viernes, 16 de septiembre de 2011

DALIA RAVICOVICH [4.721]



DALIA RAVICOVICH 

(1936). Nacida en Israel. Aprendió a leer y escribir a los tres años. Sus primeros poemas aparecieron en la revista literaria Orlogin, editada por el poeta Abraham Schlonsky, quien la estimuló a continuar escribiendo. En total, DR publicó diez volúmenes de poesía. Además, escribió prosa y literatura infantil. También tradujo poesía al hebreo. Su poema más conocido es Bubá Memukenet (Muñeca Mecánica). Poemas suyos han sido traducidos a 23 idiomas.




TU SEGURAMENTE RECUERDAS


Después que todos se van
me quedo sola entre los poemas.
Algunos son míos,
otros ajenos.
Los poemas ajenos me gustan más.
Yo me quedo silenciosa
y el ahogo me abandona la garganta.
Yo me quedo,
a veces quisiera que no se quede nadie.
Debe ser agradable escribir versos.
Te sientas en la pieza y los muros como si crecieran,
los colores se hacen más fuertes,
un pañuelo celeste se transforma en profundo pozo.
Quisieras que no se quede nadie.
No comprendes qué pasa contigo,
pareciera que pensaras en dos cosas a la vez.
Después todo pasa y se transforma en cristal puro.
Más tarde el amor.
Narciso se adoraba.
Tonto es aquel que no comprende que también amaba el río.
Estás sentada sola,
el corazón te duele pero no se parte.
Lentamente se van borrando las desteñidas figuras,
luego se van borrando los defectos.



DE BUEN ESPÍRITU


Cuando alguien se queda solo en su cuarto
¿qué sabe de él la gente de afuera?
Tal vez haya algo que susurre en sus oídos
las veinticuatro horas del día,
y gente que no comprenda
cuán difícil es el día para ellos.
El día no brilla como debiera,
el sol tiene rostro de disco machacado
y hay gente que no comprende
cuán feo es un disco machacado.

Hace ya veinticinco años
que hubo en el mundo una guerra sangrienta.
En el montón de casas destruidas
hubo gente cuyo corazón se expandió.
El que se queda solo sentado en su pieza
atisba hacia el sol machacado
y comienza a pensar en cosas prodigiosas.

Es como volar con el buen espíritu.
Hay quienes vuelan sin necesitar
siquiera de un buen espíritu.
Ramas de pino cuelgan en su mejilla.
Ellos vuelan con labios abiertos y húmedos.
Sin querer y de pronto, besa sus labios
el polvo de una nube o un corpúsculo volador.
Sus ojos están brillantes y llenos de lágrimas
a la vista del maravilloso celeste.
Si choca su cuerpo con un ente celestial,
no lo toca para mal.

Volar significa que las capas de aire
te transportan como si fuera el amor.
Tú vuelas y al descender
te espera la sorpresa.
Hay quienes vuelan en el buen espíritu
y de pronto se mueren antes de tiempo.


COMO RAQUEL


Morir como Raquel,
cuando el alma tiembla como el aire
que aspira evadirse.
Mas allá de la tienda están atemorizados Yaacov y Josef,
hablan en ella estremeciéndose,
todos los hechos de su vida que se agitan
Como un niño que se apronta a nacer.
Cuán difícil.
El amor de Yaacov la consumió
por entero.
Ahora que el alma la abandona
no tiene deseos de nada.
De pronto gritó el niño,
Yaacov entró a la tienda.
Mas Raquel ya no siente nada,
Edna le lava el rostro
y la cabeza.
Grande es el reposo ahora,
su aliento ya no agitará la pluma.
La dejaron entre las piedras del monte
sin que la deploraran.
Morir como Raquel
quisiera yo.



MUÑECA MECÁNICA


Esta noche fui una muñeca mecánica
y tornaba a derecha, a izquierda, a todas direcciones.
Caí al suelo de bruces y me rompí en pedazos
y trataron de arreglarme con habilidad.

Después volví a ser una muñeca compuesta
y procedía con sensatez y docilidad.
Pero ya fui una muñeca de segunda clase
como el sarmiento lastimado aún pegado al zarcillo.

Y después me fui a bailar a la fiesta,
pero me dejaron entre los perros y los gatos
aunque mis pasos eran rítmicos y medidos.

Yo tenía el pelo dorado y los ojos azules
y tenía un vestido color flores del jardín
y un sombrero de paja con adornos de cerezo.


POESÍA HEBREA MODERNA
Antología

Compilada y traducida por Arie Comey

La Semana Publicaciones Ltda.
Jerusalem
Israel
1987





Con el viento a favor


Cuando un hombre está solo en su cuarto
¿qué saben de él los otros, allá afuera?
Quizás una palabra aúlle en sus oídos
las veinticuatro horas, día a día.
Hay gente que no entiende
hasta qué punto es dura la jornada.
La mañana no alumbra del modo en que debiera,
el rostro del sol es un disco aplastado.

Hace veinticinco años
hubo en el mundo una guerra atroz.
Entre las miles de casas de los vencidos
había personas con orgullo en el corazón.
El hombre que está solo en su cuarto
mira al sol aplastado
y comienza a pensar cosas maravillosas.

Como volar con el viento a favor.
Incluso hay quienes vuelan
sin necesidad de viento alguno.
Las ramas de los pinos se adhieren a sus mejillas
y vuelan con los húmedos labios abiertos.
Sin saberlo, una nube o una semilla aérea
besan, al pasar, sus bocas.
Con ojos brillantes, lacrimosos,
contemplan la celeste maravilla.

Si tropezara con él alguna partícula divina
no le provocaría daño alguno.

Volar significa que los pliegues del aire
te llevan, como el amor.
Uno vuela, uno aterriza
y es entonces cuando sobreviene la sorpresa:
Hay quienes vuelan con el viento a favor
y aun así se pierden, abruptamente, prematuros.

Traducción: Gerardo Lewin





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