lunes, 30 de julio de 2012

7347.- JESSICA ZOROGASTUA



JESSICA ZOROGASTUA
(Lima, Perú 1974). Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Lima. Magister en Política Social en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú). Realizó los cursos de doctorado en Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid (España). Actualmente prepara su tesis doctoral. Colabora en diversas publicaciones culturales.
Libros publicados
Leyendas Apócrifas de Amor y Dolor. Premio de Poesía "Paúl Beckett" 2006. Fundación Valparaíso. España.
La Rebelión de los Delfines. La novela del 2000. Novela a varias manos impulsada por el diario digital El Mundo y la Editorial Espasa. Con la participación de renombrados escritores como Francisco Umbral y Carmen Rigalt.
Premios
Premio de Poesía "Paúl Beckett" 2006. Fundación Valparaíso. Almería. España.
Premio de Poesía 2011 "ALCAVARAN". Ayuntamiento de Arcos de la Frontera. Cádiz, España







PLAYA VACÍA DE VIENTO

Si pudiese ser viento
empujaría hasta la otra orilla esta mano que extiendo
imaginando que tú me esperas pensativo,
allá lejos en la otra orilla, en la tierra por descubrir de tu espalda
con tu deseo sereno en los bolsillos del pantalón
y tu mirada de saber absoluto.

Esparzo con gran esfuerzo esta mano inútil
que puede romper sin piedad el horizonte
y tan sólo pudo rozar la esquina más cortante de tu alma,
para vencer esta ancho océano y su furioso oleaje de ausencias.
Es inaudito cruzar un mar de tormentas sólo para suplicarte,
con los ojos ansiosos de un niño,
poder volver a colocar mi frente sobre la tuya
y sentir tu tibio aliento sobre mi cara.

Pero tú no estas al otro lado.
No hay nadie alargando la mano para rozar mis dedos imaginarios,
nadie que quiera todo este dormido y enardecido amor,
envuelto en el pañuelo del tiempo.
Entonces, todas estas fuerzas gastadas
en nadar contra la firme promesa de olvidarte
se desangran. Se revuelven iracundas.
No hay nada. Una playa vacía de viento. Una botella olvidada.
Ya sólo queda el deseo de romperte la boca
con un beso inacabable.

(Inédito)







CONFESIÓN TARDÍA

Sí, yo hubiera esperado cada mañana
para secar tus pies con mis cabellos,
esperar el llamado del agua hirviendo
sentir el olor del café pasado
de las hojas de higo
las aceitunas negras en botija,
de las frutas secas,
el crujir extraño del pan de maíz entre tus labios
ver tus ojos reflejados en la taza
tus dedos largos y fuertes
sobre el mantel blanco bordado de temores,
y vestirte como a un hijo
perdido e indefenso entre mis manos
pequeño e incierto
pero siempre bajo la sombra de mis manos,
y verte partir arrepentido de los amaneceres
de dejarme sentada en medio
de esta edificación abandonada y ruinosa
sola y desnuda
con el hueco a tu lado de la cama
ahogándome entre sus sábanas
aprisionada en una quimera impronunciada.

Sí, yo hubiera dejado todo
los libros empolvándose en un rincón de la casa
las fotos derruidas por el tiempo
los papeles perfumados
la agenda abarrotada de citas
los días eternos de estudiante
para esperar inerte en la ventana tu regreso
y comenzar todo de nuevo,
un juego sacramental preparado cada noche
ante el candelabro solitario de la mesa
la comida humeante de caliente
y el peso de tu mano sobre la mía
luego rendirme ante tu cuerpo
desvestirte con los dientes
arrancar los botones de tu camisa
con la furia de una luna desbordada
y quemar tu espalda con mis besos
acostumbrarme a la humedad de tu cuerpo
a tus olores
a tu saliva atrapada entre almohadas
y tocarte con cuidado
haciendo tangibles las caricias suaves y vehementes
a explorar las hendiduras de tu rostro
a besar tus dedos
tus pies
tus piernas
tu total humanidad reventada ante mis ojos.

Sí, yo hubiera renunciado a respirar otro aire
otro mundo fuera del tuyo
hubiera aprendido a vivir con tus manías
a llevar en mi vientre creciente
el sello de nuestra vida juntos
a convivir con los días matizados
por la rutina cotidiana
a envejecer a tu lado
amándote con calma y con paciencia
a existir sumergidos entre nosotros mismos
aprendiendo a reír con los parajes desiertos
a reconocer el ruido de tus pasos lejanos
y tu sonrisa colgada en mis macetas.

Sí, yo hubiera hecho más de lo que
mis propias fuerzas dieran
tan sólo si tú me lo hubieras pedido.

(del libro Leyendas apócrifas de amor y dolor)







MIEDO A CERRAR LOS OJOS

Tengo miedo de cerrar los ojos
y encontrarte
miedo a ser devorada por esos débiles fantasmas 
que se quedan prendidos en el techo como frágiles huellas
y crecen inalterablemente con los segundos,
mientras los dedos recorren lentamente
esa indescifrable inmortalidad de las fotografías
como si al menor roce los momentos cobraran existencia
y nos llevaran en un haz de luz al pasado
dejándonos abandonados
como náufragos ciegos y sin memoria
en un mar enfurecido de recuerdos,
en ese momento crucial como la muerte
brotan imágenes de esa entrañable relación
desde las zonas más profundas
y cerradas de la memoria
en ese último consuelo cualquier indicio es bueno
cuando la mirada hacia atrás
se pierde en el interminable túnel de la añoranza
donde los espíritus se presentan inaccesibles
en un fulgor de pasiones imaginarias
no sé entonces
si los míos son tiempo de vigilia o de sueños
jugadas crueles de los sentidos
o senderos bifurcados en cientos de direcciones
cercanos a la locura
no sé si es tu sombra la que se dibuja tras de mí
la que se disgrega en mil pedazos
lejos del umbral que nos separa
solo sé que el miedo se acrecienta
frente a este vacío
y tu presencia es el acertijo
que profana el amanecer donde me hallo desolada
como una conquistadora de lo inútil
una sobreviviente tratando de develar este miedo
este asfixiaste miedo
a cerrar
los ojos.

(del libro Leyendas apócrifas de amor y dolor)

7346.- LEO CÁCERES





LEO CÁCERES
(Puno – Perú 1988)

Realizador de cine y televisión. Resido en España desde hace 7 años, primero en Madrid, luego en Barcelona y actualmente en Donostia – San Sebastían, en el País Vasco. Escribí mi primer poema cuando tenía siete años y desde entonces exploro asiduamente ese laberinto eterno que es la poesía, un soñar en la vigilia. Últimamente dedico mi tiempo a un estudio pormenorizado de la filosofía occidental y a la neurociencia. Tengo planes para realizar un documental sobre la cultura andina, vista desde un prisma poético, donde las imágenes hablen solas; y hacer un cortometraje sobre la vida y la obra de Carlos Oquendo de Amat.

Libros por publicar:

Aromas oscuros (Poemario)
Univoltino (Poemario)
Los ocasos de Larios (Poemario)
Vitalismo y pesimismo (Ensayo filosófico)
El Pathos trágico (Ensayo filosófico)




Nanomundo  

Aposentado hondo silentes fuegos encogidos
mordiendo cada chispa de un muerto sueño muerto
untando corazones vírgenes el pan de cada día
observo y alecciono mis atiborrados sentidos.
Descarriados gemidos impedidos
enuncian juicios sobre la luz de la felicidad
en tus tostadas y saturadas pupilas sufrientes
marino seudoamante recoge ahora negros designios
aterrada parapléjica gutural brota el ancla que ha de matarnos...
y el mundo vuelve a fallar – y vuelve a fallar el mundo.
Macromundo avistado en chips insalubres que lastiman
las parcas y anodinas frases del chamán
rudos humos verdes patentan exhaustivas fantasías
coloración doblegada por millones de moléculas industriales
se muestra flexible el día ratificando el rehacerse del tiempo.
Ebrios placeres conservadores
deshaciendo el camino frustrada utopía
difuminando la pobreza abstracta en sus máquinas desiguales
la perspectiva vegetal desaparece derrumbada
por falsas y cancerosas organizaciones imparciales.
Monos congelados
ubicados en áreas pasadas
parafraseando karmas progresivos
y dilatando el oído
que vigila las soñolientas tardes robóticas.
Un optimismo precavido avanza
surcando mis nanointenciones
replegado el ejército de mis átomos llorosos
sigiloso alarmado desorientado
patrullo el mundo 
la faz silvestre del corazón no fabula desnuda.
Coevolucionando en alianzas calientes
sin víctimas enfermando de amor en chozas desiguales
esnifando sesos de niños 
amamantando a la tristeza quebrada
y olvidada en un vagón sin forma y sin fin.






Preso en un ovillo de luz

Efervescente contraataca la ráfaga divina
insuflando sangre fresca
en el cielo alfombrado, 
éste rebrota supervisando las ficciones mundanas. 
Vuela un ovillo de luz, 
insignificante chispa de rayo y de nube, 
abajo sobre la tierra se sienten las
sombras y el nauseabundo frío que aterra
en la maleable noche austera.
Viejos dioses / carnes inasibles,
gozan saqueando el pozo del sueño de los hombres,
acuchillando las sosegadas mentes plateadas
cuyas celdas encierran gotas infectadas de sangre virulenta.
El ovillo de luz, impregnado de naderías,
no hace más que componer olores
en dirección al sol roto y deteriorado, 
consternado se apresura a llegar a mis venas
donde bulle el ansioso e inefable resplandor proteico.
La luz del ovillo dispersa el odio en mi cuna
y levita mudo sobre el desprotegido adolescente que yace inerte
en la rígida prisión. 
Escucho numerosos ruidos fantasiosos,
se elevan penas ingrávidas
por el basto zaguán que conducirá los deseos moribundos. 

Un nuevo preso 
aparece junto al nuevo día, 
su apellido mancillado como el mío,
rehén de las leyes,
seguramente tendrá que luchar contra ovillos de luz
que se atascan en tus vestiduras y rememoran
viejos amaneceres rodeados de ojos y piernas.







Hembra

Ni una sombra de árbol
ni una semilla, ni una raíz
arroyo seco, pudriéndose la mano mensajera
me quedo quieto en el plasma del tiempo y
gota de agua /gorda /llana /vigorosa
sensorial resbalosa /sosegada y escondida /acongojada /espaciosa
vieja caravana colorada
cerveza rebosante de guiones dibujados sin complot
artesana /mundana-terrible-rebelde /aterciopelada
asolada /consecuencia-violada / bruja cachonda
ruidosa máquina /cerebral-abismal-terrenal /sabrosa máquina blanda
planeta triste – planeta acostumbrado- planeta necesitado
colina enjabonada -abierta- desmesurada /convaleciente
diosa del pensamiento, de los pensamientos /colegiala
perra del gato
cruda
codiciosa inacabable    
no mencionar el laberinto vital: bosque inmundo
sin comentar la acción involuntaria: agua blanca entre tus piernas
no recomendar las emociones reciclables: sagradas mentiras musicales
sin abandonar los antiguos deseos futuros: anodina fachada
maquillaje esencial – absorbente - relacionada
ojos desprovistos de fantasía
cejas inclinadas al desafío / una mañana triste de estío
labios lógicos -  grandes – tiernos - míos por un segundo
senos reservados para el océano rabioso
lágrimas irracionales avistadas por el sol
cabellos regocijados de voluntad y sin poder ser arrullados
piernas pedaleando mis sentimientos
brazos protegiéndome de mis propios brazos
hombros que acompañan a la soledad intocable
orejas que tan sólo son mi anochecer
movimiento desmentido –cedida - nunca vista
cercanía presente-manantial-fuego-hierba fresca
puente /ambos /luna-puente /te acercas... me alejo... universo/ tierra.. me alejo
caemos acordonados en el huracán diseñado por tus nuevos malestares
beso sin beso /con fuerza /sin beso /con entereza /sin beso
discordia musical /consumada /acalorada...
ha pasado... ha pasado... va pasando.








Psique

Y los rugidos invisibles del mundo
Envueltos en flechas plúmbeas 
Caen en picado sobre nuestras noches,
Su silbido lejano inflama nuestra perplejidad
-Tus ojos se congelaron tanteando nuestro latir, un tiempo gelatinoso,
luego los escombros, las exangües voces la mente desenroscándose. Tiemblo:  
La conciencia herida trastabilla en el centro sangrante de un majestuoso 
santuario, el cierzo golpea sus demonios:
Yo ante todo soy un silencioso ocaso, una culminación, 
un pico, el día siguiente de una ardua batalla en terrenos ensangrentados, 
soy el sol de la mañana y su anochecer afligido, 
la alegría rebelde destrabada, 
la cabeza parlera en los calabozos del tiempo. 
Yo he asimilado de manera perfecta la filosofía / poesía del caminante 
y gracias a ese acontecimiento puedo decir que él es mi verdugo más íntimo, 
¡Pero esa muerte es la más bella! 
Atravesando dulcemente los jardines dionisíacos con manos firmes, 
con nariz aventurera, con los ojos remojados, 
con el corazón desmigajado, salpicando mis lágrimas entre las nuevas flores... 
la fe... quietud... sonajero... aromas ¿Cómo? El soplo.

De cada grieta de mis labios nace un palacio 
Que se derrumba en la convicción del ahora,,
Dulce, etéreo y simple palpitar, un volar a ciegas...
En tus lomos, mariposa, recogido en tus lagunas, 
Descansado en tu relación natural con la palidez 
Rumiando por última vez mi corazón experto en poetizar
La conciencia mitiga el instinto, lo sacude y lo entierra
Y yo, ceniza áurea gritando liberado en los abismos del origen,
"Una vida sin ilusiones no es vida"
(Una vida sin llegar a ser, sin llegar, sin ser, sin mover, sin hacer, sin sentir, sin amar, sin morir, flujos inmóviles, años inmóviles)
Me transportabas en la cadencia misteriosa 
de una explosión -Tu me dijiste: ¡Estás aquí!  
El aire me golpeo en las puertas del... y avisté tus ojos,
Ebullición del ser, un magma viviente, 
Mi madre nace de la osmosis de mis ansías telúricas con el sol redimido. 

Yo sentía llegar la figura de un exultante amor 
Cuando apartado en mi lecho soñaba despierto;
Sus pasos tranquilos por el suelo mojado, su piadoso candor
Ondulaba por el recinto descosido, se situaba entre mis 
Fracteleadas manos y fraguábamos el futuro.

Naxos es una boca hambrienta, el primer suspiro.
Siete cervatillos se alimentan con los colores del mundo,
Perlitas de sangre desfalleciendo en los brazos del destino
Un cristal de tiempo era la separación 
cuando yo bordeaba fraccionado tu nido de luz andina bifurcado.
Mis calles han sido tus calles y lo natural es que continúe recorriéndolas de tu mano,
Dejemos a Eros que siga lanzando flechas al mar o que el placer se haga tierra en un sueño estigio.

Yo retorno.







Viejas tardes

Existen las conversaciones que a la luz de unos cuantos astros
Versan sobre literatura romántica en los lechos amargos
Las que versan sobre manos gigantes que labran la tierra y pelan patatas
Existen las ancestrales tardes alumbradas de taciturnidad
Como existen también los silencios tenebrosos
Camino acompañado de elefantes y camiones industriales
Camino acompañado del clamor de un infinito mar
En mi mano derecha se gesta el frío 
De mi mano izquierda se sostiene un viejo dormitante,
En él habitan caminos intransitables, lóbregas colinas,
Almuerzos de primitivos domingos, caracoles doblegados por los siglos.
Yo desde luego tengo acceso a mundos nefastos, a mundos calcinados,
Presencio el despertar de la muerte sentado en un sillón marino, leyendo a la luz
De algún mutismo dorado los poemas desarticulados de Ducasse, 
Pronto las letras se aglutinan en la cueva, salen despedidas por un vómito
Excretado desde las entrañas de un corazón mutilado.

7345.- JAVIER SÁNCHEZ TORRES




JAVIER SÁNCHEZ TORRES
Nació en Lima en 1982. Estudió en la Universidad Nacional Federico Villarreal. Integró el grupo “Lilith” y “Verom Jusna”, participando en diversos recitales poéticos. Publicó sus poemas en la revista Prima Fermata Literaria (2007), ganador del concurso Colección Premio Libro de Poesía Breve 2010 con su poemario Sombrero de Salamandra, Hipocampo Editores (2011), también ganador en el concurso Premio Nacional de Poesía Javier Heraud 2011, realizado por la Secretaría Nacional de la Juventud, con el poemario Las Flores de Antígona. Posteriormente saldrá a la luz Hilandra, aún inédita.




Reposo

He permanecido inmóvil con aroma a jabón
Y durante todo este tiempo me vienen recuerdos
Como puentes y espaldas de yeso
Y la lluvia que no cesaba de reventar en mi rostro
                y mi pecho
Cuando la ventana abierta dejaba una exploración
                acuosa
Filtrarse sobre la jeringa y los gusanos
Sé de mi estado y mis ruedas de jebe sobre esa
                losa fría
La llamada de los sueños y murmullos
Mi caminar de cangrejo y las manchas de algunos
                accidentes
Que no dejaba de caer de esa botella fría de boca fría
Mis resortes te pesan y pesas diferente y te merezco
                cada noche
Y te cubro con el algodón duro el llanto de otros
                llantos
Y mis pesadillas que es el reflejo del espejo
Visitas como ella dejan sentir vida
De parientes  que surcaron el cielo el cenit
El infierno junto con caballos
Cámaras que impiden salirme rodando
Y si pudiera lanzarme por la ventana
Con flores tarjetas  y sábanas recién lavadas
Qué desperdicio dirían algunos
Mientras recogen mis partes en el horror del suicidio
Y el suero explota dejando mi cerebro con
pensamientos de letras vacías
Pero es sólo el reflejo de un moribundo
Que hace reposar el andar y el tiempo

 Del poemario Sombrero de Salamandra








Asterión

¿qué verdad del día sino la noche,
el miedo, el Minotauro que has tejido
con las telas del insomnio?
Los Reyes, Julio Cortazar.

dime minotauro
asolado en el terreno de los gusanos
invadiendo con bufidos melancólicos
los cuartos estrechos y divinos Pero ella, Ariadna,
que juega con tus cuernos y tu lanuda frente de toro
tras nacer del zoofílico placer de las bestias
Ariadna escarba entre los pelos sacando garrapatas
bichos que comen tu sangre y los mete bajo el vestido
                perlado
inflamando el color lánguido que deja la oscuridad
                del laberinto
                                               en sus mejillas
lames minotauro aquella sangre de media luna
aquel degenerativo rostro de niña acusada
por llevarte a la locura del animal
al esbozo continuo irracional que todos no entienden
que piensan sesudamente tu fiereza
animalidad que destruye la vida
que no sabes de amor humano
pero se equivocan y lo sabes
sabes el nombre de tu laberinto
del bramido con el color de ojos atormentados
de la muerte tejida desde la luz
a la oscuridad remota
donde un hombre se llevó tu consuelo
fuera de la isla amarilla
y quizá también rebusque sus garrapatas
y las meta en su párvula matadura
                                               para luego sonrojarse

Del poemario Sombrero de Salamandra








Temporada del cuerpo

a Corcuera

Cada cierto tiempo crece en mi cuerpo otro cuerpo
Su velocidad es como los renacuajos 
Cuando dejan de ser espermas en un pozo
Y se anidan horribles pero grandes

Cada cierto tiempo crece en mi cuerpo
Ella que es una rama, volviéndose verde
Y del verde espanto un pálido recuerdo

Cada cierto tiempo crece en mi cuerpo
Algo estremecedor
El reloj de pared ha fallecido
Y sus brazos señalan el seis
Cuando padezco que todo puede morir

Cada cierto tiempo crece en mi cuerpo
El deseo de obsequiarte el peso de mi sombra
El peso viril y asexual
Cuando crece en mi cuerpo la marea del tiempo

Del poemario Las Flores de Antígona







Reflexión de Antígona

Se dio cuenta que su aliento no transmitía calor,
Que sus manos no trabajaban como manos. Que Antígona era

La anfitriona de la muerte

Y pocas veces Polinices la recuerda
En el umbral
Frente a los ojos de la arena, un anciano
De largo silencio musita: el presagio es mi bondad
Y la maldición de los hombres

La espada del rey pulveriza el cráneo de una cabra
Ofreciendo a la muerte su harina

El pan se monta en los hornos
Antígona come de él y escribe sobre la loza negra
Estoy llena, satisfecha de compartir la muerte

Escribe con su dedo palabras blancas

Termina en su rodilla donde la oscuridad inmortaliza
El albur epidérmico

Y el anciano duerme en su mortaja de viuda

Polinices juega con su herida, y conversa con ella

Es la voz de Antígona

Del poemario Las Flores de Antígona


RAÚL ALLAIN [7.344] Poeta de Perú


Raúl Allain 

(Lima, PERÚ 1989)
Estudiante de Sociología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fundador de Grupo Suicidasy editor de la trilogía: Suicidas Sub 21 (Editorial electrónica Remolinos, 2009 / Portal de Humanidades Liceus, 2008), Suicidas Sub 21: versión 2.0 (Feria virtual. I Feria Internacional del Libro Arequipa, 2009) y Suicidas Sub 21: versión final (Editorial Mondo Kronhela Literatura, 2010 / Revista Almiar, 2010 / Portal de Humanidades Liceus, 2010). Ha sido incluido en antologías comoAntología Décimo Aniversario de Lord Byron Ediciones (Lord Byron Ediciones, Madrid, 2013), Poesía, Cuentos y Vos 2012(Editorial Pasión de Escritores, Buenos Aires, 2012), Catástasis 2011 (Ediciones OREM, Trujillo, 2011), Pinceladas poéticas (Sociedad Peruana de Poetas, Lima, 2011), Veinte poetas: Muestra de poesía contemporánea (I.F-D. Editor. Lima, 2010), Lima: Visiones desde el dibujo y la poesía (Iván Fernández-Dávila. Editor. Lima, 2010), Poesía y Narrativa Hispanoamericana Actual (Vision Libros - Lord Byron Ediciones, Madrid, 2010), Abofeteando a un cadáver (Bizarro Ediciones - Centro Cultural de España, 2007), entre otras.

Otros de sus textos, ya sean poemas, cuentos, artículos o ensayos, aparecen en diversos medios literarios nacionales e internacionales, como El Picudo Blanco (España), Delirium Tremens (Perú), Proyecto Esquife (Cuba), La Ira de Morfeo (Chile),Herederos del Caos (Estados Unidos), Tenían veinte años y estaban locos (España), Monolito (México), Letralia (Venezuela),Palabras diversas (España), Almiar -Margencero- (España), Literatura en breve (Perú), Ariadna Rc (España), Biografia (Brasil),Literatura virtual (México), Casa del Poeta Peruano (Perú), Con Nuestro Perú, Ágora (España), Cinosargo (Chile), Isla Negra(Italia), etcétera.

Actualmente, es Presidente del Instituto Peruano de la Juventud (IPJ) y codirige el sello independiente Río Negro. Ha publicadoPoéticas (Raúl Allaín. Editor. Lima, 2010), Suicidas Sub 21 (Raúl Allain / Iván Fernández-Dávila. Editores. Lima, 2010),Convergencias: Muestra de poesía contemporánea (Editorial Río Negro. Lima, 2011), Poiesis Hispanoamericana: Selección de poesía contemporánea (Editorial Río Negro, 2012) y Eros & Tánatos: Poesía y arte contemporáneos (Editorial Río Negro, 2012) y el ensayo La cientificidad del consciente (Editorial Emooby, 2011). Columnista de Revista Biografia. Prepara la antología binacional Suicidas del 89.

Contactos
raulallave1189@hotmail.com 
2suicidas@gmail.com

www.raulallain.blogspot.com
www.suicidasub.blogspot.com

www.editorialrionegro.blogspot.com





“Fenomenalidades en decadencia”

Vientos lunares, contraponen el plano terráqueo      
e influyentes desnaturalizadas                                                                   
mutan exacerbadas ante realidades centrífugas                                             
que contaminan el aire polutivo en ascendencia.

Entonces, fenómenos en desproporción                                        
circundantes al ambiente pútrido,                                           
establecen la magnanimidad del caos           
sobre indiferencias humanitarias.  

[De: Catástasis 2011 (Ediciones OREM, Trujillo, 2011)]





“Etcétera nacional”

Difuminadas, las barajas de opciones
en la mediocridad de sus palos
desde oraciones mutiladas.

Tácito, redundante
denotan verdades discernidas
a conveniencia pérfida
para alimentar los andrajos isogenéticos    
que conforman nuestra educación.

Superficial irritante
postulas la decadencia mental inundante
que criminal, rehúyes
pues ante una cita fatal
surcas descomunalmente, los pretextos.

Absurda generalización
demanda sempiternos debates
que precisarían conceptos a plantear.

Soberano del ser engorroso
lúbrico del memorizar frustrante,
privador del lucubrar
en la consagrada institución
adueñada por humanoides.

El tiempo discrepará tu repulsión
y al percatarte, te derrumbarás
como edificio sin bases,
como deudo del fallecido
social y educativo.

[De: Veinte poetas: Muestra de poesía contemporánea (I. F-D. Editor. Lima, 2010)]




“Ilusoria epidemia”

El foco infeccioso se extiende
e implosiona la alerta espectral
que alardea esputando
                             sangre virulenta
pues recrudece

Tras oscilaciones contaminantes
se persigue el cadáver endémico
envolviéndose entre las cortinas de humo
que nos recubren desde el nivel del mar
sobre las olas del viento
seduciendo ideologías contemporáneas
a siniestra.

Excelso morboso
muta enfundado en el todo intrínseco
de la matriz humanitaria,

y muere por alguna inspiración.
Aunque fenezca, transmutará
en obscenas formas atribulantes.

El aire de nuestras voces
lo comunica, regente y obsesionado
por estas redes menospreciadas, intoxicadas
que con humo negro, son devoradas
su grandilocuencia es espléndida.

Ambiciona organismo
diestro para sostener
situaciones corruptas
actuando profuso, endemoniado
y al tiempo infectado,
antihumano, miserable, vencido tiembla
dejando en claro su tenue mentalidad.

[De: Lima: Visiones desde el dibujo y la poesía 
(Iván Fernández-Dávila. Editor. Lima, 2010)]





“Esferas azules”

Se revuelcan brumosas
y tangentes abarcables
en la condensación de su camino gaseoso,
que emerge de nuestras venas obstruidas.

Todo se confunde,
el vapor desfigura las ideas
atan cabos en sus taras
y el caos cunde.

Mi camino es un vano silogismo
que, acerino por su rubor
coligió en flores azules.

La amistad es una circunferencia,
la alegría cromógena de esta se maquilla
pero su amor a diferencia,
sólo está en una manecilla.

Deseos imposibles
se hurtan de la razón,
y se esconden pastosos
ante repentina desazón.

Esa luz sonrosada
que emana mi ternura halada
sería camino aurífero para tu aflato,
que de este modo nos arrastraría
hacia la perpetua bicromía.

El horizonte celeste precipita,
el borde del cristal
cruje como gota de sudor en su hoguera,
calmando mi sed;
su copa aún es caliciforme,
pero sus vellos hirsutos
ya no son sagrados.

Los cerebros se arrebozan
en orines y polvos fantásticos,
que con un gemido de púberes estrellas
extingue las ráfagas-ideas
y sus futuros epitafios.

Condena: Nunca morirán.

[De: Poesía y Narrativa Hispanoamericana Actual 
(Vision Libros - Lord Byron Ediciones, Madrid, 2010)]





“Sexo cerodimencional”

Sólo nos masturbamos dentro de una mujer.
Ascendemos por sus escalones ígneos
De configuraciones flameantes
Para expulsar en la cúpula
Nuestros impulsos degradantes,
Perennizar chillidos,
Cuales ratas
en los acueductos del amor.

Nos embarramos en sus mareas infectas
Disfrutamos nuestra libertad
Cebándonos en la mujer, la carroña
Que cazamos en la no atmósfera, en la cumbre
Cerca de, y a su izquierda
En su tercer bastón, mandamiento
Sexo, reproducción.

Cubismo de la vida,
Voces magnéticas atraídas por el calcio
Que se degrada con los lácteos nacionales,

encuéntrame en la calle de la locura
Entiérrame en las estrellas,
Rásgame el sexo, mútame con síndromes
Hazme entender que sólo busco
El placer pasajero,
Porque quiero ser el bastión de nuevas formas
Porque quiero encontrarla en representaciones diversas,
Donde las figuras se mezclan para ser nada
Para ser recuerdo en la constelación de puntos
De carne.

Sólo así nos encontraremos
Con el sexo cerodimensional, para reproducirnos
Después del suicidio natural,
Y nuestros cerebros ya no serán porfiados sexuales,
Criminales; nuestros genitales serán uno solo,
Se exterminarán los hombres y las mujeres,
Existiremos como recuerdos múltiples
En las oraciones de cada ser humano
Que se masturbarán en nuestras tumbas
Y beberán de tu clítoris, cual cáliz celestial.

[De: Suicidas Sub 21: versión final
(Editorial Mondo Kronhela Literatura, 2010 / Revista Almiar, 2010)]




“Luciferina”

Tu perversidad supera tu etiquetado cuerpo,
poseída, comerciada al extremo conyugal,
prefieres sufrimiento de tu único amor
en vez de perder lo ganado al haber sido saciada gratuitamente.

Fémina demencial,
observas desde la manipulación exagerada,
pues tu vanidad mezquina no me abarca
mas sólo abarca el embeleso de tu ansioso conducto.

Atrapas la sangre y vuelas sollozando,
piensas que claudico, al desgraciarte los sentidos,
muestras tu prodigio por medio de mis fauces
y sangras al no menospreciar mi redención.

Dañas al abrir tu mandíbula,
das nada ante la superficialidad madura
y desenmascaras tu verde corazón
al pedir reciprocidad galvanizada en metal.

Fuiste lo primero que vi
y esto fue mi condena
con dulce final anticipado,
sabiendo que dulce es lo idealizado
y por esto común estupefacto,
falto de dinámica, falto de sapiencia
al ver un rosa femenino y otro azul masculino.

Tu ignorancia es endeble,
pues ni con ésta puedes correr ciegamente,
desconfías brutalmente de quien te quiere
y anhelas la suerte de quien tu deceso desee.

Mi cariño hacia ti me es impertinente
y debe ser no abarcable en mis sentimientos,
la estrechez es tuya, pues yo no resbalé y revolqué,
mas sí tropecé y floté y en sí me gustaba
mientras tú llorabas.

Te consolé tardes infinitas
cuando las lágrimas derramadas
eran secadas por mis dedos lozanos e inocentes,
te abrazaba pues te amaba,
mi vida era imponente ante tu sufrir.

Ahora lloro, desgañito pidiendo ayuda
y tú me das la espalda
evitas mi reclamo, cual estiércol regado,
me envidias, pues tu sabiduría es infantil.

Ogra consumada eres tú,
no te puedo odiar
pues al caminar
desarmaría mis pasos.

Nunca me quisiste,
pues ni vestigio tengo de enseñanza emocional,
Luciferina, dame tu “cielo”
que es lo único que con gratitud darías.

Asfixiaré tu malévolo cariño, raptándolo,
y lo derramaré al filo de tu tumba
al ver el reflejo a un orate robando lágrimas
para que nadie te pueda llorar.

Y al ver tu mirada ignorante,
entre almohadillas níveas, en un féretro rojo,
desataré mi flema biliar
trayendo a tu imagen despiadada
una lágrima real.

[De: Abofeteando a un cadáver (Bizarro Ediciones - Centro Cultural de España, 2007]