miércoles, 17 de septiembre de 2014

ROBERTO CASTILLO UDIARTE [13.354]


Roberto Castillo Udiarte

Nació en Tecate, B.C., México en 1951. Poeta y narrador. Estudió letras inglesas e hispánicas en la UNAM y ha dado clases en la carrera de comunicación en la UIA y en la Escuela de Humanidades de la UABC. 

En su obra figuran, en poesía: Cuervo de luz (2005), El amoroso guaguaguá(2002), La pasión de Angélica según el Johnny Tecate (1996), Nuestras vidas son otras (1994), Cartografía del alma (1987) y Blues cola de lagarto (1985). En prosa: La esquina del Johnny Tecate (2004), Banquete de pordiosero: menú roquero para compas y compitas (1999), Gancho al corazón: la saga del Maromero Páez (1997), Arrimitos o los pequeños mundos en tu piel(1992), y Pequeño bestiario y otras miniaturas (1982).

Tiene traducciones: Charles Bukowski, Soy la orilla de un vaso que corta, soy sangre (UAEM, 1983, 1995 y 1998; Editorial Castaños, 1987; Laberinto Editorial, edición bilingüe, 2007); Mailer, Robbins, Bukowski, Capote et al.,Marilyn y los dieciséis voyeurs (Isla de mar, 1995).

Y traducciones suyas han sido incluidas en Más de dos siglos de poesía norteamericana, 2 tomos, Difusión Cultural de la UNAM, 1994; Robert L. Jones, La cebolla silvestre (Joan Boldó i Climent Editores, 1992).

Antologador y compilador de Aquella noche el mar… poemas de las costas bajacalifornianas (ICBC/Editorial Aretes y Pulseras, 2009); Nuestra cama es de flores: antología bilingüe de poesía erótica femenina bajacaliforniana(Cecut/Conaculta, 2007); Cómplices de sueños 2: testimonios de promotoras comunitarias de Tijuana y Mexicali (UIA/CECUT, 2007); Cómplices de sueños: testimonios de promotoras comunitarias de Tijuana (UIA/Simon Fraser/Los Niños, 2004); Bar Diana, una celebración (Editorial Los Encinos, 1997).

Antologías compartidas: Roberto Castillo, Alfonso García y Ricardo Morales,La Revolución también es una calle (UIA/XV Ayuntamiento, 1996); Roberto Castillo, Manuel Valenzuela y Víctor Espinoza, …Y todos tiramos piedras, antología literaria de Tecate (Editorial Cuchumá, 1987).

Incluido en las siguientes antologías: Across the line/Al otro lado: the poetry of Baja California; Memoria del primer encuentro de escritores de las Californias;Fronteras de sal: mar y desierto en la poesía de Baja California; Oye cómo va: recuento del rock tijuanense; Puro border, dispatches, snapshots and graffiti from La Frontera; El mar es un desierto: poetas de la frontera norte 1950-1970; Parvada: poetas jóvenes de Baja California; Lecturas de Baja California;Stories from where we live, the California Coast; Estado de sitio: ensayos y otros asaltos sobre literatura y arte; Un camino de hallazgos; Crines: lecturas de rock; Baja California, piedra de serpiente, El margen reversible; Tijuana: senderos en el tiempo; y otras.



Para cuando llegues
y puedas meter el carro sin contratiempos,
las puertas del cerco estarán abiertas de par en par;

para cuando llegues,
dejaré la puerta de la casa sin llave ni cerradura
para que puedas entrar a la hora que desees llegar;

para cuando llegues,
abandones  tu trabajo atrasito de la puerta
y olvides el laberinto que recorriste por la ciudad;

para cuando llegues,
estará lista la cafetera con el café recién hervido,
cargado, con doble azúcar, tal como te gusta tomar;

para cuando llegues,
yo estaré entre cobijas y sábanas bien calientitas,
tal y como te gustan, para que empieces a soñar.




pesadumbre

cuando un familiar muere

la impotencia toca a nuestra puerta
y se sienta a nuestro lado con gran silencio,
y de pronto no sabemos ni que hacer ni que decir;
y buscamos flores, tarjetas y libros que contengan
palabras con aliento de esperanza que no tenemos,
y sólo terminamos pronunciando frases sin sentido
porque ya es demasiado tarde, porque llegamos tarde....

cuando un familiar muere
también nos invade el miedo, el temor,
el saber que algo microscópico sea capaz de destruir
nuestro esqueletaje con todos sus nervios y músculos,
que todo nuestro sistema defensor se nos venga abajo,
espectacularmente, como en el famoso efecto dominó,
y las preocupaciones aumentan y se vuelven canas o arrugas
y buscamos a un doctor para que nos salve de lo ya inevitable.

cuando un familiar muere
los pequeños detalles cotidianos
adquieren sentido y una luz muy especial, por ejemplo:
la sonrisa de los hijos, las reuniones familiares,
los atardeceres frente al mar, una tacita de café o una cerveza,
las caminatas por las calles recién descubiertas,
las canciones que nos recuerdan la infancia o la adolescencia
y las cartas que recibimos de alguien que vive en otra ciudad.

cuando un familiar muere
nos hace recordar esa fragilidad
de la cual estamos construidos por dentro,
ese andamiaje tan inseguro que es la vida;
y nos recuerda que las casas y los carros,
que los trámites burocráticos y el trabajo,
las horas de oficina, la cartera y los celulares
de nada sirven si la vida se encuentra en el exilio.

qué tristeza nos da
cuando un familiar muere.





hoy es cumpliaños del john lennon:

Imagina

imagina que john lennon estuviera vivo:
hoy tendría setentaitres años de edad
y sería rocanrolero como el jagger y el richards;

imagina que john lennon estuviera vivo:
sus canciones no se usarían en comerciales
ni michael jackson sería dueño de las rolas de los beatles;

imagina que john lennon estuviera vivo:
andaría en manifestaciones y marchando en protestas
contra la globalización y a favor de la ecología mundial;

imagina que john lennon estuviera vivo:
daría conciertos en cantinas y pequeños espacios
y participaría en conciertos de beneficencia;

imagina que john lennon estuviera vivo:
hubiera escrito un libro donde desnudaría
todas las transas del ególatra del paul mcartney;

imagina que john lennon estuviera vivo:
mark chapman hubiera matado al presidente gringo
y lennon sería candidato al premio nóbel de la paz;

imagina que john lennon estuviera vivo:
los viejos radicales de izquierda lo criticarían
desde sus oficinas corporativas con aire acondicionado;

imagina que john lennon estuviera vivo:
sería un exitoso empresario
y estaría retirado en los archipiélagos de la polinesia;

imagina que john lennon estuviera vivo.






Nuestras vidas son otras (Antologia Personal 1985- 2010).  
Punta Umbría, España: Editorial Essan, 2010.   
 (Aullido Libros. Dirección Uberto Stabile)



El amante de Bárbara

Es la ausencia de tu cuerpo
este blues que me molesta
es la ausencia de tu cuerpo
este blues que me molesta
y el silencio de tus labios
es un beso sin respuesta.

Extraño tu cabellera
tus senos y tu cintura
extraño tu cabellera 
tu senos y tu cintura
los lugares preferidos
donde descansa la luna.

Te ofrezco un mar de caricias
y un par de sábanas blancas
te ofrezco un mar de caricias
y un par de sábanas blancas
también una larga noche
y el secreto de la almohada.




El Picasse Brambila

La pintura es mi pasión
y de mis sueños
exprimo colores y texturas.

Nadie sabe cómo otorgo
miel a los lábios,
a las manos cálida piel
y a los ojos luz.
Mis pinturas respiran
al contacto del pincel amoroso
y los brochazos de sangre.

Mis retratos tienen más vida
que muchos en este pueblo,
sin embargo,
insisten en que pinte Juárez,
Hidalgos y Morelos.




Alba

Cuenta mi madre
que cuando yo iba a nacer
vio en la bañera azul
una sirena con cabellera de mar
y de piel color nácar.
Mi madre me lee cuentos.
Mi padre huyó cuando nací.
Simón del desierto me habla
en lenguas que desconozco.
Aunque vivo en silla de ruedas
nado con rapidez
en los mares de mis sueños.





Petrini

Y desde esta península florida
donde el azahar despide su fragancia
yo recuerdo los años de mi vida
y los verdes vinhedos de mi infância.
Vivir el passado es malo.  Puede ser.
Mas yo recuerdo em la distancia
aquel intenso momento de placer
cuando en la calle de mi Pueblo, feliz,
yo miré por primera vez la mujer
más bela de Italia, llamada Berenice.





Poesía fronteriza: Nuestras vidas son otras
de Roberto Castillo Udiarte

Por Martín Camps 


Roberto Castillo vive en Tijuana, Baja California, México, muy cerca de la frontera con Estados Unidos. Tijuana es el último enclave de la poesía latinoamericana, geográficamente está situada en el último rincón del español y desde allí ejerce el lenguaje, bajo la sombra y la influencia de Estados Unidos. Muy cerca de su casa se encuentra una plaza de toros desmontable porque se pensaba que el océano pacífico se comería la costa. También hay un faro que se erige sobre la frontera y mira muy por arriba de la franja fronteriza y las mallas ciclónicas que dividen a los dos países y a los guardias fronterizos que se encargan de que absolutamente nadie cruce la frontera, es más, si pudieran, detenían a los delfines que surfean en las olas.

El poemario en cuestión se llama Nuestras vidas son otras y es su antología personal de 1985-2010 y está editado por Aullido Libros dirigida por un incansable y excelente poeta de Punta Umbría, el español Uberto Stabile, autor de varios libros y antologías y director de varios encuentros de poesía entre otras labores culturales. Creo que la cultura ocurre gracias a personas como Stabile y Roberto Castillo.

La poesía de Castillo es dueña del lenguaje tijuanense, pero sobre todo del lenguaje de la poesía, dice en el poema que da título al libro “Nuestras vidas son otras”:

te busco en tus ojos
y encuentro toda la soledad del mundo
y la tristeza musical de Janis Joplin.
Aunque sé que nuestras vidas son otras,
quiero ser tu héroe de celuloide
aunque sea sólo por esta noche. 
(39)

En el siguiente poema el autor utiliza el tema de la frontera, de los cruces ilegales para suavizarlos y parodiarlos con el tema del amor, en el poema “Angélica” escribe:

Johnny, amado mío, cruza la frontera del placer.
bríncate la cerca del pecado vuélvete coyote,
lobo de caricias, migrante de sensaciones;
arrímate al fil de mi cama, 
hazte ilegal en los campos del amor;
yo soy tu mica internacional,
tu pasaporte sin fecha de vencimiento
tu guimi a quis beibe, tu todo. (68)

Las fronteras mexicanas como puede imaginarse, sufren del centralismo de la Ciudad de México, en cuanto a recursos y variedad de propuestas culturales. Sin embargo, Tijuana es una ciudad que cuenta con un centro cultural de primer orden como el Centro Cultural Tijuana o “la bola” como le dicen por su arquitectura esférica. Tijuana tiene una actividad cultural envidiable, con encuentros de escritores, dramaturgos, arquitectos, etc, yo creo que podría decirse que es la capital cultural del norte. En el poema “El perro labioso” tenemos un canto por esta ciudad fronteriza, dice:

amigas y amigos,
bienvenidos a Tijuana,
la ciudad más lejana del centralismo,
donde sí saben los clamatos y el parizón,
donde florecen los yonkes y los mofleros. 
(91)

Tal vez el poema más memorable de esta colección es “La cebolla silvestre (reprise)” no el mejor poema, porque allí está el poema “Los invisibles”  o toda la sección de “Cuervos de luz” pero es destacado porque lo oí de la voz viva del poeta y después lo releí para mi gusto propio. El poema es un canto fúnebre a Róber Jones (1945-1996) su amigo de letras y conversaciones, que suelen ser los que más se extrañan. El poema recuerda aquel poema de Carlos Martínez Rivas “Canto fúnebre a la muerte de Joaquín Pasos” ese redoble de tambores nostálgicos compuesto por el mejor poeta nicaragüense después de Darío. Dice Roberto Castillo, con ese lenguaje suyo, muy claro y vibrante que se consigue después de años de ejercer una voz muy personal:

Hoy recuerdo aquella noche de eclipse lunar, carnal, 
del 26 de septiembre del 96 cuando alguien te encontró en la 
calle, en el centro de San Diego, y nadie te reconoció en la oscuridad, 
nadie supo que eras el hombre que hacía el pozole más sabroso, 
que eras el amo del Tolousse, el perro más apestoso de todo el barrio, 
que eras el más silenciosos de los vecinos de toda la zona centro, 
que manejabas el carro más lento de todos los freeways del condado, 
que eras el mejor poeta de ambos lados de la frontera Tijuana-San Diego 
y que escribías los poemas más humanotes, más amorosos, más jones; 
donde quiera que estés, este tequila va por ti, carnal, ¡salú!
(148)

La poesía de Roberto Castillo es fundamental para entender la poesía de América Latina, su escritura se compone en el extremo más norte y comparte la poesía y el lenguaje del extremo más sur en la patagonia. Castillo es el puntero de una tradición en español que empieza o termina en ese vértice, sus poemas van a la vanguardia en el sentido bélico de los que están al frente de la batalla y es dueño, como él dice de su tocayo Róber Jones, de los poemas más humanotes, más amorosos. ¡Salud!





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