sábado, 26 de junio de 2010

RAÚL ZURITA [208] Poeta de Chile



Raúl Zurita

Raúl Zurita Canessa (Santiago, 10 de enero de 1950) es un poeta chileno, Premio Nacional de Literatura 2000.

Hijo de Raúl Armando Zurita Hinostroza y la italiana Ana Canessa Pessolo, el italiano fue prácticamente su primera lengua: su padre falleció a los 31 años, cuando el futuro poeta tenía solo dos años de edad y su hermana Ana María, tres meses y su madre se hizo secreatria para sustentar a la familia, mientras que los niños quedaron al cuidado de su abuela Josefina, que le relataba distintos pasajes de La divina comedia. Fue así como el gran poema de Dante se convirtió en la primera obra literaria a través de la cual miró el mundo, emergiendo después "de distintos modos en las imágenes y temas que Raúl estaba destinado a escribir".

Sobre su infancia y su madre, recuerda: «Mi mamá era una señora que llegó de Italia a los 15 años, que se casó y de repente se vio sola, con dos cabros chicos, con una madre, y debió salir a ganarse la vida como secretaria. Con mi abuela vivían peleando. La amenaza era siempre la miseria. El de mi infancia fue un mundo de mucha pobreza, pero de una pobreza no proletaria. Se suponía que teníamos unas casas en Iquique, heredadas de tiempos del salitre, pero en realidad valían un pepino. Era una pobreza ilustrada, y bien pobre. De pronto aparecía el italiano de la esquina cobrando lo que mi abuela había fiado en el almacén. Ella despreciaba Chile. Lo encontraba miserable. Los otros italianos que habían llegado se hacían ricos, mientras mi abuela los consideraba unos ordinarios. Mi papá murió a los 31 años. Estudió ingeniería y muy luego enfermó de pleuresía. Mi abuela se opuso terminantemente a que mi mamá se casara con él, porque era un uomo malato, un hombre enfermo. Y fue tal cual. Se murió tres años más tarde. Mi abuela enviudó dos días después».

Zurita estudió en el Liceo Lastarria y posteriormente en la Universidad Técnica Federico Santa María de Valparaíso, donde se graduó de ingenierio civil en Estructuras. Fue en esa época de estudiante que ingresó en el Partido Comunista

Hacia el año 1970 compartió la bohemia literaria porteña con Juan Luis Martínez, Eduardo Embry, Sergio Badilla Castillo y Juan Cameron, entre otros.

Zurita se casó a los 20 años con Myriam Martínez, la hermana de su poeta amigo Juan Luis; la pareja tuvo tres hijos: Iván (n. 1971, arquitecto), Sileba (1973, artista visual) y Sebastián (1974, cineasta), pero duró poco y el nacimiento de este último se produjo cuando ya estaban separados.

El golpe militar y la dictadura

A las 6 de la mañana del 11 de septiembre de 1973, día en que se produjo el golpe de Estado encabezado por el general Augusto Pinochet, cuando se dirigía a desayunar a la universidad, una patrulla militar detuvo a Zurita.

Su primer destino fue el Estadio de Playa Ancha. Cuatro días después, y por los 21 que siguieron, estuvo preso en las bodegas del carguero Maipo, junto a 800 personas, en un espacio en que con suerte cabían 50 y donde fue torturado.

Después de quedar en libertad, trató de encontrar un trabajo que le permitiera cumplir sus responsabilidades de padre. "Mi mejor trabajo fue vendiendo computadores y demostró que no soy buen vendedor. Sobreviví años robando libros caros, de arquitectura o medicina, para venderlos. Hasta que me pillaron", recordaba en 2014 durante una entrevista. Su hermana Ana María lo rescató de caer preso nuevamente, pero esta vez no por razones políticas sino por robar.

"En 1979, cuando salió mi primer libro, Purgatorio, yo podía verlo en las vitrinas de todas las librerías de Santiago. Pero no podía entrar a ninguna. El acuerdo para no mandarme preso me prohibía ingresar a cualquier librería y quedé fichado en todas", cuenta Zurita.

En el intertanto, realizó diversas acciones artísticas que pretendían integrar y ampliar de forma crítica y creativa las diferentes concepciones de arte y vida.

En esa época nace el grupo CADA (Colectivo de Acciones de Arte), que se enmarca dentro de lo que se conoce como Escena de Avanzada, y donde participa junto al sociólogo Fernando Balcells, y los artistas Lotty Rosenfeld, Juan Castillo y Diamela Eltit, quienes basaban su postura artística en el uso de la ciudad como un espacio de creación.

Con Eltit, a quien conoció en 1974, formaría su segundo hogar, que duraría 11 años y tendrían un hijo, Felipe (músico que reside en París).


Zurita con la escritora y traductora francesa radicada en México Fabienne Badru, 2013.

Zurita, considerado como uno de los más radicales de este grupo, realizó variadas acciones utilizando su cuerpo como medio de expresión, algunas de las cuales llegaban a la autolesión o automutilación: arrojarse amoniaco a los ojos, o quemar su mejilla con un fierro ardiente. Con estos actos que provocaron polémica, el poeta "quería expresar la impotencia frente a la realidad y la necesidad de decir sin palabras". También realizó una performance masturbatoria en 1979 -No puedo más- en la galería Cal de Santiago frente a una pintura de Juan Dávila.

Su primer libro, Purgatorio (1979; alusión a Dante), "desconcertó tanto a lectores como a críticos de la época". La portada era una foto en blanco y negro de la cicatriz que había dejado al poeta aquella autoquemadura que se había hecho en su mejilla. Este poemario fue, según explica Memoria Chilena, "el primer paso de un proyecto de restituir la vida del autor —su mente, su cuerpo, su martirio— en la poesía, a la manera de Antonin Artaud y los postulados de André Breton en los Manifiestos surrealistas de 1924". Antes de esto había publicado en revistas universitarias como Quijada, de su alma máter, y Manuscritos (Departamento de Estudios Humanísticos de la Universidad de Chile), que dirigía Cristián Huneeus.

El segundo salió tres años más tarde y se llamaba Anteparaíso. Según Rodrigo Cánovas, autor de Lihn, Zurita, Ictus, Radrigán: literatura chilena y experiencia autoritaria, este poemario, así como el anterior, "una liberación de los códigos represivos que a través de la historia han tratado de subyugar al lenguaje".

El 2 de junio de 1982, su obra creativa da un nuevo paso con el poema La vida nueva, escrito en los cielos de Nueva York, mediante cinco aviones que trazaban las letras con humo blanco y las cuales se recortaban contra el azul del cielo. Esta creación estaba compuesta por quince frases de 7-9 kilómetros de largo, en español. El trabajo fue registrado en vídeo por el artista Juan Downey. En octubre de 2012, el compositor Javier Farías presentó en Nueva York, la pieza coral Cantos de vida nueva, basada en ese poema de Zurita.

Otra acción artística consistió en plasmar en el desierto de Chile la frase "Ni pena ni miedo" (-24.037724, -70.440034), en 1993, cuya fotografía cierra el libro La vida nueva y que por su extensión, 3.140 metros, solo puede ser leída desde lo alto. Con estas iniciativas intenta sobrepasar el concepto tradicional de literatura, acercándose al de arte total.

Entre 1979 y 1993 Zurita escribe la trilogía Purgatorio (1979), Anteparaíso (1982) y La vida nueva (1993), en la que recorre los más variados paisajes desde desiertos, playas, cordilleras, pastizales y ríos. Estas obras están consideradas entre las más importantes de su producción.

En democracia



Zurita con el hijo mayor de Gonzalo Rojas, Rodrigo Tomás; abril de 2013.

En el siguiente periodo, el poeta comenzó a alejarse del Partido Comunista. En 1990, bajo el gobierno de Patricio Aylwin, es nombrado agregado cultural en Roma.

En 2000, el mismo año en que recibió el Premio Nacional de Literatura de Chile, "descubrió su amor por Paulina Wendt, una colega de la universidad en la que hace clases, 16 años menor, a la que le propuso matrimonio cuando ya sabía que el mal de Parkinson lo acompañaría de por vida".

Dos años más tarde, estando en Berlín gracias a una beca, recién separado y con una sensación de vacío que le llegó a provocar la idea del suicidio, después de sumarse por inercia a una manifestación contra George W. Bush, comienza su monumental libro (más de 750 páginas) Zurita9 ("suma autobiográfica" lo define Patricio Fernández, director de The Clinic), adelantos del que irá sacando a partir de 2006 hasta la publicación definitiva en 2011.

A mediados de 2007 apareció Los países muertos, libro que provocó una fuerte polémica debido a que en él se mencionan varios personajes del quehacer cultural chileno. A fines de ese mismo año, publica en México Las ciudades de agua, y al siguiente Cinco fragmentos. Continúa sacando fragmentos de Zurita en 2009 y 2010 (el libro completo aparecerá al año siguiente), donde pretende cerrar el ciclo de Purgatorio creando al mismo tiempo un intertexto con su obra de cabecera, La divina comedia (que está traduciendo).

En julio del año 2014 participó en el concierto del trigésimo aniversario de la banda chilena Electrodomésticos, recitando en el escenario la letra de la canción Yo la quería perteneciente al álbum ¡Viva Chile! de 1986.

Zurita ha sido profesor visitante en Tufts University, California State University y enseña en la Universidad Diego Portales.

Sufre de parkinson desde principios de los años 1990. Fue un gran fumador, pero dejó el cigarrillo en 2008.

Varios investigadores extranjeros han dedicado tesis a su escritura poética, como el francés Benoît Santini (Le discours poétique de Raúl Zurita: entre silence et engagement manifeste dans le Chili des années 1975-2000, 2008).

En 5 de marzo de 2015 fue reconocido como Doctor honoris causa por la Universidad de Alicante. La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes inaugura en 2015 su biblioteca de autor.

Libros y selecciones de sus poemas han sido, entre otras lenguas, traducidos al inglés, alemán, sueco, bengalí, chino, italiano y ruso.

Influencias

El autor siente una gran admiración por el poeta chileno Nicanor Parra, y su poeta hispanoahablante contemporáneo favorito es Antonio Gamoneda.

Zurita es ateo, si bien gusta de los personajes bíblicos como elementos de creación.

Obras

Purgatorio, Editorial Universitaria, Santiago, 1979 (en España: Visor); descargable desde el portal Memoria Chilena
Anteparaíso, Editores Asociados, Santiago, 1982 (en España: Visor, 1996, edición revisada; en Estados Unidos la Unversity of California Press sacó una edición bilingüe en 1986, trd: Jack Schmitt); descargable desde el portal Memoria Chilena
Literatura, lenguaje y sociedad (1973-1983), ensayo, CENECA, Santiago, 1983
El paraíso está vacío, Mario Fonseca Editor, Santiago, 1984
Canto a su amor desaparecido, Universitaria, Santiago, 1985; descargable desde el portal Memoria Chilena
El amor de Chile, Montt Palumbo, Santiago, 1987; descargable desde el portal Memoria Chilena
Selección de poemas, Eds. Universidad de la Frontera, Temuco, 1990
La vida nueva, Universitaria, Santiago, 1994
Canto de los ríos que se aman, Universitaria, Santiago, 1997
El día más blanco, Aguilar, Santiago, 1999
Sobre el amor, el sufrimiento y el nuevo milenio, ensayo, Editorial Andrés Bello, Santiago, 2000
Poemas militantes, Dolmen Ediciones, Santiago, 2000
INRI, Fondo de Cultura Económica, Santiago, 2003 (Visor, 2004; Casa de las Américas, La Habana, 2006)
Mi mejilla es el cielo estrellado, prólogos y selección de Jacobo Sefamí y Alejandro Tarrab, Instituto Coahuilense de Cultura, Editorial Aldus, Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, Saltillo, Coahuila, 2004
Poemas, antología, Codex, Publicaciones del Centro de Estudios de América Latina, India, 2004
Tu vida derrumbándose, Eloísa Cartonera, Buenos Aires, 2005
Mis amigos creen, Editorial Lunes, Costa Rica, 2005
Los poemas muertos, ensayos, Libros del Umbral, México, 2006
Los países muertos, Ediciones Tácitas, Santiago, 2006
LVN. El país de tablas, Ediciones Monte Carmelo, México, 2006
Poemas de amor, selección de Sergio Ojeda Barías; Mago Editores, Santiago, 2007
Las ciudades de agua, Ediciones Era / Universidad de las Américas, México, 2007
In memoriam, Ediciones Tácitas, Santiago, 2008
Cinco fragmentos (adelanto de Zurita), Animita Cartonera, Santiago, 2008
Cuadernos de guerra, (adelanto de Zurita), Ediciones Tácitas, Santiago, 2009 (en España: Amargord, Madrid, 2009)
Pemas 1979-2008, antología, Ventana Abierta Ediciones, Chile, 2009
Sueños para Kurosawa, (adelanto de Zurita), Pen Press, 2010
Zurita, Ediciones UDP, Santiago, 2011 (en España: Delirio. Salamanca, 2012; en México: Aldus, México D.F., 2012)
zurita x 60: textos críticos sobre su obra y su ensayo «Los Poemas Muertos», Editorial MAGO, 2011
Libros de Zurita traducidos[editar]
Dreams for Kurosawa, edición bilingüe inglés-castellano, traducción de Anna Deeny, House Press, Chicago, 2012
Die Wasserstädte, edición bilingüe alemán-castellano, traducción de Liliana Bizama y Stephanie Fleischmann, Trafo Verlag, Berlin, 2012
Purgatorio, traducción al italiano de Claudio Cinti, Raffaelli Editori, Rimini, 2009.
Purgatory, edición bilingüe inglés-castellano, traducción de Anna Deeny, University of California Press, Berkeley, 2009.
Song for his disappeared love, traducción de Daniel Borzutzky, Action Books Press, Chicago, 2009
INRI, traducción al inglés de William Rowe, Marick Press, Michigan, 2009.
Selección de poemas, traducción al bengalí de Aparajit Chattopadayay, Ediciones Ibéricas, Calcuta, India, 2004.
Anteparaíso, traducción al chino de Zhao Deming, Editorial de Yunan, República Popular China, 2001.
Canto dei fiumi che si amano, traducción al italiano de Ignazio Delogu, Le Parole Gelate, Roma, 1993.
Vorhimmel (Anteparaíso), traducción al alemán de Willi Zurbrugen, Da Verlag Das Andere, Nüremberg, 1993.
Purgatory, traducción al inglés de Jeremy Jacobson, LARL Press, Pittsburgh, 1986.
Anteparadise, a bilingual edition, prólogo y traducción al inglés de Jack Schmitt, University of California Press, Berkeley, 1986.
Anteparaíso, prólogo y traducción seleccionada al ruso de Yevgueni Yevtushenko, Inostronnaia Literatura, Moscú, 1986.
« El desierto de Atacama », « Le désert d’Atacama », pp. 74-75, (traducción de Jocelyne Faessel), in CASTILLO DE BERCHENKO, Adriana (coord.), Verso, Anse, n° 83, « Poésie chilienne contemporaine (choix de poèmes) », 1995, 89 p.
« Un matrimonio en el campo », « Une noce à la campagne », « Epilogue », pp. 112-115 (traducción de Gérard Augustin), in RISTAT, Jean (dir.), Digraphe, París, n° 88, « Poésie chilienne 1973-1998 depuis le coup d’Etat », invierno 1998-99, 211 p.
« El desierto », « Le désert », pp. 469-479 (traducción de René Gouedic), in IÑIGO MADRIGAL, Luis (ed.), Poésie chilienne du XXe siècle, Ginebra, Patiño, Edition bilingue, 2004, 520 p.
« Bienaventurados serían los valles » (« Bienheureuses seraient les vallées »), « Pastoral de Chile VIII » (« Pastorale du Chili VIII »), « Pastoral de Chile IX » (« Pastorale du Chili IX ») (Anteparaíso), « Canto de amor de los muertos y los vivos » (« Chant d’amour des morts et des vivants ») (Poemas militantes) de Raúl Zurita, pp. 104-113 (traducciones de Benoît Santini), in Thauma. Revue de Philosophie et Poésie, París, La Compagnie des Argonautes, n° 5, febrero de 2009, « La joie », pp. 104-112.

Premios y distinciones

Beca Guggenheim (1984)
Premio Pablo Neruda 1988
Premio Pericles de Oro 1994 (Italia)
Premio Municipal de Santiago de Poesía 1995 por La vida nueva
Premio Nacional de Literatura 2000
Beca Künstlerprogramm DAAD (Berlín, 2002)
Premio José Lezama Lima 2006 por INRI (Cuba)
Premio de la Crítica 2012 por Zurita (Chile)
Premio de la Crítica 2012 por Zurita (Chile)
Doctor honoris causa por la Universidad de Alicante, España, 2015
Doctor honoris causa por la Universidad Técnica Federico Santa María, 2015






LAS PLAYAS DE CHILE


Chile no encontró un solo justo en
sus playas apedreados nadie pudo
lavarse las manos de estas heridas

porque apedreados nadie encontró un solo justo en esas
playas sino las heridas de la patria abiertas llagadas
como si ellas mismas le cerraran con sus sombras los
ojos

I. Aferrado a las cuadernas se vio besándose a sí

II. Nunca nadie escuchó ruego más ardiente que el
de sus labios estrujándose contra sus brazos

III. Nunca alguien vio abismos más profundos que las
marcas de sus propios dientes en los brazos
convulso como si quisiera devorarse a sí mismo
en esa desesperada

Porque apedreado Chile no encontró un solo justo en
sus playas sino las sombras de ellos mismos flotando
sobre el aire de muerte como si en este mundo no
hubiera nadie que los pudiera revivir ante sus ojos

IV. Pero sus heridas podrían ser el justo de las playas
de Chile

V. Nosotros seríamos entonces la playa que les alzó
un justo desde sus heridas

VI. Sólo allí todos los habitantes de Chile se habrían
hecho uno hasta ser ellos el justo que golpearon
tumefactos esperándose en la playa

Donde apedreado Chile se vio a sí mismo recibirse como
un justo en sus playas para que nosotros fuésemos allí las
piedras que al aire lanzamos enfermos yacentes
limpiándonos las manos de las heridas abiertas de mi
patria





LAS CORDILLERAS DEL DUCE

Frente a la cordillera de los Andes
desde el oeste como la noche
Las cordilleras del Duce avanzando
I. No son blancas las cordilleras del Duce

II. La nieve no alcanza a cubrir esas montañas del
oeste

Detenidas frente a la cordillera de los Andes
aguardando como cordón negro que esperara la
subida final de todas ellas allá en el oeste solas
agrupándose tras la noche

III. Porque frente a los Andes se iban agrupando
como la noche del oeste

IV. Por eso la nieve no cubre las cordilleras del Duce
Sus cumbres son la noche de las montañas

Ciñéndose de negro frente a las nieves de Chile como si
los nevados no fueran otra cosa que espinas hiriendo la
noche y ellas pusieran entonces la corona sangrante de
los Andes

V. Por eso de sangre fue la nieve que coronó las
cumbres andinas

VI. Porque sólo la muerte fue la corona que ciñó de
sangre el horizonte

VII. Y entonces ya coronados todos vieron las
cordilleras del Duce ceñirse sobre Chile
sangrantes despejadas como una bandera negra
envolviéndonos desde el poniente





PASTORAL DE CHILE

II

Los pastos crecían cuando te encontré acurrucada
tiritando de frío entre los muros
Entonces te tomé
con mis manos lavé tu cara
y ambos temblamos de alegría cuando te pedí
que te vinieses conmigo
Porque ya la soledad no era
yo te vi llorar alzando hasta mí tus párpados quemados
Así vimos florecer el desierto
así escuchamos los pájaros de nuevo cantar
sobre las rocas de los páramos que quisimos
Así estuvimos entre los pastos crecidos
y nos hicimos y nos prometimos para siempre
Pero tú no cumpliste, tú te olvidaste
de cuando te encontré y no eras más que una esquirla
en el camino. Te olvidaste
y tus párpados y tus piernas se abrieron para otros
Por otros quemaste tus ojos
Se secaron los pastos y el desierto me fue al alma
como un hierro al rojo sentí las pupilas
al mirarte manoseada por tus nuevos amigos
nada más que para enfurecerme
Pero yo te seguí queriendo
no me olvidé de ti y por todas partes pregunté
si te habían visto y te encontré de nuevo
para que de nuevo me dejaras
Todo Chile se volvió sangre al ver tus fornicaciones
Pero yo te seguí queriendo y volveré a buscarte
y nuevamente te abrazaré sobre la tierra reseca
para pedirte otra vez que seas mi mujer
Los pastos de Chile volverán a revivir
El desierto de Atacama florecerá de alegría
las playas cantarán y bailarán para cuando avergonzada
vuelvas conmigo para siempre
y yo te haya perdonado todo lo que me has hecho
¡hija de mi patria!

(De Anteparaíso)





ZURITA

Como en un sueño, cuando todo estaba perdido
Zurita me dijo que iba a amainar
porque en lo más profundo de la noche
había visto una estrella. Entonces
acurrucado contra el fondo de tablas del bote
me pareció que la luz nuevamente
iluminaba mis apagados ojos.
Eso bastó. Sentí que el sopor me invadía:






EL DESIERTO DE ATACAMA

I. Los desiertos de atacama son azules

II. Los desiertos de atacama no son azules ya ya dime
lo que quieras

III. Los desiertos de atacama no son azules porque por
allá no voló el espíritu de J.Cristo que era un perdido

IV. Y si los desiertos de atacama fueran azules todavía
podrían ser el Oasis Chileno para que desde todos
los rincones de Chile contentos viesen flamear por
el aire las azules pampas de Desierto de Atacama






A LAS INMACULADAS LLANURAS

I. Dejemos pasar el infinito del Desierto de Atacama

II. Dejemos pasar la esterilidad de estos desiertos

Para que desde las piernas abiertas de mi madre se
levante una Plegaria que se cruce con el infinito del
Desierto de Atacama y mi madre no sea entonces sino
un punto de encuentro en el camino

III. Yo mismo seré entonces una Plegaria encontrada
en el camino

IV.Yo mismo seré las piernas abiertas de mi madre

Para que cuando vean alzarse ante sus ojos los desoaldos
paisajes del Desierto de Atacama mi madre se concentre
en gotas de agua y sea la primera lluvia en el desierto

V. Entonces veremos aparecer el Infinito del Desierto

VI.Dado vuelta desde sí mismo hasta dar con las piernas
de mi madre.

VII. Entonces sobre el vacío del mundo se abrirá
completamente el verdor infinito del Desierto de Atacama






AÚN ABANDONADOS FLORECERÍAN

Abandonados no verían las llanuras sino sólo un vocear recorriendo los
valles alucinante creciendo como si un chillido les partiera hecho añicos
sobre sus pastos

I. Porque un crío era Chile chillando por el pasto

II. Por eso todos se partían estremecidos sintiendo sus chillidos

III. Por eso todos aguardaban quebrados por otros pastos que les
enverdecieran sus penas

Para que abandonados empiece a oírse desde los valles el vocear de
nuevos crios enverdeciéndoles sus penas y sólo pastos miraran allí los
abandonados hijos de Chile

IV. Porque allí podrían enverdecer las penas de Chile
V. Incluso los valles crecerían como los crios de una pena
VI. Porque todos los hijos de Chile volverían a tender el verdor
que olvidaron del valle

Para que chillando todos los hijos de Chile se tiendan como un verdor
que les renaciera desde sus penas y allí se les vea venir corriendo sobre
estos pastos todos partidos de gozo cantando aún abandonados flo-
recerían.





COMO PASTIZALES MALDITOS

De duelo los pastos de Chile
Tu madre nunca se perdonaría
por esos pastizales malditos

De duelo hasta el viento crepitaba sobre los quemados pastos de estas
llanuras desplegadas fantasmales secándose como si fueran hojas que
el aire se llevara

I. Como zarzas hasta la madre se ardían sobre los pastos de Chile

II. Sobre los pastos quemados Chile mismo se secaba desmembrado
ardiéndose hasta la madre

III. Amarillo el mismo cielo ardía sobre los valles moribundos
como palos de zarza hasta la madre secándose

En que hasta la madre se hizo palos de zarza ardiendo sobre los pastizales
donde Cliile se parió a sí mismo hecho un dolor bajo estos ciclos caídos
irredentos como paisajeríos malditos que ni tu madre perdonara






DIÁLOGO DE CHILE

Verás un mar de piedras
Verás margaritas en el mar
Verás un Dios de hambre
Verás el hambre
Verás figuras como flores
Verás un desierto
Verás el mar en el desierto
Verás tu odio
Verás un país de sed
Verás acantilados de agua
Verás nombres en fuga
Verás la sed
Verás amores en fuga
Verás el poco amor
Verás flores como piedras
Verás sus ojos en fuga
Verás cumbres
Verás margaritas en las cumbres
Verás un día blanco
Verás que se va
Verás no ver
Y llorarás





EL PRIMER CANTO DE LOS RÍOS

Es el amor … ése es el amor
Ay ése es el amor…

Ay ése es el amor que hemos llorado tanto … se
largan los ríos que se aman … partiendo

Cauce abajo … arrojándose sobre las praderas
que lloraban mirándose … Nosotros somos las
montañas que lloraron mirándose dicen los ríos
que las llamaban … arrastrándolas

Borrascosos … tras las largas praderas que los
vientos subían … Quiénes nos subieron el dolor
de esas montañas se van diciendo las inmensas
praderas del cielo … Somos todos los pastos de
este mundo les contestan largándose los ríos
que se aman … abiertos … tirados … rompiéndose





LA PATRIA DE TABLAS

Que sea entonces una nueva patria
lloramos... y los ríos entraban en el
mar recortándose frente a esas tablas

Que sea así entonces gritábamos mientras las abiertas
aguas se despejaban mostrando las vistas de un largo
maderamen levantándose entre los murallones del océano
desnudo entero clavado emergiendo frente a nosotros...

Y el mar dejó de ser el mar y el cielo el cielo

Y se invirtieron las cordilleras y sus cumbres
eran las raspadas puntas de esos listones

Y suspendidas en el aire las llanuras soplaban
colándose entre los maderos

Y donde todo fue ahora sólo eran las tablas de los paisajes
clavándose unos en otros igual que andamios que nos
entabicaran todo el cielo en los ojos cruzados de agua
arrugándose como nuestras mejillas en el frío de las olas

Y la muerte nos iba alzando y nuestras mejillas
parecían el caído cielo de esas empalizadas

Así se nos derrumbó el horizonte y su caída era
como los escombrados tabiques de los paisajes

Donde hasta las rajadas aguas gritaron mirando
los escombros de esas vistas

Cuando los ríos entraron por el desfiladero abierto del mar
y arrastrándonos nos mostraron el perfil de un país entero
de tablas cruzado entre los dos murallones del Pacífico
roto quebrado y atrás nuestras propias caras aradas de
lágrimas llamándonos desde esos listones mortuorias
prisioneras como vientos de sal azotados entre esas vistas





PRISIÓN TRES ÁLAMOS

-Los andamios de las costas-


Arrojados unos encima de otros, como
tablas, nos íbamos pidiendo perdón y
el dolor de nuestros propios tacos
clavándosenos recordaba que había
sido un sueño el otro mundo. Las
sacudidas del camión levantaban
oleadas de gritos y sin embargo, con
los brazos en la nuca, yo quería
todavía saber a quién cortaba, qué
cuerpo me había quedado debajo
cómo se llamaba el que gemía encima
de mí... de quién era el amor que se iba

Entonces recortándose desde el horizonte igual que un
palafito cubriendo el horizonte surgió ante la vista el
maderamen de Chile

Al fondo como un campamento de tablas alzándose
desde las costas hasta las empalizadas cordilleras
mohosas de viento cortándose al final del cielo

Entre los farellones del mar remarcado allá donde los
andamios del país que fue nuestro se elevaban piso por
piso hasta los parados tablones de los Andes mordido
machihembrado por la nieve Así se vio todo y las tablas
crujían barridas entre las olas cuarteadas llenas de
nudos como carabelas emergiendo tras las rompientes




PRISIÓN ISLA DAWSON

-Las enmaderadas vistas-


Nací bajo Pinochet, viví bajo
Pinochet, morí bajo Pinochet,
pero te amaba yo tanto que
hasta no me parecía tan malo

Como caseríos pegados así se clavaban una con otras
las enmaderadas vistas y sus alturas parecían postes
mirando

Donde la vieja vida se entrevió tras las rompientes
igual que una larga costa de madera azotándose en el
oleaje entarugada mostrándonos sus clavos

Cuando el tapiado horizonte se vio colgando entre los
dos paredes del mar mientras las orillas comenzaban a
desprenderse y era el mismo cielo el techo que se iba
hundiendo hasta ser él el silencio final de los caídos
pegados a esas tablas con los ojos aún abiertos igual
que crucificados mirando la mirada muerta del océano





PRISIÓN CHACABUCO

-La cruz de las olas-

Esa fue la patria, nos decíamos
y sus tablas parecían
extraviarnos entre sus sollozos

Más cerca aún como una basílica inconclusa empezaba
a distinguirse ahora el extendido andamiaje de esas
barracas

Desnudas cortándose entre las vigas donde los viejos
paisajes se volvían a iluminar igual que un espejismo
brumoso despejándose sobre esos tabiques

Donde ni siquiera los sueños volvieron pero sí todo el
dolor rompiendo las maderos hasta sacarles el alma en
sus crujidos y eran el mar nuestras almas azotando
las empalizadas del desierto de las cordilleras de las
resecas costas Allí viví gritábamos y era como si el
Pacífico nos subiera clavándonos a la cruz de sus olas





PRISIÓN BAQUEDANO

-Las empalizadas de los Andes-


Y el espejismo caía sobre Chile
como las grandes nieves muertas
sobre los andamios de los Andes

Entonces coronando las aguas bañados de espumas
se vio los Andes de madera

Elevándose desde las empalizadas costas igual que
columnas que se fuesen curvando hasta recortar el
techo que une las dos murallas del océano clavados
apareciendo entre las marejadas

Tajeados de frío emergiendo de las heladas aguas
como un espejismo que cubriera de nieves las grandes
estacas del horizonte Arriba están los Andes nos
gritaban las aladas rompientes y era el último sueño
hurgando en el palerío amarillento desplomado
como una nevisca muerta coronando esas cordilleras





PRISIÓN VILLA GRIMALDI

-Los envigados farellones-


Y cubriéndolo todo, la nieve de los
muertos caía sobre esas
tablas como firmamentos partidos

Como un atardecer así iban despuntando entonces los
paisajes envigados cubriendo las enmuralladas
aguas

Marchando hacia las tablas que el entramado de Chile
alzaba en el desfiladero del océano Así iban entrando
esas vistas agujereadas como si un llanto las empujara

Cuando las lágrimas se iban acumulando en el corredor
del Pacífico y eran las envigadas costas las que se izaban
contestándonos con nuestro propios cuerpos clavados
en sus maderones como si Chile fuese la cruz y nuestros
brazos el paralizado ruego de esos paisajes solitarios
alzando hasta un nuevo firmamento los quemados ojos





Anteparaíso

III

Allá va la que fue mi amor, qué más podría decirle
si ya ni mis gemidos conmueven
a la que ayer arrastraba su espalda por las piedras.
Pero hasta las cenizas recuerdan cuando no era
nadie y aún están los muros contra los que llorando
aplastaba su cara mientras al verla
la gente se decía "Vámonos por otro lado"
y hacían un recodo sólo para no pasar cerca de ella
pero yo reparé en ti,
sólo yo me compadecí de esos harapos
y te limpié las llagas y te tapé, contigo hice agua
de las piedras para que nos laváramos
y el mismo cielo fue una fiesta cuando te regalé
los vestidos más lindos para que la gente te respetára.

Ahora caminas por las calles como si nada de esto
hubiese en verdad sucedido
ofreciéndote al primero que pase
Pero yo no me olvido
de cuando hacían un recodo para no verte
y aun tiemblo de ira ante quienes riendo te decían
"ponte de espalda" y tu espalda se hacía un camino
por donde pasaba la gente
Pero porque tampoco me olvido del color del pasto
cuando me querías ni del azul
del cielo acompañando tu vestido nuevo
perdonaré tus devaneos
Apartaré de ti mi rabia y rencor
y si te encuentro nuevamente, en ti me iré amando
incluso a tus malditos cabrones.

Cuando vuelvas a quererme
y arrepentida los recuerdos se te hayan hecho ácido
deshaciendo las cadenas de tu cuello
y corras emocionada a abrazarme
y Chile se ilumine y los pastos relumbren.




Los nuevos pueblos

Y era tu cara el borde de estos cielos,
el manto mío de las estrellas.
Al mirar hacia arriba no vi nada
sino tu permanencia, las pinturas
de tu rostro, la deriva de tus antepasados
inundando las altas nubes. Esos
son los ríos que se abren.
En otro tiempo fuimos encontrados
y ya vivimos en las primeras células,
en los abismos de los mares,
en las primitivas danzas que el asombro
le ofreció al fuego.

Por eso somos ríos que se abren, brazos, cauces,
torrentes arrojados de un agua única y primigenia
Nada se diferencia de lo que somos y nada de lo que es está fuera de nosotros.
Tú resumes las viejas tribus, las cacerías,
los primeros valles sembrados
y mi sed recoge en ti toda la saga de
este mundo. No son mitos,
el mito es la mentira:
que sólo existimos una vez,
que cada uno es sólo uno.
Todos viven en ti y tú vives.
Las olas del tiempo inmemorial
y las estrellas.
Oh sí manto mío de mis estrellas;
la noche te habla antes de sucumbir
al día, las grandes batallas perdidas,
el pasto de los antiguos clanes y de las tribus
remontando por nuestros cursos el corazón
de los caminos del corazón y tus tocadas praderas.



"INRI" DE RAÚL ZURITA

por Julio Espinosa Guerra

Cuando a comienzos de la década de los ’70 Raúl Zurita comenzaba a escribir el poema “Áreas Verdes” nadie se imaginaba que éste se transformaría en uno de los textos fundamentales de la nueva poesía en lengua castellana y su autor en uno de sus poetas principales. Fue seguramente en la escritura de ese poema donde habría que buscar el germen de la totalidad de sus libros, especialmente Purgatorio, Anteparaíso, Canto a su amor desaparecido y La vida nueva.

Curiosamente, a pesar de su importancia, sus textos siguen siendo leídos por una minoría. Quizá sea en México – y no en Chile, su país de origen – donde más se le admira. Y ni qué decir de España, esta España donde todavía quedan ejemplares de la reedición de su libro Anteparaíso publicado por Visor el año 1992.

Es paradójico cómo las obras que se adelantan a su tiempo o que simplemente constituyen un desafío, incluso siendo un aporte, un paso adelante – o seguramente por lo mismo – no calan en la mayoría de los lectores. No, no hablamos de lectores ingenuos, sino de aquellos que deberían poder leerlos, entrarles. Eso le sucede a Raúl Zurita en España, donde su poesía no tiene semejanza más que en los textos aún mal leídos de Juan Larrea y, hoy en día, en las búsquedas de otro maestro del concepto como Eduardo Scala.

Lo que sucede es que las búsquedas y las tradiciones son diferentes y quizá allí radique esa barrera que existe entre la obra del autor y el público español: se lee detrás de estos textos a Whitman, de Rokha, Huidobro, las Vanguardias y la poesía concreta, un cóctel molotov, se podría decir, para una tradición donde se privilegia al García Lorca de Romancero Gitano, al Cernuda español en contraposición al mexicano, a Alberti y Neruda.

A pesar de eso, la editorial Visor se ha arriesgado a editar INRI, el último libro de Raúl, ya publicado para toda Latinoamérica por el Fondo de Cultura Económica.

Hablar de INRI no es hablar de religión en absoluto. Se equivoca quien hace – en poesía – una lectura lineal de los significantes: sí habría que hablar de esperanza y antes, bastante antes, de ciclo y de historia, de cómo la conciencia y el recuerdo – donde la palabra es el elemento principal – son el único bastión para que ocurra el milagro de la resurrección de la carne y la cura del dolor.

Este libro es una larga elegía y lleva el nombre del cristo porque también es una Pasión y un paso por el desierto en busca de la Tierra Prometida, una especie de éxodo laico. No es que se nombre al dios de los católicos y su crucifixión, no es que se nombre la tradición judía del antiguo testamento, sino más bien se trata de la utilización del concepto INRI, de la odisea judía y cristiana para nombrar otro paso por el desierto: la del Chile bajo dictadura: pueblo que vaga por su propio erial, que tiene sus propias plagas, que tiene su propia noche, su judas, su crucifixión, pero también su resurrección.

Para hacerlo no usa un lenguaje religioso ni pomposo ni panfletario (qué cosa más panfletaria que el dogma religioso). Es aquí donde aparece otro elemento fundamental de la poesía de Raúl: construye este vía crucis sobre la base de un imaginario poderoso en símbolos que están despojados de ideología: playa, mar, peces, desierto, montañas, nieve, lluvia, ríos, piedras. Es la propia geología del país la que personifica el dolor y se transforma en un inmenso cementerio, un osario, pero también en el lugar donde debe nacer de nuevo la vida. Por eso la gente, gente llamada por su nombre: Bruno, María, Rubén, Mauricio, emerge y se hunde, como olas, como las piedras en el río, como flores o trigo cegado de cuajo, pero que de todas formas germina después del invierno.

Este poema de Raúl Zurita es mucho más que una anotación sobre el desastre: se trata de la constatación de la repetición de las experiencias terribles, pero también de la constatación de la esperanza.

Vuelvo a repetir: no se lee esta poesía como una historia sentimental de Chile y por añadidura del mundo, sino que se trata, más bien, de un mural donde, como en el Guernica, la bombilla no es una bombilla, la vela no es una vela y el toro no es un toro, pero lo son: confrontación del lenguaje con el lenguaje para decir lo no dicho, el tabú y así sacarlo de la oscuridad, de la negación de existencia y poner sobre la mesa la realidad de la muerte, su duelo y desde allí intentar la construcción del sueño, la utopía aunque sea (y haya sido en el texto mismo) desde y sólo por medio del germen del lenguaje.




SELECCIÓN DE POEMAS DE LOS PAÍSES MUERTOS 
DE RAÚL ZURITA




LOS PAÍSES MUERTOS


Y COMO TÍTERES CULEADOS MARÍN, P. NAVIA Y EL TELONERO MAQUIEIRA LLORABAN PASANDO POR LAS RAJADAS AGUAS


LA MESIÁNICA ESPINOSA VE GIRAR LAS
CORDILLERAS

Y a la mesiánica Espinosa
se le chorreaba el
patibulario zorraje siguiéndome

JCristo 1

Y el amor mesiánica Espinosa
se me chorreaba
siguiéndome

JCristo 2

Cuando giraron las cordilleras
y te vi como de pura punta
mesiánica Espinosa siguiéndome


JCristo 3


Y lentamente la cordillera empezó a girar sobre sí misma mientras las playas se iban elevando como terraplenes horizontales .. atravesándolas

Formando la cruz que nos iba clavando mundo abajo y
era todo el dolor .. la pasión .. la agonía de esas
muchedumbres atravesándose los pedazos entre las
mutiladas aguas

Cuando el cielo de las cordilleras fue el mismo cielo de
las costas y los cielos cruzados desplegaron el desollado
cuerpo de Chile .. entero llagado .. sangrante .. cayendo en
el hundido aire .. Se nos murieron los aires .. gritábamos
nosotros desangrados cielo abajo .. mar abajo .. como
cortados títeres de paja enfilándonos por esas heridas




MI GORDI BISAMA (DJ) MIRA EL BASURAL DE
LOS PAÍSES

Y más atrás venía Rip Bolaño,
el basural Chile, el lector
Squella y otros muertos que lloraban

 - 2666 (Barcelona: Editorial
Anagrama, 2004). Pg. 1126

Y seguía mi tontín Bisama (Dj),
la turca Richard,
Badilla y los más fiambres del barrio

- Op.cit. 1127

Y todos lloraban pasando

- Op.cit. 1128. En el medio
del paso del mar.


Entonces .. como si fueran dos montañas recortándose en
el medio del desfiladero del mar .. vimos los galpones de
los países

Uno al lado del otro .. allá donde todos íbamos pasando y
el asesinato nos reventaba como las rompientes contra los muros de esas cordilleras

Cuando se tendieron los galpones que los mismos Andes parecían trazar hundidos en el medio del océano .. altos abruptos .. allá donde amontonados los países escriben
sus nombres y son sólo sus lápidas las cordilleras de
escombros que miramos .. en el centro del desfiladero del
mar .. enormes .. absolutas .. cortando en dos el Pacífico



ANTONIONI, FELLINI FEDERICO, VISCONTI
FILMAN LOS PAÍSES MUERTOS



Pero a ti ni de presunta te pescaban
paco merluza

- Fellini Federico mira caer la
última nieve sobre los Andes

Ma chi e?

- Visconti Luchino ve nevar los
últimos países sobre los Andes

Y como de pensar ni raja, bellezo se
mandaba su Rimbaud con
velitas ensiuticando esos lobregales

- Antonioni oye la última lluvia
mojar los países sobre los Andes



Entonces llovieron los países muertos .. enteros de
nieve .. mojados .. como un film blanqueándose sobre
las rompientes

En el centro del mar .. dibujando los galpones de los
países muertos igual que dos flores girando entre las
separadas aguas

Entre las rompientes que continuaban abriéndose como
si una nueva llanura cubierta de flores se tendiera hacia
adelante y nos mostrara como nevadas flores muertas
filmadas en el centro del mar .. allí .. donde los países
muertos nievan y somos nosotros filmando la última
nevada .. alba .. tendida .. esfumándose sobre los Andes




EL SÚPER SUICIDA LIRA, LA BRITO, PARKINSON Y
OTROS EN EL MAR DE LA DESDICHA


Y cerrando la fila, como de tina,
el súper suicida Lira
seguía tajeándose el mar en el cuerpo

 - Anotada: sin amor

Y de uno en uno le tocábamos
la joroba a la Brito
por si nos cambiaba la podrida suerte

 - Anotada: sin amor

Y yo me tiraba con la Parkinson
¿entiendes? me tiraba con la
media cara como del papa recitando

- Anotada: sin amor



Y así llegamos al centro del desfiladero del mar .. rayados
los galpones de los países muertos parecían crecer entre las
paradas aguas

Como dos montañas mostrando sus playas muertas .. sus
laderas muertas .. sus cumbres muertas y sobre ellas los
trapos de la vida que fuimos .. cortados .. doblándonos

Cuando hasta el aire comenzó a doblarse y eran los países amontonados entre las paredes de las verticales aguas
donde el abismo es más hondo y somos nosotros los que
vamos pasando frente a esos montones muertos con los
doblados pedazos quemándosenos en la boca .. igual que
tirados trapos de paja llorando en el mar de estas desdichas




EL NUEVO ESTRECHO.


ZURITA
Poema de amor

Y ya casi amanece y no puedo parar
de llorar; de llorar primero por ti
que te enamoraste de un viejo con
Parkinson, y después llorar por
las que me tomaron de los brazos
para que no me fuera y yo también
lloraba como cuando niño pero igual
me fui viejo culeado que ni siquiera
tuviste el culo de matarte y siempre
optaste por ti egoísta de mierda viejo
conchadetumadre paloma arrancá,
arrancá palomitay que no te conviene.




Corte. Y entonces ............

ZURITA ............

Poema de amor ............

Y ya casi amanece y siento mis
lágrimas correr por mi cara y son
como cuchillos cartoneros las
lágrimas cortándome la cara. Me
hiero y me desangro y mi sangre
está repartida por todos partes
como si me carnearan. Sobre todas
las cosas, en todas las cosas y yo
no puedo, no tengo corazón, no
tengo fuerzas, no tengo valentía.
No es nada ¿sabes?
                                     Duerme
entonces niño, que el mar duerma,
que la inmensa desventura duerma.



Corte. Y entonces ..........



SIN AMOR ............

Todos buscan a todos y todos se
encaman con todos
pero nadie se toca con nadie
Hay chuchas de niñas dibujadas
en el cielo
y los hombres toman demasiado
y patean puertas
y se pescan a sus hijas

Población La Dehesa: ..........
Santiago/ sin amor ................

Y las playas están repletas y las
calles están repletas
y los moteles no tienen cuartos
Ese tipo de ojos azules
quizás reparó en mí, pero todo
está repleto como
un camarín hinchado y el
horroroso olor a sudor de la muerte

Población Zapallar: ..........
Costa central/ sin amor ....



COMO CARAS MUERTAS ........

Y nos íbamos cogiendo por atrás
y arriba mi voz sin amor
ordenándote y abajo tu cara
muerta y tus dientes
como un chirrido en un
estrecho cuarto sucio, chillando

Y lentamente .. parándonos .. volvimos a cargar nuestros
restos

Nuestras caras muertas .. poco a poco enfilándonos por el
nuevo estrecho del mar .. como un río .. con los pedazos
sobre las espaldas .. cargándolos

Cuando el hambre .. cuando la sed de amor nos mostró las
millones y millones de pequeñísimas flores marchando
con nosotros mientras atrás el océano volvía a cerrase y
los ojos volviéndosenos miraban hundirse las últimas
cordilleras .. las ennichados galpones .. los países de
costra y sangre como una cara muerta bajo las rompientes



COMO CELESTES FLORES MUERTAS

Giraste la cara y yo mordía desde
atrás tus pómulos
y adelante las flores celestes
estampadas en la pared
recortaba tus brazos torcidos
hacia atrás, aleteantes,
como destripadas alas buscándome

Y seguían abriéndose las paradas aguas .. cada vez más
anchas .. curvándose

Mostrando las otras islas .. los acantilados furiosos .. los
restos que se nos pegaban llorándonos entre las hoscas
rompientes

Recordando en soplos el atravesado país de tablas .. las
giradas cordilleras .. los países amontonándose igual que
montañas de nichos entre las olas muertas .. Se abrieron
los nichos del cielo y los países giraron por un segundo
arriba como celestes flores en el cielo mientras abajo el
mar se cerraba sobre ellos .. estruendoso .. borrándolos



IN MEMORIAM ............

Rodrigo Marquet ............

Tu cara Rodrigo Marquet, la cara más hermosa
que han visto mis ojos:
elegantísimo, camisa verde de seda, corbata gris,
chaqueta también de seda.
Así te vistió tu hermano Teo, Pablo, para la
última pose, para mi última mirada,
                                                                            tus ojos
de flores entreabiertas.
Y yo trataba de besarte sobre el cristal y era como
si tú también trataras
y un rouge imaginario se me pegaba al vidrio
y mis lágrimas y mi saliva se iban quedando
encima, pegajosos,
igual que aguadas de nubes sobre la mirilla.
Nunca se publicaron tus poemas
y acerca de los detalles técnicos: suicidio,
accidente,
qué se sabe del último minuto.
Trataba de besarte en la boca y el rouge se me iba
quedando pegado al cristal
y era como si tú, sonriendo, abrieras tus labios
diciéndome bien, está bien, besémonos.
En cuanto a si habrías estado o no en la noche
de las banderas,
tampoco son cosas fáciles de responder;
tú de bruces
sin amor, en un cuarto pequeño dos meses antes.

Y sobre tus poemas: me importaban más tus labios
y la dureza del vidrio,
tú sabes; todos los poetas somos amantes e inéditos.



COMO PRECIPICIOS YERMOS

Moviste entonces el sexo inerte
contra mis nalgas
despertándome y la oscura luz
del alba bajando
caía sobre nuestras ropas tiradas
en el suelo como los restos
todavía húmedos de un naufragio

Entonces entrando por la hendidura de las aguas .. se
vieron nuestros cuerpos palpándose

Como pequeños botones de flores abriéndose poco a
poco los entreverados miembros que la muerte nos pegó
cuando morimos .. y fue la muerte el tajo del Pacífico

El tajo de los ríos .. de los desmadrados cauces que se
arrojaron sobre los Andes .. La cruz fue los Andes
apuntan los roqueríos mirando nuestros restos que
comenzaban a moverse sin saber si era sólo el viento el
que los movía .. todavía húmedos .. como un naufragio
ascendiendo desde los precipicios yermos de estas olas




SAQUÉ ENTONCES TUS RESTOS

Saqué entonces de encima mío
tus restos y despertando
miré tu boca abierta
y tus dientes chirriándole
a la luna, tus uñas aún clavadas
en mí y eran tus dientes,
cada una de tus uñas, los
pedazos muertos de mis países

Tú serás entonces mis países y era como el mar .. como
nuestros adheridos pedazos despertando

Abriéndose paso entre las últimas resacas .. allí donde el
corazón del cielo palpitando se alza y son las venas los
torrentes subiendo

Abriendo el nuevo estrecho del mar en el cielo mientras
estallan las espumas de las nubes sobre los arrecifes del
horizonte .. Estallará el cielo grita el Pacífico elevándose
desde sus rompientes hasta donde estarán ahora los países
hasta allí donde de todo un sueño estarán los países .. hasta
allí donde estarán los vientos y serán los vientos tus países



LAS PRIMERAS LUCES

Tomé entonces tu brazo yermo
ya tocado por las primeras
luces y lo abracé a mi cuello
como si fueras tú atrayéndome
a tu boca y nuestras caras
tan juntas y tus obscenidades
ronroneadas a baja voz
como las olas de un mar calmo
donde nunca ni nadie se muere


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