lunes, 26 de julio de 2010

286.- AARÓN GARCÍA PEÑA


En la actualidad dirige la sección de comunicación digital y página web de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles (http://www.aeae.es/) y es profesor de la Escuela de Escritores de Madrid.

Tiene publicados los libros de poesía, teatro y poesía: Cuidado, Mancha (2007), Machado: vida y flamenco (2007) y Dios y sus cómplices (2009); respectivamente.




UN MILAGRO TRAS OTRO ES MUY DIFÍCIL


De que quieres dar la vuelta no hay lugar.
Jorge Manrique

Ser poeta no es cosa de milagros:

La persona que busca ser famosa,
antes incluso de pensar la idea,
ilumina su falta de talento
y va con ilusión a un velatorio.
El poeta en la sombra se hace grande.

El primer paso es siempre equivocarnos,
cambiar una palabra hasta que otra
al fin se nos antoje imprescindible.
Después hay que quitarle lo que sobra
y hacer con ello un niño que no manche.
Dudar de una metáfora perfecta
a veces regenera la esperanza
y puede aprovecharse para un caldo.
El final se presenta cuando quiere
y es fácil de olvidar si te enamoras
en ese mismo instante de un paréntesis.
En el medio se escribe con mayúsculas.
Cuidado con hacer más de lo mismo.
Y prolongar sin más un buen principio
te puede hacer perder toda la noche.

Mentir no siempre da buen resultado,
por mucho que funcione en el cortejo
y demos al lector lo que creímos
importante. Leer a los demás
es lo más concurrido del trabajo.

Creerse un escritor es muy sencillo,
y ser un escritor el más terrible
de todo compromiso con la vida.
El poeta trabaja de que nace
y ya no ha de parar hasta que siente
el peso de las letras en su lápida.
Derecho así tendrá de estarse quieto.
Derecho entonces sí de algún milagro.






EL ESPAÑOL AHORA

Vivo por una decisión política,
por una imprevisión de nueve meses,
y soy un español desde ese instante.
Ser español requiere un compromiso
que nadie ha descifrado hasta la fecha;
un español el tiempo suficiente
para saber que aquí lo más difícil
es no volverse loco hasta muy tarde.
Viviendo se conocen muchas cosas.
Algunas envejecen de repente
la forma de abrocharte la camisa.
Yo soy un español poquito a poco.
Después de trabajar durante años
logré que me tomaran por inútil.
No doy mi poesía en las tertulias
ni cedo la razón por convivencia.
Prefiero que la gente me interrumpa
leyendo endecasílabos ajenos
y no cruzarme nunca con un arma.
Uno las colas de los boquerones
las tardes que no sirvo para mucho,
y me llevo muy bien con los congéneres
que sueñan con mi muerte por contrato.
Aprendo cuanto puedo de mi abuela
ahora que la cuido de sí misma.
Entierro y desentierro diariamente
las ganas de cambiarme de trabajo,
los juegos que inventé cuando era niño,
el beso que olvidé sobre una rama.
Hoy sufro hasta que doy con la manera
de ser de otro país de vez en cuando.
Yo soy un español como los otros:
aspiro a ser vulgar muy pocos días
y sólo me conforta equivocarme
si llego a fin de mes como un extraño.
Yo soy un español por prescripción
facultativa. España es como es:
a veces un paraguas que no abre,
a veces un invierno en la maleta.
He visto que en España la chapuza
es, más que tradición, su propia historia.
He visto a casi todas las familias
llevar diariamente sangre al banco.
Y he visto avergonzarse a quien se esfuerza.

Respetado español de los de ahora,
pasión sobreseída: ponte en pie
y vuelve a convencerte de ti mismo.
Cambiaste la salud por democracia.
Cayeron una noche tus idiomas
al último cajón de la mesilla,
y apenas eres hoy un decimal
de un número tan largo como el odio.
Este país es toda una sorpresa:
con el sudor fatal de tu talento
te ganarás el hambre cualquier año.
Español, contagiosa incertidumbre,
mala hierba que crece en la península:
aprende a practicar tus convicciones,
aprende de la mar en el naufragio,
y a no ser español sino persona.



De Gobernabilidad fallida

Toda mi vida en pie sobre la casa
de las cosas pequeñas y cobardes.
Y todo para qué, pues para nada,

para que el resto de mis horas pasen
besándole los pies a la esperanza
y sirvan para algo ya muy tarde.



De mi propia perdición

...Y aunque ahora comprenda mi pasado
no hay recuerdo capaz de consolarme.
Es tarde para ser alguien distinto.




De Hasta aquí hemos llegado

En lo que llevo de mi vida nada
he comprendido, nada que merezca
la distracción del resto de los hombres,
y que permita aligerar en parte
los interiores pulcros del espíritu.



PALABRA ANTERIOR A LA PALABRA

Si me levanto de mis ojos
y os defino –ampliamente inanimados-
o si os arrojo de raíz
hacia el ascenso quieto del aceite
y su costura eléctrica,
y os extirpo en un alto
la luz invertebrada
y finjo ya por siempre que estáis vivos,
accidentados de color
en donde amarillean las galaxias escondidas del hombre,
en donde aún se quejan de eternidad los líquenes…

sabréis por el empeño lo que somos,
por el olor a sangre intrusa
y nube boca arriba,
por la costumbre de vivir sin alas sobre un libro
y dilatar los dormitorios para la soledad;
sabréis, al fin,
por qué inventamos a los dioses las tardes de verano,
por qué nos obedece
infatigablemente la palabra.



DE María Magdalena junta los labios

I

No estoy embarazada con dejarme
acariciar por un sólo segundo.
Si contagio la vida en este mundo
será porque accediste a desnudarme.

Me dejo merecer antes de ahogarme
sobre tu sexo puente y vagabundo.
Te digo una vez más que no fecundo
si meces tu sudor sin consolarme.

Aprendiste a rezar por cobardía.
Aunque aplaques el tiempo con razones
la castidad es una herida fría.

En el color azul el cielo pones.
Hoy toca destaparse por el día
y suicidar mi noche en tus rincones.


(DE CUIDADO MANCHA)




POEMA : (DE DIOS Y SUS CÓMPLICES)

Aunque sirva de poco ser creyente
las noches en que dios queda muy lejos,
a veces pienso en él porque me canso
de dar con la paciencia sobre el folio.

Como un cadáver al que nadie reza
no tengo aparatosas distracciones.
Aquí la vida está desprestigiada
y no precisamente por los muertos.
Aunque evito a los hombres que me aburren
o se ocultan por miedo a defraudarme,
escribo sobre dios para que exista.

Si mi cerebro es parte de sus éxitos
por qué con él no sé justificarle.
Dense cuenta un momento, mientras coman:
con la verdad sentada en una silla,
cansino deterioro de la especie,
hay maneras de errar más acertadas
y días en que dios hace el ridículo;
se muestra igual de torpe que nosotros.

Y sin embargo, dios, cómo le entiendo.
Es usted una forma de explicar
lo que no se comprende; la manera
más absurda, quizá, de comprender
que la historia está escrita por encargo.

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