martes, 30 de septiembre de 2014

CHARLES VAN LERBERGHE [13.509]


Charles Van Lerberghe

Charles Van Lerberghe fue un poeta y escritor belga de habla francesa nacido en Gante el 21 de octubre de 1861 y fallecido en Bruselas el 26 de octubre de 1907.

Creador del teatro simbolista, su obra poética es una muestra sobresaliente de esta corriente artística. Estudió junto a Maurice Maeterlinck en el colegio Sainte-Barbe de Gante. A los 25 años empezó a publicar sus poemas en la revista parisina La Pléiade. Su trabajo más conocido es La Chanson d'Eva (1904).

Es uno de los autores de lengua francesa que sirvió de inspiración a Juan Ramón Jiménez.

Obra

Solyane (Poesía, 1887).
Los olfateadores (Teatro, 1889)
Entrevisiones (Poesía, 1897)
La Chanson d'Eva (1904).
Pan (Teatro, 1906)
Cartas a Fernand Severin (Epístolas, 1924)
Cartas a una joven (Epístolas, 1954).
Entre un perfume de rosas blancas
El adiós
Lo he matado





Ut Signaculum

Me posaré sobre tu corazón
como la primavera sobre el mar,
sobre las llanuras del mar estéril
donde ninguna flor puede crecer,
entre sus ágiles vientos,
si no son flores de luz.

Me posaré sobre tu corazón
como el pájaro sobre el mar,
en reposo sus alas cansadas,
y que acuna el ritmo eterno
de las olas y el espacio.






Ego Dilecto meo
et Dilectus meus mihi

Cuando hundes tus ojos en mis ojos,
yo estoy todo en mis ojos.

Cuando tu boca desanuda mi boca,
mi amor no es sino mi boca.

Cuando tú rozas mis cabellos,
yo no existo más que en mis cabellos.

Cuando tu mano acaricia mi pecho,
a él subo de pronto como un fuego.

¿Soy yo el que tú has elegido?
Esta es mi alma, esta es mi vida.

Publicado por Ricardo Espinosa Pedraza 





BARCA DE ORO

En una barca del oriente
volvían tres doncellas ;
tres doncellas del oriente
las tres en una barca de oro.

De negra piel una de ellas
el gobernalle regía
y en la rosada esencia de sus labios
extraños cuentos nos traía
de allá, con su silencio.

Otra, de piel morena,
que la vela del barco recogía,
de alados pies, una serena
paz de angélicos rasgos nos traía
con su inmovilidad.

Mas la tercera, rubia, dormitaba
sobre la proa blandamente ;
su cabello en el mar se derramaba
como el fuego del sol naciente
y en sus párdados juntos conducía
la luz





LA LLUVIA, MI HERMANA..

La Lluvia, mi hermana,
bella y tímida lluvia estival,
va volando á través del aire húmedo,
suavemente volando, huyendo va.

Se han desgranado en el azul del cielo
las blancas perlas de su collar.
¡ Bailad, urracas,
mirlos, cantad!
Entre las ramas que su peso sienten,
bailad, oh flores, oh nidos, cantad!
bendito está cuanto del cielo viene.

Me acerca á la boca
sus húmedos labios de fresa silvestre ;
risueña me toca,
me toca en todas partes á la vez
con sus innumerables dedos tenues.

Sobre alfombras de flores sonoras,
desde la aurora hasta el anochecer,
desde el anochecer hasta la aurora,
llueve y sigue lloviendo
cuanto puede llover.

Luego viene el sol, y enjuga,
con sus cabellos de oro,
los pies de la Lluvia.




Ma soeur la Pluie

Ma soeur la Pluie,
La belle et tiède pluie d'été,
Doucement vole, doucement fuit,
A travers les airs mouillés.

Tout son collier de blanches perles
Dans le ciel bleu s'est délié.
Chantez les merles,
Dansez les pies !
Parmi les branches qu'elle plie,
Dansez les fleurs, chantez les nids
Tout ce qui vient du ciel est béni.

De ma bouche elle approche
Ses lèvres humides de fraises des bois ;
Rit, et me touche,
Partout à la fois,
De ses milliers de petits doigts.

Sur des tapis de fleurs sonores,
De l'aurore jusqu'au soir,
Et du soir jusqu'à l'aurore,
Elle pleut et pleut encore,
Autant qu'elle peut pleuvoir.

Puis, vient le soleil qui essuie,
De ses cheveux d'or,
Les pieds de la Pluie.


JUAN EGAÑA [13.508]


Juan Egaña

Juan Egaña Risco (Lima, 31 de octubre de 1769 - Santiago, 20 de abril de 1836) fue un político, jurista y escritor chileno-peruano de gran prestigio en los primeros años de la República de Chile, redactor de la Constitución de 1823.

Fue hijo del chileno Gabriel José de Egaña Marin y de la peruana Josefa Risco. Nació y estudió en Lima, donde se graduó de Bachillerato en cánones y leyes por la Universidad San Marcos en 1791. Ese mismo año viajó con su padre a Chile, país en el que obtuvo el título de abogado en la Universidad de San Felipe En esta casa de estudios fue profesor de latín y retórica. Dos años después contrajo matrimonio con la chilena Victoria Fabres González de la Rivera.

Participó en el proceso de la Independencia desde sus inicios. Diputado por Melipilla en el primer Congreso Nacional (1811), colaboró con Camilo Henríquez en la Aurora de Chile, redactó un reglamento constitucional, miembro y presidente del Senado de 1812, y fue el principal impulsor de la creación del Instituto Nacional en 1813. Miembro de la Junta de Gobierno de 1813, en 1814 fue desterrado, por Casimiro Marcó del Pont durante la reconquista española, al archipiélago Juan Fernández, donde permaneció hasta 1817 junto con su hijo Mariano Egaña. Ahí escribió su célebre libro Filosofía Religiosa (título completo: El chileno consolado en los presidios o filosofía de la religión: Memorias de mis trabajos y reflexiones escritas en el acto de padecer y de pensar), donde explica sus pensamientos de la independencia y cuenta la dura vida en el exilio en Juan Fernández. En 1826 este libro fue publicado en Londres en la Imprenta Española de M. Calero. En 1928 aparecen sus Obras Completas.

Juan Egaña fue además un escritor de ficción: entre 1819 y 1820 publica en 12 entregas periodísticas: Cartas Pehuenches, o, Correspondencia de dos indios naturales del Pire-Mapu, ó sea la Quarta Thetrarquía en los Andes, el uno residente en Santiago, y el otro en las Cordillerras Pehuenches. El escritor Braulio Arenas –seguido por varios críticos- verá en esta obra la primera manifestación de ficción chilena , aunque la primera intención de su autor parece haber sido poner los cimientos valóricos del naciente Chile. Otros críticos señalan la influencia de las Cartas persas (1721) del escritor francés Montesquieu.

En 1829 publica en Londres Ocios Filosóficos y Poéticos en la Quinta de las Delicias, obra que reúne tres escritos diferentes: los diálogos, Conversaciones Filosóficas; el melodrama, Al amor Vence el Deber y los poemas, Poesías Fugitivas. En los diferentes diálogos de Conversaciones Filosóficas analiza los problemas de su tiempo usando el futuro imaginado como una crítica social al presente.

La Quinta de las Delicias a la que alude el título de la obra anterior es la casa de la Hacienda de Peñalolén, propiedad de la familia Egaña.

Tras la caída del gobierno de Bernardo O'Higgins, fue el principal redactor de la Constitución de 1823, texto caracterizado por sus ideas conservadoras y que fue reemplazado por otro 3 años más tarde. A partir de 1824 ocupó escaños en la Cámara de Diputados y en el Senado, desempeñando hasta su muerte una destacado papel en la política chilena, llegando a ser presidente del senado en 1827.

Obras

"Proyecto de Constitución para el Estado de Chile" (1811); Escrito por el Senador Juan Egaña y presentado en el Congreso Nacional de Chile ; Imprenta del Gobierno, 1813.
"Memorial Político acerca de la Libertad de Culto en Chile" . Lima: Imprenta de la Libertad, 1817 ". Santiago: Imprenta de Gobierno, 1819-1820. Disponible en Memoria Chilena
"Constitución Política y Permanente del Estado de Chile de 1823": promulgada el 29 de diciembre. Santiago de Chile : Impr. Nacional, 1823. Disponible en Memoria Chilena
"El chileno consolado en los presidios o filosofía de la religión; Memorias de mis Trabajos y reflexiones Escritas en el acto de padecer y de Pensar", Londres: Imprenta Española de M. Calero, 1826. 2 v. Disponible en Memoria Chilena
Colección de algunos escritos políticos, morales, poéticos y filosóficos. Londres: s.n., 1826-1830. 2 v.
Escritos y servicios del ciudadano Juan Egaña. Santiago: Imprenta de R. Renjifo, 1828.
Ocios filosóficos y poéticos en la Quinta de las Delicias. Londres: Impreso por D. Manuel Celero, 1829.
Alegato del Dr. Juan Egaña en el año 1810 dado a la prensa por D. Estanislao Portales Larraín. Santiago, Chile, Imprenta de la Independencia, 1838. Disponible en Memoria Chilena
Cartas de don Juan Egaña a su hijo Mariano: 1824-1828; introducción de Alfonso Bulnes. Santiago: Sociedad de Bibliófilos Chilenos, 1946.
Escritos inéditos y dispersos; edición al cuidado de Raúl Silva Castro. Santiago: Imprenta Universitaria, 1949.
Cartas de don Juan Egaña. 1832-1833; compilado por Raúl Silva Castro. Santiago: Imprenta Universitaria, 1951.




Los responsos sentimentales

No lo busques, que ha muerto ahogado entre tus manos,
sin alcanzar hasta tus labios.

¿Se enredó acaso a tu alma el perfume del muerto,
blando perfume a sangre y a recuerdo...?

Siempre es grato el sabor de las cosas lejanas,
únicamente es bello es ayer y el mañana...

Sólo quedan cenizas de aquel fuego, y al fin
volarán por mi espíritu, tiñéndolo de gris...

Suele decirse “Amor” sólo una vez; porque el 
corazón da las mismas flores sólo una vez....

... Que cuando tú ahogaste mi amor entre tus manos
el alma hecha una sombra se escapó de mis labios...






Visión

Tristeza vaga, inquieta, suave...
penas que nunca hemos tenido... 
añoranzas... ¿de qué?... Dios sabe... 
tristeza vaga, inquieta, suave... 
penas que nunca se han sentido... 

Nostalgia, desorientación, 
conciencia de no saber nada... 
resignación de ciego, helada; 
ciega, brutal resignación... 
¿se habrá podrido el corazón 
en la mitad de la jornada...?

Más nuestro espíritu no ignora 
lo que somos y adonde vamos... 
hay largos siglos hasta la hora 
de llegar a lo que ignoramos...

Tristeza vaga, inquietud suave, 
presentimiento de algo grande: 
apóstol, genio, sombra, ave, 
(arcano, clave) 
cerebro autómata que arde...

Mientras vivamos sin motivo; 
sigamos, sin saber por qué. 
Yo sé que hay algo eterno y vivo, 
sigamos mientras, sin motivo: 
yo sé...






Y vagar

Naces, entre dolores
para dar a la muerte un nuevo cuerpo
que llevas a la nada,
seguir entre quimeras,
para alcanzar hasta los desengaños;
amar sin ser amado
para saber de las desolaciones
y conocer entonces
que la grandeza del alma es una horrible
ironía de Dios...

Y tener un cerebro que nos haga 
saber serenamente
que nuestro propio mal a nadie importa;
y, al fin de la jornada,
abandonar el cuerpo a los gusanos
y seguir caminando.





Abandono

He medido en tus ojos, mudamente
todo el mal de mi horrible
desamparo de amor. No me has querido
nunca, y no me querrás. Ya no me vale
buscarte en otros ojos de mujer.
Yo te he perdido para siempre cuando
he sentido vibrar sobre tus labios
el asco de tu espíritu al besarme
No me has querido tú, que me comprendes
no me has querido tú, que eres tan buena,
no me vale buscarte en las demás...
Seguiremos tú y yo, pues que lo quieres, 
por esa senda que te mostré un día
blanca de luna y de serenidad.
Yo, más triste que nunca con mi muerte
y midiendo en tus ojos 
todo el mal de mi horrible desamparo...
Tú estarás pensativa,
y yo adivinaré tus pensamientos
por el alcance que me dan los míos:
“No lo he querido. Yo que lo comprendo,
no lo he querido a él, a quién debiera 
haber querido siempre...
no le he querido a él... ya no me vale
buscarle en los demás...”
Seguiremos, meditativamente:
tú, pensando en las cosas de la vida,
yo, pensando en tu vida y en mi muerte.
Seguiremos, meditativamente
por los campos desiertos...
(No habrá luna en el cielo... más la senda
estará siempre blanca. ¿No son blancas
las lágrimas del alma...?)






AMOR

Vendrá una hora blanda, y yo le diré: “vamos”;
Y ella, sus manos dulcemente me tenderá...
Nadie nos verá ir por el blanco sendero...
Y nos alejaremos, para no volver más...

Y en la paz de sus ojos se copiará el camino
Todo lleno de luna y de serenidad,
la noche elevará vibraciones lejanas... 
y nuestros labios, juntos, nunca se saciarán.

Y correrán los días tranquilos y callados;
Y una tarde muy lejos de la torpe ciudad, 
donde no pesará la ausencia del hermano, 
nuestras espaldas beatamente se curvarán...

Pero siempre serán sus palabras amigas 
y sus manos tendrán la misma suavidad
para posarse sobre mis ojos afiebrados... 
mis ojos, los que un día le enseñaron a amar...

Será una tarde plácida... ¡tiene cosas la vida!
Llamará muchas veces... ¿quién le responderá?
Y entibiarán mis carnes gratamente sus lágrimas,
Y mi espíritu, triste, mirándola, se irá...






EL CANSANCIO ETERNO

Finalizó en silencio mi poema de amor,
y no hubo ni ruegos, ni desconsolación,
¿Por qué?... Me está sonando a hueco el corazón.

Sólo quedó en mi espíritu, enfermo de dolor,
El eco agonizante, suspenso, de una voz
Que se fue modulando esa suave oración
Que reza por el alma de aquello que pasó...

Voy sintiendo como, de nuevo, mi cadáver
Torna a ser el paciente conductor de mi carne.
Mi carne que, cansada de errar, no puede más
Con el peso espantosos de mi conformidad.
(Oh, las rutas eternas... oh, el martirio obediente
de llevarme yo mismo, de sentir que soy alguien)

el alma sabe como va agonizando el alma,
porque a través de sus calles imaginarias
mira hacia atrás hacerle muecas la juventud
riendo sobre la tapa negra de su ataúd...

¡Oh, el daño de la terca lentitud con que marcha
la procesión de las cosas que se va a la nada...!

Adoro el frío trágico que brota de mí mismo;
Y en tanto caminando voy por el laberinto
Silencioso y sombrío de mi mundo interior, 
Gozo escuchando atento el ruido macabro
Con que van derrumbándose, en feliz descalabro,
Las virtudes que en mi alma puso, irónico, Dios...






LA HORA CIEGA

Sé que no es mi destino el que me lleva 
a desoír las voces interiores 
que a muchos nada dicen. Sé que hay algo 
en mí, que tiene aquella efervescencia 
de los fuegos internos. Inquietudes 
de locura que estalla. Palpitantes
angustias de corrientes subterráneas, 
y a veces, fugitivas claridades 
que alcanzan hasta el labio...

Pero la vida está sobre el espíritu, 
y el amor, que adormece los cerebros 
con sus horas internas, y esa íntima 
musicalización que nos arrastra 
irremisiblemente, hacia las bellas 
trivialidades de horas blancas....

Ese tranquilo sino de agua clara 
de las aguas que pasan por la vida 
saturada de enseñanzas, en puntillas 
sobre su alba certeza de hojarasca;

Ese blando soñar despreocupado 
tiene más armonía con sus ansias
Humildes, de encontrar en este mundo 
sólo aquello que duerme, sueña o canta...

Mi espíritu cansado, no apetece 
la efímera fruición de los arcanos, 
y quiere abandonarse en el remanso 
en que flotan, durmiendo, las sencillas 
ventanas de las almas entreabiertas...

Es la alegría santa de su alma, 
es su aureola de paz, es ese efluvio 
de apacible y serena bienandanza 
que surte de sus ojos...

Que cuando ya la carne se resista 
a seguir con nosotros, para esa 
inquieta ebullición habrá una ruta...

Y será éste un paréntesis de oro 
en la futura ebullición suprema 
del átomo a la luz... hasta la hora 
de la enorme victoria, en que, vencidas, 
las sombras se desprendan de los ojos 
para dejarnos ir serenamente 
cara a cara al arcano...




Letanías enfermas

Alma romántica, alma inquieta ,
Deja tus sueños sin hilar;
Deja tus sueños... su silueta
Ya no da sueños que soñar.

Alma, despierta, y sé discreta
Y sé secreta en tu llorar...

Amor, que como en fatuo fuego
Me iluminaste el corazón
Y me llevaste como a un ciego
Por tus senderos de ilusión...
Único ideal... ¿por qué tan luego
Te fuiste de mi corazón...?

Heroica lágrima perlina
Que de dolor se consumió;
Suprema lágrima divina
Que iba a caer y no cayó;
Tú, que hubiste de deslizarte
Por mis tesoros de interior,
Tú, que has sabido deslizarte...
Engárzate en mi corazón.

Alma, despierta y sé secreta
Y se poeta en tu llorar
Porque tus sueños... su silueta
No irradia sueños que soñar...

Corazón, alma, llanto heroico
Que pudo caer y no cayó,
Formad vosotros el estoico,
El grande alcázar de mi yo.
Oculto dentro, en lo profundo,
Haremos vida sin igual:
Descubriremos otro mundo
Y otro motivo, y otro ideal.
Haré un altar de primaveras 
muertas, y de desintención; 
y entre cenizas de quimeras 
pondré a dormir el corazón.



JUAN MARÍN [13.507]


Juan Marín

(Talca, Chile  1900 - Santiago, 1963) Escritor, médico y diplomático chileno. Estudió en el Liceo de Talca y posteriormente en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, donde se tituló como médico cirujano en 1921. Trabajó en diversos hospitales de Santiago, Punta Arenas y Valparaíso, y ejerció de profesor de historia de la medicina en la citada casa de estudios.

La verdad no tenía fuerza ninguna.
En cambio lo verosímil me acusaba por entero
Juan Marín


Posteriormente, ingresó a la Armada, realizando su primer viaje a Europa en 1929, como doctor de la Escuadra Nacional.

Se inició como representante de la vanguardia chilena y del futurismo con Looping, libro en el que según afirma Andrés Sabella, en los Cuadernos de poesía Hacia, "encarna al poeta-usina, sonoro como una guitarra de aluminio, viril, atlético, sediento de inmensidad...".

Desde 1932 hasta 1934, ejerció su profesión en el Hospital Naval de Punta Arenas. Allí escribió su gran novela Paralelo 53 Sur, friso magallánico del oro, la lana y el petróleo. Con fuerte sentido social, describió los fiordos, canales y puertos; las tempestades, los naufragios, las nevazones y las lluvias de aquella agreste zona del país. Fue uno de los exponentes mayores de la literatura del mar en Chile. De esta época datan también sus libros Alas sobre el mar, Un avión volaba y Margarita, el aviador y el médico; en los que volcó su admiración por los pioneros de la aviación austral. En 1934 publicó un libro de poemas, el que tituló Aquarium.

En 1939, ingresó a la diplomacia, lo que le permitió recorrer el mundo, especialmente los países de Oriente: China, India, el Tibet y Egipto. Sobre todos escribió iluminadores ensayos, penetrando sus costumbres, culturas y religiones.

Colaboró en las revistas Atenea, Zig-Zag, En Viaje, Repertorio Americano de Costa Rica y en El Mercurio de Santiago.

Obtuvo el Premio Municipal de Santiago en 1936 por Paralelo 53 Sur, el Premio de Cuentos de El Mercurio (1937) y Premio Atenea de la Universidad de Concepción por El Egipto de los faraones (1954).

Entre los más importantes ensayos sobre Juan Marín, destacamos "Juan Marín: Las novelas sociales en un mundo a medio cocer" publicado por Alfonso Calderón en la revista Vida Médica el año 1988; y "Juan Marín, médico, cuentista, novelista" de Luis Merino Reyes, aparecido en la Revista interamericana de Bibliografía, en 1964.

Juan Marín falleció el 10 de febrero de 1963, en Viña del Mar.



SUPERAVIÓN

Sobre el trampolín de los vientos vírgenes
la mariposa férrea ha brincado
un corazón piloto sale a caza
de constelaciones
anteojos tetraédricos chaquetas
impermeables para el desconcierto
rrrrrrrrrrrrr...
¡cómo zumba el moscardón de la muerte
en la frentes graníticas de las cordilleras!
El espacio es la negación de sí mismo
y el tiempo va caminando hacia atrás
rrrrrrrrrrr...
la hélice va trizando
los espejos de niebla del silencio
¿cuántos faroles de la Broadway aérea
puso un alcalde loco en la Vía Láctea?
Una mirada de hombre apagó
4 aerolitos apaches
con la linterna de sus alas pobres
el hombre entra en el pozo de la mina
y encuentra filones de oro errante
en los cordeles de las nebulosas
como un pañuelo recién lavado
una luna de lienzo está colgando
rrrrrrrrrrr r...
tirabuzón de hierro
¡adelante adelante!
40Destapa todos los frascos del éter
10, 000 metros
olas que acarician la médula
el alma sale a columpiarse en Dios
allá abajo
la tierra se disfraza en el día de naranja
y luego se torna diminuta cabeza
de Jack Johnson
bajo las claraboyas del abismo
la placa micro-cósmica hace el cielo
de su vida
infinita escalera del espacio
mientras bajan las luces siderales
un Diógenes con alas va trepando
el hombre va embriagado de azul y de electrones
ya tiene en sus aurículas
la oscilación eterna
su advenimiento es fruto de una pasión de soles
muy lejos se ha apagado el último recuerdo
el beso de la novia y el adiós con lágrimas
cayeron al franquear los 5, 000 metros
el último terror la sugerencia
final de la muerte
quedó en los 10, 000
después
¡Oh! Borrachera de cósmicos brebajes!
¡Oh! Epilepsias de amores en el vértigo!
¡Succiones en los senos lactecentes
de la Venus de ámbar!
30, 000 metros
40, 000
50, 000...
por la película
de sus tálamos ópticos
Perla White va rodando disfrazada de estrella
41en el carrousel de fuego de su elíptica
con las tijeras de sus alas
el hombre ha cortado una guedeja al sol
¡vuela el superavión!
Lo atraen las lunas de arrabal de los Oriones
en los negros carnavales del silencio
100, 000 metros
hay una cruz vagabunda
donde murió de asfixia Julio Verne
y tuvo el primer síncope el enorme Einstein
el motor...
rrrrrrrrrrr...
se ha perdido en las fuerzas múltiples
el corazón del hombre sigue
sigue
ascendiendo en los vórtices infinitos
en el telón del universo
se proyectan los signos
gritos astrales
nacen se rompen y mueren en sí mismos
más allá de las líneas en la danza
de horizontes enanos y de siglos microscópicos
más allá de los astros sobre el polvo
de oro atómico de las constelaciones
sobre el galope de las ideologías
en medio de las sombras del Cosmos
el hombre afirma su existencia milenaria
con el superavión de su pensamiento





MECÁNICA

Oh poema de acero que abrazas el mundo nuevo
grito de los bronquios de la usina
tus rimas son los ejes biselados
fulgurantes de voluntad dinámica
como bíceps de gigantes caídos
desde un planeta Marte humanizado
a golpes de siglos
fierros luces poleas
leit-motiv de las hondas hertzianas
canto de los dinamos delirantes
las chispas son los besos pasionales
el moscardón azul de aquellas hélices
picotea los muros blancos
sierras tornos platinos
que eliminan esperanzas
dulce canción de los dientes
hieden los blancos metales
himno de la mecánica de ojos grises
fragancia de humos y carburantes
puertos angulares y ciudades geométricas
plástica libre de una nueva estética
linea armónica de los puentes de acero
fermentación metálica de las materias primas
virutas enrolladas válvulas
usina cúbica
duermen los hombres en tu seno
arrollados
por tus ritornelos de duraluminio
trituradora de romanticismo
madre de los sueños nuevos
tu aliento de benzol y gasolina
estremece las bielas
de los nuevos corazones del mundo
oh diosa recién nacida
convulsiones de jazz-band de hierro
despertaron las calles de América
y ventilan la Europa decadente
nuevo sentido del Universo
nuestro
poema de acero
canción mecánica
esperas un instrumento y una lengua
que exprese tu alma henchida
de alaridos inmensos
esperas al poeta titán
super-producto de una época
que recoja en su verso magnífico
gluglú de submarinos y zumbido de aviones
rechinar de calderas
sutil vibración de dinamómetros
caricias radiotelegráficas
nadie ha escrito el más divino verso
aquel que gira en la correa de un dinamo
el que teclea en un motor
el que como un monstruo eléctrico
en las noches silentes
corre su escalofrío lírico
por los alambres impertérritos
mecánica canción y sistema
filosofía oculta de una incógnita alquimia
ha de surgir el HOMBRE
que te muestre desnuda
que viole tus secretos
vuelque tu corazón en tus retortas
lo queme en tus hornazas
y escriba
la nueva lírica
la de las líneas rectas
la de los fuselajes
de las altas antenas
y de las ruedas infinitamente veloces
que te empujan
que te arrastran
suelta en el viento tu melena eléctrica
por los invisibles planos cósmicos.





Sin duda los amantes del mar recordaran el nombre de Juan Marín. Como todo gran médico fue un asiduo cultor de la literatura otorgándonos novelas y poemas inolvidables. Factor fundamental para la formación de la vanguardia en nuestro país, Marín fue descrito por el crítico y novelista Hernán del Solar como “la risa en la boca de los negros”; es así, un brillo inconmensurable en la oscuridad de nuestras letras tan dadas a la vanidad.
Como olvidar títulos como Looping (1929), Margarita, el aviador y el médico (1932) y su notable Paralelo 53 Sur, novela que recibiría el Premio Municipal de Santiago en 1937. Cómo olvidar versos como “Cristo en zapatillas juega golf” de Yankilandia, o el glorioso comienzo de su poema Boxing: “cámara fotografías baldes esponjas/ hombres de camiseta blanca/caras de apaches ultracivilizados”.
http://_ulises_.blogspot.com.es/




Boxing

                                         a Manuel Sánchez
                                         campeón muerto
                                         y a toda aquella muchachada
                                         de la Federación de box

cámaras fotográficas baldes esponjas
hombres de jockey y camiseta blanca
caras de apaches ultracivilizados
oficiando en cenáculos de magia
en los ángulos rectos del ring-side

pantalón blanco y negro
cara blanca y negra
una sonrisa
                    el gong
una tragedia
                    el gong
Battling Siki campeón
Georges Carpentier campeón
en el medio del ring un hombre grita
a través de un enorme telescopio
                    hacia la luna

brazos que terminan en tumores negros
línea de carnes en el aire
danza de biceps y de pantorrillas
¡en guardia. . . up! . . upper-cut!!!

el negro se florece de perlas de agua
y el blanco luce adornos de rubí en las mejillas
¡breack! . . .
con niebla gris de nicotina
se guarecen del frío los volts allá arriba
la faz amorotada del anfiteatro
se riza de pañuelos y sombreros
como un terciopelo histérico

un brazo negro ha crecido
y gigantesco cae sobre el pecho blanco
                    ¡gong!.. .

un huracán hace pedazos al negro
hay 400 manos en la atmósfera
que caen se levantan vuelan chocan
y buscan algo que tal vez encuentran

el blanco siente
que el buque que navega se va a pie
una ola infinita lo levanta
y lo azota en los astros que sonríen
noche polar sobre su corazón

sobre el tablado
los labios de la amada le hacen señas
y él se recuesta. . .
                         es tan dulce besar
                                                     y soñar.

un brazo misterioso se alza
y luego baja
                    1 2 3!
el hombre horizontal mira en la estepa
un sol de medianoche que se apaga
                    4 5 6!

cómo es que el techo de la lona baja
lo aprieta y lo transforma en lámina?
                    7 8 9!

el cigarrillo del time-keeper brilla
como aereolito. . . el vendaval se acerca
y un pobre bergantín va en la tormenta
con su cadáver a cuestas
sobre el palo mayor un negro vuela

el brazo inexorable cuenta
                    10. . . !!
a h . . . !oh. . . ! uh . . . ! ah . . . !!
el terciopelo se conmueve entero

el negro ha colocado los estambres
enormes de sus brazos
en el ánfora de ébano de sus caderas

                    hurrahhh!!

el brazo inexorable alza un estambre
como un tumor en el aire

                    hurrahhh!!

el negro entre toallas que se agitan
cual blancas banderas
sonríe sobre el mundo . . . abre la boca
y muestra sus dientes de bayadera

en Looping (1929), incluido en Antología de la poesía latinoamericana de vanguardia (1916-1935) (Ediciones Hiperión, Madrid, 2003, ed. de Mihai G. Grünfeld).