domingo, 2 de octubre de 2011

4847.- GERALDINO BRASIL


GERALDINO BRASIL
Seudónimo de Geraldo Lopes Ferreira
(Recife, Brasil, 1926-1996)
Geraldino Brasil es el seudónimo del oficial de la agencia federal Geraldo Ferreira Lopes, escritor Alagoas durante muchos años con sede en Recife. Licenciado en Derecho. Desarrolla una intensa actividad intelectual la publicación, en los principales periódicos de Pernambuco (Diario de
Pernambuco, Jomala de Comercio y el Diario la Mañana). Ha publicado los siguientes libros: Alvorada, Presença da Ausência, Coração, Poemas Insólitos e Desesperados, Sonetos do Sol e outros poemas (Poemas de Ler sem Tempo e Conhecimento da Solidão) e Cidade do Não (Manual do Amanha).
Es más conocido en Colombia, Argentina y Venezuela que en Brasil, en Brasil se registró Geraldino publicado por Tercer Mundo su libro de poemas, una versión en castellano del escritor y poeta colombiano Jaime Jaramillo Escobar. Algunos poemas Geraldino Brasil fueron con música de Claudio Aguiar (primera canción de el loco) y Capiba (Laura). En palabras de Alberto Cunha Melo, el secreto de la fuerza poética se encuentra principalmente en Brasil, Geraldino: "pensando en ver lo que todo el mundo vio, simplemente estaba haciendo un nuevo libro de poesía en su individualidad, en su nueva visión, nueva en
el periodismo casi por casualidad formal en una época de exacerbado. "

Nota del editor: Cada vez que voy a Colombia, mis amigos me preguntan por los poetas Geraldino Brasil. No había noticias de la existencia del poeta. En más de una visita, juró que era un gran poeta. Miré por su trabajo en las librerías en Bogotá, Medellín y Pereira, pero se reduce. Planteó la hipótesis de que este es un seudónimo de Jaime Jaramillo Escobar mismo. Ahora me encuentro con este poema en el libro de Geraldino Pernambuco. Disolver el misterio, pero está por encontrar y descubrir su obra, digna de admiración en los países vecinos.

En Internet hay un clamor para labores de rescate del poeta (en http://www.interpoetica.com/figura_da_vez4.htm ): Nacido en Atalaia, el estado de Alagoas en 1926 y murió en 1996 en Recife. Ha publicado libros de poesía: Dawn (Macedonia 1947), falta de presencia (Londres 1951), Corazón (Macedonia 1956), Poemas e inusuales desesperadas (Londres, 1972), Ciudad de No (Londres 1979), todos los días, todas las horas (Ed. Piratas, Recife 1985); Flick Bueno (Londres 1986), Hora y Lugar de aves de vuelo (Recife).
Autor de una obra única. Sensible y sencillo como el propio poeta, cansado de la lírica cotidiana, y el alma de los hombres. Su trabajo debe ser urgentemente rescatados para que las nuevas generaciones sepan y sientan que su ternura y belleza. (Editores)



Por: Antonio Miranda







MATERIA PRIMA

Si escribo esta palabra Tierra, sudo como un labriego con su arado.
Tengo agua y un pedazo de pan en mi cuarto,
algunos libros que guardan los padecimientos humanos,
la ventana, el enorme dolor de las calles,
mi lecho y el deseo de tu cuerpo,
el recuerdo de mi madre, convencida de que escucho sus consejos.

Si escribo esta palabra –Tierra, empiezo a parir un poema y eso me
extenúa,
pues el problema es que la palabra tierra no me deja descansar,
y como un cuarto de poeta no se hizo para dormir
he de escribir esta palabra –Tierra, por todo el resto de la noche.

Si escribo la palabra Cielo para confortar mi espíritu,
si escribo la palabra Cielo, el verso ocupas,
una honra, Señor, pero tengo que salirme del cuarto
y mirar el verso desde lejos,
como un tejedor de pantuflas que termina su trabajo.






ACTUALIDAD DE LA POESÍA Y DEL AMOR

El poema me precede en todos mis actos.
El poema estaba ya en el barro del que nací.
Por eso desde niño amé como a un padre al extraño que pasaba perseguido,
los árboles codiciados, las mañanas tasadas, contabilizadas,
la arena del tiempo en nuestros dedos,
el ignorado trabajo del ladrillo en la pared,
la piedra que no puede escaparse de la orilla del camino.
Y voy hilando siempre mi poema.
Identifico los hombres y mujeres del futuro en esos niños que pronto
estarán construyendo contra la voluntad de sus padres la
Tierra del Tercer Milenio. Ellos crecen silenciosamente durante
la noche.
Sin el poema yo pienso apenas en las señales de tránsito y te reduzco,
hombre gordo, a un peatón que estorba en mi camino.
Sólo por un esfuerzo de amor puedo darme cuenta de que los peatones
también tienen alma, aunque no como la de los automovilistas, y de
que a una mujer no le desagrada recibir el homenaje de un poema
para llevarlo en la cartera.






DE CARNE Y HUESO

A José Paulo Cavalcanti Jr.

Quiero que Pedro escuche mi poema:
Pedro, que es maquinista, no se saldrá de sus rieles.
Quiero que José escuche mi poema,
mas José con su cartera de cobranzas en la calle del mercado va en busca
del esquivo deudor de quien vive.
Quiero que Flora escuche mi poema,
pero Flora está leyendo sobre anticonceptivos.
Quiero que Severino escuche mi poema,
y Severino, en la pared que construye montó su radio de pilas.
Quiero que Bety escuche mi poema,
pero Bety se va a casar; salió de compras.
Quiero que Mario escuche mi poema,
pero Mario anda de mal genio, está fastidiado.
Quiero que Teresa escuche mi poema
pero un poema no es marido, no lo sustituye, no sirve.
Quiero que un niño escuche mi poema
mas eso será cuando crezca y en él llore un niño.
Quiero que Jorge escuche mi poema,
pero Jorge se va a morir y está aprendiendo a rezar.
Quiero que los poetas escuchen mi poema
pero los poetas están leyendo en sus estudios a puerta cerrada.
Quiero que la ciudad escuche mi poema
mas –Ay de mi!- en las casas están cenando o más probablemente
durmiendo sin cenar.


http://www.revistadepoesiaclave.com/no%2012/artes%20poeticas%20geraldino%20brasil.htm





Me recuerdas, Brasil,
a un Neruda adolescente,
pero más grave y serio.
Un Neruda de los años de Temuco
cuya voz enronquecía.

Me recuerdas, Brasil,
a una gota única
que, suspendida de un tejado,
cuando ya se he aclarado el cielo,
se resiste a caer en el charco de la acera.

Me recuerdas, Brasil,
a un parque de un país desconocido,
a dos niños que juegan en ese parque
y a su madre asomada a la ventana,
llamándolos a comer.

Me arrastras también, ¡oh pluma enterrada!
a los juegos de otros en que no me incluían
y que no me gustaban. Pero igual
me entristecía no ser llamado a jugar.

Me recuerdas, amigo,
tantas cosas que no he vivido
pero que siento tan vividas
que me colman de nostalgia.

Me muestras, ¡oh señalando con fuerza!
la conducta de los hombres
sin reproches o piedad,
el vigor de los pasos de quien confía en su camino.

Tú has andado tu camino.
Sembraste tu árbol, procreaste,
escribiste tus obras.
Y de corazón confío, Brasil,

en que no has muerto alguna fecha importante,
de modo que no estorbaras, como temías,
las celebraciones de los tuyos
y desaparecieras tranquilo.


http://horaciomontenegro.wordpress.com/2009/03/06/geraldino-brasil/




ESPERANZA

Cuando pasa un avión
pienso algunas veces
—y digo algunas veces para que me crean,
porque si digo “ siempre” no me creerían—
pienso en aquella mujer
o aquel hombre al amanecer
en Hiroshima y Nagasaki.

Ese ruido de avión
que fue un dulce despertar.

“ Hoy sí, por fin, hoy sí,
la esperada carta va a llegar”

Dios mío,
al amanecer de aquella eterna noche
del 6 de agosto de 1945
aquel monstruo fue
una esperanza.





SEMEJANZA

Un buey tiraba de una carreta.
Andaba como si tuviera guijarros entre los cascos.
Maldecía el yugo, el lastre, el carretero.

Al hombre que lo azotaba con la pértiga en la herida abierta del lomo
le dije: -"Parece que él está enfermo, amigo".
"Enfermo no; -me contestó-
es que está nuevo en el servicio. Ya se acostumbrará".

Estaba nuevo en el servicio.
No había todavía echado callo bajo el yugo.
-"Ya se acostumbrará".









PRECEPTO

No haga usted el bien por temor al castigo.
No haga el bien como último recurso para salvar su alma.
No practique el bien calculando la recompensa.

La caridad no duda,
no desconfía,
no contabiliza
ni espera.

Haga usted el bien naturalmente,
como si Dios no existiese,
como si Él no esperara eso de usted.
Como los ateos, como los ateos.








UNA VIEJA IDEA

¡Ah, la palabra, disfraz del pensamiento!
Hasta el perro de la calle se da cuenta
de la traición que oculta toda llamada de cariño,
pues con el mismo gesto le arrojamos un pedazo
de pan o una piedra.

Si a un niño solitario en la calle te acercas,
para ofrecerle protección como un tío amoroso,
lleno de temor retrocederá llamando a su padre
para que pronto le defienda.

Recordarás entonces que a tu pequeño hijo,
si nada más por un instante debes dejarlo solo,
le advertirás contra cualquier desconocido que se le acerque,
y lo instruirás para que recele de todo gesto amistoso.

¡Ah viejo mundo en el que la palabra se emplea
para ocultar la intención del pensamiento,
y mientras más pérfido el abrazo es más estrecho
y con mejor sonrisa se ofrece!


http://apologadelaluz-jorgeespina.blogspot.com/2010/08/geraldino-brasil-poemas-utiles-ii.html










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