miércoles, 3 de noviembre de 2010

ALFONSO PASCAL ROS [1.709]




Alfonso Pascal Ros 

(Pamplona, 1965) ha publicado diecinueve poemarios, entre ellos Poeta de un tiempo imaginario (El Paisaje, 1987), De aquellos mares, estos sueños (Rialp, Adonáis, 1993), Mares bajo noches (Bilaketa, 2000), Cuaderno para Miguel [Oteizas] (Bermingham, 2008), Un hombre ha terminado de escribir (CELYA, 2010), Principio de Pascal (Gobierno de Navarra, 2013) y Cuaderno para Pedro [Un día de estos se nos va a morir Juan Gelman] (Hiperión, 2014). Dos poemarios infantiles: La huerta de Ana (Hiperión, 2004) y Ana y Miguel en los Juegos Olímpicos (Everest, 2008). En prosa, Historias a ramalazos (Ayuntamiento de Pamplona, 1991), Semblantes y semblanzas (Ayuntamiento de Pamplona, 1999), Príncipe de Viana (Mintzoa, 2002), Íñigo Arista (Mintzoa, 2003) o Reyes de un Reyno (Diario de Navarra, 2008), colaborando en el Atlas Histórico Visual de Navarra (Diario de Navarra, 2005). Dos piezas de teatro breve, El caballero y El legado, representadas en la Semana del Misterio de Obanos en 2005 y 2007 respectivamente. Colaborador de la editorial Everest en temas de turismo sobre Navarra. Participa en las antologías Los nuevos poetas (Seuba, 1994), Poesía vasca contemporánea (Litoral, 1995), Poetas navarros del siglo XX (Fundación Diario de Navarra, 2002), Sexta Antología de Adonáis (Rialp, Adonáis, 2004) o Nueva poesía en el viejo reyno. Ocho poetas navarros (Hiperión, 2012). Ha obtenido, entre otros, los premios Fray Francisco de Vitoria (Puerto Rico, 1986), Francisco Ynduráin (1988), Ciudadela (1994), Villa de Aoiz-Bilaketa (1999), Ángel Martínez Baigorri (1999), Periodístico San Fermín (2000), Ciudad de Pamplona (2010), Premio a la Creación Literaria del Gobierno de Navarra (2012) y Jaén (2014). Fue miembro del Consejo de Redacción de la revista Río Arga (1993-2004).



Fuimos paseando hasta la muralla. Tú con la hermosura 
de tus ojos grandes.
Y yo con mi mal genio. 

(De Poeta de un tiempo imaginario




PIEDRA SIN MÁS


César Vallejo ha muerto..
César Vallejo

Te moriste en Madrid con aguacero .
Temprano era el recuerdo que tenías
de aquel día cantado donde un hombre
acorta su presente humano y serio.

Te moriste en París con aguacero.
El verso era sencillo como un juego
que los niños componen en la calle
bajo los estribillos más ingenuos.

Te pegaban con palos y con sogas.
Los días jueves y los huesos húmeros
lo vieron todo y no dijeron nada.
La soledad, la lluvia y los caminos
fueron también testigos que callaban.
Tú nada les hacías, buen Vallejo,
pero aún así te daban y te daban.

(De Modus faciendi)




VARIACIÓN SOBRE UN TEMA DE IÑAKI DESORMAIS

A Leopoldo de Luis


Le torturaron tanto que al final
acabó siendo el que buscaban.

(De Modus faciendi)





por boca de los osos


a padre y madre


por boca de los osos
los caballos de ekain
van de uñas contra el río
soy tristeza de isla
me oteizas y te escribo
por boca de los osos

(De Cuaderno para Miguel [Oteizas])






miguel


desde lascaux miguel
son tus manos
lo que da sentido al mundo
los osos dibujados por los niños
manos nacidas del mismo Dios
sin intermediarios
un poeta
sólo un poeta enseña a ser poeta

(De Cuaderno para Miguel [Oteizas])









soledad b


nos dejamos decir todo va bien
sigo androcanto y sigo
nos vemos en cien años
sigo androcanto y sigo
porque todo está bien
los buriles de isturitz mejoran con las estaciones
las azagayas en su sitio
en su pedestal las camarillas de poetas
que se reparten premios y prebendas
y ya no disimulan para qué
el eslabón perdido no es humano
pero de los orios abajo
se le veneciaron tantos sueños
que el agua le llegaba a las rodillas
te puedo dar un abrazo de verdad no sé dar otros
no sé si eso valdrá para salvarte

(De Cuaderno para Miguel [Oteizas])








cuentos falsos de altamira


sois todos tontos menos yo
tonto el que lo lea
director le mandó copiar cien veces
en decorados omóplatos
no pintaré los techos de altamira
pasó por alto los bisontes

(De Cuaderno para Miguel [Oteizas])






yo también vi comerse un bocadillo a strehler


ahí había un poema me dije
y hasta hoy
lo apunté por algún sitio
aquí hay un poema alfonso
subrayé lo de poema o lo de alfonso
o fue un titular de prensa no sé
y me inventé lo del bocadillo
o que vi comérselo
no sé ni si era para un poema así
porque debajo apunté soportes laminares
filón de sílex
y datar alguna cosa de atapuerca
lo mismo quería releer a carver que suena a caverna
o a cernuda que suena a poeta
a oteiza sé que no porque lo tenía bajo el brazo
pero lo mismo era a oteiza
o que ana me avisó alfonso la compra
apunta el pan que te lo olvidas

(De Cuaderno para Miguel [Oteizas])








el sucedido musteriense

a enrique badosa y lucho chacón
y jesús mauleón y domingo lópez

puesto que nunca leo mis poemas
hasta pasados tres mil años
un par de glaciaciones
o dos libros por lo menos
huelga decir ahora
que aprendí poesía con enrique
yo le llamaba de don siempre
que nunca nos veíamos
yo aprendí poesía digo
era paleolítico medio más o menos
no a rimar
aprendí poesía digo
no a contar hasta once
a escribir que llovía sobre el campo
un triste aroma de lagartos azules
el cielo está hoy azul como de broma
badoqué me preguntaban a quién lees
olvidaba en mi casa la merienda
y el balón
por un mapa de grecia


(De Cuaderno para Miguel [Oteizas])






Nacido a uno de tanto de los treinta


Nacido a uno de tanto de los treinta
con más hambre que pan y guerra al lado,
soltero y casi solo todavía, 
estudios y carreras, tres o cuatro.
Distinciones, alguna, honoris causa 
y reseña de usar en epitafio
lo mismo que en solapa de este libro.
Me olvidaba. En aplausos, tres o cuatro.
No se sabe de oficio conocido
y poeta a pesar de lo contado.
Libros va por los veinte. Ningún hijo.
Los árboles, algunos. Tres o cuatro.

(De Un hombre ha terminado de escribir)







Casi nada he sabido desde entonces.


Casi nada he sabido desde entonces.
Hablo de aquellos trazos de cartilla
de niño y letras grandes, pocos libros,
y padre preocupado por la vida.
En nada diferentes a los otros,
hablo de que era un niño todavía.
Mejor no saber nada de las cosas
de la calle y volver a la cocina
a que madre me tome la lección,
la eme con la a de carrerilla.
Poco más he aprendido desde entonces
que no sea empeorar caligrafías.

(De Un hombre ha terminado de escribir)







Si todo fuera fácil como un juego,


Si todo fuera fácil como un juego,
que te griten la paras, tú la llevas,
y tú corras detrás hasta pillarles 
y cambiarles la risa por tristeza.
Si fuera tan sencillo como eso,
esconderse y contar hasta cincuenta,
buscar por las esquinas, encontrarles
como quien busca luz, lluvia, la selva.
Hacer tabla redonda, bote, bote,
ir de mentirijillas a la guerra
hasta que madre llame, vamos, hijo,
tienes sobre la mesa la merienda.

(De Un hombre ha terminado de escribir)



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