sábado, 17 de julio de 2010

250.- AMPARO OSORIO


Amparo Osorio. (Bogotá, Colombia. 1951) Ha publicado los libros: Huracanes de sueños (Poesía), Ediciones La Catedral, Bogotá, 1983-1984. Gota ebria (Poesía), Ediciones Embalaje, Museo Rayo Roldanillo (Valle) 1987. Territorio de máscaras (Poesía), Hojas Sueltas. Bogotá, 1990. La casa leída (Antología de autores universales sobre el tema de la casa), Común Presencia Editores, Bogotá, 1996. Migración de la ceniza (Poesía), Cooperativa Editorial Magisterio, Bogotá, 1998. Omar Rayo, Geometría iluminada (Entrevista), coautora, Ediciones Embalaje, Roldanillo (Valle), 2001. Antología esencial (Poesía), Colección Los Conjurados, Bogotá, 2001. Memoria absuelta (Poesía), Colección Viernes de poesía, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2004. Es coordinadora editorial de la revista Común Presencia y de la colección internacional de literatura Los Conjurados. Varios de sus poemas han sido traducidos al inglés, francés, italiano, portugués, húngaro, alemán y ruso.

Obtuvo la primera Mención del concurso Plural de México (1989) y la beca nacional de poesía del Ministerio de Cultura (1994).

Trabaja en la actualidad un libro de entrevistas a grandes creadores universales, realizadas durante la última década.




DERRUMBE

Se acumulan los días, los años
la erosión de la vida
nos echa encima su balandra y vamos
hacia el despeñadero.
Pasa la sombra... pasa y mira
y vuelve a acomodarse.
Una luz de farol bordea la penumbra.
Es la ciudad: me digo.
La sombra se adelanta
no quiere compartir mis pensamientos
pero lee la esquina, los escombros
los pasos solitarios y el eco de esos pasos
mucho antes que sorprendan a mi cuerpo.
El funerario pájaro del tiempo
aletea en el aire.
Las ruinas del amor se precipitan.
Quiero cerrar los ojos.
Quiero
que sólo el viento pase
y nos lea el poema de la errancia,
que nos diga al oído
sobre la honda pena que hoy irrumpe
en el alma del saxo.
que el viento,
sólo el viento...




RESURRECCIÓN

Caminaré de nuevo.
Levantaré las ruinas de mi casa
y las ruinas de mi corazón.
Me vestiré de alas y de soles
de presencias amadas.
Hallaré en otros labios
aguas para mi sed
y en otros ojos
prolongaré caminos.

Yo signada de viento
desafiando conjuros...
ceñiré nuevamente mi relámpago.




INVENTARIO

Nada fue tuyo.
Sólo imaginaste una casa y la luna.
El fuego vacilante de la llama.
La mensajera noche
alta en la soledad de tus estrellas

La sombra perfecta y fiel dictando
el paso de las constelaciones.
La música del agua...
Ahora lo sabes.
Palidecen las manos.
Miras el tiempo de tu cuerpo,
el tiempo de los ríos,
el tiempo de las ruinas.

Basta que quisieras dormir
sin pronunciar la última palabra.
Que sólo desearas
ya no mirar y desatar los brazos.

Sólo eso bastaría...
Pero no sabes cómo.




ESTACIÓN PROFÉTICA

Crepúsculos ajenos
destinos vanos
presentes irreales

¡Desperdicio!
Nada pueden mis ojos cambiar.
Ni las palabras dichas o calladas
ni el rostro de la muerte
inventariado en los pliegues de la sombra.

Olvidos. Cientos de olvidos
y húmedas crisálidas
–guardianas de las tumbas–
avanzan a pesar de mi sollozo.

Se cumplen los relojes
con su cuota de espanto.

(Poemas de Memoria Absuelta (2004))




IGUAL MUERE LA HUELLA

El viento esculpe rostros
y tú que vigilas la hierba
desconoces ahora los indicios
de toda eternidad

Fuera de ti
no hay raíces posibles.

¿Cómo nombrarte
sin que crezca la muerte?




DESHABITADO AZUL

Se intenta una oración
se implora un cielo
se pretende
regresar al origen

¡Inútil sed!

Tal vez hablamos
las estrellas y yo
la misma sombra




DISPERSION DE CENIZA

Polvo que vuelve al polvo
con las manos abiertas.
Ya no cabe en el cielo
la soledad de párpados.

Muda y vacía
en ti yace la tierra.

Tierra de escombros
implacable ultraje

y el alto azul
lejano.




GENESIS

Cuando partir
conjugue
los nombres de la hiedra
y la sombra
así quebrada en dos
mitad ceniza
mitad milagro…

¿dónde Tú el imposible?




INTEMPERIE

Lluvia:
unge mi piel
lava mis ojos.

Se abre mi noche
para ti.

Mi enrancia.
Mi infinito extravío
me persigue.

¿Qué voces
de qué cielos
me traes?

¿Qué dios
llora
y no escucho?

(Poemas de Antología Esencial (2001))




ÍNTIMO TRAZO

Como un exilio
en el lugar del nunca,
alguien desnudo habitará la estrella.
Acostará su sombra cada noche.
Cada noche en vigilia
indagará a la muerte
mientras dioses lejanos
trazan líneas de nuevo intraducibles.
Como este íntimo exilio,
aquí o allá
pulsaremos temerosos la hierba
y andará por la sangre
la tristeza
como una patria inencontrable.




AL OÍDO

Noche:
vigilia sin azul
Salvo la sombra
–fiel a tu soledad–
todo fue en vano!




CONJURO DEL ÁRBOL

Hay quien porta en la noche
Abismo o sombra
Hay quien grita
Miedo
O pájaro de la muerte
Mientras mi yo, mi inmerso
mira caer los rostros
en su pozo de escéptica desdicha
Más un día
de regreso al conjuro del árbol
velada oscuridad donde culmina
toda incertidumbre,
respiraré mi ya
mi instante
único resplandor inaprensible
de vuelta al polvo.


(Poemas de Migración de la ceniza (1998))




NEGRO SOBRE NEGRO

¡Sombra! y hundirme en ella
canjeando las playas por los náufragos!
¿Qué rostro en la avalancha
tatuó las raíces en la piedra?
Y tú, último Hombre
en qué planeta incinerado
enterrabas la luz de las antorchas?
¡Nadie! No pasa voz ni eco
Estoy insomne al borde del abismo.




LUNA PARA UN NAUFRAGIO

Desposaremos
Mi corazón y yo
Esta honda clepsidra.
¡Y ah de aquel que lo olvide!
No veremos pasar sus funerales.




ARTERIAS ADYACENTES

Creíamos en espacios de luz:
brillo mutante.
Pero el tiempo
nos enseñó los rostros de la sombra
¡Hermoso horror!
en donde a cada instante nos salvamos.


(Poemas de Territorio de Máscaras (1990))




PERDIDA VOZ

Tambalearon mi estrella
y como un gran relámpago nocturno
fulguraron el aire
con mi sueño.




EN UN SITIO DEL TIEMPO

No me mata el olvido
con su forma de nave a la deriva
ni ese color brumoso de las alas
con que se viste la ausencia
Sé que hay un bumerang
viento que viene
viento que va y que nunca se detiene
oleaje interminable
Y volveré como los viejos pájaros
cuando ya nadie pueda
ni atraparme ni herirme
en pleno vuelo




CONFRONTACIÓN

Basta un segundo en la huída
cuando chocan los cuerpos
y se fuga la espera
para mirar el impensado
el indeseado
rostro verdadero


(Poemas de Gota ebria (1987))


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