viernes, 4 de septiembre de 2015

INAWILIPE DIWIGDI [16.996] Poeta de Panamá


INAWILIPE DIWIGDI

INAWILIPE DIWIGDI (Aresio Valiente López).  Nació en Uggubseni, una de las islas del territorio autónomo de Gunayala. Abogado, músico, dancista guna, poeta y profesor de Derecho en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá y en otras universidades. Asesor de las Organizaciones y Congresos Generales Indígenas de Panamá. Ha sido Presidente de la Unión Nacional de Abogados de Panamá, Presidente de la Comisión de Propiedad Intelectual del Colegio Nacional de Abogados, miembro fundador de la Alianza Ciudadana Pro Justicia y ha participado en la redacción de las leyes indiígenas, ambientales y de Derechos Humanos. Director Ejecutivo del Centro de Asistencia Legal Popular. Asesor del Congreso General Guna.


Declaración poética

Camino con los espíritus de mis antepasados danzando en la pradera con mis hermanos ríos, árboles y animales, soñando navegando en el mar territorial de Gunayala.




DESDE LA HAMACA GUNA

Ensueños de la vida canta con el amanecer de la luna…
Sus dos luceros brillaron con su luz propia hacia el infinito…
Tantas estrellas en el firmamento fueron nuestros testigos…
Entre sueños y esperanzas se dibujó en la arena su cuerpo.

Flores de las montañas danzaron lentamente…
Alborada del nuevo espíritu cantó entre las praderas…
Nuestras miradas contemplaron la belleza de las montañas..
Iluminó con la luna llena las olas del mar…
Amor recorrió con el nuevo amanecer.

Ante su mirada angelical las olas susurraron sus voces…
Recorriendo lentamente en la arena de la playa…
Entre la brisa del mar llegó la aurora…
Sus ojos se abrían y cerraban lentamente…
Irradiaron las montañas en la madrugada…
Omnipotente es su ser.

En el alba se oyen las coplas del masardule, cantor fúnebre…
Guiando al nuevo ser hacia la morada de la vida...
Recorrerá montañas y ríos para saciar los amores de los dos espíritus...
Mientras en la hamaca guna escribo los versos de la vida…
La luna llena fue el testigo de nuestro primer ósculo…
Las olas del mar acariciaron nuestros espíritus.






NUEVO CAMINO

Comienzo a caminar hacia la morada…
La pradera me llevará al infinito,
Solo quedará la sombra de mis pasos…
Nadaré en los ríos de mis antepasados,
Contemplaré la belleza del espíritu…
Entonaré mis ganguis, las flautas de bambú, a la naturaleza,
Mi cayuco de balsa me llevará a descansar…
Escucharé las melodías de los pájaros,
Suspiraré el olor de la hierba buena…
Saciaré mi sed con el aroma del cacao,
Dejaré la sonrisa  plasmada en la vida…
Cantaré junto a los espíritus,
Dejo en el jardín las flores bellas…
Embellecen mi corazón,
Mi hamaca guna envolverá mis ilusiones…





AROMA DE CACAO

Llega a la ventana la frescura de su aroma,
Su silueta ha quedado plasmada en la arena,
Los latidos de su corazón han vibrado en el espíritu.
La penuria de los pasos sigue buscando el horizonte,
Gotas han de brotar en el jardín del corazón,
El agua cristalina del río ha de acariciar su último suspiro.
Las melodías del gemido acarició la vida,
El verdor de la llanura emitió sus lindas melodías,
Hacia el levante se dibujó su beldad.
Descansó en la hamaca con su sonrisa angelical,
Danza con el ritmo de la flauta de bambú y de la maraca,
Germinaron nuevas estrellas en el firmamento.
Los colores de la naturaleza colorearon su belleza,
Los cantos de las sirenas alegraron sus latidos,
Las yemas de los dedos acariciaron su desnudez.
La brisa del mar penetró en su espíritu,
El aroma del cacao se esparció en las flores,
El último aliento seguirá hacia el infinito.








No hay comentarios:

Publicar un comentario