lunes, 21 de junio de 2010

204.- MARIANO DUBIN


Mariano Dubin. Nació en la ciudad de La Plata (Argentina) en 1983. Es profesor en letras y se dedica a la enseñanza media en la ciudad de Berisso, donde actualmente reside. Ha publicado los poemarios Con los pasos de la mala vida (2006) y La razón de mi lima (2009), que junto con Bardo conforman la trilogía “los bardos” (Editorial Pixel). Ha escrito además artículos sobre cultura popular, teoría literaria y literatura argentina. Uno de ellos “sobre el origen” (incluido en Pensar el Bicentenario, La Comuna Ediciones, 2010) analiza parte de la poesía argentina desde Bartolomé Hidalgo hasta las letras de cumbia villera. Algunos de sus escritos se encuentran en el blog:

http://larazondemilima.blogspot.com/.



1
Ya estaban las baldosas rotas que campaneaban los pasos aquellos, ya estaban las calles, ya estaban las lenguas adoquinadas que chamuyaban las bicicletas obreras, ya estaban las melifluas quechuas palabras que me secretearon los ojos ellas, ya estaban las cancelas entreabiertas que chancleteaban las risas presumidas de las pibas amenas y ya estaba el corso que amenazaba con hacernos eternos por tres o cuatro días a todos en vigilia…

vino chamamé y sol: fácil confundí
la inusitada insolación con la sagrada inspiración.

Ya estaban estrechos los caminos, ya estaba la tierra recuperada del misterio del cemento escondida, ya estaban los dioses de Chapa y Cartón, ya estaban las lagañas y los mates a la mañana, ya estaban mis pasos mezclados entre todos los pasos…

yo venía confundiendo cada día más al Chamamé, a Hegel y al Vino. Cada día más me perdía (¡pasá el trago y no le hablés más!) y la escuché: era una nena podrida toda rubia (hasta los pelos del culo serían dorados bucles bruñidos al sol exiguo de una cama solar relumbrante) y me dejó caer dos palabras que me las tragué en un vino eterno: qué asco y cruzó de calle;



de Con los pasos de la Mala Vida (2006)

2
Rueda y cae,
lo veo erguirse tal un Lázaro orillero…

Sí, tiene los huevos bien puestos,
su cabeza se abre crispada
el pavimento la martilla erosionada,
la liman las limas de todos los tiempos.

Se levanta y golpea,
está solo,
la sangre elabora las dudas postreras…
golpean, se arrincona,
no cae: ¡No lo creas!

Cierro los ojos
cuando los abro
estoy donde estoy,
ruedo y caigo.



de Con los pasos de la Mala Vida (2006)

3
Oda a la Divina con Media…
Y ahí nomás el Vago nos esputó
(confiriendo su trágico secreto
y así hago yo de esta maldita voz
otra voz de los desvelos.)

“¡Ay!
¡La Divina con Media!
No me habla de héroes ni de sueños,
no… no…
¡ay!
Si fueran dulces sus secretos,
sólo me nombra tipos feos, gigolós
fracasados, malditos y también yo.

¡Ay!
Es dulce aunque no creas
tenés que verla recostada
lánguida cruje una vela
y en el colchón se revela.

¡Ay!
Abre como un arca sus piernas
con medias rojas y negras,
ahí tenés, ¡qué condena!

¡Ay!
Si ves la boquita suya
es sudando, ¡recuerdan!
Azufre hirviendo te quema
pero gustás de tal condena…
¡no! ¡no!
Es el infierno tras monedas
y fermentado látex es tu espera…

Ay…
no… no…
esa boquita atrevida
¡ay!
Esa boquita chiquita
¡ay!
No… no…
era su boquita.”


de Con los pasos de la Mala Vida (2006)

4
Estaba borracho y, tal vez, no sé, qué sé yo, algo más.
Eran grandes, eso sí, al primer golpe lo supe, ¡no va más!
Me movía y golpeaba. Pero estaba todo nublado, ¿la calás?
El tiempo se me complotaba y eran muy grandes, ¡pará!

* * * * * *

Primero sentí un golpe seco en mi nariz.
Luego como algo en la nuca,
como el gong de un cuadrilátero de atrás
no chantés gilada “y yo no quería ni hablar”,
una botella entro filamentosa en ella
y la sangre, en la oreja, se mezclaba
con el tiempo de mierda que molestaba
¡la humedad de la ciudad es el problema!

Me distraía…
tal vez caí pero rápidamente me paré
honor arrabalero che
pero eran tres.

(Le emboqué a uno pero otro me tiró contra la pared
un gancho en el estómago y manotazo a los dientes,
trastabillé,)

* * * * * *

Supe que era el fin:
ya en el piso no sentí todos los golpes.

de Con los pasos de la Mala Vida (2006)

5
La prostituta le mentía al gigoló,
la lluvia y el viento sobresaltaban a la puerta
y sonaban en un acordeón, entre velas,
labios resquebrajados y una musiquita “a lo Aznavour”.

Había muchos y de los otros y un viejo en un rincón
y la prostituta también escuchaba
la musiquita “a lo Aznavour”
mientras los vasos medios llenos dormitaban
cansinos en los dedos del gigoló…

Un afiche de Sandro les sonreía a todos,
labios resquebrajados y una musiquita “a lo Aznavour”.

Había dominicanas (esas que dicen ser cubanas)
y esperaban, bajo la lluvia, a un che Cristo redentor
para que les bese sus pies callosos o su pubis con sopor
pero con amor, lentamente, como una peli tibia o de risas,

donde el héroe sea siempre
bondadoso
y regale rosas tiernas y poemas de amor
esos que redimen,
que cicatrizan el dolor…

pero
la ginebra curtía todas las lenguas,
el alba atentaba a los sueños de latón,
labios resquebrajados y una musiquita “a lo Aznavour”.



de Con los pasos de la Mala Vida (2006)

6
Mi esqueleto me convierte
casi en inmortal
en piedra
diseminada en la tierra.


Algún día acaso
posará en un estrecho
cajón,
junto a otros
cajones
de colores
y con pequeñas
cruces…

sino será la tierra
húmeda salitrosa
seca arenosa.

Y si ha ido bien la plata
¿por qué no?
Una escultura
un poco más viva que yo
un poco más muerta.


Mas yo prefiero
el campo
abierto
la tierra airada
por el viento.

Acaso mi esqueleto
dure cientos
miles
de años
acaso cientos.

Sino
porque uno
nunca sabe
dónde muere
dónde
verá crecer
los rabanitos desde abajo
dónde
se estira la pata
dónde
y así
termine
dentro de un horno
cremado
dentro
como pan casero sacado.

Acaso
mi mujer me lleve
encerrado
y me deje así tirado
en una urna atrapado
y junto a ella
duerma
un salvaje domado
y yo sea tan cornudo
en esa caja
encadenado.

Tal vez
muera
en el Océano
no lo creo
y quede bajo el mar
eterno
acaso muera
en un témpano
y me encuentren ajenos
de otros tiempos
y digan:
¡mira
un humano
antiguo
aún no mutado!

Y así
termine
en un museo
junto a esqueletos
de osos
de dinosaurios
de perros.


(Puedo ser raptado
por un médico
y ser exhibido
en un congreso.)

¡Puedo tropezar
y caer a un volcán!
¡Qué idiota!
¡Ya lo creo!
Entonces
nada de huesos
de historia
de cientos.

Pero si lees esto
y yo acaso ya muerto
¡recuerda!
Tu también serás eso
y ahora ve pensando
qué hacer con los huesos
que llevas dentro.


de La Razón de mi Lima (2009)

7
Los fantasmas
se esconden en zaguanes
y si aguzas los oídos sentirás
sus pasos en la mohosa madera
del piso del conventillo;

por eso mi abuela me dijo: “viví
donde ha muerto una persona
y hazte fuerte así”.

Las brujas del barrio
salen a conquistar
los resquicios
de las estrellas los suspiros
y el alquitrán dormido
gatos crucificados en las vías del tren
croquis de otros mundos corren por su piel
con una rama en la tierra
han despertado
despiertos dormidos y dormidos despertados.

Con los bravos vagos del barrio
tomando ese vino que curte la médula
que hace del cuerpo una cuerda
(nudos ajenos que sublevan las venas)
las vemos caminar por el barro
por las puertas de los ranchos
tirando yuyos para el olvido
aguando el vino en el último trago…

* * * * *
Por eso cuando subo a los trenes
y me digo de tal pueblo al Olvido
tomo el mate de esta tierra
dejo a todos los fantasmas
recorrer mi cuerpo dormido

dejo a todos los fantasmas
contar los granos de arena
tierra sal agua fuego en marea
auscultando esta tierra
recorriendo mis venas.


de La Razón de mi Lima (2009)


8
La tierra
unos
de Ekatherinoslav
polishes
rodaron junto al talmud y el samovar
ancestros míos;

otros
criollos sureños
con indios cultivaron
echados de la tierra
ancestros míos;

a Tolosa
barrios de yerra
caminé los pasos
malos dados
volví sin poder.

Góngora me secreteó las limas
Eneas curte la esquina
lenguaraz de las astillas.

La patria
la tierra
derramo vino
por ellos
los muertos
ancestros míos.
de La Razón de mi Lima (2009)

9
maten asesinos maten
con el odio de sus dientes díscolos muerdan
con sus manos guachas de amor aprieten
aplasten asfixien empujen maten
hagan de mil montes un desierto
de sangre india de sangre nuestra
maten a todos de todos maten
y maten y rieguen con tierra y sangre nuestros cuerpos
maten escupan su sangre viciada de vida ahora
estaqueen otros gauchos abran otros cuellos
escúpannos utilicen su odio como nosotros hemos usado
una pala un martillo unas sogas unas manos
maten saquen su odio ensalivado su pus con gusto a nada
maten crujan sus dedos
en la muerte en el cuello en el culo en el cielo
pero sepan cada vez que matan cada vez que dicen
al fin he matado al fin ha muerto
al fin su cuerpo es puro hueso
sepan
sepan
la muerte asesinos no nos mata
nos crece en la tierra nos hace pampa
la muerte ya no nos mata
la muerte asesinos hace de esta tierra
la tierra de nuestros hijos
hace el sol la tierra las estrellas
el polvo de todo lo ido el polvo
que ventilan los nichos.

de La Razón de mi Lima (2009)

10
El peludo Sosa tenía
quince guitas
en su bolsillo
y era lo más que había
en un mes tenido
en todo el bolsillo.

El peludo se iba a gastar
quince guitas en un cigarro
pero
caminó unos pasos
y se le fue durmiendo
el brazo
y pensó en el frío
horroroso
y en el sol
de mañana
y al ver un baldío
se tiró entre diarios
dormido.

No conozco los dolores
de esa noche
a la mañana
sus ojos abiertos
apuntaban el cielo
y la boca costrosa
mezclaba la tierra
la saliva
con manchas amarillas.

El otro día
un amigo
me dijo
tendrías que escribir
poemas que hablen de vos
del dolor tuyo
del amor tuyo
de no ser
de ser
de poder ser
de no poder
del silencio
y las claraboyas de la noche
de sus vidrios resquebrajados
atentos sobre tus dedos
dormidos
sobre tu cuerpo.

Y yo pensé
escribir eso
que me dijo.

Pero
a la mañana
cuando
salí por una vuelta
y en el baldío
vi
al peludo Sosa
estropeado
en un una zanja
con dos linyeras endiablados
con un vino
resucitados
esperando una ambulancia
pensé en esos quince centavos
que le sobraban al peludo.

Pensé en la noche aquella
y pensé que cuando pibes
el peludo nos regalaba
historias más lejanas que los baldíos.

Y vi
la saliva viscosa
pensé que el peludo no tendría
siquiera
una cumbia
o una chacarera
para que
despertase
en ella
y muy bien no supe qué
pensar
si la muerte
o la vida
o no sé.

Me arrimé al almacén
y me prendí
un pucho
y había gastado
sólo quince guitas
sólo unos putos quince centavos.



de La Razón de mi Lima (2009)

11
para Flavia
Mientras yo leía los
sonetos de Shakespeare ella
curaba su mano con
lejía de limpiar
pisos ajenos mientras
yo
pensaba que el mundo
todo
el mundo todo
entero entraba en
los estantes de mi biblioteca ella
le daba la vuelta a vivir sin
cloacas en la orilla del río.

Sus ojos eran manchas
del puerto aún
cuando la conocí
sus manos tenían la lejía que no
era ni será arar en el mar no.

Luego el calor del río
después el amor,

Su piel olor madera y sus
lunares que
eran una astrología que
fui descubriendo con
colchones sobre el piso y
ventanas cerradas.

Luego el silencio del sol
y la siesta del barrio,

Los mates en el patio mientras
el zinc del arrabal nos enturbiaba en
besos de
nuevos puertos de
querer que los huesos perduren un
gusto sin
lo efímero de hoy de ayer de esto que lees.

Luego busqué todas
las líneas todas
para encontrar unos versos
entre ellos
estos que
como agua en mano no
puedo agarrar
no sin
amor que sí
llevo en los huesos como triste
trocado de
eternidad
trocado de un amor que huella más
que estos versos que te
regalé
de estos huesos que son
parte uno
del otro: dos.

de La Razón de mi Lima (2009)

12
Noche
noche entera
noche con el mate y la yerba atenta
noche con las manchas verdes en la
hoja entera
noche de los maricas tristes
en la esquina
soñando una caricia dura
en el baldío con la brava del barrio desnuda
noche de las criollitas lindas escupiendo
su sexo en un pañuelo
noche
noche del gaucho allá puestero
en un cerro y las estrellas aún son
agujeros chicos en un telón negro
noche
noche del rancho
mía noche
todas las noches y esa de los puchos el mate
la ginebra el sueño que espera
noche
noche del zinc que queman las estrellas
el hambre cruje las cuerdas de la panza
y los niños
cazando un gato
piensan mentirle al hambre un rato
noche
la noche
la noche que le baila con merca a los
dientes cromados de los travestis
a los
tirados en una zanja tirados en la
esquina con las tripas podridas
en la moneda caída en alguna esquina
noche
noche de plaza de vagancia de martes de jueves
del día que era hoy antes que me olvide que recuerde
otras noches
mil noches
noches sin recuerdos
noche que escucho
noche del bar del arrabal
penumbras humo porotos dispersos
en la mesa astillada con un mazo
seis cartas y dos viejos
calentando la garganta para cantar
esa flor que trae la contra flor arresto
otra vez la noche
la noche lejos de todo del centro del peso
de los kioscos abiertos para comprar
un cigarro suelto
tan lejos noche tan lejos
noche
noche de no che
noche de los que laburan a tu sombra amena
noche de los que la luna les comprime los huesos
noche
noche del cementerio y el sepulturero
matenado como yo
como otros
como aquel que prepara su carro
para cirujear temprano
noche
noche de mi barrio
noche de noches
la noche entera
casi
entera toda
mi noche
toda.


de La Razón de mi Lima (2009)


13
Dicen bien nuestros ancestros que cuando Dios creó el Universo, creándose a sí mismo, sin ser Él hijo de nadie y siendo Él padre de todos, se detuvo a contemplar su obra junto con los dioses que conforman las cuerdas que templan nuestras guitarras. Observaron, entonces, a los primeros humanos, a los primeros animales y a la selva, que por entonces lo era todo y decir selva y mundo era idéntica cosa. Conformes, se arrimaron a un fogón y se sentaron a matear con yerbas de la selva. Luego tiraron la yerba en un árbol y volvieron al cielo, olvidando el fuego encendido y el mate. Así, los primeros hombres conocieron a una vez el fuego y el mate.
Años después la selva se vio talando: unos pocos ajenos se fueron empachando con todo lo que Ñanderú había hecho para todos. De la selva huyeron miles, luego otros miles y más luego ya solo unas pequeñas enredaderas distraían al zinc de los nuevos ranchos, de las nuevas villas.
Ha llovido, entonces, y el agua anegada tropieza el trabajo. Decenas de manos recién llegadas, aún cansadas confundidas, levantan las chapas, las maderas, abren las zanjas. Las viejas preparan puchero, los niños juntan ramas, aprenden de los viejos.
Al primer día a la noche, ya se puede dormir. Entonces los recién llegados se acercan a un fogón y el cacique le acerca el mate al payé, quien ve lo que no se ve, y advierte: “se acerca, al fin, la tierra sin mal”. El mate comienza a girar entre las llamas.



de La Razón de mi Lima (2009)

14
La vuelta de Obligado
pasame la birra Tulu / ¡vamo a ver Los Leales! / ¿hoy? / éste no viene má / ¡no viene más / no viene!/…/
(el Limeño se espera en la esquina) / ¿en qué esquina? / ¿qué dice éste?/…/
éste no viene / ¿te parece? / ¡¿y?! /no viene/…/
¿me pasá un careta? / che / ¿alguien lo ve al Antonio? / dale / desaparecido / ¿qué? / es un gil / ¡che! / pa mí / que el Limeño / no viene/…/
¡cómo está la garrafa papá! / voy a calentar el agua con / ¡callate! / ¡éste no viene!/…/
los barrios de lo planes / ¿qué? / no le pusieron ni palenque / ¿quién? / ¡los chanta! / éste no viene/…/
yo al burro lo ato a mi catre / andá / que sí / tomatelá / gil / si está má flaco que vo / ¿yo? / por sarnoso / por eso decí/…/
me contagió tu hermana / ¿qué? / atrevido / chupala / agarrala / ¡no agiten! / guachos / no viene / ¡basta!/…/
Pispiá al Teta / cómo agita / es un bardo / un borracho / ¡es una nena!/…/
che Tulu / pasa la birra / ¿querés? / dale che / no le hablés/…/
¿el Chaqueño? / no sé / ¿sale el fulbito? / Limeño / qué gato / gil / no se rescata / ¿y el Mono? / no está / éste no viene ya /…/
Mariano / andate a buscar un vino / copensé / unas monedas / dos, tres / éste no / como perdimo / la final… / ya casi estaba / son unos gatos / unos putazos / ¡pasá la birra Tulu! / ¡no le hablés más!/…/
yo vuelvo al rancho / pará / a mí ese gil no me duerme / pará / si vos dormís en la plaza / linyera / croto / tomatelá/…/
lo boleteo / ¿vos? / si / ja / vos no boleteás nada / ni el bondi / pan triste / parás/…/
¿y qué hacemo? / le vieron a la María / ¿lasqué? / ¡cómo le crecieron! / ¡las cocas! / uy, mamá / yo se las como crudas / no la espero / robacuna / si tiene como quince la pendeja / tiene má vuelta que Boca / qué delantera / le re cabe / la joda / ¡escuchá! / ¡pasá la birra! / ¿cachás? / Tulu / ¡La birra! / la birra / ¡pasámelá! /…/
¿viene? / ¿queda birra? / ¿ése no el Limeño? / no / ¿noes? / No / y si… / No / ¿no viene? / No / ¿no? / No / bueno nos vamo / no / ¿no? / No / la puta/…/
¿cuánto cobran Lo Leales? / ¡Andá cabeza de cumbia! / chupámela chetito / Tulu / ¡¡Pasá la birra!! / éste no viene / no / ¿nos vamos? / y vamonó…/…/
che / me tirá unos pucho / que ando corto / dale / che / ratón / tomá/…/

Plaza del Carmen, Tolosa.


de La Razón de mi Lima (2009)


15
La Vuelta de Obligado/ bis
El mundo es ancho como pena india
Atahualpa Yupanqui

…y eso que le avisaron
¡la muerte lo podía matar!

pero
el Jesús de Lima,
volvió
al barrio / y sentó / y abrió nuevamente / la abrió/
los baldíos, / que es la Pampa que se hace orilla/…/

¡Ah! (qué me dicen),
¿qué me dicen ahora?
que las palabras pesan
cada una de sus letras
y quién
es
el bardo que salga a la calle / quién / ¡salí guacho!/

“mucha porquería no me deja pensar”,
fue lo último que dijo,
(al pasar)
te pueden crucificar / y no sobrevivir / por un carmen / de amor / todo el fin/…/

podés encontrar / el subsuelo de la patria / sin buscar/
la ruta al fondo / metele derecho piola / [ ¡CUIDADO AL
CRUZAR! ]/
y no encontrar
más
la huella pa´ volver atrás,

¿a dónde? / ¡Atrás! / (qué sé yo) / ¿de dónde estás? / ¿de dónde vas?/ ¿hace cuánto pasó el bondi? / pero / ¿qué me decí vo? / ¡qué se yo! / solo buscaba la / puerta de atrás/…/

a Jesús el Limeño / nunca nada de eso le importó / nunca / nada / poco / nada / ¿nunca? / poco / casi nada / le importó/

y cuando la muerte las cuarenta le cantó / bueno / se estaba rascando el culo / el señor/…/

¿se acuerdan hoy quién era Jesús el Limeño? / ¿hoy? / ¿yo?/
/lo mató la policía lo delató Lucía lo mataron por envidia fue un error fue por vos lo mató la policía fue por vos fue por tu amor/
/ o lo mató/
mucha cumbia con vino / mucha soda con vino / muchas putas con vino / muchas cosas con vino/

El Limeño / era un negro de adentro / de corazón negro / de cara negra/
¡lo mataron la macumba! / ¡los ancestros! / ¡los boleros!/
a las siete / los wainos sentimentales / de la mañana/
entre penumbras rojizas/ /olfateando el alba/ /en los charcos secos de otras / cuadras/

su padre era indio de los ríos profundos / sí / de los ríos profundos / del Riachuelo y Matanza/
su madre era un chinita divina / ¡ay! / ¡cuándo se entere del Limeño! / ¡de su sangre!/
¡ay! / ¿quién le dirá? / ¿cómo? / ¡no! / (cuando se entere del Limeño)/…/

algunos les cantarán valses peruanos / y otros una cruz en sus baldíos / derramarán vino / y alguna piel como yerra clavará sus iniciales/

alguna minita lo extrañará / ¿por qué no? / y alguno se quedará con algún vuelto / y otro sin él / y al potrero le faltará un arquero/

algunos derramarán vino / tirarán puchos al suelo / y en algún waino algún vago / te traerá del Olvido / te traerá desprevenido / algo vivo/…/


de La Razón de mi Lima (2009)

16
El Yarará
botelleaba
por la orilla
de los campos:

allá el hambre
y acá el hombre.

La barba
la zumbaban todas
las moscas
y su panza
nunca rezongó
haciéndose
milanesa de
algún bicho
gato
rata
o lagarto.

Sus uñas largas
costras
de tierras y arena
su huella
de
botellero voy.

Sé que lo enterraron
a lo criollo
entre paisanos
y una cruz

Aún surca
aún anda
suelta
por
su huella.

Sus uñas largas
costras
de tierras y arena
su huella
de
botellero voy.

De Bardo (2010)


17
La puta
prende
su primer cigarro.

Los árboles
la luna
y la tenue melodía.

Las piernas
le tiemblan
un monte adentro.

Su amiga
le arregla el pelo
río revuelto.

Pecas
todos los dientes
y su primer cigarro.


de Bardo (2010)


18
Ciertos inconvenientes
Yo me enamoré del barrio
cuando escribí versos
para los bravos amigos
que me enseñaron
a plantarme en la esquina
a pelear a lo macho
cara a cara
golpe a golpe
y sentir la sangre
bailándome entre los dientes.

Recorrí todos
los barrios
y cuando escuchaba
no vayas
allá son todos ladrones
peligrosos
son todos malandras
yo sabía que ahí estaba
mejor guardado el secreto
que buscaba.

Escribí versos
que festejaban esos viajes
que nunca acababan
por dentro mío,

selvas villas casillas montes
ríos desiertos pensiones
todo lugar donde me decían
no vayas que ahí estaba
todo lo que me esperaba.

No sabía luego
antes de escribir
que tatuándome ese mundo
debería convivir
también
con toda esa sangre
dentro
de los recuerdos.

Por entonces empezaron
ciertos inconvenientes.

Confundía yo o confundía
la realidad
la verdad:
no eran los malevos ellos
sino
los malevos de mis versos.

Me hablaban entonces
más barrocos más lunfardos
porque no podían olvidar ellos
tampoco
que iban a estar en mis versos.

En los cabarés me sonreían
y escuchaba que decían
ahí llega
el poeta en busca de sus estrellas.

Y ya no me daban
cerveza caliente sin gas
sino que
el paraguayo Carlos
tatuada San La Muerte en su espalda
me repetía
no te olvidés que los gigolós
tenemos una angustia
atrapada
me lo decía con un cuchillo
acariciándole
sus piernas.

Las chicas me recriminaban
porque me habían soñado
un poeta bandolero
medio anarco
siempre forastero.

Un vago me dijo
¿vos sos?
yo soy
pero si sos blanquito
medio gordo
cara de nabo
¡cómo mienten los libros!

Si alguien moría pensaron
que se los podía revivir
en mis versos
pero yo no tenía gualicho
para atraparlos
a
ellos.

Los nacionalistas decían
que yo
era uno de ellos
los comunistas decían
que yo
era uno de ellos
también
los anarquistas
los judíos
los pederastas
los cornudos
decían
que yo
era uno de ellos.

Y si yo quería hablar
me callaban
hasta un amigo
me atajó
y me dijo:
la verdad es que te prefiero
en tus libros.

Y mi esposa repetía:
¿y esa basura que escribís
nos va a dar de comer?
Porque la plata
no la regalan
los monos.

¿y cuál de todos era yo?
Y como los malevos
las putas
los gauchos
los chorros y los vagos
era
un invento croto
más
de los versos
de mi barrio.

de Bardo (2010)

19
Santa Fe, esquina Cerrito
Caminaba por Santa Fe
esquina Cerrito y seguí; pero
un indio de los de mi barrio los que conocí
cuando andaba por el monte con
mi abuelo cazando vizcachas para comer para
ir a la casa con la abuela y sentir todo
el calor de los guisos y las coplas del campo sentí
mi barrio de zanjas abiertas y panzas pobres;
caminaba por Santa Fe
esquina Cerrito y seguí; pero
un negro de los del campo de mi
barrio de los de la fábrica un indio guaraní
me agarró del brazo él también agarrado a un
niño de pocos años, a un bebé a un nenito
y me dijo “por favor, necesito una moneda, para
comer una moneda sola algo para”
y yo que me crié entre pobres solo pobres
entre los guisos que llamaban mugrientos los
criollos de los ranchos,
me sentí enojado
casi lo empujo casi
se me escapa un hijo de puta un San Martín
para gritarle
qué hacés criollo
llorando entre estos gringos, entre
tanta mierda, se macho
entre blancas estiradas su piel de
sus bolsillos llenos con
moneditas de oro y de arcoiris en sus años cromados;
había turistas raros de idiomas que no se enseñan
en el monte guaraní, rubias, pelirrojas y negras motas
todas con cámaras de fotos
en Santa Fe esquina Cerrito pero seguí
y el criollo lloraba,
si los criollos no lloran me lo enseñó
mi abuelo en el monte, si el hambre aprieta
se golpea la cara con el viento a buscar
una vizcacha, un peludo algo para masticar
pero en Santa Fe esquina Cerrito
no había monte ni vizcacha ni peludo
había rubias, pelirrojas y negras motas
todas con culos enormes y bocas de lagartos
bebedoras aburridas divertidas contentas deprimidas
entre tantos criollos en el piso
tirados juntando cartones colillas
durmiendo en el piso pidiendo un cigarrillo suelto
cualquier cosa que puedan pedir porque pedir pedir pedir
un cigarrillo un trago un saludo una moneda
pedir algo por favor una cosita
que tengo hambre pedir pedir pedir
entre besos
de rubias, pelirrojas y negras motas
con sus culos enormes y bocas de lagartos.



de Bardo (2010)


20
Arte pop
Estudió
no recuerdo dónde
escuchaba jazz
y hablaba de griegos fiestas
y otros entonces.

Su risita discreta
y sus pasos de bailarina
en la cama
siempre con miedo a la oscuridad
no repetían aún aquello
de
qué divertido es ser un rato quien no soy;

pero
luego encontró
perdiéndose
en pampa y la vía
siempre más emoción.

Allí pensó
por vez primera
pitándose un cigarrillo
(echándome el humo)
qué divertido es ser un rato quien no soy.

Me dijo
que era el mundo poco redondo
dentro de sus ojos,
y conoció
en un vino de cartón
todo el amor a nuestra nación.

Le surgió divertida
primitivo amor
la melodía del pueblo;
ella la bailaba
nunca olvidando reir
qué divertido es ser un rato quien no soy.

Pero
los ranchos eran una cuadrícula
hermosa
incendiados parecían
arte pop.

Recorrió varias veces
nuestra tierra
entre siempre
con otros mismos
que bailaban
y no olvidaban reir
qué divertido es ser un rato quien no soy.

Ahora un negro pobre
es
un negro tocando un tambor.

La pobreza es divertida
Sonrisas de la vida
porque uno sabe
qué divertido es ser un rato quien no soy;

pero
los ranchos eran una cuadrícula
hermosa
incendiados parecían
arte pop;

de Bardo (2010)

21
Guantes/1
al segundo lo escuché
entonces
estrelló mi cabeza
a la puerta,

veo derramarse el vino
y le emboco
de gancho
astillado

pero de atrás
me tiran al empedrado
que salpica

dale guacho
tengo
un diente
chiflándome

la sangre me gotea
parezco
un santo
en un malón pampa

la esposa
una morocha
gorda enrulada
me asfixia
con su culo
dantesco.

el gil
se confía
y le
hago una torta frita
de su cara

con la misma
piedra
me saco
a la
gorda

y corro
porque no
se puede ganar
esta pelea.


de Bardo (2010)








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