y tambaleante por entre los trastos
transformado en televisor averiado.






Como el reloj en la muñeca

Como el reloj en la muñeca,
quieto en su espacio,
señalar la hora exacta y permanecer.
Estar, ser, casi casi nada.

La muñeca es espacio pacífico,
sencillo y acogedor.
Se está bien
como el reloj en la muñeca,
descansando,
tornando neutral el tiempo,
sin compañeros, sin amigos,
simple ser, matiz,
elemento visible de la muñeca
que la nada rodea.
Pero se siente el llamado de los precipicios,
los imanes que pretenden marear las agujas,
los martillos deseosos de romper el cristal.
Deseos de agarrar el tiempo por las agujas,
pellizcar la muñeca,
abrir de repente nuevos estares al ser.
Eternizar en el destiempo
el grito del reloj en la muñeca,
quizás.

Como el reloj en la muñeca,
estar, ser, casi casi nada,
profundizar en las simas vacías del silencio,
retomar fuerzas
para una pelea que no puede sino perderse.







El dolor de la felicidad breve

No sabéis bien cómo me duele
esta blanca felicidad.
¿Porque es inmerecida?
¿Imposible de repartir y egoísta?
¿Porque se basa,
con elegantes disimulos y nebuloso olvido,
en la inmoralidad de horribles injusticias?
No. Soy tan bajo como mi felicidad.
Es porque sé que es breve,
como toda felicidad,
aunque quienes de verdad merecen la felicidad
no se den cuenta de ello.





Lo que somos

Y nosotros: ¿qué somos nosotros?
¿Los que nunca somos nosotros?
Sin formar un nosotros, nosotros.

Miramos el mundo a través de la miopía,
buscamos apoyo en pequeños cantones, que suelen ser también golpes.
Nuestros pasos están entre la danza de vanguardia y la cojera torpe.

La palabra nos surge del precipicio de la impotencia,
se nos torna vacío en la boca, contrario.
Lo que decimos está entre la canción minimal y el bramido grosero.

No sabemos otra cosa, no conocemos otro modo.
Nadie puede ser lo que no es.

No cuando menos nosotros, sin formar un nosotros, nosotros.
¿Qué somos nosotros?






Ahora lo entiendo todo

Ahora lo entiendo todo.
El valor sociológico del fútbol,
el emocionante encanto de las bodas fastuosas,
el éxito de la gratuita alegría verbenera.
Camiones cargados con idéntico material
en las dos direcciones de la autopista.

Ahora ya sé qué es el fin de semana,
conozco las variadas habitaciones de que dispone para moldear el absurdo.
Sé por qué se congregan las masas de gente.
Sé, por decirlo rápida y groseramente, para qué es la Policía.

Ahora lo entiendo todo.
Cruzo los ríos sobre el puente.
Tengo abiertos los caminos para sentir cualquier cosa.

Ahora encajan perfectamente
todas las piezas de este prosaico rompecabezas.
Pero siempre me inundará de emoción
observar la coja torpeza que las caracteriza en su soledad.





Escampada

En interminable bruma nos mojan las palabras,
palabras hechas de mensaje, hablando gota a gota, H2O;
escaso cobijo, paraguas cansados,
propaganda de la humedad colgada de esbeltas y elegantes nubes.
No es difícil, por otra parte,
en la cuesta abajo de la costumbre,
aun reconociendo que hay también rosas,
vivir sin gabardina
y, en el aturdimiento de la velocidad,
juntar y mezclar todas la visiones húmedas.

A veces, sin embargo, escampa totalmente.
Escucho entonces la voz de mis laberintos internos
comparando las diferencias entre las gotas que me han mojado:
«demasiado hidrógeno, poco oxígeno», suele quejarse,
eso dice por lo menos casi siempre.

En la infinita llanura de la reflexión,
descanso, recuperación de fuerzas, paz de los ojos,
repaso sin confusión las lluvias pasadas:
en la medida en que sepa qué agua conviene a los laberintos
más fácil me será saber por dónde salir.

Eso por lo menos, si más no se puede,
no es poco, mejor que nada.


www.susa-literatura.com



martes, 13 de diciembre de 2011

5373.- BRUNO DI BENEDETTO


Bruno Di Benedetto nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, Argentina en 1955. Desde 1979 reside en Puerto Madryn. Ha coordinado talleres de escritura y creatividad para escritores y docentes en diversas ciudades del país.
Como promotor de la lectura, realizó programas radiales y televisivos y publicó artículos en diversos medios gráficos.
Fue co-editor de la revista de la calle “Darse vuelta”, premio "Hacelo vos" 2007 Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Desde 2005 es capacitador del Plan de Lectura de la Provincia del Chubut.
Coordinó las ediciones de "Palabras que trae el viento" 1 y 2, selección de autores chubutenses, para el Plan Provincial de Lectura y la Campaña Nacional de Lectura.
Fue organizador de los encuentros "Los maestros de la Rosa Blindada" (2001); "Los maestros del Escarabajo de Oro" (2002); y XXIII, XXV y XXVI Encuentro de Escritores Patagónicos.
Ha publicado los poemarios “Palabra irregular” (Premio Convocatoria Escritores Inéditos, Chubut, 1987), “Complicidad de los náufragos”, “Dormir es un oficio inseguro” (premio Fondo Editorial Chubut, 2003), “Vengan juntos” (relatos) y "Country" (Ed. El surí porfiado, 2009)
Libros inéditos : "Crónicas de muertes dudosas" (2008, Premio de Poesía Casa de las Américas 2010) y "Nada" (2009)

WEB: http://bruno-dibenedetto.blogspot.com/




Ferdinand Climent Sablier

Carmen de Patagones, 18 de agosto de 1932


No veo por cierto qué protección sería capaz de auxiliar
en su desgracia a estos artífices. No es fácil convencerlos
de abandonar un arte que les proporciona sustento y ganancias…
Bernardino Ramazzini
Morbis artificum diátriba:
De las enfermedades de los joyeros relojeros, 1703.

Si podéis mirar dentro de las semillas del Tiempo
y decir qué grano crecerá
y cuál no, habladme, entonces, a mí,
que no solicito ni temo vuestros favores ni vuestro odio.
William Shakespeare
Macbeth



I.

Hijo de un relojero hijo
de un relojero hijo
de un relojero
Ferdinand Climent Sablier
dejó Ginebra ya viejo
con su batallón de monóculos
y su escritorio de enebro
y sus doscientos relojes
mudos y muertos.

Partió al exilio Ferdinand
perseguido por el anatema
y la ignominia:
no hay lugar en la pacífica Suiza
para un asesino de relojes.


(Por las callejas de Patagones:
ferdi - nand
ferdi - nand
ferdi - nand

lo siguen las voces de los muertos
que ha destripado en su taller
de la rue Malagnue
al lado de la iglesia rusa)

El infausto pasaje de noble artífice
a asesino serial de relojes
sucede una tarde
de mil novecientos dieciocho
mientras camina alegre
hacia su sesión semanal
en la casa de putas
de Madame Laforge:
una simple piedra en el zapato
fue su Sarajevo personal.

Busca un banco a orillas del Ródano:
el único disponible
está ocupado por un anciano ciego
y un joven que reconoce
como su vecino de la Rue Malagnue.
Hablan uno de esos idiomas ásperos del sur,
así que no le preocupa
pasar por infidente mientras sacude
la botita de gamuza.
“Son muy parecidos – se dice Ferdinand –
Casi se diría que son el mismo:
dos puntas de la vida,
un puente sobre el océano del tiempo”

Y éste, su primer pensamiento
no regulado por áncoras
ni rueditas de bronce
fue su perdición.
Sin darse cuenta
vuelve sobre sus pasos
entra en su casa
enciende el fuego
descorcha una botella de cognac
que fue de su abuelo
y por primera vez se sienta a meditar
en la materia prima
que ha dado de comer a su familia
por doscientos años o más:

¿Pero el tiempo es un océano?
¿Con sus mareas y sus oleajes?
¿Con su trópico de sargazo podrido?
¿Con su polución fosforescente?
¿Con su profundidad medida en monstruos?

Mentira, mentira, grita Ferdinand
mientras descorcha una botella de ajenjo
de antes de la prohibición:
el tiempo es limpio como una bisectriz
no tiene profundidad ni anchura
ni tres mil dientes para desgarrar la carne
y ni brilla ni ahoga: el tiempo sólo sabe pasar.

¿Pero entonces el tiempo es un río?
¿Con su margen y su cauce de barro?
¿Con su pez bigotudo?
¿Con su meandro de borracho?
¿Con su insistencia de cicatriz?

Blasfemia, blasfemia - aúlla Ferdinand
mientras bailotea alrededor de la vitrina
donde esperan turno doscientos relojes-
el tiempo es recto y tierno
como un adolescente visitado por dios
el tiempo no duda
según la inclinación del espacio
ni moja los pies de la hierba inútil
de las riberas
ni le importa quién baja dos veces al mismo río:
Heraclite, je t’enmmerde – canta Ferdinand
con los compases de la Marsellesa.

Ferdi – nand
Ferdi – nand
Ferdi – nand
dicen doscientos relojes tartamudos


Con el oído afilado por el ajenjo
Ferdinand Climent Sablier
se detiene a escuchar:

Ferdi -nand -
Ferdi - nand -
Ferdi - nand

Ah, me llaman – dice Ferdinand –
Veamos qué tienen para decir
estos hijitos bastardos del tiempo.

Tambaleando
va hasta la vitrina
la saquea al azar
pone sobre la mesa el reloj del alcalde
(que acaba de componer)
le quita la tapa
y por primera vez
las ruedecitas
y resortes
se le aparecen como son:
una colmena de insectos dorados.




¿No es terrible cómo picotean y picotean
algo tan silencioso y transparente
como el paso del tiempo?
-dice entre dientes Ferdinand
y sin aviso descarga terrible golpe
con el culo de la botella de cognac.



Coloca al lado de los restos
el reloj de arena de su bisabuelo
símbolo de familia y profesión.
La arena cae como un río vertical.
Este reloj también miente- masculla Ferdinand
el tiempo no está hecho de semillas
y menos de arena
¿qué se pude cosechar de la siembra de estos granos?
¿Un desierto?
¿Esto es para ustedes el tiempo?
¿La demolición de una roca
mezclada con bosta de camello?

Vuela el reloj de arena contra la vitrina.
Ferdinand ve la explosión de cristal
en cámara lenta:
Es un regalo del tiempo – se dice-
El tiempo me está regalando una flor.

Ferdi – nand
Ferdi - nand
Ferdi - nand
-dicen ciento noventa y nueve relojes-
- Ya voy – dice Ferdinand.

El resto salió en los diarios:
un relojero loco,
los bolsillos llenos de engranajes,
lleva en la mano una gran flor
hecha de áncoras y carcazas de reloj.
Hace cerrar el prostíbulo
(mediante el pago de un décimo de su fortuna)
le regala la flor de oro y bronce a la madame
y se acuesta con todas las pupilas a la vez.
Decora pezones con resortes
teje vello pubial con agujas diminutas
dibuja constelaciones de rubíes
sobre la espalda de una egipcia
y tiene, según testigos expertos y confiables,
el mejor orgasmo del cantón francés.


II.

Ferdinand Climent Sablier parte al destierro
en el primer barco que encuentra.
En medio de la mar
Ferdinand se consuela
pensando en la Patagonia:
bestia plana y salvaje,
desierto de año luz,
alfanje de cien filos
y zona libre de relojes.

Desde la borda, para su confusión,
lo primero que ve
es la torre doble de Carmen de Patagones,
dos dedos impunes
en la garganta del cielo,
y ese reloj insultando al tiempo,
que es como insultar a dios.

Pero el buen dios no tiene tiempo
para ocuparse de Ferdinand y sus batallas,
y allá anda Ferdinand a la mala
subiendo y bajando
las calles empedradas
y cada adoquín es como un segundo
que dice ferdi – nand
en los puntazos arteros de la artritis,

siempre el ojo mecánico
allá arriba
sin perderle pisada
déle cortajear
déle cortajear
tic
tac
ferdi
nand
y Ferdinand se duele
del tiempo cortado como salchichón
y odia más que nunca esas agujas
chorreantes de grasa.

Ferdinand casi no trabaja:
subsiste de sus ahorros
y de la venta de cuadros
hechos de tripas de reloj.

El día lo lleva siempre lejos de las torres.
Le gusta ver a los enamorados
arrojar monedas y deseos al Río Negro
desde el nuevo puente de hierro.
Las monedas se hunden como relámpagos de bronce
Los deseos flotan un poco más.
A veces una punta de ovejas cruza el puente:
ferdi – naaaand
y Ferdinand las cuenta
por no sentir las horas,
las duras pezuñas.

Pero catorce años de aburrimiento digno
no bastan
para calmar una locura sagrada:
Ferdinand se ha enamorado

(todos los relojes muertos
le han resucitado en el pecho)

Tras el mostrador del correo
la viuda Angélica
tocotoc
sella las cartas que Ferdinand
se envía a sí mismo
con poemas
para ella:

la del vestido de noche griega
la de los ojos eternos
la de cabellos como río negro
la de la carne blanca y la sonrisa azul. (1)

Sufre de mala poesía, Ferdinand
pero más sufre de amor:
Todos los días
toco
toc
allá van las cartas
de nadie
para nadie
la viuda
tocotoc
las torres
ferdi
nand
ferdi
toc
toco
nand
así no hay corazón que aguante.

Es el tiempo o yo, se dice
y decide que el camino más corto
al corazón de la viuda
atraviesa el corazón del tiempo.

Matar el tiempo
para vivir ahora y siempre
a la sombra de tus manos
escribe en una tarjeta blanca
y se va en busca
de la más grande y blasfema
de las magnolias doradas.

Es de noche y trepa Ferdinand
con su asma
y con su artritis
y con su martillo
y su destornillador.

Allá abajo Patagones
moja sus luces
a la orilla de una cicatriz.
Suspira Ferdinand y levanta
el martillo contra la esfera de cristal
suenan
cinco campanas
y diez mil bronces
y todo le da en el alma:
tambalea
pierde pie
flota en un mar de sargazos
piensa extrañamente
en peces bigotudos
y en camellos vadeando el Ródano
y en una reina negra
con suave vestido de luto blanco
y en diez mil putas
pariendo flores
y en diez mil ovejas
rumiando la papilla de los siglos
y en diez mil adoquines disparados contra el cielo
y en el cielo que se acaba
y en el amor que explota
en un quejido
y en la eternidad que,
ahora sabe,
dura exactamente
un
ferdi
nand.


(1) Roberto Arlt, que la conoció en 1933, escribió acerca de Angélica: “…juro que sólo un ciego puede desear vivir lejos del correo de Patagones, pues en él se encuentra empleada Venus Afrodita, disfrazada de morocha. Cuanto viajero entra al correo de Patagones y mira la tal empleada recibe como una descarga eléctrica y luego, cuando se repone, pide cinco pesos en estampillas de medio centavo y contadas una por una por la susodicha empleada.”
Carlos Espinosa: Perfiles y postales, Crónicas de la historia chica de Viedma y Patagones, 2006

"Crónicas de muertes dudosas" (2008, Premio de Poesía Casa de las Américas 2010)





Martín Di Benedetto abrió sus seis párpados y dijo:


Casi simple


se llama un abrir de seis párpados y

¿para qué los caminos para qué el cemento para qué
los milagros las risas los tirantes el estallido del escarmiento?

¿para qué los camiones los honores para qué
las palabras tu silencio el mortuoso andar de las depresiones?

¿para qué el mate para qué las ventanas para qué
los trámites la espera sus hijas andrajosas ansiedades sin tema?

¿para qué la letra, para qué la razón para qué
los miedos, las invenciones las peleas tan cortas que de eternas se enfrían en las fronteras?

¿para qué todo esto para qué lo solemne para qué
el político la angustia el saber el deseo curvo que salva y desgarra aquellos indicios del
alma?

¿para qué?

¿para qué todo esto
hermano
reflejo
para qué al revés sin verdad humano amor tergiversado
alumna infancia madurez trillada?

¿para qué entonces para qué
seguir andando ciego con los ojos abiertos
si es que el canto del pájaro
ya pronto
al tu puerta cruzar?


Martín Di Benedetto nació en Puerto Madryn en 1986. Es mi hijo y una de mis pocas pero grandes felicidades.










Suma y resta

36
nada en los espejos

al apoyar la frente
publica dos pliegos simétricos

un test de roscharch
a todo color

la luz ya no sabe
cuál es la mitad
en la que se miente más.

14
nada entre muchos

la suma de las miradas
no ilumina lo que no se ve

lo devora

cada ojo con su tajada
a una cueva en el coral.

En ese cartílago traslúcido,
en su sombra indecisa

en lo que queda
nada.

De "Nada" (inédito, 2009)











La transparencia

7

nada en la transparencia

el cuerpo no goza del privilegio
de la mirada:
la opacidad es para el resto

para todo lo que nada y nada.



8

nada a contraluz

a medida que se aleja del hueso
la carne se hace permeable

cuando es atravesada en diagonal
la carne se nimba de azufre

pero el hueso
sostiene lo visible

porque nada.


13

nada en la belleza

la ambición de la medusa
es ser agua voraz

ondula
un escalón por debajo
de la transparencia

Lo que cautiva al ojo
no es lo transparente
sino la promesa del veneno
que sisea
en lo que no se deja ver.

De "Nada", ( Inédito, 2009)












Catherine Roberts - Davies

Punta Cuevas, Puerto Madryn, 20 de agosto de 1865

…es interesante el hallazgo en 1995 de una tumba a 160 m
al SSE de las excavaciones de Punta Cuevas.
Se trata de una mujer de raza blanca y de edad mediana,
enterrada en un ataúd de madera a unos 50 cm. de profundidad.
(…) La madera del ataúd resultó ser Pinus sylvestris,
apta para construcciones navales. Es posible que el ataúd
fuera fabricado con madera del pecio que había cerca,
usada también para la construcción del primer campamento.
Es muy probable que estos restos pertenezcan
al único adulto fallecido en Puerto Madryn en 1865:
Catherine Davies, muerta a los 38 años.
Fernando Coronato
“Punta Cuevas: inicio de la colonización del Chubut”

Catherine, su marido, Robert, y sus tres hijos partieron
de Llandrillo en búsqueda de una vida mejor. Sin embargo,
el hijo pequeño, John, de once meses, murió durante el viaje
a la Patagonia y fue enterrado en el mar.
Al mes escaso de llegar a New Bay (Golfo Nuevo)
Catherine también falleció. Robert lo hizo en 1868
y el hijo mayor, William, en 1872 cuando tenía 15 años.
El único que sobrevivió, Henry, tenía siete años
cuando viajó a la Patagonia y más tarde emigró a Canadá.
www.glaniad.com



Maestro de simulacros el mar
con su furia y su agua verde.

Apoyada en la baranda de pino del Mimosa
Catherine Roberts - Davies
ve las colinas de Llandrillo
donde sólo hay abismo lento.
Pero en las colinas de Llandrillo
los muertos no se hunden:
flotan a ras de tierra
en sus pequeñas barcas de madera
con una cruz por mástil
y una plegaria por velamen.
En las colinas de su pueblo
los muertos tienen domicilio fijo
una astilla en la piel de tierra
un polo magnético
hacia donde giran
todas las agujas del dolor.


En el mar los muertos
no se quedan quietos
se hunden
se hacen mancha borrosa
caen y caen en agua verde
y después en agua negra.
Algún marinero le ha dicho
que allá abajo hay extraños peces luminosos.
Catherine Roberts – Davies
piensa en su hijo John
muerto a los once meses
en medio de la mar atlántica
y en su viaje vertical
y en su escolta de fosforescencias
y en el manto blanco en que iba envuelto
y en el ruido sordo de la dentellada
con que el mar se lo tragó.

Ahora mira la foto,
la única de John y sus hermanos.
A la luz de la vela se esfuerza
por distinguir los rasgos de su hijo menor.
Esa mancha borrosa es todo lo que queda.
No es que el bebé se ha movido
- como insistía el fotógrafo -
es la muerte que ya comenzado a sumergirlo,
es la falsa transparencia del mar,
es un cruel reverbero del sol,
es un rostro que ya se aleja
a lo hondo y a lo oscuro.
- ¿Cómo no me di cuenta
- dice Catherine -
que esa máquina infame
que esa blasfemia química
que ese ojo del diablo
ya estaba viendo tu futuro?

Parada sobre la arena húmeda de New Bay
Catherine mira a su hombre y a sus hijos
arrancando tablas de lo queda de un barco.
Donde antes hubo naufragio
ahora hay canciones y alegría
que Catherine ya no entiende.
Sus hijos llevan cantando
la madera de pino hasta los refugios
tallados en la roca blanda de la costa.
Dentro de veinte días
una de las tablas será la tapa de su féretro.


Inmóvil para todos los vientos
salvo el de los años,
mínimo naufragio en las costas del presente,
una barca de pino nos ha traído
unos huesos
un botón
unos clavos oxidados
un anillo de oro
y la duda de un nombre fosforescente
que se hunde, borroso,
en la falsa transparencia del tiempo.


Poema perteneciente a "Crónicas de muertes dudosas",


jueves, 29 de enero de 2015

HUGO GUERRERO [14.614] Poeta de México


Hugo Guerrero 

(México, D.F. 1984) Criado en Chahuites Oaxaca. Formado en la Facultad de Idiomas de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO). Cursa la Maestría en Letras Mexicanas del Siglo XX en la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH). Publicaciones en revistas, gacetas y periódicos de corte nacional y estatal. Participó en el IV Encuentro Nacional de Poetas Jóvenes de México Carruaje de Pájaros 2011.





Del poemario inédito: Lo que no te dice la llama cuando se extingue.



*

¿De dónde sale el tiempo
cuál es su escondite terrible?
Alguna vez escuché que el tiempo es un esqueleto inútil que se tambalea
¡Falacia!
Lo veo hoy rimbombante:
Exquisita figura apagando la flama.


*


Lo que no te dice la llama cuando se extingue
es que el tiempo es esa culebra
terrible enredada bocabajo
torcida bajo la yerba
contando soles
brasas
historias nocturnas roídas bajo la arena.

El tiempo terrible
torcido bajo la yerba
torcido en culebra
contando las brasas
los soles.


*


El espejo juega a separar al hombre
(el hombre no sabe que es un juego del cielo para envejecerlo)
ritual, portal sumerjo a la concavidad del tiempo.

La luz es una larga lengua de plata
acaricia a filo de tinta
seducción: liquen de la clepsidra.

No te ha de salvar luna
el conejo decapitado
la balanza irrevocable de la belleza
el touch
el crack del sifilítico.

Espejo: sombra del narciso derramado.






Contra reloj

Dijeron que empacara:
que empacara mi ropa
mis ojos y pertenencias en una pila de cristal.
El viaje será largo y no habrá paso atrás
                                                                                       impreciso
                          indeciso
el círculo sobre la ceniza.
El reloj es un esqueleto inútil que se tambalea.
Me dijeron que envolviera todo
que empacara todo lo que inicia con la letra R

Radio, Rabia, Risa, Rodillas, Rojo, Raquel, baRRanco, Return, Respuesta, doRsal, tieRRa, Ruido, Reflejo, bizaRRo, Río, moRRal, Rayo, Requiem

Reloj…
                                              La gota
                                                                                              de la clepsidra

anuncia el vacío al que hay que llegar.
He de ceder mi espacio
mi cumbre
mi abismo
y mi cordón umbilical zarpado al árbol.
Depositaré mi cuerpo al frio, a la tromba permanente
de pulmones bajo el polvo.
Los aliados y las cosas en la lista maltrecha
de salidas que llevan al mar.
No será el tiempo de la arena
ni del semáforo en rojo.
La memoria es una arteria desprendida del sistema nervioso
sucesión:                                                        surco del precipicio
mortal juego de este reloj.


*


Es de hecho el color amarillo
la fusión del rojo y el azul
que nos deja mas que estos dientes
o esta piel frita en la grasa.
El amarillo es una boca que se esparce entre las hierbas
entre la menta virgen que no tiene nada que decir
                                                                                                                  la producción del ojo profano.
El amarillo es la solución del Sol para decir que existe.
Es la leche cruda en la flama
el amarillo es la burbuja en la pupila
el crepúsculo.


*


Realidad o sueño es la pregunta
ves al espejo y preguntas quien eres:
                                                                         materia o espasmo.
Hamlet tenia razón
las plumas sobre el océano son negras como la lengua del ganso.
La manzana toca la lengua
roja y comes carne
eres el dispositivo ideal del Jack, del explosivo
de la imagen narcisista que busca belleza.


*


Torcida y abrupta es la Tierra
el hombre, la mujer
caen indecisos sobre la metáfora.
Porque ellos no lo saben
no sabemos que el espacio se ve a cincuenta mil años luz de este respiro.
El hombre y la mujer
en este juego son solo milímetros de la lengua
del espacio perdido en la garganta.
La copulación es un estado inaudito
se toca carne con carne
hueso con hueso
el pene y la vagina son entrada y salida a los simios darwinianos.
Si
lo sé
torcida y abrupta es la Tierra.





*


Para Rocío González

Que palabra conjugar con tus huesos y todo tu cuerpo si te has aventado ya por la letra O
la torre que se alza es la danza exquisita del azar
esta lleva flores y calambres
la combustión de la memoria solo llega en abril.

Pobre Sofía parturienta
esperando…
dando vueltas al reloj
                                           :ese esqueleto inútil que se tambalea.


Respirar bajo el agua es tu corpulencia
atrapar luciérnagas y llevarlas bajo la garganta.
Tu mundo es la lengua escaldada por el letra
el músculo que se necesita para levantar la palabra amor.