martes, 1 de junio de 2010

ELSA CROSS [159]




ELSA CROSS

Elsa Cross (Ciudad de México, 6 de marzo de 1946) es una poeta, traductora literaria y ensayista mexicana. Es maestra y doctora en filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en cuya Facultad de Filosofía y Letras es profesora titular de filosofía de la religión. Estudió también filosofía hindú en la India,1 donde vivió dos años, y en Estados Unidos. Ha impartido numerosos cursos sobre temas de mito y religión. Su obra incluye dos libros de ensayo y 22 de poemas. Pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte.

«Cross es una de las voces más personales de la última poesía latinoamericana. Su obra, ya considerable, reúne algunos de los poemas más perfectos entre los escritos por las últimas generaciones mexicanas. Digo voz y no escritura poética porque la poesía, aunque se escriba, sobre todo se dice. Dos notas opuestas se conjugan armoniosamente en Elsa Cross: la complejidad del pensamiento y la diafanidad de dicción».
Octavio Paz

Premios y distinciones

Su trabajo poético ha obtenido diversos galardones, entre ellos:

Premio Nacional de Poesía Aguascalientes (1989)
Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines (1992)
Homenaje Espejo al Sol Treinta años de Poesía en La Casa del Poeta (1996)
Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines-Gatien Lapointe (2007)
Premio Xavier Villaurrutia (2007), compartido con Pura López Colomé2
Premio Universidad Nacional (2009)
Premio Roger Caillois (2010)

Obras

Naxos, Ollín, México, UFSIA: MAG-MEX-B 7813, (1966)
Amor el más oscuro (1969)
Peach Melba, Sierra Madre, Serie: Poesía en el mundo, (1970)
La dama de la torre, con el título La canción de Arnaut, Joaquín Mortiz, México, (premio de poesía en el concurso nacional de la juventud 1971, 1972), (1972)
Tres poemas (Colección Cuadernos de poesía), UNAM, ISBN 968-5800-91-X, (1981)
Bacantes/Bacchae, Artífice Ediciones, México, ISBN 968-6654-05-4, (1982)
Canto malabar, Fondo de Cultura Económica, ISBN 968-16-2679-6, (1987)
Pasaje de fuego, D.F., Boldó i Climent, México, 2 ed., ISBN 968-6109-16-1, (1987)
Espejo al sol (poemas 1964-1981), Secretaría de Educación Pública, ISBN 968-29-2057-4, (1989)
El diván de Antar, JM, ISBN 968-27-0390-5, (1990)
Jaguar, Ediciones Toledo, México, ISBN 968-6332-24-3, (1991)
Casuarinas (El ala del tigre), UNAM, Coordinación de Humanidades, Dirección General de Publicaciones, ISBN 968-36-2020-5, (1992)
Moira, Gobierno del Estado, Instituto Chiapaneco de Cultura, ISBN 968-6492-87-9, (1993)
Poemas de la India, UNAM, (1993)
Urracas, Editorial Aldus, ISBN 968-6830-45-6, (1995)
De lejos viene, de lejos va llegando, Biblioteca del ISSSTE, ISBN 968-825-350-2, (1999)
Los sueños. Elegías, Conaculta, México, Práctica Mortal, ISBN 970-18-3990-0, (2000)
Poemas escogidos 1965-1999, UNAM, ISBN 968-36-8018-6, (2000)
Ultramar (Letras Mexicanas), Fondo De Cultura Económica USA, ISBN 968-16-6562-7, (2002)
El vino de las cosas: ditirambos, Conaculta, México, ISBN 968-411-588-1, (2004)
La realidad transfigurada en torno a las ideas del joven Nietzsche, UNAM, (1985)
Canto por un equinoccio de Saint John Perse, Cuadernos de Humanidades, UNAM-INBA, (1980)
El himno de las ranas, Lectorum Pubns (Juv), ISBN 968-494-052-1, (1992)
Los dos jardines: Mística y erotismo en algunos poetas mexicanos (La centena), Ediciones Sin Nombre, ISBN 970-35-0291-1, (2003)

Su poesía

En lo que se refiere a su poesía, ella misma dijo: "(...) es el vínculo de lo interno con lo externo. En una dirección o en otra, para mí la poesía siempre se extiende entre lo de adentro y lo de afuera, es el camino que va de uno a otro de estos espacios, pero que los une. Lo interno sólo puede expresarse cuando se ve reflejado en lo de afuera —necesita ese lazo—, lo de afuera puede ser un espejo o al revés."


Extracto de Tríptico, 1998

II. Reflejo en una esfera

Desde su centro,
la esfera de una lámpara
invierte las formas,
punto de fuga:
se comban los bordes metálicos,
el contorno de la ventana,
el árbol de la rosa morada
resbalan hacia el vacío.
Noche acumulada en las paredes.
Sin mediar palabras,
hundidos de golpe en esos cálices–
zumos de hierba

en la abrasión oscura,
clima intemperado.

Oh largos besos,
mano que recorre el muslo

como una playa,
el rizo en la ingle–

(oh cuerpo del verano).
Y detenidos en esa floración

como insectos,
los pensamientos.

Al alba el lugar desconocido,
flores moradas.
La lámpara quiebra sus reflejos,
como afuera el sol ya se refracta

sobre las superficies.
Los objetos pasan como un río:
voces que piden ser oídas,
irrumpen en la mente.
Intocada en lo que la desborda,
la conciencia es un espejo:
filo de escama,
aspa que roza un ala en movimiento.

Ellos se dejan
sin volver la vista atrás,
sin preguntarse sus nombres.
Y la zona de nadie,
el entrecielo recorrido en el delirio
inexistente ahora,
ya poblado del tráfago innoble

de la calle.



Aparece tu rostro

Aparece tu rostro.
Se hunde en leche,
como el Cordero bienhallado
en los Misterios.

El fuego se acerca sin tocarnos.
El azul es más intenso
que la ebriedad creciendo hacia las islas.

Tembloroso,
como detrás de humo,
aparece tu rostro.

El caracol mezcla el mar
al propio estupor
en el oído,
oleaje donde navegan
islas de la conciencia,
destellos-
Ultramar.

Movimientos del muslo y la cadera
esbozan al tiento
una danza.

El mar se extiende
en olas que no rompen.

Movimiento-
la última vocal
reverbera en el oído.
El mar se extiende
más allá del tiempo
inamovible.
Temblor,
eco del movimiento--
calla
y nos habla
en su lengua otra,
parecida a ese incendio de adentro,
juega y se difunde
hasta aquietarse en un rayo vertical.
Omnipresente,
lenguaje del tacto sin manos.

De "Ultramar"
Fondo de Cultura de México 2002



Canciones del Egeo


1. Amorgós

Para Leonora y Pere

La tarde brilla en el vino
y en el mantel mojado

en palabras que sabemos
y no decimos

en el canto ambulante
y las cuerdas que rasga

en el jardín del templo
y la boda que empieza

en el sol que se acuesta
con el agua


2


A la mañana
la huella de tu oreja
ha tatuado en mi hombro
un caracol

Sus trazos paralelos
se separan
hacen de su voluta
un corazón

En su espiral de espuma
se detiene
el eco de tu voz-
ebullición


3


Toma el silencio la forma
de tus manos

La mañana se abre en la terraza
con el tajo del sol.
Extiende su brillo hacia la higuera
y se mece en el aura
de tu olor

Toma el aliento la forma
de tu nombre

Va subiendo sin peso la mañana
va cobrando color
Se enciende como las barcas a lo lejos
bajo el cuidado mínimo
del sol


4


Como las aceitunas
tus ojos
negros

y en cada gota de vino
tu beso
entero


5


Prendida de tu ala
me pierdo de claridad

De la barranca suben buganvilias
como del sueño esas vides moradas
transparencias

Prendida de tu ala
cruzo la o3curidad

Y brillando entre el mar y la montaña
como faros diminutos nos saludan
las luciérnagas


6


Langada

Para Nikos Vasalos

Pasa un rayo de sol
por la copa de vino
y danza en la hoja
donde escribo

Traza notas que van
y vienen
y se detienen
giros que van y vuelven
y se devuelven-

igual que sobre el mar
una gaviota
pequeña mancha blanca
en la página viva

donde ola tras ola
escriben también
y borran
la antigua historia


7


Al pie del promontorio
un ciprés entre olivos

Ropa tendida
tan blanca
como las tumbas a lo lejos

o el fantasma del viento
en los molinos


8


El gran estruendo rompe las palabras
Se dispara el sentido
-sólo queda un vaivén

oleaje de los amantes
un punzar en la vértebra
un esplendor furtivo

La gran marejada nos envuelve
nos anega en su fondo
-sólo queda un latido

México-Grecia, 1995-2000

De "El vino de las cosas"
Ediciones Era 2004



Lamida por un filo

Lamida por un filo
en tus ojos no turbados,
la luz se escalda
sobre la piedra húmeda.

En sus mínimas cavernas
se detiene
entre musgos e insectos
tu pupila solar.

Rupturas en la piedra,
grietas,
algo que mira
desde el fondo.

Tu mirada refracta
el deslave abisal,
y eras de pensamiento se derrumban.

De "El vino de las cosas"
Ediciones Era 2004



Las Hijas del Viento


1


Murmuran tu Nombre
en las terrazas
inundadas de luz
frente al vinoso mar


2


Serpentean en la hierba
devanan suaves
sus marañas

Sisean
entre las siemprevivas


3


Juntan sus voces
al gemido de las piedras
y los arbustos
Hacen del corazón
un arpa tensa


4


Desatan su grito alucinado
a lo ancho del valle

Braman como terneras
son aullido reseco
trino
inverosímil


5


Se obstinan
como escenas repetidas
de una misma película

golpean en las ventanas
recorren muelles interminables
en el amanecer


6


Azotan las rocas de Haghía Triáda
con sus cuevas para ocultarse
de los piratas

Derriban al caminante
en el monte que se llama
Demonotópos

Alzan el rugido del oleaje
hasta el recinto de los cantos piadosos
junto a la Panaghía


7


Despeinan
al joven eucalipto
hacen caer sus resinas
sobre los barandales

Zumban amorosas
como abejorros
en el hueco de las cañas

Llenan la mirada de hormigas amarillas


8


Despiertan
al espíritu guardián del olivar
Dejan pacer tranquilo
el apetito de las bestias

Afilan
el cincel azulado
de la avispa


9


Someten a su ritmo
las flores encrespadas
el lomo de los cerros

Todo lo vuelven piedra lisa


10


Traen los ecos
de una conversación enfática
de un campanilleo de cabras
de un violín

Cantan en la noche
con sus aires de lamento oriental


11


Se agrandan
sus lenguas arpadas
en el invierno del espíritu

Fuerzan al alma
a agazaparse
en su rincón.


12


Escriben con sus dedos ligeros
tu Nombre
sobre la arena

repiten como plegaria
su grafía

De "El vino de las cosas"
Ediciones Era 2004


Noche


Siento que en vano he conocido aquello que te nombra, que no tendrá un cauce mi dolor acumulado. Te amo como al esplendor de cada día, y he visto desgarrarse la quietud que anticipa tu presencia.

Sólo existirán seres mutilados y lacios, máscaras de torpes gesticulaciones, de muecas sin sentido. Nada tendré fuera de ti.

Poseo tus palabras, todas las formas de mi ser habitas. Descubro tu rostro imprevisto en torno a cada instante de tu beso, en la tibia avidez de tu caricia. Tu beso contiene la noche.

Pero vuelve un vasto caer de silencios, y temo el dilatarse de una soledad desconocida; temo despertar triste a tu lado; temo la imagen de otra plenitud imperturbable.

De "Antología del Poema en Prosa en México"
Colección Letras Mexicanas - Fondo de Cultura Económica, México 1999



Ofrendas para Kypris


1


Una paloma para Afrodita.
Las tórtolas desgajan
tres notas claras
en el amanecer,
antes que las cigarras enciendan
su grito ríspido.

La montaña de Helios o Elías
deshuesa la roca
sobre los olivares.
El carro de fuego asoma.
La bahía
engulle a las gaviotas.


2


Corta en su aliento el habla,
inhibe el vuelo,
y bajo la sombra de la higuera
deja a la avispa
acompañarla.
Los zumbidos la acarician
en su trono de gozo.
La mañana avanza
como su gracia misma
saliendo de la espuma,
oh Anadyoméne.


3


Kypris,
una paloma de alabastro,
una rosa votiva
para ti,
en esta noche
que bendices nuestro abrazo
como el del mar que se extiende
hasta las rocas altas-
y el creciente de la luna
se abraza a ti.
Sirio apenas brilla
y las olas son torsos de tritones,
frescos muslos,
lento vaivén
-y cascabel de espuma
en los oídos.

De "El vino de las cosas"
Ediciones Era 2004



Tus formas se graban en el monte

Para Verónica Volkow
Tus formas se graban en el monte,
en los bordes húmedos de la piedra
-cavidades como axilas.
Tus formas se pegan a mis huesos.
Dejo de existir,
sólo tú quedas
como jade en estas faldas.

Cuánto de ti estalla en cada hoja,
reverbera en la distancia
donde tu luz devora todo brillo.

(¿Estoy en tu abismo
o lo rodeo ?)

Renazco en la sombra del laurel,
en la celda de un templo circular
si sostienes
con un pie gigantesco
el firmamento.

Tus formas como un vértigo
me absorben,
me disuelven.
Dejan en mis labios briznas de anís.

Y en el fondo del risco
árboles como dioses,
sabinos rojos.

De "El vino de las cosas"
Ediciones Era 2004




Vestido del abismo


Vestido del abismo,
desprendes de tu paso
al ser nombrado
tu brillo más oscuro.
Ebrio,
más que ese fondo.
Terso,
más que la noche en que me envuelves.
Oh Tenebroso,
oh Tremendo,
allí te escondes.
Cuando despiertas nada queda.

Y yo estoy entre mi sueño
y tu despertar.
Voy de mi aliento a tu párpado,
estoy en juego
-como las cosas otras
que aniquilas
cuando abres los ojos.

De "El vino de las cosas"
Ediciones Era 2004



Viene tu brisa cubriendo el clima entero

Viene tu brisa cubriendo el clima entero,
tus labios de fruta encienden
la boca del invierno.
Se abren floraciones en la piel,
pistilos erizados-

Vuelta inesperada a tus manos
que rozan ya el vestido,
que se acercan al seno.

Trastornas lo que tocas,
vas vistiéndolo todo de verdura,
vas dejando en manchas coloridas
flores tantas
que apenas se adivinan.

Y quién podría
-aun sabiendo tu poder de muerte-,
quién podría fulminar
al deseo escondido
en cada hoja,
en cada colibrí?

Entra la estación florida -
con tu cumbia y tus cantos, -
tus tarareos ebrios
como el que espera
a quien ha de matarle
y acecha en cada esquina
de lo oscuro
con tus ojos de tigre,
el salto alerta
como quien teme
en cada doblez
la noche agazapada
con tus corrientes lúbricas,
tus colores eléctricos,
como quien busca
algún auspicio
picadura de abeja,
zumbido azul
en la entraña de un pájaro,
un colmillo que muerde,
¿por dónde llegará?
un veneno que cesa
sólo cuando ha invadido todo.

De "El vino de las cosas"
Ediciones Era 2004



Amor el más oscuro I


Aquí comienzo a amarte,
en estos muros clarísimos,
en esta ciudad cálida al tiempo de las lluvias.
(¿Dónde estás ahora,
esta primavera tarde que pienso en ti?
¿Dónde estás, ignorándolo todo?)
Aquí te descubro
inalcanzable y triste.
Dime qué pasos te trajeron a estas tierras,
cómo abandonaste tu gracia de elegido,
tu ministerio de humildad;
qué suplicios te agobian desde entonces
que violentan tu rostro
y vierten en tu voz la nostalgia y la ira.
Dime en qué forma eres vulnerable
o ganas la lucidez en un momento.
Qué caminos dejaste,
qué expiación te vence y te despoja,
qué caminos seguiste para llegar aquí,
desconocido y hermoso,
donde yo te amo.

De "Poemas escogidos"1965-1999
Colección Poemas y Ensayos - Universidad Autónoma de México



Amor el más oscuro II

Viene la melancolía del principio,
días de incertidumbre y sueño.
Vienen sólo distantes tu risa y tu perfil
y abarcan mi deseo
y me vuelcan a tu rostro,
a tu vehemencia contenida.
Ya siento de algún modo
tus manos previstas de ternura
conduciéndome,
olvidándome,
dejando a medias para siempre mi destino.
Sé que otra vez me cercará la calma,
la soledad llena de amor,
tu nombre.
Quiero pronunciarlo tantas veces
como días tendré después
para perderte en la memoria.
Pero qué lograría apartarme
si muestras la misma angustia que sustento,
la soledad de idéntico linaje,
la imperfecta voluntad de amor.
Para reconocernos
baste la oscura nostalgia socavándonos,
baste nuestra olvidada condición de amantes,
vocación de locura,
celda,
fuego.
Maldigo desde ahora
tu cuerpo cerrándome el abismo.
Sean el tedio y la tristeza,
sea apacible y humana tu mirada.
En este momento te amo para siempre
y van mis pasos hacia ti
para cumplir tu voluntad.

De "Poemas escogidos"1965-1999
Colección Poemas y Ensayos - Universidad Autónoma de México


Amor el más oscuro III


A la desventura voy.
Algo en mí cada día te reconstruye
y me devuelve tu imagen.
Algo me lleva al lugar prohibido
en que te encuentras,
sitio que jamás debió tocar mi pensamiento.
Qué maleficio me extravía
y me oscurece todos los caminos.
A la desventura voy
y no quiero virtud que me confunda,
no quiero fortaleza ni mesura
que me aparten de ti.
Sean desoídas mis palabras
y viéndote
me sea dada tu menor ausencia.

De "Poemas escogidos"1965-1999
Colección Poemas y Ensayos - Universidad Autónoma de México




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